Nada

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…………Es muy posible que usted haya leído alguna vez en la prensa una noticia en la que, a continuación de un titular del estilo de: “Dos de cada tres [indíquese aquí el gentilicio de su Comunidad Autónoma] han usado alguna vez medicamentos homeopáticos”, se nos dice que “la homeopatía es una opción terapéutica cada vez más demandada por la población” de la Comunidad, o que una abrumadora mayoría de nuestros paisanos “reconoce la descripción de la homeopatía” y la usa por tratarse de “medicamentos saludables, ya que, en general, no presentan efectos secundarios” y “pueden tomarse en caso de embarazo y compatibilizar con otros medicamentos”.
…………Se trata de una nota que cada pocas semanas remite a las agencias de noticias un laboratorio multinacional, sin molestarse más que en cambiar la Comunidad Autónoma a la que se dirige y las cifras correspondientes, pero manteniendo intacto el resto de lo que, en realidad, no es más que un publirreportaje disfrazado. Un publirreportaje que, además, repite lo que suele comunicar esa misma multinacional una y otra vez, incluso empleando las mismas frases, así que realmente no aporta nada nuevo.
…………Pero puede servir como un interesante ejercicio para conocer de primera mano algunas de las triquiñuelas con las que los vendedores de terapias de pacotilla siguen intentando embaucar a los consumidores.
…………Para empezar tenemos el propio titular: la gran cantidad de murcianos, o riojanos, o valencianos, o lo que sea, que han usado alguna vez medicamentos homeopáticos. Un argumento que en apariencia puede resultar impresionante, siempre y cuando no nos acordemos que que la cantidad no es sinónimo de calidad o, en este caso, de eficacia. Al fin y al cabo, también es impresionante la cantidad de jugadores de fútbol que se santiguan al salir al campo sin que por ello los partidos acaben siempre en empate, que es el resultado que, como decía Johan Cruyff, habría que esperar si el ritual funcionase. De modo que, aunque fuesen ciertas, las cifras solo nos indicarían que los homeópatas han conseguido engañar en alguna ocasión a un montón de gente.
…………Y digo “aunque fuesen ciertas” porque esa es otra: las cifras, como también es habitual en las notas de esta multinacional, son de procedencia, cuanto menos, dudosa. En este caso proceden de un estudio encargado a una empresa especializada que emplea un curioso método: remite los cuestionarios a usuarios de internet que previamente se han apuntado para ello, y a los cuales selecciona con arreglo a una serie de criterios en los que se incluye el interés en el tema de la encuesta.
…………Vamos, que aunque la muestra es más alta que aquella otra encuesta en la que estudiaban la popularidad de la homeopatía basándose en tan solo cuarenta y tres entrevistas, en el fondo viene a ser como ir a preguntar sobre las creencias religiosas a la puerta de una iglesia. Pero bueno, al menos aquí hay un estudio, cosa que suele brillar por su ausencia en otras comunicaciones de la misma multinacional, como la que repite que nada menos que diez mil médicos en España prescriben homeopatía, cifra mucho mayor que la que aportan los Colegios de Médicos (el nuestro es uno de los pocos países en los que la profesión médica aún no ha rechazado la homeopatía como una forma más de curanderismo) y que parece haber salido, simplemente, de la imaginación de los responsables de propaganda de la empresa
…………Otra cosa es que el estudio, dejando a parte lo dudoso de la selección de la muestra, esté bien hecho, y aquí entramos en otra de las falacias habituales de las seudomedicinas. A la hora de escoger una definición para la homeopatía, por ejemplo, se proponía a los entrevistados que escogieran una o varias respuestas del estilo de “es un tratamiento de enfermedades crónicas, individualizado para cada paciente”, “son medicamentos que suelen darse en forma de bolitas”, “que aumenta las defensas”, “medicamentos sin efectos secundarios que se utilizan mucho en niños y embarazadas…”, respuestas todas ellas que, en realidad, tienen muy poco que ver con la homeopatía y mucho con la propaganda sobre la homeopatía. Es cierto que los productos homeopáticos no producen efectos secundarios (no producen ningún efecto), y también que suelen darse en forma de “bolitas” (que contienen exclusivamente azúcar), pero lo que caracteriza a la homeopatía es su creencia en que las enfermedades provienen de un desequilibrio de una etérea y misteriosa fuerza vital, que para curarlas hay que suministrar un producto que en una persona sana provoque síntomas parecidos a los de la enfermedad (por ejemplo, si usted se resfría le darán ‘allium cepa’, es decir, cebolla, porque también provoca congestión y lagrimeo), y que hay que preparar ese producto disolviéndolo una y otra vez hasta que desaparezca por completo, de forma que sólo quede lo que Hahnemann, el fundador de la homeopatía, llamaba “el espíritu curativo” de la sustancia. En fin, un completo disparate, así que es mejor hablar de que potencia las defensas, que es un método “natural” y que a los niños les encanta tomar homeopatía porque las bolitas están muy dulces.
…………Ah, y que se puede compatibilizar con el uso de otros medicamentos. Lo cual es cierto: al fin y al cabo si usted toma homeopatía no está tomando nada más que azúcar o agua, que desde luego difícilmente va a interactuar con un medicamento de verdad. Es más: lo conveniente es que, en caso de estar enfermo y empeñarse en tomar productos homeopáticos, los compatibilice con el tratamiento médico de verdad; cuando un enfermo grave ha abandonado su tratamiento para tomar sólo productos homeopáticos, normalmente ha acabado empeorando o muriéndose.
…………Y es que, en realidad, el gran éxito de estas terapias de mentirijillas no se debe a su inexistente eficacia, sino a una de las grandes paradojas de nuestra sociedad moderna: los avances de la medicina nos permiten estar lo suficientemente sanos como para que podamos permitirnos el lujo de recurrir a esos curanderos, comprarles sus chuches disfrazadas de medicinas y hasta tragarnos el cuento de que venden métodos naturales y esas cosas. Y leer unos publirreportajes que resultan perfectamente coherentes con sus productos: al igual que las bolitas homeopáticas, si los analizamos con atención resulta que en realidad lo que contienen es… nada.

2 comentarios

  • Responder agosto 16, 2012

    Marci

    Muy bueno en general, pero esto
    “los avances de la medicina nos permiten estar lo suficientemente sanos como para que podamos permitirnos el lujo de recurrir a esos curanderos” GENIAL

  • ¿Puedes demostrar la siguiente afirmación?:

    “al fin y al cabo si usted toma homeopatía no está tomando nada más que azúcar o agua, que desde luego difícilmente va a interactuar con un medicamento de verdad.”

    Pero en otros comentarios reconoces que hay bajas diluciones, ¿cómo se puede decir en general que la homeopatía es agua y azúcar?

    Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

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