¿Por qué existe tanto Universo?

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…………Tengo que reconocer que aquella ocasión en la que me preguntaron el porqué de la existencia del Universo tuve mucha suerte, y no solo porque yo acabase de leer el libro de Larry Krauss y tuviera la respuesta prácticamente lista: lo que me salvó de una larga e infructuosa discusión fue, sobre todo, que mi interlocutora no fuese especialmente experta en las lides teológicas. Una de las grandes ventajas de la teología con respecto a la ciencia es que no necesita justificar sus respuestas, le basta con inventárselas, y seguro que alguien con más tablas en este tipo de discusiones hubiese aprovechado mi contestación para preguntar a continuación por qué la mecánica cuántica está orientada de tal manera que provoque la existencia del Universo. El caso es seguir colocando a Dios justo allá donde el conocimiento actual no pueda verificar (ni por tanto desmentir) su existencia, aunque en fondo lo estén equiparando a esos enanitos que, como todos sabemos, viven en las neveras, pero se vuelven invisibles cuando abrimos la puerta.
…………Aquella vez, como decía, tuve mucha suerte, porque yo lo único que quería era disfrutar de mi baño en la piscina, pero en alguna otra ocasión sí que me han intentado llevar por ese camino casi infinito de relaciones de causalidad, reales o ficticias, que solo termina cuando a un “no se sabe” o “esa pregunta no tiene sentido” le sigue un “pues la causa es Dios” por parte del defensor de su existencia.
…………En realidad, en esos casos, mi táctica suele ser mucho más sencilla: a su “¿por qué?” yo replico preguntando “para qué”. ¿Para qué creó ese supuesto creador un Universo tan extenso en el tiempo y en el espacio?
…………Hagamos unos números (pero poquitos). En la actualidad, las mejores estimaciones indican que nuestro Universo surgió hace unos trece mil setecientos millones de años. Durante la mayor parte de ese tiempo ni siquiera existió el Sistema Solar, que empezó a formarse hace unos cuatro mil seiscientos millones de años. Y aun así, la vida tardaría aún bastante en aparecer: como muy pronto hace cuatro mil doscientos millones de años, aunque probablemente fue mucho más tarde. Y así podemos seguir añadiendo etapas hasta llegar a la aparición del ser humano, que en sus variedades más primitivas (Homo rudolfensis, Homo hábilis) se remontan a hace menos de dos millones y medios de años. Vamos, que solo hemos habitado este Universo, supuestamente creado para nosotros, durante menos de un 0,02 por ciento de su existencia. Un poco absurdo, ¿verdad?
…………Y eso que el principal problema con el que se enfrenta el creacionismo no es el del tiempo, sino el del espacio. Vivimos en un pequeño planeta que orbita alrededor de una muy modesta estrella de una galaxia normalita entre los centenares de miles de millones que se estima existen en el Universo. Y aunque nuestra tecnología llegase a avanzar mucho más allá de lo que parece posible, y alguno de nuestros descendientes pueda contemplar esas cosas que, como decía el replicante Roy Batty en Blade Runner, no creeríamos (si no conocen la cita, pregunten al amigo Adrián Massanet, unas columnas más allá), aun así es materialmente imposible que podamos llegar a ver ni una mínima fracción de lo que contiene nuestro Universo. Un Universo que, nos dicen, ha sido creado por y para nosotros, pero en comparación con el cual somos absolutamente insignificantes. De nuevo, un absurdo.
…………Naturalmente, ninguna de estas consideraciones excluye la eventual existencia de un creador. Pero sería un creador al cual, evidentemente, le importamos un pepino, completamente ajeno al hecho de que, sobre un trozo de roca, en una de sus galaxias, han aparecido unos conjuntos de moléculas con propiedades tan curiosas como crecer, procrear o inventarse creencias estúpidas. Pero es que un creacionista no quiere convencernos de eso; quiere que, a partir de su demostración, aceptemos que ese creador hizo todo el Universo para que nosotros vivamos en él con objeto de adularle y adorarle. Cuando alguien te pregunta por qué existe el Universo, no quiere que aceptes un teísmo vago e inconcreto, quiere que te tragues también que ese creador prohíbe taxativamente el uso de los condones, nos ha mandado la crisis económica por haber permitido el matrimonio homosexual, y como tengamos la ocurrencia de comernos una pechuga de pollo en Viernes Santo, nos arrojará para siempre a las calderas de Pedro Botero.
…………Y para eso, la verdad, más valdría que se dejasen de intentar tocar las narices al conocimiento científico y regresasen al creacionismo clásico, al que nos dice que Yahvé tuvo la ocurrencia de crear la luz el 23 de octubre del año 4004 a. C. (curiosamente por la noche; se ve que quería leer en la cama o algo) y que a partir de ahí no paró hasta crear a Adán y Eva a su imagen y semejanza y también a la nuestra, pero sin ombligo.
…………Lo cual también es absurdo, pero al menos hace que las discusiones teológicas resulten mucho, muchísimo más divertidas.

54 comentarios

  • Responder septiembre 20, 2012

    Nadie das

    Perfecto, me encantan tus convincentes argumentos porque así nos libras a los verdaderos religiosos del lastre de falsos religiosos que creen esas tonterías y explican así de mal la realidad, y lo que es peor, se llenan la boca de la palabra “dios” y después andan haciendo cualquier cosa… mejor que se vayan para tu rebaño. Gracias de nuevo.

  • Responder septiembre 20, 2012

    Pedro

    Y digo yo: ¿No sería más definitivo para negar la existencia de Dios que el Universo fuera una cosa pequeña, monótona y miserable?

    Por otro lado, ¿quién dice que no hay otros seres inteligentes en un Universo tan basto? ¿Y quien dice que esos seres, aunque le den otro nombre, no adoran al mismo Dios?

    Una de las características de la inteligencia superior es la religión, casualmente. Los conejitos no la tienen. Y usar la ciencia para rebatir la religión me parece cambiar una fe por otra mucho más endeble.

    • Respondo por alusiones al conejo.

      Imaginemos que a Bruce Banner se le escapa esta noche un poco de radiación gamma y entra por mi ventana y le da a mi conejo, y mañana por la mañana es un conejo inteligentísimo, que te trata de usted y te da la hora. ¿Qué es lo primero que pensaría esa bolica de pelo? Efectivamente: soy un conejo. Estoy metido en una jaula. Aquí pasan movidas.

      Lo primero que caracterizaría la “inteligencia superior” de mi superconejo no sería la religión, sino ser consciente de su propia existencia. ¿Tamos? Taaaamos.

      Pasan los días y el superconejo descubre que cada día que amanece el número de tontos crece y, también, que el plato de pienso que deja vacío por la noche por la mañana vuelve a estar lleno. El conejo, ahora Cuniculus Sapiens Sapiens, se plantea por qué pasa eso. También por qué tiene sarna, con lo bueno que es, y qué son todas esas paranoias raras que ve pasar a diario por el pasillo.

      Lo que caracteriza a la inteligencia superior de Peuet no es la religión, de nuevo, sino la capacidad (necesidad) de plantearse esas cuestiones que son así como muy superprofundas, o sea. Pero claro, lo que tienen las preguntas es que exigen respuestas. Es su rollo. Lo lógico es que Peuet piense que yo le he creado, yo he creado el pienso, yo se lo pongo en un plato porque soy Todopoderosa y Superchachi, yo le he infectado la oreja con sarna porque ese día me dio por ahí. Es lógico, digo, porque no conoce nada más del mundo: solo a él, a mí y el pasillo. También es lógico que, con el paso de los días, Peuet, con la angustia vital propia de los conejos superinteligentes, llegue a pensar que tiene que haber algo más allá del pasillo, detrás de la puerta cerrada que él no es capaz de abrir, donde yo me abastezco. “Probablemente haya un dios aún mayor. Un doble conejo invisible telépata de guerra”, piensa Peuet, porque solo así se explicaría todo, claro, claro.

      Lo que caracteriza al superconejo no es la religión: es la capacidad (necesidad) de buscar respuesta a esas cuestiones que se plantea, a partir de la información de que dispone. Cuando la información es tan escasa, las respuestas son disparatadas. A no ser que a ustedes no les parezca disparatado un conejo invisible telépata de guerra. A mí un poco sí.

      Dicho esto, creo que no tiene nada de casual que varios superconejos en varias casas afectadas por radiación inventen dioses. Así que decir que “la religión caracteriza a las inteligencias superiores, casualmente” es, en mi opinión, una simplificación absurda, casi como decir que los que tienen dedos se caracterizan por metérselos en la nariz. Aparte, hablamos de una inteligencia superior, sí, pero superior respecto a la de un conejo, un perro, o una polla de agua. Yo soy más listo que un conejo, los conejos no creen en dios, yo sí, por lo que Dios existe. Claro que sí, joder. La solución ha estado ahí delante de nuestros ojos tanto tiempo y no la veíamos, ¡cómo hemos estado tan ciegos!

      Pero sigamos con el superconejo.

      Peuet se hace viejo, pero antes de morir procrea y tiene cuarenta crías Sapiens que te cagas. La vida en la jaula se hace insoportable y Peuet les trasmite sus conocimientos y les dice que si se portan mal el dios de más allá del pasillo les pondrá sarna en la oreja. Pata de santo. Pero un día Boñiguitas, que es un infiel, se escapa y se me cuela en la cocina y descubre que ahí solo hay una mesa y pelusa. Los superconejos tienen dos opciones ahora: hacer caso al viejo chocho de Peuet y aceptar que la única explicación posible es esa chorrada gordísima del superconejo invisible, o bien seguir investigando.

      La posición de los peuetistas es mucho más cómoda, claro. Los boñiguitistas lo tienen mucho más chungo… ¡Quién sabe cuántos miles de años y miles de millones de crías tendrán que pasar hasta que una consiga escaparse por la ventana! Y eso es sólo el principio. Y, además, las que mueran antes de eso no llegarán a saber nunca la respuesta, claro. Eso es algo que muchos superconejos no están dispuestos a asumir. Vale, que no lo asuman, pero coincidiremos en que es triste verles gritar a Boñiguitas, desde la jaula, que investigar más allá del pasillo es mucho más endeble que fiarse del viejo chocho de Peuet, que por otra parte ha empezado a decir que comer zanahoria los miércoles es pecado.

      Y, por cierto, algo que también caracteriza al ser humano (aka inteligencia superior)respecto a los conejos es la capacidad de inventar y mentir.

      Todo esto salvando las distancias, valga el símil, simplificándolo mucho, etcétera. Tengo sueño.

      En fin, no sé si ha quedado claro, pero lo que yo quería decir con todo este rollo es que me parece muy bien que se discuta sobre religión, de hecho me importa un comino la religión, pero dejen a los conejos en paz, por favor.

    • César Noragueda
      Responder septiembre 21, 2012

      César Noragueda

      Eso, eso. ¿Quién nos dice a nosotros que no hay por ahí una panda de extraterrestres cristianos, que coman gazpacho, lleven peineta y apoyen al Real Madrid? Hay que ser “basto”, como el universo de Pedro, para no darse cuenta de que se trata de una posibilidad posibilísima.

  • Responder septiembre 21, 2012

    Pedro

    Demasiado largo y mal escrito, Rosa. ¿Es que no sabes que en la era del Twitter hay que ser claros y concisos?

  • César Noragueda
    Responder septiembre 21, 2012

    César Noragueda

    Eso, Rosa. ¿No sabes que en la era del Twitter hay que ser claros y concisos para los tuiteros incapaces de hacer esfuerzos mentales? Sobre todo si son creyentes, que con haberse aprendido el padrenuestro ya han tenido bastante.
    O quizá no se trate de que sean incapaces de hacer ese esfuerzo; quizá sea que se salen por la tangente para no replicarte aunque fuese con algún tipo de argumento.

    • Responder septiembre 21, 2012

      Pedro

      Ya tardaba en salir el cancebero de los Infiernos a poner sus aportes cansinos. ¿No pone ahí abajo que este diario digital, o whatever it is, no se hace responsable de las opiniones de los usuarios? Debería poner la verdad: nos hacemos responsables, y defendemos con garabitas a quien no esté de acuerdo.

      • César Noragueda
        septiembre 21, 2012

        César Noragueda

        Oh, se equivoca, caballero. Rosa no necesita que la defiendan: sólo me estoy mofando de usted.

      • septiembre 21, 2012

        Pedro

        Pues tiene gracia, porque el mayor mérito del que dispones (te tu(i)teo, ¿vale?) es tener una cuenta de Tuiter.
        No veo mucha cosa para mofarse. Deberías aprender a respetar opiniones que difieren de las tuyas, porque en la intolerancia y en la agresividad, te pareces mucho a los creyentes que tanto criticáis. ¿Será que el ateísmo, causa indirecta de 100 millones de muertes, no enseña ni humildad ni educación? Quia!

      • César Noragueda
        septiembre 21, 2012

        César Noragueda

        Me temo que vuelve a confundirse usted (¿ve?, usted), pero como ya hemos hablado aquí de ese respeto (http://goo.gl/fb0XV) y de “los muertos a manos del ateísmo” (http://goo.gl/OHSYh), sírvase, pero léalo poco a poco, no vaya a ser que se le atragante.
        En cuanto a mis méritos, ¿de qué habla si no me conoce? Ah, ya entiendo: los conoce por ciencia infusa.
        Estos creyentes son invencibles.

      • septiembre 21, 2012

        Pedro

        Me alucina tu capacidad de argumentación. Es más fácil rebuznar que razonar, cosa de la que eres incapaz como doctrinario intolerante que eres. ¿Qué falló en tu educación? ¿Qué te hicieron de pequeño? Miedo me daría saberlo

      • César Noragueda
        septiembre 21, 2012

        César Noragueda

        ¡Meeec! Falacia ‘ad hominem’ (http://goo.gl/75cPO). Lo siento, vuelva a intentarlo.

      • septiembre 21, 2012

        Pedro

        No te he visto que hayas negado los 100 millones de muertos que los ateos como tú habéis causado. Y déjate ya de falacias, que ya se nota que fuera de lo que te enseñaron, eres incapaz de decir nada coherente u original. Entre la ciencia infusa y las falacias, te repites más que el ajo.

      • César Noragueda
        septiembre 21, 2012

        César Noragueda

        Sólo no habiendo leído el enlace que le he pasado (porque ya habíamos hablado de eso y llega usted tarde) puede decir que no he negado el delirio de los cien millones de muertos “que los ateos como yo hemos causado”. ¿Y qué hace ahí parado? Llame ahora mismo a la pasma, ¡que soy un asesino de masas!
        No obstante, no se preocupe, ricura, que se lo copio:

        “Pero sigamos haciendo recuento de falacias, la siguiente tan manida que da vergüenza ajena: que la represión religiosa comunista se debe al ateísmo y que, por tanto, los ateos también cometen crímenes por ser tales.
        Mire, los comunistas quemaron iglesias, mataron a sacerdotes, violaron a monjas y trataron (sin éxito) de prohibir los cultos religiosos, todo ello injustificable, por razones políticas, no por ser ateos, porque las religiones son bastiones del poder conservador.
        Sin embargo, todas las guerras de religión, como su propio nombre indica, tuviesen las ‘motivaciones ocultas’ que tuviesen, las Cruzadas, las matanzas inquisitoriales, la Noche de San Bartolomé, etcétera, etcétera (http://goo.gl/K3J4D), se han justificado con la religión; y el primer régimen totalitario de la historia fue el cristianísimo que nos dejó Constantino”.

        Por otra parte, debo decirle que si alguien ya había esgrimido la tontería del “genocidio ateo” y se le respondió, será porque no soy yo el primero que se repite, ¿no cree? Y en cualquier caso, ¿desde cuándo hay que cambiar de argumento para responder a la misma estupidez si sigue siendo perfectamente válido que en la primera ocasión?
        Pero es que esto sigue siendo marear la perdiz con otra falacia ‘ad hominem’.
        Qué cosa más triste.

      • septiembre 26, 2012

        Pedro

        Esta entrada va a batir el record de comentarios, gracias a mí. Si usted dice que yo llego a una conclusión equivocada, tendría que demostrarlo. Hoy en día la Iglesia no interfiere en el progreso científico, salvo algunos fanáticos, que de eso hay en todas partes. Yo veo que aquí se deifica un poco el progreso científico, lo cual es un poco insensato. En nombre de la ciencia se han inventado cosas como la eugenesia, la manipulación genética, la bomba atómica, la talidomida, el DDT, la frenología, el electroshock, etecé etecé. Ya lo dijo Einstein (que por cierto no era ni mucho menos ateo): “Si lo llego a saber, me hago relojero”

      • septiembre 21, 2012

        Pedro

        En ese parrafote no sale nada de los Gulags, ni de la larga Marcha, ni de los Jemeres Rojos, ni del gran Salto Adelante.

        Qué casualidad.

        Desde el momento en que usted se cree con derecho a burlarse de todo lo que usted considera burlable, ya comete la mayor falacia de todas.

        Aparte de que el ateísmo mismo es un caso flagrante de falacia ad ignorantiam, como usted seguramente sabrá.

        Por cierto, manifiesta una sorprendente ignorancia de la historia al decir lo del régimen de Constantino.

        Lo que yo decía.

      • septiembre 21, 2012

        Josué Belda

        “¿Qué te hicieron de pequeño? ”

        ¿Bautizarlo?

      • César Noragueda
        septiembre 22, 2012

        César Noragueda

        En efecto, Josué: una de las cosas es el bautismo, eso de meter a alguien en un tinglado religioso sin que sea consciente de ello ni tenga capacidad de decisión, para que arraigue bien y luego sea más difícil que se escape.

        En cuanto a los gulag, la Larga Marcha, los Jemeres Rojos y el Gran Salto Adelante, ya me dirá, don Pedro, qué diantres tienen que ver con el ateísmo.
        ¿Que no tengo derecho a decidir de qué burlarme? ¿Que creer que lo tengo es una falacia? ¿Dónde cree usted que estamos, pedazo de liberticida?, ¿en Irán? Además, esa debe de ser una falacia nueva. Como la falacia ‘ad ignorantiam’ aplicada al ateísmo: supongo que negar la existencia de Apolo, de Osiris y del Yuyu de la Montaña también será una falacia ‘ad ignorantiam'; porque no se puede usar la cabeza y la ciencia para negar la existencia de absurdos.
        En cuanto a mi sorprendente ignorancia histórica con el régimen cristianísimo de Constantino y la chalada de su madre, ilumíneme, ande, que los ateos, por definición, no somos iluminados.

      • septiembre 22, 2012

        Pedro

        Ser ignorante siempre es disculpable: fingirse ignorante ya es de delito, Noragueda. Lea usted más (hoy es fácil confundir conocimiento son sabiduría, con Internet y todo eso) y usted mismo hallará las respuestas. Confío en que su bautizo, primera comunión, etc. no lo hayan dejado, además de traumatizado, incapacitado para el pensamiento autocrítico.

      • César Noragueda
        septiembre 22, 2012

        César Noragueda

        Ya. Así que ni puñetera idea sobre el régimen de Constantino y sus sucesores. Pues vale.

      • septiembre 22, 2012

        Pedro

        Ilumíneme usted, señor Noragueda. Empiezo a pensar que esto es personal ¿eh?. No ve usted la relación entre las matanzas comunistas y el ateísmo que inspiró los regimenes que las perpetraron. Fantastic! Life in plastic! Y aplicar el adjetivo “totalitario” a un emperador romano es inexacto por definición, a no ser que relajemos el ano de la definición a voluntad, como vos hacéis, Monseñor. Constantino I el Grande fue un gran emperador, que hizo muchas reformas necesarias en un Imperio en el que asomaba la decadencia. Según su relajadísima definición de totalitarismo, ¿qué eran Nerón, Calígula, Cómodo o Caracalla? Quizá es que como eran paganos, eran unos santos varones. ¿Sabe lo más penoso de todo esto, Noragueda? Que sospecho que ya sabe estas cosas, y que debate por debatir, o porque no está tan seguro de lo que cree o deja de creer. O quizás le beneficia que este post inane reciba tantos comentarios que poner en su tuitah. A saber cuáles son sus perversos propósitos. Pero en serio, un poquito más de rigor. Y no me venga ahora con falacias ¿eh truhanzuelo? Jajajaja…

      • César Noragueda
        septiembre 22, 2012

        César Noragueda

        No se preocupe; está clarísimo que yo sólo sirvo a los oscuros propósitos de la Conspiración Judeomasónica.

      • septiembre 24, 2012

        Fernando Frías

        Hombre, Pedro, aun suponiendo que todo eso fuese verdad, que el ateísmo haya provocado matanzas (que no lo es), y dejando a un lado el hecho de que la religión sí que ha sido la causa de muchas más muertes, en realidad eso no nos dice absolutamente nada sobre la existencia de un dios. Con ese argumento, como mucho, se podría intentar defender a las religiones como mecanismo de control social, pero no implica que ese mecanismo se base en hechos reales o en simples espejismos.

      • septiembre 24, 2012

        Pedro

        Bueno, no haré demagogia. La existencia de una divinidad sólo puede comprenderse mediante la fe, la razón no sirve. Pero es que la razón tampoco es un Dios supremo.

      • César Noragueda
        septiembre 24, 2012

        César Noragueda

        En eso estamos de acuerdo: afirmar la existencia de un dios es cuestión de fe. Y como ya dijo Nietzsche, tener fe es no querer saber la verdad.

      • septiembre 25, 2012

        Pedro

        Quod est veritas?

      • César Noragueda
        septiembre 25, 2012

        César Noragueda

        La verdad es, por ejemplo, que hemos erradicado la viruela; la verdad también es que hemos puesto un pie en la Luna; y la verdad, desde luego, es que no hemos logrado ambas cosas rezando tres avemarías, ayunando en el ramadán o mutilándonos el prepucio, y ni mucho menos resignándonos a la ignorancia o relativizando obtusamente.
        Esa es la verdad, y el resto, no es más que ceguera ideológica.

      • septiembre 25, 2012

        Pedro

        ¿Y quién ha negado los logros de la ciencia? Yo no, desde luego. No creo que la ciencia sea incompatible con las creencias. De todos modos, hemos puesto el pie en la Luna, y ahí nos hemos quedado. Hemos erradicado la viruela, y es, junto con la polio, la única enfermedad que hemos erradicado. Se me ocurren varias explicaciones, pero ¿cuál se le ocurre a Noragueda?

        Y eso, aparte de que la verdad que buscaba Nietzsche no era exactamente eso, pero bueno.

      • César Noragueda
        septiembre 25, 2012

        César Noragueda

        Si es que ese es el problema, que no entiende que la realidad no depende de lo que usted crea ni se sabe cómo es creyéndolo, que limitarse a creer algo no es un método de conocimiento; que la única forma que se ha demostrado eficaz para adquirirlo es el método científico, el cual es diametralmente opuesto a la fe y, conforme avanza, cada vez le va quitando más terreno; y esto último ya lo hemos dicho aquí: la historia del saber es la historia del progresivo acorralamiento de la teología y de su parentela irracional.
        Y que una cantidad mareante de personas vivan con la contradicción interna de, por ejemplo, arrodillarse en misa y luego venir aquí a despotricar a través de un aparato conseguido mediante ciencia electrónica no hace esa actitud más coherente ni más válida, carape.

      • septiembre 25, 2012

        Pedro

        No ha respondido a mi anterior comentario, Noragueda. Muy mal ¿eh?

      • septiembre 26, 2012

        Fernando Frías

        Pues hombre, Pedro, no hemos conseguido (aún) erradicar otras enfermedades en parte por la oposición irracional a las vacunas. Más que a la ciencia, la situación hay que achacarla al pensamiento mágico.

      • septiembre 26, 2012

        Pedro

        La oposición a las vacunas partió del arraigado miedo a lo desconocido, por supuesto en parte de la comunidad religiosa, pero ¡también de parte de la comunidad científica! De todos modos, las vacunas son un medio de prvención, no de eliminación. No impiden, por ejemplo, que un virus mute y se haga más agresivo.

      • septiembre 26, 2012

        Fernando Frías

        Impiden que un virus se propague, hasta el punto de que llegue a desaparecer antes de que se puedan producir esas mutaciones (de hecho así se acabó con la viruela). En cuanto a lo de la comunidad científica, ¿de quién estamos hablando? ¿De Wakefield, la monja Forcades? La oposición científica a las vacunas, además de ser prácticamente testimonial, parte de posiciones que en el mejor de los casos son puramente especulativas y en el peor directamente fraudulentas.

      • septiembre 26, 2012

        Pedro

        Hombre, mire lo que las vacunas han servido para una enfermedad aparentemente tan sencilla como la gripe. Se ha subestimado a los virus, que son complejos como ellos solos a pesar de su minúsculo tamaño. Se sorprendería, señor Frías, de las barbaridades que algunos científicos son capaces de cometer. Charlie Janeway dijo que los adyuvantes eran el “pequeño secreto sucio” de las vacunas, y lo malo es que esta superstición, nacida del campo científico, ha arraigado en la sociedad. Hoy en día es ridículo pensar que es la Iglesia quien detiene el progreso científico.

      • septiembre 26, 2012

        Fernando Frías

        ¿Otro non sequitur, Pedro?

      • septiembre 26, 2012

        Pedro

        Demuéstrelo.

      • septiembre 26, 2012

        Fernando Frías

        Más aún: non sequitur y hombre de paja.

        En primer lugar, aun suponiendo que alguna de sus premisas fuera cierta, de ellas solo se puede deducir que, como usted mismo dice, hay científicos que cometen auténticas barbaridades (como en cualquier otra actividad humana, por otra parte). Pero de ninguna manera se sigue que la Iglesia no se oponga al progreso científico.

        Que es donde está el hombre de paja. Por mucho que leo y releo los comentarios aún no he visto que nadie afirme que sea “la Iglesia quien detiene el progreso científico”. Por supuesto que intenta detenerlo, igual que cualquier otra institución que fomente el pensamiento mágico y acrítico, pero no es la única y, hoy en día, probablemente ya no sea ni siquiera la más importante.

      • septiembre 26, 2012

        Pedro

        Pues error mío, soy bien capaz de admitirlos. Con “pensamiento mágico” pensé que se refería a la Iglesia, o a la religión. Pero entonces, mi pregunta sigue sin contestar: ¿qué es lo que ha frenado la curación de enfermedades en las últimas décadas? ¿O que hayamos llegado a las lunas de Saturno?

  • Responder septiembre 21, 2012

    Rosa, el conejo locuaz

    Hola, jefe, bonico.

    Hay muchos agujeros en mi Teoría del Superconejo que podrían aprovecharse para dejarme en bragas, efectivamente. Puede que, como usted dice, no sepa verlos o no sepa cómo aprovecharlos, pero yo me inclino por pensar que, en realidad, no estamos ante un verdadero cristiano. Cuidado. Ja, ja. Le felicitamos por la performance del primer comentario, pero que tampoco se le separe la camisa del pecho: imitar a un cristiano locuelo y trolear en apuntes sobre religión es demasiado fácil; se da en primero de parvulitos de la escuela de trolls. Lo difícil es que no se te acabe viendo el plumero. Ya en el segundo comentario a Pedro le ha podido la arrogancia y sin querer ha levantado el rabo dejándonos olerle el ano, y el olor de su caca me suena.

    En resumen, me temo que es un troll aburrido. Yo soy partidaria de los trolls inteligentes y graciosos, son necesarios, la sal de la Internet, pero este se lo curra poco. Es obvio que mi tochazo es largo y está mal escrito, pero contestar eso es tan fácil como llamarme gorda, Pedro. Necesita mejorar eso. No progresa adecuadamente. Gomet rojo.

    Claro que puede que me equivoque. Tengo un amigo pastor evangelista, Pedro. Puedo pasarle su número si le interesa que le asesore, sea para llegar a ser un creyente capaz de debatir, sea para aprender a fingirlo un poco mejor.

    A mí lo que me jode realmente es que a nadie le haga gracia el nombre de “Boñiguitas”. Eso sí que hiere mi ego, joder. Ja, ja, ja. Boñiguitas. Ja, ja.

    • Responder septiembre 21, 2012

      Fernando Frías

      No puedes pedirle más, Rosa. Se les da muy bien intentar marear la perdiz, pero lo del conejo ya es otro cantar…

    • Responder septiembre 21, 2012

      Pedro

      Si expusieras tu argumento en cristiano (jaja jojo es grasioso porque digo cristiano!) en lugar de andarte con historias rebuscadísimas que da pereza leer, pues a lo mejor habría rollo y todo xD

      Anyway, lo primero de lo que un conejo sería consciente al adquirir la inteligencia es, en efecto, su existencia. Lo segundo, a quién se la debe. Lo tercero, a quién se debe la existencia de todos los conejos y del mundo en que habitan. Entonces llega la religión. Luego llega la ciencia y le da explicaciones.

      Pero al final, se da cuenta de que Boñiguitas no tiene todas las respuestas, porque los conejos nunca dejan de hacerse preguntas. La historia de la ciencia conejil está aún muy lejos de terminar. Y cuando termine, es posible que ni siquiera sepan por qué son inteligentes, cómo funciona el cerebrito de Peuet al cuestionar la existencia del mundo, y por qué las pelotitas caen hacia abajo en lugar de hacia arriba o a cámara lenta.

      La ciencia descubre las reglas, pero ¿quien hizo las reglas? dice Peuet. Y Boñiguitas se queda en silencio, a pesar de haber vivido en una comunidad conejil que ha sufrido cuarenta años de represión religiosa, y haber estudiado en un colegio conejil de sacerdotes conejiles, del que reniega, pero donde aprendió a buscar respuestas por sí solo.

      ¿Ves? Yo lo hago mejor, Rosita.

      • septiembre 22, 2012

        Daniel

        Mire señor pedro, tengo una duda y me gustaria que me la respondiera, sere breve y directo, ya que usted detesta leer en grandes cantidades, desde pequeño he sabido y comprobado que todo viene de algun sitio, que todo se fabrica, nace o transforma, dicho esto, ¿de donde salio Dios? y no me sirve la respuesta de la fe ni la de el espiritu santo, ni que siempre ha estado, me gustaria una respuesta coherente, aunque se que la religion muy escasamente puede dar respuestas y argumentos de ese tipo, espero su respuesta. Y a Rosa un aplauso por su gran aporte

      • septiembre 22, 2012

        Pedro

        El aplauso al aporte de Rosa denota una parcialidad manifiesta hacia cualquier cosa que yo vaya a decir, Daniel, ¿no cree? No nos vamos a convencer de nada el uno al otro. De todos modos, suponiendo que no haya en usted la mala fe de Noragueda (lo que es mucho pedir), le diré que su pregunta no tiene sentido. ¿Es que no sabe, alma de cántaro, que el racionalismo fracasó y se hundió en el siglo XX?

      • septiembre 22, 2012

        General Spence

        Aquí hay creatividad hasta en los comentarios. Como en una obra de Delia Deetz, puede gustarnos en mayor o menor medida relativa. Como con los olores. Pero Sr. Pedro en debates filosóficos de creyente vs no creyente son un poco extraños los términos medios. Así que debe usted admitir que es normal que quien se ha pasado al lado científico no deje títere con cabeza. Es lo que tiene el racionalismo, uno de los eslabones del método científico.

        Quiero compartir esta anécdota sobre el físico Robert Williams Wood, de Carl Sagan:

        “Hace muchas décadas, en una cena, se pidió al físico Robert W. Wood que respondiera al brindis: «Por la física y la metafísica.» Por «metafísica» se entendía entonces algo así como filosofía, o verdades que uno puede reconocer sólo pensando en ellas. También podían haber incluido a la pseudociencia. Wood respondió aproximadamente de esta manera: El físico tiene una idea. Cuanto más piensa en ella, más sentido le parece que tiene. Consulta la literatura científica. Cuanto más lee, más prometedora le parece la idea. Con esta preparación va al laboratorio y concibe un experimento para comprobarlo. El experimento es trabajoso. Se comprueban muchas posibilidades. Se afina la precisión de la medición, se reducen los márgenes de error. Deja que los casos sigan su curso. Se concentra sólo en lo que le enseña el experimento. Al final de todo su trabajo, después de una minuciosa experimentación, se encuentra con que la idea no tiene valor. Así, el físico la descarta, libera su mente de la confusión del error y pasa a otra cosa. La diferencia entre física y metafísica, no es que los practicantes de una sean más inteligentes que los de la otra. La diferencia es que la metafisica no tiene laboratorio”.

        Un cordial saludo.

      • septiembre 24, 2012

        Fernando Frías

        “lo primero de lo que un conejo sería consciente al adquirir la inteligencia es, en efecto, su existencia. Lo segundo, a quién se la debe. Lo tercero, a quién se debe la existencia de todos los conejos y del mundo en que habitan.”

        Lo cual legitimaría la pregunta, pero no la respuesta (o, ya puestos, que haya una respuesta). Que nosotros o los conejos nos preguntemos a quién debemos nuestra existencia (suponiendo que nos preguntemos eso y no “a qué”, por ejemplo) no implica que realmente se la debamos a nadie, igual que preguntarse a quién deben la existencia los rayos no implica que los fabrique Vulcano en su fragua.

  • Responder septiembre 24, 2012

    Pedro

    Razona usted muy bien, y lo digo sin ironía, señor Frías. Yo lo que digo es que la inteligencia es una fuente constante de angustia, siempre nos preguntaremos más y más cosas. Eso es bueno, porque ha traído el inmenso legado científico/filosófico que tenemos. Pero siempre encallaremos en las preguntas más importantes si no damos un salto conceptual gigantesco.

  • Responder septiembre 24, 2012

    Pedro

    El salto conceptual es dejar de buscarlas, Contreras. Aunque no sé por qué me molesto en contestar a personajillos como tú.

  • […] se viene a denominar “parto natural”. Supongo que, como diría un comentarista, mucha gente (y algunos conejos) siente la necesidad de postrarse ante algo sagrado, y ahora que las creencias en dioses están de […]

  • […] unos días, un comentarista de La Columnata, General Spence, me dejaba una pequeña perla en un artículo, un texto de Carl Sagan sobre el físico Robert […]

  • Responder enero 14, 2015

    Ricardo

    Aunque pueda ser demasiado tarde para comentar esta entrada, igual creo que debo precisar a los que han debatido que la ciencia no ha rebatido la religión. Han sido las propias religiones que se han rebatido a si mismas, y se han enfrascado con otros credos para desacreditarse durante toda la historia. Lo que pasó después es que intentó desacreditar a la ciencia… lo cual hizo que se fuera en contra porque cada vez que desacreditaba la ciencia… terminada desacreditándose sin querer a si misma. Lo cual fue un error fatal y para enmendarlo… ahora intentan compatibilizar ciencia con religión.

    Me pregunto ahora cómo lo harán las religiones y sus defensores para desacreditar en el caso de que hayan seres inteligentes mucho mas que nosotros y tecnológicamente avanzados provenientes de otra parte del universo que no creen en Dios. ¿Tiraran la toalla? ¿va a alzar la bandera blanca? ¿O van a seguir con su sucio juego de falacias y de hacerse los ofendidos?

    • César Noragueda
      Responder enero 15, 2015

      César Noragueda

      Me temo, Ricardo, que eso de que “la ciencia no ha rebatido la religión” no es cierto. Ya lo hemos dicho más arriba y aquí: la historia del saber es la historia del progresivo acorralamiento de la teología y de su parentela irracional. Como tampoco es cierto, por tanto, que el descrédito haya llegado “porque los credos se hayan enfrascado entre ellos”; y que la religión se desacreditara también tratando de hacer eso con la ciencia sigue siendo mérito de la ciencia.
      Por otra parte, creo que fue el bueno de Leibniz quien abrió la puerta a considerar a los extraterrestres en las cuestiones de Dios, y él los integra en la doctrina católica establecida de su época sin muchos problemas. Pero el espacio-tiempo es tan gigantesco que el hecho de que dos especies inteligentes, en caso de que las hubiera, se encuentren es sumamente improbable.

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