La ignorancia peligrosa del ‘idiot savant’

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…………Todos ignoramos algo. En consecuencia, todos somos ignorantes en distintos grados. La ignorancia, generalmente, lleva aparejada una serie de inconvenientes, sobre todo la ignorancia cerril y dogmática, de la que algunos se niegan a ser vacunados. Con todo, hay ignorancias necesarias: quizá la fecha de tu muerte. O que tu parienta ha tenido un escarceo con el vecino del cuarto segunda. O el final de Perdidos.
…………Sin embargo, hay una clase de ignorancia que resulta netamente nociva, tanto para uno mismo como para los demás. Es la ignorancia nacida de la razón chiquita, preletrada, límbica, prehistórica, impávida. Es decir, ese tipo de razón que tanto aplauden hoy en día los posmodernistas y los amigos de la diversidad cultural, del todo vale lo mismo a nivel intelectual, del respeta mi opinión y yo respeto la tuya y cada uno a lo suyo. Rasgos que quedan perfectamente resumidos por C. R. Hallpike en The Foundations of Primitive Though: razón intuitiva, razón ligada más a emociones específicas que a la causalidad física, razón refractaria a la abstracción lógica, razón propensa a emplear el lenguaje para la interacción social más que como herramienta conceptual, razón que ilumina imágenes burdas y raras.
…………Son rasgos que la ciencia trata por todos los medios de limitar o gestionar. Pero, a pesar de que hunden sus raíces en las sociedades más antediluvianas, hay colectivos contemporáneos que las promueven y que no permiten que mueran, ni siquiera que se excluyan de la investigación, la discusión o la reflexión. Por ejemplo, los cultos, los grupos profundamente religiosos o los académicos para los que solo existe una dimensión del conocimiento: la de las ciencias sociales, la de las metáforas del arte.
…………El pensamiento lógico-deductivo sistemático basado en evidencias y presto a autocorregirse continuamente es en gran medida un producto de la cultura occidental, pero sigue siendo, a nivel global, un tipo de razón escasísima. Tal vez porque también es un tipo de razón difícil, antinatural y contraintuitiva. De modo que nunca tengáis miedo a la ignorancia de este marco de la razón: todos ignoramos algo. Temed a la otra ignorancia: todos ignoramos algo, pero no todos ignoramos las mismas cosas ni de la misma manera. Tened miedo a la ignorancia que parte de ideas de mierda y se alimenta de razón de mierda.
…………Esa es la verdadera ignorancia peligrosa. Porque no remite aunque se informe mejor al ignorante. Por ello, esta clase de razón puede anidar incluso en las personas más cultas, como un ‘idiot savant’ que ha leído mucho pero no ha entendido nada, no conecta entre sí sus conocimientos, no es capaz de apartar las ramas para ver el bosque, no tiene nociones de epistemología, ignora cómo funciona el método científico, prefiere las anécdotas personales y las opiniones subjetivas a las evidencias y los metaanálisis. Aún cree más, en suma, en los sabios individuales (si son clásicos y están muertos, mejor) y no en el conocimiento emergente y colectivo.
…………En resumidas cuentas, el culto-ignorante que ha olvidado (o nunca ha aprendido) que la mente humana está sólo imperfectamente diseñada para la evaluación racional de datos, está lastrada por sesgos cognitivos inconscientes, está infiltrada de pensamiento desiderativo, teleológico y antropomórfico y, por lo común, confunde probabilidad, correlación y causación. Porque a la pereza del pensamiento la llamamos a menudo “firmes convicciones”.
…………Huid de esa ignorancia, y de quienes parece que la manifiestan, por muchos que sean los títulos que decoren su despacho.

14 comentarios

  • César Noragueda
    Responder agosto 9, 2012

    César Noragueda

    ¡Peligro en el área! Este interesante artículo sobre la irracionalidad, por alusiones, puede derivar en una discusión sobre el final de ‘Perdidos’.

    • Responder septiembre 20, 2012

      MisterioMuerto

      ¡Qué gran final el de Perdidos!

      • César Noragueda
        septiembre 29, 2012

        César Noragueda

        Sobre ‘Perdidos’ publicaré alguna que otra columnita, que ya me cansan los que no entienden nada y renuncian a hacer cualquier esfuerzo mental para juntar las piezas.

  • […] parvulario semianalfabeto, creyéndose en el derecho de promulgar sus ideas, abundando en eso que el otro día comentaba Sergio Parra en La Columnata. No tiene nada de malo ser un ignorante. Todos lo somos en muchas cosas, en menor o mayor medida. […]

  • Responder agosto 10, 2012

    Ramon

    Tened miedo a la ignorancia que parte de ideas de mierda y se alimenta de razón de mierda.???????

  • Responder agosto 12, 2012

    Alba Veryser

    ¿Dónde queda la ambivalencia de la razón? La razón también produce monstruos. Y si no que se lo digan al nazismo. ¿Cómo distinguir las razones correctas de “las de mierda”? ¿Siendo un culto-culto a diferencia de un culto-ignorante?

    • César Noragueda
      Responder agosto 12, 2012

      César Noragueda

      Francamente, no sé a qué ambivalencia te refieres, Alba. La razón no produce monstruos: el sueño de la razón los produce (por ello es esa la frase y no la otra), y el nazismo es un buen ejemplo de ese sueño. Que los métodos del “procesamiento” abominable de judíos fuesen racionales no hace al nazismo racional; de hecho, el racismo, el belicismo y el antisemitismo (cuánto ‘-ismo’) no tienen nada de racionales.
      ¿Que cómo distinguir la razón correcta de “las de mierda”? Bueno, yo diría que el método científico y la moral laica son útiles para eso.

  • Responder agosto 12, 2012

    Alba Veryser

    Justamente a ésa, la ambivalencia de la razón en una sociedad racionalizada. Justamente es la irracionalidad racionalizada, paradójicamete, la que funciona a diario. Y sí, estoy de acuerdo, la moral es más necesaria para repensar la historia y para repensarnos. Mi desacuerdo iba orientado hacia la crítica vertida en el texto sobre la plana visión de la irracionalidad y a su vez de la racionalidad. La moral articula ambas y de ello no se ha hecho mención alguna. Y justamente es ésta, la moral (y su diálogo con la racionalidad y la irracionalidad) la que puede guiarnos.

    Recomiendo ‘Humanidad e inhumanidad, una historia moral del siglo XX’, de Jonahan Glover.

    • César Noragueda
      Responder agosto 12, 2012

      César Noragueda

      No creo que afirmar que la irracionalidad es siempre algo dañino sea tener una visión plana de la misma. Es la racionalidad, el método científico, el pensamiento lógico sistemático, lo que debe guiarnos siempre; la moral laica es un producto racional y se basa en distinguir lo que es bueno o malo dependiendo de las consecuencias de nuestras acciones, no siguiendo, por ejemplo, verdades reveladas.
      Y eso es algo de hay que decir muy claramente, porque otras morales, todas ellas irracionales, han guiado el comportamiento humano, y no han causado más que desastres.

  • Responder agosto 12, 2012

    Alba Veryser

    Sé perfectamente lo que es la moral. Pero, de nuevo, estoy en desacuerdo, y creo que la visión que se desgrana de la irracionalidad en el artículo es pueril. Por eso recomiendo la lectura de Jonathan Glover, que para el caso tratado es de gran ayuda. Gracias.

  • Responder agosto 28, 2012

    Alonso Posadas

    Gracias por este artículo, Sergio. Me parece que va a ser una delicia seguirte aunque me cueste y vaya a trompicones porque mis ignorancias reunidas (Geyper) son un rico, florido compendio de las más comunes y choniescentes. Te cojo prestada una de tus frases para cuando salga a pescar el próximo finde y que reproduzco:

    “Porque a la pereza del pensamiento la llamamos a menudo «firmes convicciones»”.

    Man-can-tao. Es la pera. La pera limonera.

  • Responder septiembre 14, 2012

    Laura

    “Porque a la pereza del pensamiento la llamamos a menudo «firmes convicciones»”.
    Equivale más o menos a:”No hay peor cosa que un bruto con inquietudes”.Y hay muchos y muchas que andan por este mundo compartiendo sus “inquietudes sin fundamentos…”
    Muy bueno el artículo!

  • Responder marzo 29, 2014

    Xoan

    Acabo de asistir a un funeral en el que el oficiante, sin el mínimo respeto por los agnósticos, los ateos o los no católicos, ha espetado la siguiente aseveración: “La casualidad es la razón de los ignorantes”. Dado el contexto en el que se ha vertido semejante pensamiento, de inmediato me he sentido profundamente agredido, incluso insultado, pues he traducido al instante “Todo aquel que no crea en nuestra auténtica fe revelada, y especialmente en la resurrección de los muertos, es un berzotas.” Creo que este es un buen ejemplo de la forma dogmática de pensar del “idiot savant”. Enhorabuena por el artículo: ¡es excelente!

  • […] podría ser también la razón de que incluso las personas más cultivadas no sean necesariamente las personas más escépticas ante l…. Porque ser escéptico es casi como ser antinatural, antihumano. Es pensar de forma tan […]

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