Imprimiendo perdones a cascoporro

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…………Uno de los efectos secundarios más gravosos que suceden cuando uno pertenece a un grupo organizado es que la responsabilidad individual se difumina, las discrepancias altisonantes se silencian y las ideas se vuelven homogéneas. Si el grupo tiene raigambre religiosa (vida tras la muerte, dogmatismo intocable, estabilidad ideológica y perdón ultraterreno de las faltas en la vida carnal), entonces estos efectos secundarios son aún más evidentes.
…………Cuando alguien cree que la vida es sólo un mero tránsito, una prueba para alcanzar una inmortalidad edénica, entonces la vida misma se devalúa, pues se piensa, con razón, que no es tan importante vivir bien o ser feliz como hacer puntos para pasarse la eternidad bailando entre flores.
…………Además, si el objetivo es ir al Cielo y no al Infierno, y dado que las normas para acceder al Cielo son tan restrictivas y van tan en contra de muchas de nuestras disposiciones naturales, entonces se imponen medidas para allanar el camino: un rezo por aquí, unos latigazos por allá, una confesión por acullá.
…………El paroxismo del perdón en vida (devaluada, secundaria, burocrática) para la felicidad ultraterrena se materializó en su día en las llamadas indulgencias de la Iglesia católica. De acuerdo con la teología católica, una indulgencia es una manera de reducir la cantidad de tiempo que alguien pasa en el purgatorio por pecados que ya han sido perdonados. Pecar, en efecto, incrementa el tiempo que uno debe esperar tras morir para ir al Cielo. Pero las indulgencias son una forma de reducir esa espera, y la manera de obtener una indulgencia es haciendo (redoble de tambores) una donación de la Iglesia.
…………Algo así como comprar el perdón, pasar el cepillo, solicitar que uno marque la equis de la declaración de la renta… pero multiplicado por mil. En la época de Gutenberg, sin embargo, las indulgencias no revestían demasiados problemas porque había muy pocas: elaborar una indulgencia requería que alguien la escribiera. Es decir, que la emisión de indulgencias quedaba limitada por la velocidad a la que estas podían escribirse a mano.
…………Pero fue precisamente Gutenberg quien cambió esa situación, poniendo en evidencia el carácter profundamente inmoral y mercantilista de la indulgencia. Sí, Gutenberg, el de la imprenta. Si bien el trabajo más conocido de Johannes Gutenberg fue su Biblia, no fue su primer trabajo, ni mucho menos el de mayor volumen. Ese récord lo ostenta la indulgencia. Gracias a su imprenta, se podían imprimir indulgencias a cascoporro, y la Iglesia vio el filón: a más indulgencias, más dinero (y encima, los fieles podrían pasar menos tiempo en el Purgatorio). Una bicoca, vaya.
…………Pero los seres humanos, si bien somos excelentes gestores de la escasez, se nos da tremendamente mal controlar los efectos de la abundancia. Y lo que ocurrió cuando una máquina fue capaz de imprimir indulgencias a gran velocidad fue justo lo contrario de lo esperado: las indulgencias se devaluaron, perdieron su sentido.
…………Hacia 1550, el volumen de indulgencias que circulaba era tal que podemos afirmar que se originó “una inflación indulgente”. Si gente con recursos podía conseguir todas las indulgencias que quisiera, los ricos podían ahorrarse el Purgatorio, aunque su comportamiento no lo mereciera en absoluto. De hecho, la abundancia podía reducir los precios de tal modo que, finalmente, la idea de Purgatorio ya no tendría efecto disuasorio. Y de ese modo, Gutenberg, gracias a su imprenta, hizo tanto por la cultura imprimiendo toda clase de libros como indulgencias a cascoporro.

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