El espectáculo ‘Gandía Shore’ de Lourdes

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…………Sonaban estentóreos los ‘greatest hits’ religiosos, y la gente se los conocía. Y no sólo los feligreses ancianos o carpetovetónicos, sino incluso jóvenes ataviados tal y como lo harían para ir a Arena, Skorpia o cualquier otra discoteca de polígono industrial. Incluso vi a adolescentes salidos de Gandía Shore, de camiseta ceñida y aires de macarra, avanzando de rodillas, con los ojos cerrados y canturreando en voz baja lo que sonaba por doquier.
…………Eso es sólo una porciúncula de lo que me encontré en mi reciente viaje a Lourdes. Para sacarlo todo debería escribir un libro de quinientas páginas. O dos. Y me quedaría corto. La única manera de entender lo que allí se produce es viajar cualquier día, a partir de las ocho o nueve de la noche, y pasearse un par de horas por los alrededores de la cueva en la que, supuestamente, la Virgen se apareció a la pequeña Bernadette Soubirous.
…………Quince años de prisión eran con los que condenaba la Iglesia por masturbación entre el siglo VI y el IX. Hasta hace poco, la mujer no tenía alma. Los pararrayos no se quisieron instalar en las catedrales porque, decían, intervenían en la decisión divina de hacia dónde se dirigía el rayo (hasta que se dieron cuenta de que eran las catedrales lo únicos edificios que no quedaban indemnes a los rayos). Se condena la práctica homosexual, como si besar o llevar gafas no fuera tan antinatural como la sodomización o como si la Tierra necesitara urgentemente más almas de los siete mil millones que ya la pueblan. En Lourdes no hay, estadísticamente, más remisiones espontáneas de enfermedades de las que se producen en la sala de espera de un hospital. Y así podría seguir durante páginas y páginas… pero ¿para qué?
…………Allí había miles de personas, todas a una, refractarias a cualquier lógica, argumento o idea contraria a su credo. Muchas con iPhone, a pesar de que las llamas de hace apenas unos siglos quisieron quemarle el culo a los que proponían teorías científicas discordantes con la Biblia. Todas a una, contribuyendo al espectáculo de una de las multinacionales del milagro más crematísticas del mundo. Enarbolando unas velas envueltas en papel estampado con la Virgen que se vendían a un euro. Un día escasamente concurrido como aquel, nueve mil personas, casi la mitad con velas. Cuatro mil quinientos euros diarios en velas. Y en África, muriendo de hambre, enfermedad o horror un niño inocente cada pocos segundos. Claro, el niño negro no se merece vivir porque no tiene dinero para arrastrarse hasta Lourdes con una velita.
…………Todo tan exageradamente absurdo, grotesco y granguiñolesco que, os lo juro, apenas tuve ganas de reírme. Más bien se me congeló la risa en los labios, en el jeto, en todo el cuerpo. ¿Respeto? Nunca podré respetar ideas que conduzcan a la gente a comportarse así. Como tampoco respeto a los garrulos que queman Barcelona cuando gana su equipo de fútbol favorito. ¿Respeto? Era a mí a quien se estaba faltando al respeto cada puñetero segundo de mi estancia allí. Cada vez que recuerdo lo que vi. No, nada de respeto.
…………Aquí voy a soltar lo que considero que debo soltar a propósito de unas ideas nocivas, tóxicas y medievales que, a grandes rasgos, solo producen dolor, miedo, atrición, sentimiento de culpa y una visión simplificadora, maniquea y jerárquica de este puto mundo endiabladamente complejo. No hay respeto a eso. Esgrimiré siempre mis palabras sobre esas ideas. Como espero que, en justa contienda, los que estén en desacuerdo con mis ideas hagan lo propio en sus respectivas plataformas, o aquí mismo, en los comentarios. Incluso pueden insultarme sin argumentar nada. Me la sopla. Después de lo que vi, de aquella astracanada, de aquel sainete, de aquel esperpento, es como si me llamara Goebbels por teléfono para tildarme de lo que él quiera. Como quien oye llover. Sólo ofende el que puede. Yo incluido.
…………Al final, el corolario de todo esto, ya visto desde la distancia, un tanto cabizbajo y agotado, asumiendo que ni un trillón de palabras despolarizará algunas mentes, ya sólo me queda soltar lo de siempre, esto es, que la religión es respetable, pero debe ser criticada sin descanso hasta que alcance el estatus de práctica privada, como si fuera una conducta sexual vergonzante; no sé, como meterse zanahorias por el orto. Suena un tanto insultante, pero no creo que lo sea. En conciencia, es lo que debo procurar, que la religión no se convierta en un ‘show’ mediático y sacacuartos. E incluso creo que este estatus de práctica privada favorecería a los acólitos de la misma religión, tan susceptibles y epidérmicos con las críticas, pues aplicarían a la religión el mismo principio que sugería Walter Spompinato a fin de evitar que hubieran casos de quemas de banderas (o cualquier otro símbolo que aspire a ser intocable): “Tanto como homenajees a bombo y platillo una bandera, tanto la ultrajarán otros; por eso, si no quieres verla denigrada, ríndele homenaje con discreción y, a poder ser, en privado”.
…………Por si queda alguna duda, aplico esta máxima a todas las religiones, incluso a las laicas, como los patriotas, los marxistas reconvertidos, los futboleros de pro, los seguidores de cualquier política o idea indemne a la crítica y demás fundamentalismos con callo.
…………Y si no me creéis, viajad a Lourdes.

5 comentarios

  • Demasiado indignado te veo amigo mio. Eso es porque te queda aun mucho camino, lo que es muy bueno.
    No hay religión, secta o comunidad de propietarios que haga algo sin un interés bien definido, y claro, la iglesia, con tanta siglo de por medio…
    esta muy bien el articulo.

  • Responder julio 24, 2013

    Juanjo Romero

    Aún reconociendo la inutilidad de mi alegato, sabiendo que te la sopla, con pereza y con una sensación de ‘déjà vu’ voy a intentar responder dignamente a la sarta de lugares comunes, leyendas urbanas, exageraciones, medias verdades o directamente mentiras que has descargado en este artículo. Entiendo que una persona que no cree absolutamente en nada saque este tipo de conclusiones. Claro, todo lo que leo aquí es lógico si partimos de unos presupuestos erróneos: el hombre sólo es biología, no existe nada más que lo meramente material, que es posible una humanidad viviendo en una acracia huérfana de símbolos, instituciones, autoridades, organizaciones…, con una mente vacía como un papel en blanco, una humanidad con una mente fría y racional, más allá de las grandes pasiones, sin amores ni odios, un hombre dueño de su destino que se autodestruye o se multiplica según las necesidades de la economía. Toda esta musiquilla me recuerda un montón a la del mundo feliz de Huxley.
    Esta ingenuidad resultaría cándida y pueril si no fuese porque cada vez que este tipo de candorosas utopías se han intentado llevar a la realidad han desembocado en los peores horrores, crueldades y persecuciones…
    Y procuraré no ser demasiado exhaustivo:
    -Te has tenido que remontar hasta el siglo IX para condenar a la Iglesia, no está mal, pensando que los delitos cometidos en nuestra sociedad prescriben en pocos años. Juzgar comportamientos de hace mil años con la mentalidad actual es absurdo, injusto y está fuera del enfoque.
    -Por curiosidad, ¿dónde has leído tú que la Iglesia negó que la mujer tuviera alma, o aun siquiera que debatiera el asunto? Leyenda urbana total.
    -Lo de los pararrayos en las catedrales no lo sabía; ahí has estado original, has picado mi curiosidad; intentaré informarme sobre el tema… Indignación total al imaginarme siquiera una catedral sin pararrayos.
    -Besar y ponerte unas gafas es radicalmente diferente a sodomizar a alguien, o a que te sodomicen… Lo siento, ahí no transijo. Si quieres, te lo explico en comentario aparte desarrollando las muchísimas diferencias entre un acto y los otros; el tema da de sí.
    -Curaciones espontáneas en Lourdes hay muchísimas, pero la Iglesia no reconoce ninguna a no ser que haya pasado por innumerables pruebas científicas independientes y serias que garanticen que no hay ninguna otra explicación. Te garantizo que la Iglesia no tiene ningunas ganas de que le saquen los colores por precipitarse en decir que algo es un milagro.
    -Lo de las velas y los negritos de África es el tipo de argumentos que utilizaban mis amigos ateos cuando discutíamos estos temas en el recreo de 1º de BUP.
    -Y, me vas a perdonar, sin querer ser agresivo, tu visión me parece muy maniquea, muy simplista, y no sé si me atreverme también a calificarla de nociva.
    Dices que la única manera de entender lo que viste es ir a Lourdes. No, Sergio; tú no has entendido nada. Aunque hayas estado allí físicamente, para entender lo que allí pasa hace falta creer o, como mínimo, respetar las creencias de otras personas, cosa que tú no haces por mucho que te quieras “buenizar” con esa cantinela de que las religiones son respetables para después insultar como acostumbras, aunque a ti no te parezca insultante invitar a alguien a introducirse una hortaliza por el ano… (Lo de la zanahoria por el orto lo podríamos tratar aparte junto con los de la sodomización equivale a ponerse gafas).
    Te quieres apear de todo aquello que crea pasiones que provocan conductas exageradas entorno a los símbolos, nacionalismos, religiones… pero, sinceramente, hace mucho que no encuentro a alguien tan fundamentalista como tú, una persona que interpreta literalmente un texto sagrado, en tu caso, la ciencia materialista.

    • Responder septiembre 9, 2014

      Elias

      Hombre, para maniquea tu respuesta. Lástima que no disponga de tiempo para contestarte como es debido, pero háztelo mirar. Que la Iglesia que defiendes viene dando motivos vergonzantes desde su fundación a nuestros días. Lo del siglo X no es más que pura ilustración para ver desde cuando nos vienen tocando las narices.
      Saludos.

      Nota. Si encuentro suficiente tiempo me extenderé en mi respuesta en otro momento.

  • Responder julio 25, 2013

    vendedorambulante

    Existe un mundo de espiritualidad, transcendencia, ternura, belleza… mas allá del mundo de la iglesia católica y de todas las religiones.
    Pretender tener la palabra de Dios es simplemente impostura. Los que vivimos la vida a pelo no tenemos que soportar que nos insulten o tengan lástima.

  • Responder julio 28, 2013

    Victoria Gallegos

    Me ha parecido lucido, estimulante y valiente. Hay que levantar la voz para terminar el trabajo de putrefacción que la propia mafia de la Iglesia ha comenzado.
    Felicidades por evidenciar el circo deprimente de la institución católica.

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