Los debates de 13TV deberían ser de obligado visionado en los institutos

0 Shares 0 Shares ×

Conferencia Episcopal, Iglesia Católica

Os voy a confesar un pequeño placer culpable. A menudo, mientras estoy almorzando o cenando, en vez de ponerme una película o una serie de televisión, entro en YouTube y cargo debates emitidos en el canal 13TV, el púlpito mediático de la Conferencia Episcopal. Llamarlos debates es una concesión, porque allí todo el mundo cojea del mismo pie (salvo algún convidado de piedra al que sólo le permiten decir un par de frases discrepantes para, a continuación, reírse de él. De verdad, se ríen de él. Se ríe hasta el presentador, que es capaz de espetar: “Por favor, no digas tonterías”, cortándole la intervención.

Es un canal marciano. Los debates son marcianos. La visión de la realidad es marciana. Las posiciones ideológicas, marcianas. Pero he dedicado tantas horas a verles que al final he llegado a comprender un poco su visión del mundo. Si bien es cierto que continúo opinando que son marcianos o recién llegados al siglo XXI a través de un portal que conecta con la Edad Media, comprendo que, en aras de mantener su disonancia cognitiva y obviar la retahíla de sesgos en la que tropiezan, deben autoengañarse de un modo tan cándido que, sí, creo que ellos creen en lo que dicen. Y que lo creen, no porque sean marcianos, sino porque solo así puede tener sentido y coherencia todo lo que llevan defendiendo desde siempre.

Por eso hubo unos días en los que atacaron furibundamente el ataque a la libertad de expresión de Charlie Hebdo. También deben defender la libre empresa y que los ricos merecen ser ricos porque se lo han trabajado ellos solitos a la vez que tratan de hacer proselitismo de la Biblia. Y como no toleran que alguien les lleve la contraria, como Celia Villalobos, que es de los suyos pero no opina lo mismo que ellos a propósito del aborto, son capaces de cargar contra ella, contra Celia, por estar jugando al Candy Crush durante el Debate sobre el Estado de la Nación.

En todos los programas de televisión cuecen habas, pero en 13TV es todo tan exagerado que dejan a Mariló Montero como una premio Nobel del pensamiento ordenado. Tal vez por ello, si os fijáis, en los debates de 13TV detienen de vez en cuando la polémica, el presentador mete la mano bajo la mesa y, ¡tachán!, saca un objeto mercable que quiere endilgar a los televidentes a fin de sufragar los gastos del programa. Siempre son productos magufos. Siempre. Y las pocas veces que no, entonces se trata de algún cachivache para evitar los radares en la carretera, porque aquí se defiende a ultranza aquello de: “¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que tengo o no tengo que beber?” cuando estamos en la carretera. Y, por supuesto, poner límites de velocidad es para la plebe.

Ahora el BOE dice que los que asistan a clases de Religión deben aprender una versión del mundo que difiere de la realidad. Entre otras perlas, la asignatura debe enseñar sobre la “incapacidad de la persona para alcanzar por sí misma la felicidad”. Es decir, que, además de hacer proselitismo, la asignatura debe apelar a conceptos psicológicos falsos o indemostrables. Porque hay que sobrellevar la disonancia cognitiva y esquivar los sesgos. Como hacen en 13TV. Desde que Galileo dijo que no éramos el centro del Universo, y Darwin, que no éramos criaturas especiales, los creyentes han demostrado una gran capacidad para este ejercicio de autoengaño.

Pero no debemos ser selectivamente crueles. Todos somos capaces de autoangañarnos con la misma eficacia en todos los ámbitos de la vida, desde que nuestra ex era más mala de lo que era hasta que determinado partido político nos traerá la prosperidad que merecemos. Así pues, no consiste en determinar que los polemistas de 13TV sean imbéciles, sino en asumir que todos lo podemos ser en algún momento. Es algo que la ciencia moderna ya advirtió hace siglos, y por ello no permite que los individuos decidan lo que es real o irreal, correcto o incorrecto, significativo o insignificante: todo ello es producto de la colaboración, el consenso, la demostración de la concatenación de hechos y pruebas que nos lleva a afirmar una cosa y no otra y, sobre todo, la humildad de saber que partimos desde la ignorancia y debemos ser sometidos al escrutinio, la crítica y la corrección constante. El conocimiento científico no deja de cambiar porque intenta atinar lo mejor posible. El dogma no cambia porque parte de la premisa de que nunca se equivoca.

Por eso, visionar 13TV, además de ser una fuente inestimable de diversión y ludibrio, es también una estupenda herramienta pedagógica. Un ejemplo de lo que no deberíamos hacer si no aspiramos a regresar a la Edad Media. Me imagino una asignatura en los institutos que también aparezca en el BOE tal que así: “Se verán todos los debates de 13TV para localizar y desarmar las falacias esgrimidas, las incoherencias, los errores de lógica, los sesgos, las disonancias, los dogmas, la locura y el fanatismo”. Sería un buen ejercicio para disciplinar la mente.

6 comentarios

  • Responder marzo 15, 2015

    Hernando

    No sabe usted la risa que me ha dado su frase “en aras de mantener su disonancia cognitiva y obviar la retahíla de sesgos en la que tropiezan”. Es usted un cachondo y es una pana que la haya malgastado hablando de ese personal de la 13, cadena a la que no tengo el gusto de conocer.Me ha hecho recordar cuando en la Universidad inventábamos las maneras más farragosas de explicar sucesos simples. Esta frase hubiera sido un éxito. Enhorabuena.

    • César Noragueda
      Responder marzo 15, 2015

      César Noragueda

      Algunos debemos de vivir en una galaxia muy lejana cuando frases como esa nos resultan perfectamente comprensibles. No para quienes su mayor aspiración en la vida es ver ‘Gran Hermano’ y a gentecilla diciendo “cocreta”, naturalmente. Pero permítame decirle una obviedad: este artículo pertenece a la sección de ciencia y pensamiento crítico, y no se crea que en ella nos dedicamos a buscar en el diccionario para soltar las palabras más extrañas: utilizamos la terminología correspondiente, incluyendo ‘disonancia cognitiva’ y ‘sesgo’. Así que, si le resulta un problema, no es culpa nuestra.

  • Responder marzo 15, 2015

    Hernando

    No es un problema de comprensión, sino la opinión de que la forma de escribir pedante es un signo de carencia intelectual que intenta ocultarse tras la forma. Naturalmente, le parecerá una blasfemia, pero ese es su problema.

    • César Noragueda
      Responder marzo 15, 2015

      César Noragueda

      Si a usted le resulta farragosa la frase, dígame, ¿dónde está lo desordenado, inconexo o superfluo en sus diecisiete larguísimas palabras? Porque, ¿sabe?, eso es lo que significa ‘fárrago’ y, por tanto, ‘farragoso’. ¿Y de veras ha pretendido Sergio hacer un alarde de vana erudición en esa frasecita? ¿Y por una carencia intelectual? Hay que ver qué agudeza la de usted, ¡qué penetración mental!
      Pero si hablamos de carencias intelectuales, ¿cómo consideraría la utilísima habilidad y costumbre de desviar el foco de atención hacia algo pueril o absurdo, en vez de centrarse en el asunto de los artículos y normalmente con una falacia ‘ad hominem’? No hace falta que responda: esto no es más que una pedante pregunta retórica.

    • Responder marzo 17, 2015

      R

      hay gente que combina buen léxico con pensamiento profundo. Su comentario suena a mi papa dice que los que hablan bien no tienen nada que decir…o la suerte de la fea la guapa la desea

      • César Noragueda
        marzo 17, 2015

        César Noragueda

        Ciertamente, se puede combinar buen léxico con el pensamiento profundo. ¿Un ejemplo? Este artículo. ¿Más ejemplos? Dese una vuelta por el diario y los verá a montones.

¡Anímate a decirnos que opinas!