No te fíes de ti

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…………En la insoportablemente burguesa y ‘new age’ (cabe la mezcla) Come, reza, ama, película protagonizada por Julia Roberts, asistimos al viaje espiritual de una mujer del primer mundo que se puede permitir irse a vivir con pobres de la India para encontrarse a sí misma.
…………Dejando a un lado las razones espurias que pueden conducir a alguien a abandonar su modo de vida por otro más rudimentario, la cosa se pone fea si el tipo en cuestión también relaja su manera racional de registrar el mundo. Que es también lo que suele pasar.
…………Es decir, todos nosotros registramos los fenómenos del mundo a través del cerebro y, por tanto, son muchos los filtros que entorpecen la verdad con lo que nosotros creemos que es verdad: parafraseando a Francis Bacon en Novum Organum, somos víctimas de la evolución (nuestros genes limitan nuestra capacidad de penetración en la realidad), del troquelado psicológico y social (la cultura en la que vivimos influye en cómo percibimos las cosas) y del lenguaje (no resulta fácil transformar pensamientos en expresiones verbales).
…………La manera que hemos descubierto de superar esas limitaciones o filtros es la ciencia. O mejor dicho, los requisitos que exige la ciencia para dar carta de naturaleza a un hecho (siempre y cuando dicha carta de naturaleza pueda revocarse si se encuentra una explicación mejor).
…………Sin embargo, en lugares como la India proliferan las personas que consideran que existen vías extrasensoriales que, no solo nos permiten conocer el mundo, sino que trascienden también la información que procuran nuestros sentidos y hasta la misma ciencia. Las ideas de estas personas no están sometidas a comprobación empírica. No superan los filtros científicos que empleamos para superar nuestras limitaciones de percepción. Sencillamente se cree que hay fenómenos que van más allá de los sentidos (aunque irónicamente dichos fenómenos solo se pueden capturar a través de los sentidos, generalmente de unos pocos individuos).
…………Lo que más me preocupa del hecho de que haya gente que decida irse a vivir a la India, pues, es que dicha gente, aparentemente inteligente, pueda decidir abrazar con enorme intensidad distintas modalidades de este pensamiento irracional, retrógrado, precientífico. Tampoco se trata de comparar quiénes son más magufos, si los indios o los estadounidenses, máxime si la mayoría de estadounidenses creen en los ángeles, por ejemplo; sino en admitir que hay sociedades que, en su conjunto, ya sea en cuestiones médicas o de otra índole, aún se guían por sus propias idiosincrasias.
…………No recordamos cómo era vivir sin la penicilina. Sin vacunas de ningún tipo. También nos hemos olvidados de que, no hace mucho, el quince por ciento de las mujeres moría en el parto. Esos avances se han logrado gracias al método científico. En la India, por el contrario, se cree que determinadas plantas pueden curar efectivamente el cáncer. O que los jueves no son días propicios para dar inicio a ningún proyecto nuevo. O que en el dedo gordo del pie hay una serie de puntos específicamente dotados de la capacidad de controlar el sistema digestivo.
…………Ninguna de esas ideas de la India ha superado las duras exigencias del método científico. Pero entonces llegaron los movimientos ‘new age’ (probablemente nacidos a su vez de cierta desorientación intelectual y vital y las corrientes filosóficas relativistas, que consideraban todos los conocimientos igualmente legítimos: no hay una verdad sino muchas verdades y demás). Y, entonces, empezamos a practicar idiomas exóticos, a participar en rituales religiosos antiguos, a adscribirnos a creencias de culturas que apenas habían progresado científicamente, a hacer yoga o… a olvidarnos de la penicilina, las vacunas, las muertes durante el parto.
…………Los remedios tradicionales (generalmente antiguos e inmutables) se basan en experiencias e intuiciones generales. Por tanto, comparar los remedios tradicionales con la medicina es como equiparar a un niño jugando al Exin Castillos con un arquitecto.
…………Antes, durante la Ilustración, los intelectuales sabían que sabían más que los países tercermundistas y, por supuesto, que las culturas antiguas. Y, no sólo sabían que sabían más, sino que incluso podían demostrar por qué sabían que sabían más y, lo más importante, saber por qué lo sabían. Ahora, en países como la India o China, cada vez está más denostada la medicina tradicional, porque cura menos, porque mata más. Justo ahora que a nosotros nos parece atractiva y ‘cool’. Como a Julia Roberts. Como a cualquier que se fía más de sí mismo que de un protocolo científico.

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