La libertad de expresión tiene límites, ¡mis cojones!

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Javier Bardem, Maribel Verdú, Benicio del Toro

Uno de los, a mi juicio, momentos cumbre de la película Red es el siguiente: una mujer trata de abuelo, despectivamente, a un agente de la CIA ya retirado al que interpreta John Malkovich, y este le dispara a continuación con un lanzagranadas. Entre las llamas de la explosión, Malkovich replica: “Abuelo, ¡mis cojones!”

Tomo prestada esa expresión (un poco bruta y casi prehistórica, admitámoslo ya) como la línea que debería trazarse en la libertad expresión. Porque si una frase ha sido machaconamente repetida estos días tras los atentados contra Charlie Hebdo ha sido: “La libertad de expresión tiene límites”. Y, cada vez que la oigo, algo se remueve en mí. Primero, porque aseverar que algo tiene límites pero no establecer cuáles son es como no decir nada. Y segundo, porque si alguien (o un grupo de personas) decide dónde establecer ese límite, ¿cómo sabemos si ese límite es el más adecuado?

¿Deberemos analizar cada puñetera broma, sarcasmo y sátira que se produce diariamente, monitorizar todas las interacciones sociales y, finalmente, determinar en qué momento de cada una de ellas se traspone ese límite? ¿Y cómo se puede poner un límite a algo tan difuso? ¿Cuando alguien se sienta ofendido? Entonces, cualquiera usará esa vía para censurar lo que no le gusta oír. ¿Cuando la mayoría se sienta ofendido? Entonces viviremos en la dictadura de lo popular, lo masivo y lo políticamente correcto, y sólo se progresa cuando se permite la crítica y la disidencia. ¿Cuando se pronuncien determinadas palabras o se pronuncien de determinada manera? Es muy sencillo escamotear esas normas: basta con llamar Einstein a un discapacitado intelectual para ofenderle, cuando Einstein es un elogio en otros contextos; y nadie podrá asegurar si estoy expresándome con mala follá o no.

Además, a la hora de discutir sobre libertad de expresión, cada uno de nosotros articula una opinión en función de las circunstancias, tropezando en una disonancia cognitiva que produce asco y horror. ¿No os lo creéis? Mirad, por favor, mirad los debates que se han formado en 13TV a todas horas, todos los días, a propósito de los atentados terroristas contra Charlie Hebdo. Que si libertad de expresión, que si teocracia, que si volverían (algunos de los contertulios periodistas) a publicar una y otra vez esas viñetas… y mirad vídeos de cuando abordan el tema de la blasfemia en la religión católica: nada que ver. Son otras personas. Porque aquí no se discute ni la libertad de expresión, ni la blasfemia ni nada parecido: aquí se hace proselitismo de lo cree uno porque es mejor que lo que creen otros. O resumido: mi dios es más molón que el tuyo.

O mirad el Twitter de la Cifuentes: acusó a Ada Colau de filoterrorista, fueron a los tribunales y Cifuentes fue absuelta esgrimiendo su libertad de expresión; más tarde, un tuitero insultó a la Cifuentes y la Cifuentes lo llevó a los tribunales para sacarle la pasta. La locura. El despiporre. La falta de coherencia más absoluta.

Por eso digo que ¡mis cojones! Mis cojones para quien se atreva a repetir una vez más lo de que hay límites que no se pueden cruzar y, sobre todo, mis cojones a quienes se atreven a describir esos límites con escuadra y cartabón. De hecho, hasta los límites actualmente establecidos por el derecho, además de difusos, deberán ser revisados a medida que los usuarios de internet también se estén convirtiendo en productores de contenido. Es decir, el límite penal parece ser la calumnia y la injuria. Pero este último mes quizá hay doscientos millones de personas que han llamado maricón a Justin Bieber. O incluso puede haber un millón que le acusa de cosas que no son verdad. ¿Qué hacemos?, ¿cárceles del tamaño de países?, ¿empezamos a poner multas a algunas personas para que los otros tengan miedo y se callen? Los regímenes que tratan de poner puertas al campo en internet, como China, están advirtiendo que resulta imposible detener el flujo de la charla 2.0 una vez ya se ha iniciado. Siempre habrá gente que logrará publicar lo que quiere mediante todo tipo de ardides. En Francia, la ley Hadopi, a pesar de que te cortaba internet si descargabas contenido sin pasar por caja, no hizo descender la piratería. Es imparable. Y si una conducta se generaliza y se admite como buena, la ley no puede ir en su contra: las leyes se articulan justo al revés, adaptándose a los usos sociales.

Por eso digo que ¡mis cojones!, que poner límites es, visto lo visto, algo que cambia año a año, incluso mes a mes, a medida que surgen nuevos sistemas de comunicación entre pares, a medida que se producen más conversaciones, más formas de ironía y de humor. Más insultos y quejumbres. Más catarsis. Y de eso se tratará todo en lo sucesivo: de que los tribunales distingan una catarsis o un mero insulto (como dos millones de tuits llamando a Rajoy “asesino” por reducir los recursos en la Sanidad pública, por ejemplo) o la publicación de un informe detallado de que Rajoy ha violado a menores en un intento de ensuciar su honor. Y lo mismo puede aplicarse a Mahoma. Cuando dibujamos a Mahoma, cuando lo insultamos, no nos reímos de él, no nos reímos de quienes se arrodillan frente a él. Cuando ridiculizamos a cualquier dios o religión, en realidad muchos no están buscando hacer daño a nadie. Lo que buscan es opinar. O quizá poner en evidencia el sustrato absurdo en el que se levantan determinadas ideas para que dejen de influir, no ya en las mentes de sus acólitos, sino en las leyes, las costumbres y el progreso de la civilización.

La gente que se ríe de Mahoma no se ríe de Mahoma porque no cree en su existencia actual. La gente que se ríe de Mahoma se ríe de una idea, y las ideas solo pueden ser respetadas en tanto en cuanto son susceptibles de ser criticadas, ridiculizadas, cuestionadas, discutidas y hasta pisoteadas. No, no todas las ideas son respetables (las ideas racistas no le parecerán probablemente respetables a quien anhela respeto universal por las ideas). Y porque criticar las ideas no es criticar a las personas: precisamente es alabar a las personas. Porque, si establecemos que un conjunto de ideas es el equivalente a una persona, entonces estamos relegando a la categoría de estúpida a esa misma persona. Las personas, incluso las más tontas, cambian sus ideas continuamente, las adaptan, las mejoran o empeoran en función de los nuevos conocimientos que adquieren, las experiencias, lo que dicen los demás, etcétera. Quienes más reclaman dicho respeto, pues, son los que más tienen que proteger un tipo de ideas, los dogmas, que por definición no pueden evolucionar. Las ideas dogmáticas, sean o no religiosas, son, quizá, lo único que no permitiría jamás publicar en aras de la libertad de expresión.

O sí, qué cojones. Porque tampoco es fácil detectar qué es una idea dogmática, y algunas ideas dogmáticas están ocultas bajo capas de otras cosas que no lo son. Quizá mis cojones y yo mismo estamos siendo dogmáticos, ¿quién sabe? Y por eso, como no sabemos seguro si lo soy, mejor que escriba. Y además, hay ideas dogmáticas que quizá son buenas o positivas, aunque ahora mismo no lo podamos ver. Y, aunque sólo sea por el hecho de poder decir lo que yo quiera sin mayor miedo que mi reputación se vea resentida, prefiero no discutir más sobre límites. Que cada uno diga la soplapollez que le plaza. Que Lucía Etxebarria continúe publicando sus mierdas. Que Sálvame dure veinticuatro horas. Que la librería Europa siga vendiendo libros que hagan apología del nazismo.

Todo ello, por el mero hecho de existir, producirá efectos colaterales nocivos. Pero soy capaz de asumir que existan dichos efectos colaterales si a cambio todos podemos decir de todo, porque creo que ello propicia, en bruto, incontables beneficios. Soy capaz de asumir el tributo, la contraprestación, el dolor e incluso la muerte de un puñado de dibujantes en pro de esa postura (total, conducir produce más muertos y no por eso dejamos de conducir). También soy capaz de asumir que algún día se rían de mis ideas. Que se escriban artículos sobre las bondades de la homeopatía o cualquier otra magufería. Soy capaz de permitir todo eso, de borrar incluso la pedazo de línea que establecería para no permitir que la libertad de expresión amparara semejantes gilipolleces por una simple y llana razón: para decir que ¡mis cojones!

11 comentarios

  • Patético que el seudoescepticismo se aproveche de Charlie Hebdo. Por cierto, Sergio, ¿saben tus lectores que el seudoescepticismo no es Charlie Hebdo?

    Sus buenos deseos incluso apelan al terrorismo.
    Buscan la censura aunque luego dicen que no.
    Dicen que son independientes pero luego resulta que no.
    Tratan de divulgar chatarra.
    También amenazan gratis.
    Y se dedican más que nada a promocionar sus obras.

    ¿Es ese el pensamiento crítico que promueve la columnata? ¿qué relación ha tenido el abogado “independiente” Fernando Frías, ya les dijo los clientes que tiene en cartera o va a volver amedrentar?

    Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

    • César Noragueda
      Responder enero 27, 2015

      César Noragueda

      Dado que su comentario no ha sido más que un intento lamentable de hacer espam hablando de lo que ni siquiera tiene nada que ver con el asunto de este artículo (¡seis puñeteros enlaces a su blog!), lo he podado un poco. Espero que lo comprenda. Aunque, dado que no es su costumbre eso de comprender algo, lo cierto es que me da un poco igual si es así o no.
      Por otra parte, no tengo ni idea de qué está diciendo sobre Fernando Frías, pero el pensamiento crítico es uno sólo y, desde luego, no el de usted.

      • enero 28, 2015

        El troll Zetetic1500

        Usted edita enlaces que informan y muestran la falta de ética y apología a la censura y terrorismo de parte de Frías y compañía. Claro que le da igual porque no quieren una mala imagen y que las personas se enteren que movimiento seudoescéptico no es más que la linea de defensa del poder hegemónico, si no quieres esos acá te dejo otro:

        http://theethicalskeptic.com/

        Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

      • César Noragueda
        enero 29, 2015

        César Noragueda

        No; yo le impido utilizar este diario para hacer un espam descarado que ni siquiera viene a cuento: este artículo habla de los que han cargado contra la libertad de expresión a raíz del atentado contra ‘Charlie Hebdo’, y nada de lo que está usted diciendo tiene relación alguna con tal cuestión. Así que, como continúe en este plan, le vamos a considerar oficialmente un trolete, tal como le consideran ya en infinidad de sitios, y actuaremos en consecuencia.
        Y de sus disparates sobre Fernando Frías, únicamente quiero decirle que no sé si es usted consciente de que acusar a alguien de apología del terrorismo (¿está usted mal de la cabeza?) es denunciable.

      • enero 30, 2015

        El troll Zetetic1500

        Que usted no vea la relación precisamente con la hipocresía que manejas es una cosa. Un grupo de “escépticos” que se aprovechan mediaticamente de los sucesos de C. Hebdo cuando éstos ni siquiera tienen relación alguna con Círculo Escéptico, si acaso en el ateísmo. Si su vocación es denunciar las amenazas por el terrorismo es una grave hipocresía que usted permita la libre circulación de acusaciones falsas contra la homeopatía principalmente del señor Frías, dudo que sea necesario recordare las alegaciones difamatorias que su colaborador hizo, así como el efecto que han tenido sus agresivas campañas al grado de que este mismo señor me ha amenazado de demandarme legalmente y encarcelar, cosa que hasta ahora no ha procedido.
        Eso de que me consideran un trol “en infinidad de sitios, y actuaremos en consecuencia”, ¿puedes demostrarlo? Sé que sitios han baneado la cuenta y no pasan de una docena o un poco más, así que exagerar con “infinidad” de sitios está en su imaginación. En tanto actuar en consecuencia ¿qué harás? ¿con quién vas a denunciar? Primero que nada tengo las pruebas directas que objetan claramente lo expuesto, en segundo lugar si a esas vamos será interesante denunciar la desinformación de Frías vertidas en uno de sus tantos hilos:

        http://lacolumnata.es/pensamiento-critico/tonterias/el-fraude-de-la-homeopatia-agua-homeopatica

        Así que haga lo que guste, es notorio que usted también es denunciable, quizá ya no se acuerde…

        “y cuyos niveles de dilución, además de llegar hasta extremos absurdos (para ingerir una sola molécula de principio activo en una dilución a 30 CH necesitaríamos beber una cantidad de agua muy superior a toda la materia existente en el Universo), se traducen en remedios que consisten solamente en agua o azúcar. Pero, ¿funciona?”

        Es el típico truco de mutilar una parte y presentar la restante a modo conveniente para ridiculizar. PD. ¿Todavía piensan prohibir la homeopatía o ya no? ¿A quién le hacemos caso?

        https://homeopatiayseudoescepticismo.wordpress.com/2014/12/31/prohibicionismo-criminalizacion-y-censura/

        Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

      • César Noragueda
        enero 30, 2015

        César Noragueda

        Dice usted que le han baneado la cuenta en más de una docena de sitios ¿y yo tengo que demostrar que es usted un ‘troll’? Me descojono XD .
        Pero permítame que le aclare algo, pobre individuo: es Sergio Parra quien firma este artículo, no “un grupo de escépticos”, y defiende su propia opinión, no se aprovecha de nada y no representa a nadie más que a sí mismo. En cambio, usted viene aquí a trolear, a aprovechar para enlazar su estercolero y a hablar sobre homeopatía y “los malvados escépticos”, como siempre, en un artículo sobre la libertad de expresión y el terrorismo islámico: es usted un obseso insufrible.
        Por supuesto, “las alegaciones falsas” y “las acusaciones difamatorias” están sólo en su cabeza, y además insisto en que las trae aquí sin venir a cuento. Sin embargo, que acusar a alguien de apología del terrorismo sea denunciable es un hecho.
        ¿Y que “es notorio que yo también soy denunciable”? ¿De qué demonios está hablando ahora, pedazo de chiflado?
        Por lo que a nosotros respecta, a partir de hoy y retroactivamente, cada vez que usted comente en este diario lo hará como el ‘troll’ Zetetic1500. Y espero que le guste la imagen que hay debajo de su nombre en los noventa y ocho comentarios disparatados que nos ha dejado aquí hasta el momento.
        Que usted lo pase bien.

      • “al propio troll no le hará ninguna gracia verse señalado como tal y, ante este sabotaje identitario, es fácil que decida desaparecer.”

        Fantástico y genial. A mí me ha hecho gracia, y nop, no he desaparecido. ¿Ya te conto Frías como le he ido en su inefectiva campaña por prohibir la homeopatía? Oh, no, “la columnata, diario independiente”.

        Y no te molestes, pongo mi ban:

        Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

  • Que tipo, se nota que no sabes entiende. No dije que tengas que demostrar sino que no exageres. Si no puedes notar esa diferencia estás perdido. Si las acusaciones estánen mi cabeza, es extraño que hasta ahora ni tú ni Frías se hayan retractado en o más mínimo sobre la homeopatía. En cambio en el blog que llamas “estercolero” viene con referencias científicas cosa que en su blogs no tiene como le señalaba en otro comentario.Por cierto sigo esperando la demanda del criminal Frías. :)
    Tan disparatados esos comentarios que hacen tragar tierra a Frías y cía. Es mas sencillo recurrir a la insulto que debatir, cosa que por supuesto usted ni el criminal Frías conocen en lo mas mínimo. Ya quiero ver la denuncia y por mi parte mostrar todas y cada una de las cosas que el criminal ha escrito en se multi blues, twitter, campañs de acoso y desinformación. Tú dime quién pierde más, dudó que quieras una guerra mediática que puedas perder.

    Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

    • César Noragueda
      Responder enero 31, 2015

      César Noragueda

      Es usted la prueba viviente de que Thomas Paine tenía razón al decir que “argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica es como dar medicina a un hombre muerto”.
      Reciba usted todo mi desprecio por convertir los comentarios de un artículo sobre un atentado con víctimas mortales en un sitio en el que esparcir su basura prohomeopática.
      No tengo nada más que decirle.

      • febrero 19, 2015

        El troll Zetetic1500

        Si hombre sobre todo porque lo justificar: “si a cambio todos podemos decir de todo, porque creo que ello propicia, en bruto, incontables beneficios.”

        Si no sabes argumentar es ridículo que me digas que he renunciado a la lógica.

        Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por “oír campanas pero no saber dónde, emular perfectamente la experiencia de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es probable que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la ‘Hola’), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros”.

  • […] eso hubo unos días en los que atacaron furibundamente el ataque a la libertad de expresión de Charlie Hebdo. También deben defender la libre empresa y que los ricos merecen ser ricos porque se lo han […]

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