Norma Lazo: “El ser humano es el monstruo más temible que hay”

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La novelista mexicana repasa su vida, obra e inquietudes, además de la situación del cine de terror en México y España.

Nacida en Veracruz en el año 1966, Norma Lazo es una de esas mujeres inquietas con la vida, con el mundo. Estudió Psicología Clínica en la Universidad de su ciudad. Pese a conseguir licenciarse su carrera iba orientada por otro camino, el terror. Tiene ocho libros relacionados con la temática del horror en su bibliografía, novelas o ensayos. Ha ganado diversos premios y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte mexicano. Editó la revista cultural Complot durante diez años y fue columnista en el suplemento cultural Confabulario con su columna “Los crímenes que conmocionaron a México”. Además, ha guionizado series de televisión y películas. Es defensora de los derechos humanos y animales.

Thonnie Jhonnie: ¿Tenía claro antes de estudiar Psicología que quería ser escritora?

Norma Lazo: Siempre tuve claro que quería ser escritora y que quería cursar una carrera de letras, pero mis padres no lo aprobaban. Cuando llegó el momento, me di cuenta de que debía estudiar otra profesión o no contaría con su apoyo, así que me decidí por Psicología.

TJ: ¿Cómo llegó al mundo del periodismo y, más concretamente, al mundo del periodismo cultural?

NL: Fue de manera accidental. Por esa época trabajaba en la Dirección de Prevención del Delito, y un día me ofrecieron trabajar en una revista relacionada con el tema. Era una oportunidad que no podía desaprovechar si quería dedicarme a escribir en algún momento. Así empezó todo.

TJ: ¿El periodismo cultural está abocado cada vez más a la prensa de tendencias debido a la crisis?

NL: El periodismo cultural, no sé en España, pero en México está en crisis. Los suplementos culturales han desaparecido en su mayoría; sólo queda uno y la gente cada vez tiene menos interés en él. La situación es desastrosa porque la gente demanda información rápida, relacionada con la vida cotidiana.  Además, a nivel empresarial siempre existe la idea de que la cultura no vende, por lo que, en México, son pocos los medios escritos que apoyan contenidos de este tipo.

TJ: En sus libros predomina una temática: el terror. ¿De dónde viene esa afición por este género?

NL: Desde niña he tenido interés por lo inexplicable. Mis primeras referencias sobre el género las recibí de mi abuela paterna y fue ella la persona que me despertó el gusto por la fabulación. Cuando era niña, acostumbraba a contarme historias fantásticas repletas de terror, suspense y seres paranormales. Años después, siendo adolescente, hallé una caja de libros en casa de mi abuela materna y para mi sorpresa, estaba repleta de clásicos del horror. Fue a partir de este descubrimiento cuando me enamoré del género y de la ideaEl horror en el cine y la literatura, acompañado de una crónica sobre un monstruo en el armario de ser escritora.

TJ: Existe un personaje recurrente en su obra, el de una niña. ¿Hay mucho de Norma Lazo en esa niña pequeña?

NL: Mucho. No puedo dejar de ver atrás, revivir ese momento en el que supe que quería hacer de grande con tanta claridad. Esa niña sigue en mí de alguna manera; nunca dejamos de ser ese niño.

“El ser humano necesita vivir ciertas emociones al mismo tiempo que las tiene bajo control”

TJ: ¿Cuáles son sus referencias literarias?

NL: Tengo muchas y son muy variadas. La verdad es que leo de todo y no sigo ningún canon o tendencia; simplemente leo lo que me gusta. Me atraen mucho los temas filosóficos y también la ciencia. Sin contar, por supuesto, con el terror. He de decir que soy caótica al leer y al escribir; siempre hago varias cosas al mismo tiempo. Ahora mismo, en mi escritorio conviven libros de autores como Ajvide, Derrida, Connolly y Antonio Orejudo.

TJ: ¿Cuál es el motivo por el cual el ser humano va al cine a sentir miedo, terror y, en ocasiones, asco con las películas de esa temática?

NL: Es una necesidad de vivir ciertas emociones al mismo tiempo que las tienes bajo control. Es como subir a una montaña rusa; te sube la adrenalina. Hace poco leía que la emoción que se siente en una película de horror estimula partes del cerebro que se activan durante la excitación provocando la segregación de sustancias como las endorfinas.

TJ: ¿Cuál es el monstruo más temible?

NL: El ser humano, sin duda.

TJ: El cine de “fantaterror” mexicano siempre ha sido estética y culturalmente diferente. ¿Qué hay de reseñable en el nuevo cine de terror mexicano?

NL: El nuevo cine de terror mexicano está empantanado. Hay propuestas interesantes desde lo independiente: pienso en Somos lo que hay y Ahí va el diablo. Pero, en general, en México no hay industria, y a los pocos que tienen la posibilidad de impulsar el cine no les interesa o no lo conocen. Y luego están los oportunistas, que le ven viabilidad taquillera y filman cosas realmente malas.

“En el cine español se hacen cosas interesantes en cuanto al terror. Hay madera, frescura, factura y buenos guiones”

TJ: En El horror en el cine y en la literatura acompañado de una crónica sobre un monstruo en el armario (Paidós, 2004) hace un repaso por diversos países analizando sus raíces en el terror. En España, habla de Naschy, Juan Piquer Simón y el recientemente fallecido Jesús Franco. ¿Qué le parece el revival del terror a la española?

NL: En el cine español se hacen cosas interesantes en cuanto al terror. Hay madera, frescura, factura y buenos guiones. No sé qué pasó con el director Nacho Cerdà, porque a él le veía futuro… La diferencia entre México y España es que en México no se le da la seriedad debida a este tipo de producciones cinematográficas.

TJ: Jesús Franco, Jean Rollin, José Mojica Marins y Ed Wood, cuatro directores con mucho en común: hicieron terror y se pasaron al porno. ¿Qué elementos comunes tuvieron los cuatro para seguir carreras paralelas?

NL: Los géneros del porno y del horror (cierto tipo de horror, el más gráfico) son primos hermanos. Entre ambos hay puntos en común: la capacidad de producción, la búsqueda del éxito en taquilla, la poca fabulación, la imagen impactante y en primer plano, los pocos días de filmación… Tampoco quiero estigmatizar, pero creo que durante una época fue la respuesta natural en el cine independiente para poder filmar con poco dinero y sin restricciones creativas. Ambos géneros surgen de ahí con fuerza y llaman la atención de la industria, sobre todo en el caso del horror, como negocio rentable.

TJ: Hablado de terror real, ¿qué le parece la situación política española?

NL: Me parece triste y muy frustrante. Siempre había visto a España como un lugar para emigrar en algún momento; mi abuela materna era madrileña. Admiraba —hasta cierto punto, porque en todo gobierno hay corrupción— la economía libre pero regulada y los planes de bienestar social. El modelo económico de crecimiento en los ochenta y los noventa me parecía un ejemplo a seguir para México. Tristemente, las situaciones cambian y cada vez hay más países afectados por este tema. Es una situación que se está globalizando, y lo más terrible es que las fechorías de los verdaderos criminales de cuello blanco quedan impunes.

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