‘La realidad y el deseo’

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…………La dicotomía realidad y deseo cada vez se hace más patente hoy día. Lejos del derroche de hace una década, hoy la realidad golpea brutalmente ese deseo de conseguir algo que nos está prohibido. En ocasiones, las prohibiciones responden más al anhelo de poseer algo que no se puede alcanzar que a una prohibición en sí. Parece una falacia que algunas familias se planteen el hecho de decidir cuál de sus hijos irá a la universidad, pero ahí está la realidad, golpeando de nuevo.
…………Aunque bien es cierto que no solo en lo económico se produce la contraposición entre la realidad y el deseo, y de ello da cuenta la obra completa de Luis Cernuda, miembro activo de la Generación de la Amistad. Sevillano de nacimiento (1902), pero de vida errante hasta su muerte en México, hace ya medio siglo. Tras el estallido de la Guerra Civil, abandonó el país para no regresar. Comienzó entonces el anhelo de la patria. “Es un Ulises sin Ítaca, para quien, en el largo viaje existencial, no hay ni vuelta ni llegada posibles, sólo el viaje, y lo que se aprende al darse con fidelidad al camino”, en palabras de Derek Harris.
…………El día del ataque al corazón que acabó con su existencia estaba leyendo a Emilia Pardo Bazán y también escribiendo sobre los Álvarez Quintero en casa de Concha Méndez, ex esposa de Manuel Altolaguirre. Y es que es de sobra conocida su profunda labor crítica, con títulos como Poesía y literatura.
…………Si unimos el exilio a su condición de ser homosexual en la época del franquismo, su obra completa no podría llamarse sino La realidad y el deseo, una auténtica joya de nuestra literatura, aunque ha sido mal leído, mal estudiado y peor utilizado por poetas y críticos, según anota Ángel Ruipérez en la edición que ha preparado para Austral de la Antología poética de Cernuda.
…………Comentarios como el de García Lorca sobre la obra de Cernuda nos hacen caer en la cuenta del tipo de obra que tenemos entre manos: “La realidad y el deseo ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sombra”. Para Manuel J. Flys, “La realidad y el deseo es uno de los libros más apasionantes de este siglo. Cada página nos trae una profunda mirada en el espejo interior de una vida atormentada, llena de amor y de odio, de orgullo y de humildad, de ilusión y de desengaño. Es, como venimos diciendo, una auténtica biografía espiritual…”. Esta es una obra que no debemos dejar de leer, porque admitamos que en España se lee poesía, buena poesía.
…………Importante es su teoría amorosa, que en su obra completa constituye un retrato moral del hombre que siente, ama o desprecia. Dos libros, dos verdades, Los placeres prohibidos y Donde habite el olvido, su cuarto y quinto libros respectivamente. El primero nos desvela secretos, sentimientos y pasiones. Proclama su entrega a lo vedado. Cada poema de este libro se asocia a los demás para completar la expresión del sentimiento, del deseo de amar: “Te quiero. / Te lo he dicho con el viento, / jugueteando como animalillo en la arena / o iracundo como órgano impetuoso; / te lo he dicho con el sol, / que dora desnudos  cuerpos juveniles / y sonríe en todas las cosas inocentes; / te lo he dicho con las nubes, / frentes melancólicas que sostienen el cielo, / tristezas fugitivas; / te lo he dicho con las plantas, / leves criaturas transparentes / que se cubren de rubor repentino; / te lo he dicho con el agua, / vida luminosa que vela un fondo de sombra; / te lo he dicho con el miedo, / te lo he dicho con la alegría, / con el hastío, con las terribles palabras. / Pero así no me basta: / más allá de la vida, / quiero decírtelo con la muerte; / más allá del amor, / quiero decírtelo con el olvido”.
…………En el segundo, Donde habite el olvido, según Ricardo Gullón, la tristeza revela su presencia con perfume más persistente. Aquí el ideal será librarse de los recuerdos y de todo, flotando en nieblas de indiferencia, hecho él también bruma de la oscura comarca gobernada por el olvido, y no otro sino este poema podría yo, ahora, reproducir: “Donde habite el olvido, / en los vastos jardines sin aurora; / donde yo sólo sea / memoria de una piedra sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. / Donde mi nombre deje / al cuerpo que designa en brazos de los siglos, / donde el deseo no exista. / En esa gran región donde el amor, ángel terrible, / no esconda como acero / en mi pecho su ala, / sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. / Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, / sometiendo a otra vida su vida, / sin más horizonte que otros ojos frente a frente. / Donde penas y dichas no sean más que nombres, / cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; / donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, / disuelto en niebla, ausencia, / ausencia leve como carne de niño. / Allá, allá lejos; / donde habite el olvido”.
…………Leer a Cernuda es un placer que, por suerte, no está prohibido

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