Las ‘Brooklyn Follies’ de Paul Auster

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…………No sé si ha sido el azar o qué pero, sea como fuere, ha caído en mis manos un ejemplar de Brooklyn Follies, de Paul Auster. Nunca antes había leído nada de este señor, pero la verdad es que, una vez que lo empiezas, te resulta muy difícil desengancharte de su lenguaje y su técnica narrativa.
…………Paul Auster sintió el empujón que necesitaba para dedicarse plenamente a escribir después de la muerte de su padre y de ver su cuenta corriente engordada con unos cuantos ceros tras recibir su herencia. En el año 1979 murió su progenitor y pudo permitirse escribir sin pensar en la economía. Es cierto que la inspiración no está reñida con lo económico pero, en algunos casos, cuando la mayor parte de tu tiempo la ocupan trabajos que son los que te dan de comer, es muy difícil dedicarle a tu vocación todo el tiempo que esta se merece. Pero Auster ha tenido la suerte de hacer de su vocación su profesión.
…………Y este es un escritor que ha tocado todos los palos, desde trabajos de traducción hasta poesía, novelas, ensayos y, además, realización de guiones cinematográficos; de hecho, no podemos olvidar la acertadísima película Smoke, dirigida por Wayne Wang y con guion del propio Auster. Fue un escritor leidísimo en los años noventa. En esa época me encontraba yo demasiado joven para incursiones en su literatura, y es por eso que lo descubro ahora.
…………El momento que marca el verdadero inicio en su carrera literaria es la publicación de la conocida Trilogía de Nueva York, compuesta por La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. Tras esto, nuevas historias fueron apareciendo casi anualmente, entre ellas, Brooklyn Follies, en 2006. Lo primero que hago es buscar la traducción de ‘follies’. ‘Folly’: disparate, locura, estupidez. Brooklyn Follies, las estupideces de Brooklyn; ¿qué clase de título es ese? No podía saber lo que contendría en su interior; ¿quizás una serie de disparates sucedidos en el nombrado condado neoyorquino? Estaba ansiosa, abrí la primera página y ahí estaba: Nathan Glass, dispuesto a dejarse morir en la ciudad de Brooklyn tras un divorcio, una hija que lo odia y un cáncer superado.
…………Nathan Glass, personaje y, además, narrador, pero no de su propia historia, sino de la historia de su sobrino, Tom Wood, antiguo estudiante de Literatura, posterior taxista y, finalmente, vendedor en una librería. ¿Qué tiene que ver esta historia entonces con las estupideces de Brooklyn? Pues que Nathan Glass, agente de seguros retirado, tiene mucho tiempo libre y lo quiere dedicar a escribir, pero no a escribir cualquier cosa, sino a escribir El libro del desvarío humano, en resumen, un anecdotario de historias propias y ajenas.
…………Lo curioso del caso es que el lector jamás llega a leer  ni una sola línea de este anecdotario; todo lo que sabemos acerca de él es “de oídas”. Por lo tanto, no será lo más importante de la narración. Y es que ya nos llamaba la atención desde el principio que el propio Nathan nos advirtiera de que él no era el verdadero protagonista de la historia, sino su sobrino Tom. Un personaje ficticio que escribe sobre otro, pero que a su vez estarán ligados porque los dos tomarán parte en las mismas hazañas.
…………Es posible que queramos encontrar al autor real detrás de alguna circunstancia o personaje de la novela, pero Auster deja claro en algunas de sus cartas dirigidas al J. M. Coetzee que no hay que buscar una autobiografía encubierta tras cada palabra ficticia de un escritor, que no podemos olvidarnos de la imaginación. Así que me olvido de encontrar restos autobiográficos detrás de cada palabra escrita y, simplemente, me dedico a introducirme en la vida de unos personajes que pululan por Brooklyn.
…………Una de las cosas que más destaca de la narración es que toda ella está salpicada de literatura, los personajes hablan de novelas, de novelistas, de situaciones reales de escritores reales. Descubrimos el bagaje cultural de los dos personajes que se alzan como protagonistas, Nathan y Tom. Podría parecer un simple alarde de cultura literaria, pero cada cita, cada referencia real, están cuidadosamente colocadas en el momento preciso.
…………El otro gran personaje con el que simpatizamos es Harry Brightman, homosexual confeso, divorciado, con una hija, ex convicto y dueño de la librería en la que trabaja Tom. Él será una de las claves de la novela. Aunque hasta que no llegamos al último párrafo no cobra verdadero sentido todo lo que se ha narrado anteriormente. Así que no sigáis mi vieja y estúpida costumbre de comenzar una novela por el final porque, en este caso, la lectura perderá su efectividad. Tentador, ¿verdad?
…………Esta no es solo la historia de un viejo hombre que espera morir; es la historia de una tregua. Y es que, como el propio Auster dice, “las novelas son hechos ficticios, y además cuentan mentiras, pero, a través de esas mentiras, cada novelista intenta contar la verdad sobre el mundo”.

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