Músicos que no deberían sonar cuando hacemos el amor

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…………El sexo y la música siempre han ido del brazo, sea por connotaciones líricas (si hablamos de sexo, hablamos de sexo; si hablamos de amor, terminamos con sexo), por estímulos neuronales que asocian melodías con ciertos estados de excitación o por el uso estratégico para decir aquello que avergüenza. Hace tiempo que conozco a personas que hablan de manías sexuales, unas comunes, otras un tanto extrañas. La música ayuda, es terapia. ¿Quién no ha escuchado alguna vez a sus vecinos gimiendo con música de fondo?
…………Bajo una investigación testimonial, llegué a la conclusión de que existen ciertos delitos musicales desconocidos que no podían sonar en una noche de pasión, al menos, si la intención era no arruinarla (de lo contrario, las anotaciones deberían tomarse a la inversa). Sexo es sexo, no hay más, y aunque algunos se preocupen para organizar un ambiente cálido y pretencioso, en caso de una banda sonora, debería ser preparada al detalle. La música, como todo, tiene sus pros y sus contras, y depende del contexto y la situación. Virtud: ese ambiente favorable que atornillará a la cama con acordes los recuerdos del cónyuge en caso de victoria. Defecto: que la otra persona se evada por la melodía y termine la sesión en cualquier otro lugar. De antemano, debe asegurarse que la situación lo merece, sea porque las paredes son de cartón piedra o porque significa más que un ebrio restregón al volver de fiesta.
…………Bajo un paradigma simple y funcional, resaltan ciertos puntos que no se deberían pasar por alto antes de sacar brillo al tocadiscos y beber vino. Ni que decir tiene que esto es hipotético, variando si se llevara a cabo en el interior de un coche o una playa desierta, pero esos son otros derroteros y todo carece de importancia cuando se dan estos casos.
…………Obviando canciones de radio fórmulas y música discotequera, iremos al grano: ‘rock-and-roll’, con excepciones. El rey está muerto, en Maryland y en la habitación. Elvis es antierótico como lo es Huey Lewis en Regreso al futuro. En su época y ahora. Un concierto de Elvis a la luz de las velas es lo más soporífero si se busca pasión y desenfreno. The Beatles, más de lo mismo. Sus canciones están hechas para formar parte de una cinta junto a Bob Dylan o grupos ‘indie folk’ y viajar por campos de almendros y bancales en automóvil. El resto de ‘rock’, sea The Kinks, pasando por Queen, llegando a Metallica o cualquier banda similar, es aceptable siempre que haya ritmo, descaro y provocación. Para gustos, los colores, los del artífice y los de su acompañante. El ‘punk-rock’, apuesta segura. No importa el qué sino el cómo. Joe Strummer gritando White Riot despertará la violencia sexual de cada persona; los martilleos de Dead Kennedys camuflarán el chirriar de tu somier. Quizá se baraje algún azote pero uno siempre podrá acogerse al ritmo de batería en esos momentos de ‘sprint’.
…………Si se optase por algo más ‘light’, Guitar Romantic, de Exploding Hearts o cualquier LP de Sonic Avenues bastaría para una noche agradable (aceptaríamos The Kooks en caso extremo). El ‘hardcore’ puede que sea demasiado y nadie quiere amanecer con la espalda hecha un rallador de queso.
…………Respecto a bandas sonoras cinematográficas, se tira del freno de mano. Cuando me cuentan, yo escucho, y siempre observo la cara de un tercero imaginándose coprotagonista en (500) días juntos ([500] Days of Summer), Downtown Abbey o (los casos más guarros) una película porno setentera. No, pese a que ella parezca Zooey Deschanel o él al pardillo de las tarjetitas de visita. Un no rotundo a la música de ascensores. Siempre es recomendable apostar por un aura oscura, psicótica y perversa sin cruzar los límites. Películas como La red social (The Social Network), El Club de la Lucha o Drive tienen un buen repertorio para convertise en un Christian Bale haciendo flexiones en American Psycho. Cualquier película de Fincher serviría de ejemplo.
…………Finalmente, abstención de grupos ‘indie’, bandas de ‘surf’ (por mucho que apetezca en verano, ni en Hawái suenan por las noches, o eso me dijeron), canciones melodramáticas, ‘soul’ y variaciones (no se está sobre una pista de baile precisamente) y connotaciones depresivas. Arcade Fire, Best Coast o My Bloody Valentine estarían penalizados con un quiebre situacional. Weezer, Sonic Youth o Happy Mondays aprobarían con holgura. El ‘jazz’ también es poco aconsejable, y no importa si se trata de ‘bebop’, ‘acid’ o lo mucho que disfrute uno. Ni Neil Cassady ni Jack Kerouac estarán ahí. No vivimos en los cincuenta. Bukowski escuchaba música clásica y ‘rock’. Hank Moody, a los Stones, y Charlie Sheen se desmadraba con Guns’n’Roses. Es evidente. Dejémoslo estar. Respecto al ‘rock’ experimental, es complicado y difícil hacer diana. Si la ocasión acompaña de algún psicotrópico, Explosions in the Sky serviría, aunque posiblemente hubiese de todo menos sexo.
…………Dejo en el tintero matices y apuntes que cada uno amoldará según el contexto. Sin embargo, el mensaje es directo y claro: antes de llevar a cabo un ‘playlist’ sexual, se estudia el porqué y si es necesario. Si procede, ha de ser preciso para no aguar la fiesta. La música es un arte divino que acompaña en la vida, se quiera o no, tanto en público como en la intimidad, pero existen ocasiones donde se debe apartar a un lado. Atención sólo hay una. La intimidad es la capa más profunda y frágil de uno mismo, y en muchos casos, incompatible con la del resto. Precaución y detallismo. Coito sin música es una muestra de respeto, y con ella y acierto, aprecio y deseo de hacer sentir bien al otro.
…………Con estos principios, todo tendría arreglo en caso inoportuno. Se recibiría la alerta procediendo a interrumpir el clímax, sacando ese disco de emergencia que todo melómano lleva encima. Porque nadie es perfecto y siempre puede fallar algo; hasta a los más culturetas erran, y quien esté libre de pecado, que pase de canción.

8 comentarios

  • Responder agosto 14, 2012

    Josef Bretones

    Gigatrón, Manolo Kabezabolo, y el Chivi. Y a seguir.

  • Responder agosto 14, 2012

    G.D.

    “nadie quiere amanecer con la espalda echa un rallador de queso.” Se echa en falta una “h”, amén de otras sutilezas…
    Un saludo

  • Responder agosto 14, 2012

    As

    Presente de indicativo del verbo Errar, 3ª persona del plural: “yerran”.

    Está bien el artículo, pero al final no me ha quedado claro cuál música es la mejor, jeje… Saludos ;-))

  • Responder agosto 15, 2012

    As

    Errar con el sentido de equivocarse, no atinar o vagar es verbo irregular y se conjuga como el verbo acertar. La “i” inicial del diptongo “ie” se convierte en “Y” en determinadas personas de algunos tiempos verbales, como es el caso que nos ocupa; si bien es cierto, que en algunos países de Hispanoamérica e incluso en España, se emplea a veces como verbo regular, pero es un uso anormal; y la RAE recomienda en todos los casos emplearlo como verbo irregular. Un saludo,

    • César Noragueda
      Responder agosto 15, 2012

      César Noragueda

      Nada de eso cambia lo que he dicho ni lo que he querido decir. Pero es más: no sólo es un hecho que la lengua tiende a regularizarse, sino que, además, el uso hace la norma y no al revés, así que la RAE puede aconsejar lo que quiera, pero eso no va a influir demasiado en los hablantes porque sólo es espejo de la lengua, no su rectora.
      Dicho esto, hablábamos de música más o menos adecuada para echar un casquete.

  • Responder agosto 15, 2012

    Pablo Poveda

    Disculpen las molestias por las faltas cometidas, producto de las prisas una ligera revisión por parte de un servidor. No volverá a suceder.

    Y ya lo digo bien claro en los últimos párrafos: mejor si el sonido es el que hace uno mismo. En caso contrario, precaución y detalle.

  • Responder agosto 15, 2012

    Bodom

    Un muy buen artículo.

    Yo creo que la música que debe sonar en ese momento es la que le guste a los dos, pero está claro que hacer el amor con The Beatles o Elvis no es la apuesta más correcta para la noche (o momento del día en el cual nos haya dado por ponernos en faena).

    Sin embargo, yo opto por deja la música aparte. Si os soy sincera tan sólo he hecho el amor con música una vez, en toda mi vida: saltaron los Mojinos Escozíos en la minicadena y más que seguir a lo nuestro, estábamos más atentos a la canción mientras reíamos a carcajadas antes que a lo realmente importante. Eso sí, hasta que la apagamos. Si es que con aquello de “Que se mueran tós los feos y me dejen a mi de muestra” cualquiera se pone serio…

    Un saludo

    P.D.: No quiero meter el dedo en la llaga más de lo que ya lo han hecho, pero si el autor de este artículo se refiere al actor, es Charlie Sheen, no Seen.

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