Escribiendo nuestra propia historia

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…………Hoy no hablaré de música, ni de la pérdida de Lou Reed o mi nueva novela. No, no es tiempo para ello. Últimamente no encuentro más que negativismo y gente que pide, que exige pero, sobre todo, que está poco dispuesta para dar antes de recibir.
…………Pronto hará un año que salí de España en busca de mi destino, un camino que yo mismo forjé a fuego tomando una decisión que no tendría vuelta atrás, “un giro de acción”, como suelen llamarlo los guionistas de cine. Desde entonces, todo ha sido experiencia. De aquí para allá, viajando por carreteras, dejándome llevar por situaciones desconocidas y plantándole cara al temor de no sentirme integrado. Decidí hacer de mi vida una obra de arte, siguiendo la máxima de Dalí. Sin embargo, una obra de arte alcanza la perfección con la técnica y, en mi caso, atrás quedaron muchos esbozos que no vieron jamás la luz. Mis líneas se llenaron de rostros, chicas, calles, ciudades y canciones que yo mismo puse a una banda sonora claroscura que cambió con las estaciones. Después llegó el verano y, con el otoño, los nuevos desafíos. Echo la vista atrás y soy consciente de que predije en algún momento lo que me iba a suceder porque, al fin y al cabo, era lo que le pedía a esta vida. Tuve claro que buscaba experiencias, un soplo de aire fresco, vivir como esos personajes de los libros que tanto amaba, y así lo hice. Pero, como ellos, siempre hay una página final y, en mi caso, nuevas etapas que le hacen a uno replantearse qué es lo siguiente.
…………Leo aventuras desafortunadas de otros que han salido ahí fuera en busca de un porvenir y más tarde han contado sus infortunios en la red, despotricando contra otras culturas o naciones. Entonces, muchos se echan las manos a la cabeza. Un argumento sin peso cuando hablamos de Europa y cuando conozco experiencias de otros que sí han dado el salto a países mucho más inestables y donde todo ha ido sobre ruedas. Lo más importante es saber qué se quiere y así hacerlo. Establecer los objetivos, comprometerse con uno mismo, tomar decisiones y, sobre todo, no quejarse jamás. Nadie dijo que fuera fácil y tampoco que todo saldría bien de primeras pero, al final, encontraremos una luz. Siempre que tengamos la conciencia tranquila, nada será suficiente para arrebatarnos nuestro sueño. El camino será largo, algunos más que otros, pero todos tienen un destino final, y eso debemos tenerlo claro. En mi caso, fue Polonia, pero podría haber sido otro lugar. Tenía muy claro dónde quería estar y nunca me hizo falta pedir el apoyo económico de los míos porque fue mi decisión. Con tiempo y aprendizaje, me di cuenta que los planes tan sólo son eso, y que las acciones son las que mueven los días. Aprendí a ingeniármelas; la fe resulta de gran ayuda, pero también comencé valorar cada centímetro del espacio que me rodeaba. Pasé por situaciones que muy pocos saben, que al mirar atrás resultan graciosas y en las que muchos no hubiesen sabido cómo reaccionar. Todo forma parte de la historia de uno mismo, porque somos los escritores de nuestra única novela, esa que nadie leerá jamás, de la que quedarán muchos capítulos sin ver la luz cuando abandonemos este plano físico.
…………Tengo la suerte de seguir muy vivo, consciente de que cada día es una página nueva sobre la que escribir. No importa dónde vivamos porque todo puede cambiar si así lo deseamos realmente. Un año es un período muy breve si lo comparamos con la longevidad media de una persona normal. Afortunadamente, son unos cuantos los que llevo a mis espaldas y estoy convencido de que es sólo el comienzo.
…………Por tanto, debemos sentarnos, dedicarnos unos minutos y decidir la meta de nuestro viaje. Nos lo merecemos, porque no hay nada más importante que el respeto hacia nosotros mismos.

2 comentarios

  • Responder octubre 31, 2013

    Mila Martínez

    Pablo, solo felicitarte por tus artìculos que nunca me dejan indiferente, logras pulsar las teclas que desencadenan las emociones: nostalgia, risa, esperanza, melancolía…

    • Responder noviembre 4, 2013

      Pablo Poveda

      Muchas gracias, Mila, de verdad. Vuestras palabras son la razón de que siga por aquí.

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