‘Californication’ y el ‘rock and roll’

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…………Resultaba difícil pensar que el agente Mulder encarnaría a un escritor maldito en una serie que, tras seis temporadas, me iba a tener enganchado hasta el último episodio. David Duchovny tenía el papel y dudo que hubiera alguien con mejor planta para tomarlo. Si alguien me preguntara por qué sigo viendo Californication tras la segunda temporada, sólo podría decir una cosa: ‘rock and roll’.
…………A pesar de que la trama es repetitiva, ilusoria y poco conseguida si partimos de que el personaje de Hank Moody no es otra cosa que una reencarnación hollywoodiense de Charles Bukowski y sus historias, siempre nos queda la curiosidad por cómo es la vida de un escritor famoso. Yo no la conozco porque aún disto de llegar a ese umbral, pero ya lo dice en el último episodio: diez años sin empleo. Si bien no me creo que haya tanto sexo con tanta mujer bella en la vida de un plumilla, sí que apoyo y corroboro que al lado del escritor debe haber ‘rock and roll’, y cuando digo esto, me refiero al estereotipo de escritor vulgar, de calle y sin pelos en la lengua. El ‘rock’ va ligado a la vida de la persona, en este caso, del artista. No quisiera mentar que antes del ‘rock’ sólo había pusilánimes que vivían a la deriva. El propio Kerouac escuchaba ‘jazz’ con los suyos mientras se ponían tibios en los suburbios de Nueva York. Bukowski aseguraba escuchar sólo música clásica porque, posiblemente, era lo único que tenía en la radio de su harapiento apartamento. Su ‘rock’ era el vino y las mujeres.
…………Lo que busco transmitir es que la vida salvaje contemporánea va ligada al ‘rock’, y es por eso por lo que hace a esta serie tan grande. Sería muy aburrido hablar de Houllebecq fumando en la campiña francesa, comiendo queso curado o bebiendo vino hasta quedarse dormido o, seguramente, vomitar sobre sí mismo. Martin Amis era alcohólico, Hemingway retrataba sus tardes de vino con Fritzgerald hasta dejarlo por los suelos y Bret Easton Ellis se acostaba con todo lo que se pusiera por delante. Podríamos hablar de otros más refinados, pero sólo basta que saquemos algunos nombres de autores famosos a la palestra para ver que en sus vidas había mucho ‘rock’ aunque no existiera tal género. Y si no, que le pregunten a Auster.
…………El sentido del humor, la indiferencia por temas tabú como la sexualidad o el alcoholismo, la ironía o la falta de hierro con los asuntos importantes de la vida que nos ha tocado son la única forma de seguir hacia delante, y esta actitud está muy conseguida a lo largo de temporadas en las que esperamos que Moody siga igual de canalla o se convierta en un chico bueno, que es lo que todas las mujeres desean. Sin embargo, la serie ha de terminar; nadie logra llevar un estilo de vida tan insano por mucho tiempo y ni qué decir la forma física que aparenta un personaje tan irreal. Demasiado tiempo a la deriva ahoga a uno en el mar.
…………Después de seis temporadas, siento que digo adiós a un personaje con el que me sentí identificado en un principio, a una serie de televisión que pateaba a otras películas sobre escritores y a un escritor de ficción por el que hubiese pagado sus libros. No volveré a verte si continúas, Moody.
…………Sólo basta salir a la calle para ver que todos los Hank Moody que hay a nuestro alrededor. Esos que se enfrentan al sistema sin usar la violencia porque sólo con su propio carácter ya le plantan cara. Esos que toman lo que quieren cuando les apetece. Es el momento de dejar atrás la ficción y aprender la lección de esta serie, porque después de todo, hay un mensaje y muy claro. La vida sin ‘rock and roll’ no tiene sentido.

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