Cerca de las estrellas

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…………La muerte de Groucho Marx vino como si de un chiste suyo se tratara. Murió dos días después de la prematura muerte de Elvis Presley. El extraño y polémico fallecimiento del icono del pop y rey del ‘rock’ hizo que el falso epitafio del hermano Marx del medio fuera tratado por la prensa con mucha menor repercusión de la que por derecho merecía. El fulgor de aquel gran cómico había quedado relegado al de un vejete adorable que presentó La ruleta de la fortuna y formó parte de los nunca suficientemente ensalzados Hermanos Marx. En cierta forma, la última ironía del genial Groucho.
…………Hoy termina una semana trágica en el mundo de la cultura. Han fallecido personas muy influyentes dentro de la historia cultural. Al que más se le ha rendido homenaje es a Gabriel García Márquez, y con toda justicia. Es innegable la influencia que ha tenido el autor en la literatura de habla hispana y allende las culturas. También moría el hispano-filipino Junior. Antonio Morales, uno de los caballeros que pertenecieron al despertar del ‘pop-rock’ en nuestro país, algo que hoy en día, con el ‘revival’ que existe en ese aspecto, debería haber sido tratado de forma más sería. Quizá sus últimos años de vida y las polémicas en los programas de basura rosa hayan silenciado todo lo que fue, nada más y nada menos que componente de Pekenikes y Los Brincos, además de formar parte demúsica, Pekenikes los menos conocidos Jump. Su paso por Pekenikes fue breve, casi al comienzo, cuando actuaban en los matinales del Price junto a gente cómo Los Relámpagos o el mismísimo Albert Hammond, que comandaba a los gibraltareños The Diamond Boys. En esa época coincidió con otro fallecido esta trágica semana, el creador de dos las mejores canciones que se han escrito jamás en este país y fundador de Pekenikes, Alfonso Sáinz. Nacido en mi querida Alicante hace setentaiún años, moría hace unos días en Florida, dónde vivía retirado tras haber trabajado en varias producciones para diferentes discográficas americanas.
…………Me produce cierta desazón comprobar que poca justicia se ha hecho con Los Pekenikes, y la temible benevolencia estancada con la que se trata a los productos de la Movida. La banda madrileña es posiblemente de los mejores grupos europeos de su tiempo, e incluso diría que Hilo de seda y Cerca de las estrellas podrían estar consideradas entre las mejores producciones del mundo en los años sesenta y setenta. Siempre he creído que el poco arraigo informativo con Pekenikes se debe a una causa fundamental, que eran músicos. Hay tres fórmulas en Pekenikes: una iniciática de versiones, otra dirigida a la juventud española y la mejor de todas, la instrumental. Quizá esas tres condiciones les conviertan en un grupo que llegó a varios públicos, admirados por todos ellos, pero que, a causa de su versatilidad, no llegó a fidelizar con la comercialidad necesaria. Hoy dejo escrito que para mí Pekenikes son los Beatles españoles, y que como músicos ponen en su sitio a cualquier grupo ‘indie’ del momento con solo dos acordes. Tres personajes muy relevantes dentro de la cultura española que hoy descansan cerca de la estrellas.

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