Y al final, Garci dirigió el 23-F

45 Shares 45 Shares ×

…………Tras una semana desde su emisión todavía colea el experimento de Jordi Évole en el especial del 23-F. El falso documental ha trasgredido varias normas que en este país está muy mal visto transgredir, desde tratar un tema tan espinoso como el golpe de estado desde un punto de vista fabulado hasta cruzar la frontera de lo que es académico dentro del periodismo. La vacilada televisada ha desembocado en reacciones y opiniones de todo tipo, pero a pocos ha dejado indiferentes. Los hay a los que les pareció una broma divertida, y los que se han ofendido por el engaño considerándolo un chiste de mal gusto.
…………Si analizamos las audiencias, cinco millones vieron en directo la gamberrada perpetrada por el anteriormente conocido como el Follonero, y el resto lo vieron por internet. De todo ese considerable número de gente, estoy seguro de que existirán personas con toda clase de inquietudes y niveles culturales; pero lo que sé a ciencia cierta es que, dentro de esa cifra, la mayoría sabe muy bien lo que es la prensa en este país, aunque sea solo por costumbre. En un país donde la primicias de Sálvame copan la pantalla, los trucajes de fuera de juego, las portadas de los diarios deportivos, y los debates políticos con todos los contertulios en el mismo bando pululan por ciertos canales, un día llega alguien e innova y se le cruje literalmente a golpe de salivazo. Tras la emisión del falso documental, mucha gente aseveró que la credibilidad de Évole se vería afectada por su emisión. El bueno de Évole sabía en todo momento el revuelo que esto iba a causar. Nos ha mostrado en cincuenta minutos cómo, dando un buen envoltorio a una noticia, preñándola de credibilidad y rigor, el espectador se traga cualquier cosa. Como así ha sido desde que se inventó la prensa.
…………Estoy de acuerdo en que ese falso reportaje jamás de los jamases se puede mirar desde el prisma estrictamente periodístico, pero ese relato dada ha hecho más por la gente que varias cadenas de televisión juntas. El Follonero ha avisado de que el cuarto poder hace mucho que dejó de serlo, que la corrupción dentro de la prensa existe desde el fondo de reptiles de antaño al silencio y la buena crítica a cambio de publicidad. Todos ustedes recordarán engaños realizados por la prensa, tras los cuales todo ha seguido igual dentro de los medios implicados. Pero, con toda franqueza, creo que Operación Palace, más que engañar, ha tocado las narices, y que se apunte otra el señor Évole, porque también han sido las narices de esos anquilosados académicos que retrasan la evolución del periodismo y, ¿cómo no?, la de los políticos. En España hace años que no nos reímos de nuestros políticos; estamos muy ocupados insultándolos. Aunque, mientras lo hacemos, ellos se ríen muy a gusto de nosotros con los bolsillos llenos.

Sé el primero en escribir un comentario