Guerras sonoras

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…………Si analizáramos la influencia en la música por países, desde luego, dos se erigirían como líderes indiscutibles. Como todos sabéis, son Estados Unidos y Gran Bretaña. Sumergidos en una batalla por la primacía musical desde principios de los años sesenta, se disputan el cetro desde que los Beatles sustituyeron a Elvis en el corazón del populacho. En ese momento, los ingleses se dieron cuenta de que dominar el mercado musical era aparecer en el mapa cultural e imponer tendencia. Elvis llevaba años haciendo películas de corte familiar, dulcificando su imagen de chico malo con baladas y actuaciones de yerno perfecto. Atrás quedaron los años de éxito masivo, años en los que sustituyó con la Memphis Mafia al Rat Pak del otrora ídolo yanqui Frank Sinatra, que dominó los años precedentes a Elvis acercando y haciendo fácil de escuchar el ‘jazz’ a todos los públicos.
…………Debido a la irrupción de los Fab Four y su inesperado éxito, se empezaron a vislumbrar nuevas técnicas dentro del panorama musical, que son básicamente y a gran escala mérito/demérito, según se mire, de los británicos. Una de las tretas comerciales que añadieron a aquel panorama musical fueron las giras fuera del país, Gran Bretaña era, paradójicamente, tan pequeña y la demanda tan grande que sacaron a sus uniformados melenudos a pasear por el mundo y la pólvora ardió rápidamente. Dejaron vía libre al estilo que los Beatles acaban de crear, muy alejado del ‘folk’ infumable de la pérfida Albión, con más gancho que los Shadows o los Tornados, y compositores de orquestas que, por otra parte, lo hacían muy bien. Como antiguos y expertos colonizadores, volvieron a utilizar sus dotes estratégicas y usaron una de las técnicas más hábiles en la dominación: divide y vencerás. De todos los grupos que surgían con el nuevo estilo que impusieron los Beatles, los Rolling Stones dieron en la diana; el debate estaba servido. Cuando enfrentas a dos bandas estratosféricas, el resultado de ese ‘versus’ es un pique de dimensiones galácticas. Los principiantes semidioses se mirarán de reojo y no se relajarán; el juvenil orgullo, la antítesis que suponían los dos estilos, consiguieron dividir no solo a Gran Bretaña: a todo el mundo; ni tampoco en tiempo concreto, hasta día de hoy, cualquier persona, con los gustos musicales que sea, te dirá si es de los Beatles o de los Rolling. Quizá ustedes se pregunten si soy de los Beatles o de los Rolling Stones, musicalmente, y apartando la mitomanía, me gustan los dos; pero yo soy de los Kinks.
…………Los engreídos americanos, acostumbrados a la victoria desde su independencia, se adocenaron; Elvis se quedó anticuando, se convirtió en música para padres; Frank Sinatra se convirtió en música para abuelos, la música ‘twist’ aburría y la ‘surf’ olía a niño de papá. El mercado juvenil se encontraba sin un mito a la altura de Elvis. La necesidad musical viene desde tiempos remotos, la necesidad de tener tótem también. Y los nuevos idolatrados eran los Beatles, junto a los Rolling Stones, que ejercían de agresivos herejes. Desde luego, y quiero dejar bien claro que esto no fue obra de los políticos americanos ni británicos… La que le esperaba a la Reina de Inglaterra era pequeña. Esas revoluciones nunca han venido de la cabeza del que manda, aparentemente, en el país; vienen de lo que poco a poco se estaba convirtiendo en una de las industrias más fuertes del mundo: la musical.
…………De todos los sobrenombres que se han enarbolado en los movimientos musicales el de British Invasion es de los mejores. La simbología es inmensa de forma recíproca. Los americanos volvían a la guerra contra la madre patria y los británicos reconquistaban sus antiguas trece colonias de manera moderna, comercialmente. Las ventas del producto musical nacional yanqui disminuyeron, no sólo en el primitivo campo de la exportación, sino hasta en el mismísimo producto interior bruto. El éxito de aquellas bandas inglesas se tradujo rápidamente en ventas que se cambiaban en libras esterlinas. Los jóvenes se querían parecer a sus grupos predilectos: se dejaban el pelo largo, imitaban la forma de vestir de sus ídolos, disfrutaban con la música desenfadada y ya no tenía que revelarse contra antiguos ovejeros y vaqueros en la familia; bueno, al menos en la mayoría de los casos. Las miserias devastadoras de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña habían pasado. La tensión continua de la Guerra Fría en Estados Unidos era tan constante que acabaron acostumbrándose a la falsa alarma. En Estados Unidos surgieron bandas que cogieron el guante británico y las influencias del nuevo estilo demandado por las masas. La rebeldía se imponía, el fenómeno fan alcanzaba su máximo esplendor en todo el mundo, desde Japón hasta la España franquista. El pastel de dinero era muy grande; muchos querían su parte; muchos obtuvieron chatarra, otros la gloria en la tierra.
…………Los años pasaron; tanto los Beatles, los Rolling e incluso un resurrecto Elvis continuaban su ascenso al Olimpo sonoro y a la mitología cultural. Pero la música pop estaba siendo relegada por unos antiguos estilos que venían remozados: el ‘rock’ y el ‘folk’. El mundo ‘hippie’ llegó con los brazos extendidos y las manos abiertas, la droga comenzó a tomarse más allá de las altas esferas y la psicodelia se hizo su mejor compañera. Los Beatles y los Rolling se fueron adaptando a los nuevos aires, Elvis se reinventó con el ‘blues’, el ‘country’ y el ‘soul’, convirtiéndose en el mito que hoy conocemos. Los americanos y los ingleses recogían naves y planeaban la nueva refriega por el orden mundial musical. La respuesta americana había llegado, pero esa es otra batalla, una batalla salida de los garajes.

9 comentarios

  • Responder agosto 18, 2012

    Anonimo

    Esta claro que todo en esta vida, pasa a ser industrializado, incluso la música, pero aparte de esas batallas industriales, los americanos creaban su propia música, y los jovenes ingleses, debido a la represión y al color gris que inundaba el país después de la guerra, adoptaron esos sonidos, tomando prestado la música que traían los militares yankies afincados en Inglaterra, y escuchando emisoras piratas, ets. Así surgió, una explosión de color, creando así nuevos estilos, influenciados sobre todo del R&B americano. Como bien dices, hubo una batalla industrial, pero no creo que la hubiera de manera cultural y musical, sino que todo se conformó con las aportaciones de estos países.

    • Responder agosto 19, 2012

      Thonnie Jhonnie

      ¡Exacto! El surgimiento es espontáneo en todos los estilos musicales; luego, la explotación es otra cosa.

  • Responder agosto 20, 2012

    José Corrales

    Interesante artículo, Antonio, pero creo que te has dejado en el tintero el punto de vista económico. Que los Beatles fueran capaces de poner en jaque a EE.UU. no significa que los ingleses fueran la competencia de EE.UU. Musicalmente no digo que no, pero a nivel empresarial, muchas de las productoras que respaldaban a estas bandas provenían de EE.UU. Poniendo el ejemplo de los Beatles, salvo sus dos primeros discos de estudio (apoyados por la discográfica Parlophone), los demás provenían de corporaciones americanas. Crearían estilo, pero no hay que recordar que detrás de ellos estaba la influencia del Tío Sam.
    Un saludo a todos los miembros de ‘La Columnata’.

    • Responder agosto 21, 2012

      Thonnie Jhonnie

      Por supuesto que los yankies sacaron provecho, tras dos discos, como bien dices. Pero la bofetada en la cara se la llevaron, tan fuerte, tan fuerte, que tuvieron que contratar a grupos británicos y producir grupos americanos britanizados. No fueron competencia, no compitieron, los destrozaron, vendieron su producto al enemigo y encima, por muy americano que fuera el capital, los grupos eran ingleses. La batalla fue así en todos los aspectos. A partir de ese momento, la lucha de estilos fue encarnizada. Un abrazo, querido amigo.

  • Responder agosto 21, 2012

    Andrés Maestre

    Exquisito recorrido por el árbol genealógico del pop-rock. Al final yo también creo que todos bebieron de todos los frascos de la inspiración. El rebelde pop inglés bebió del r&b americano. Pero me da la sensación que a partir de ahí se creó lo que conocemos como “Denominación de Origen”. El Pop británico y el Rock americano, con todas sus ramificaciones anteriores y posteriores, pero con esa marca de “Origen”. Ahora, creo, ambos imperios gozan de ese prestigio de origen. Muy buen artículo. Feliz verano Antonio

  • Responder agosto 21, 2012

    Estrella

    El articulo tiene razón, pero por suerte, ahora más que nunca, cuando las nuevas tecnologías nos permiten acercarnos a todos los lugares del mundo, cada vez más la gente rompe barreras e innova a la hora de oir musica.
    Poco a poco nuevos grupos de diferentes lugares se abren paso entre los continentes, y aunque sea en ‘petit comite’ tocan en salas o ciudades nuevas, que se dejan llevar por nuevos estilos y nuevos grupos.

    PD: creo que es importante recordarlo :)

  • Responder septiembre 17, 2012

    Bob Robertson

    Thonnie y sus clase de historia, grande!!

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