La masificación del ‘indie’

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…………Desde finales de los años sesenta, la música independiente o alternativa ha ido ligada a una forma de pensar distinta; ya fuese de modo cognitivo o educacional, los sujetos que pertenecían a esa corriente se alejaban de la masa de forma casi mecánica. La necesidad de sentir diferente, de experimentar, de ver el mundo de otra manera, de consumir arte no comercializado, hacía que se cohesionaran de un modo firme y duradero. Otro de los refuerzos fue la exclusión social, la de gente que por pensar diferente era considera rara, y esto conseguía una mayor unión entre los rechazados, formado un grupo bien definido en la sociedad. En esa primera fase, los medios influían de manera apreciable, pero no tan masiva; algunos programas de radio, revistas especializadas, ‘fanzines’ y tiendas de discos se convertían en el grimorio de los pertenecientes a ese estilo. Todo esto aunado implica la constancia necesaria para que la minoría continuara unida.
…………Es en la segunda fase del movimiento independiente cuando se empezó a transformar en ‘indie’, cuando ocurrió el efecto “bola de nieve” en primera instancia. En los años ochenta, la revista musical estadounidense New Musical Express recopiló la música de los grupos independientes más importantes del año en una cinta llamada C-86, que luego derivaría en un movimiento del mismo nombre, y también creó listas de los mejores grupos ‘indie’. El término estaba creado, pero su influencia todavía sería minoritaria. El desencadenante más importante de esa evolución de forma de ser a moda de esta segunda fase fueron los festivales de música. Lo que era una recompensa lúdica-cultural del grupo se fue convirtiendo en una recompensa lúdica-social gracias a la participación de las empresas. Cualquier movimiento minoritario mundial es una pequeña revolución social; tomaremos como ejemplo el festival de Benicassim. En un principio albergaba a unas cinco mil personas, y con el paso de los años y por el conocido boca a oreja, la afluenciaNew Musical Express, música independiente, indie fue creciendo; pero no fue hasta que una conocida marca de cervezas vio el negocio cuando su evolución fue mayoritaria. Un festival que, hasta la fecha, sólo era tratado por ciertas publicaciones especializadas y radios afines al movimiento empezó a ser cierre de telediarios, objeto de anuncios y programas en cadenas generalistas a ciertas horas de la madrugada. Esto produjo un rechazo y una división en el grupo, ya que, para el grupo más acérrimo, los nuevos integrantes invadían su espacio sólo con la pretensión de divertirse. El filón económico-social encontrado por las empresas dentro de los festivales fue el primer empujón a esa bola de nieve que con el paso del tiempo se fue haciendo más grande y más popular.
…………Pero la más importante de todas las influencias mediáticas es internet. Volvamos a España como ejemplo. Tras el cambio de siglo, se pasó de un siete por ciento de españoles con internet en sus hogares a un doce por ciento, y en el momento que empezó la tercera fase de la evolución de la moda (2006) un 37,5 por ciento de la población lo tenía ya, siendo una parte importante de esta cifra gente joven. Esto coincidía con la creación de las redes sociales, MySpace en primer término, y luego, Facebook. Gracias a estos dos fenómenos mediáticos, cualquier grupo con escasos medios podía hacer una promoción efectiva, cuando antes tenían que hacer una maqueta, contar con que una discográfica les seleccionara, y que esa discográfica tuviera la economía suficiente para poder hacerles llegar a todo el mundo. En la era digital, esos problemas se terminaron. En los nuevos tiempos se puede colgar la canción y, dependiendo de cómo se mueva el grupo por la red, ser escuchada por millones de personas. El crecimiento de bandas que hacían ‘indie’ fue espectacular, tanto que antes el término ‘indie’ como concepto musical no existía pero, cuando las empresas, discográficas y medios vieron las posibilidades económicas, se creó como estilo musical, forma de vestir y moda en general. Los ‘indies’ de esta nueva fase ya no se preocupan tanto por la calidad musical, ya que el sonido se ha comercializado para su consumo por la mayor gente posible, y tampoco tienen muchas inquietudes artísticas. El problema de que internet albergue todo hace que la curiosidad sea menor, que no se compre música ni revistas. Pero tienen una recompensa que la masa nunca tuvo hasta ahora: sentirse diferentes, ser ‘indies’.

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