Clásicos básicos

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…………En la historia del deporte siempre ha habido equipos que llevamos en el corazón. Equipos pequeños y modestos que, a fuerza de hacerlo bien, han conseguido granjear simpatías y hacerse un hueco en la memoria de los que los vieron y vivieron. Grupos competitivos que con pocos recursos han conseguido resultados sorprendentes. Internet es la herramienta más importante de búsqueda, pero aun así, en su grandeza no hace justicia para muchos de estos equipos. Hoy quiero tratar la historia de uno de los equipos de baloncesto más antiguos y modestos de España, el C.B. Granollers.
…………Formado en el año 1932, es uno de los equipos de baloncesto pionero en nuestro país. Aún hoy continúa compitiendo, ahora en la primera categoría de Cataluña, en la que este año ha ganado la liga regular. Sin duda, los años han cambiado el rol del equipo, y actualmente es un asimilado del F.C. Barcelona, pero a lo largo de su historia, sus objetivos fueron mucho mayores. A principios de los años ochenta, el equipo consiguió sus mejores cotas. Antes de participar en el cambio de LEB a ACB, quedó tercero de la liga precedente a la actual competición, coincidiendo un año después con su cambio de patrocinador la submarca de la época de Clesa, los batidos Cacaolat. El cambio por un patrocinador más potente produjo una fuente de ingresos discreta, pero bien usada. Un equipo que gozó de una época de esplendor con una historia bien curiosa y que se convirtió en todo un clásico básico de los ochenta y principios de los noventa.Baloncesto, deporte
…………La historia de Manolo Jorqués es absorbente. Abogado de padre ferroviario, uno de aquellos que perdió una guerra, uno de esos señalados en tiempos difíciles en los que la cruenta batalla civil acababa de pasar y dejaba una época de hambre, temor y poca libertad. Gracias a su voluntad y su interés innato por aprender, se convirtió en un abogado de prestigio en los años setenta y principios de los ochenta. Entró en el baloncesto por la fascinación que sintió por este deporte su hijo Óscar. Pasó de ser el que llevaba los asuntos legales del equipo de fútbol de Granollers a entrar en la directiva del equipo de baloncesto, justo en aquel año en el que quedaron terceros. Al poco estaba participando en la fromación de la ACB, siendo un directivo importante, e incluso participando en la creación de normas de la nueva liga de baloncesto de España. Viajaba por todo el país buscando nuevos fichajes pero, sobre todo, por Estados Unidos. Fue uno de esos pocos españoles que disfrutó de los Lakers del ‘showtime’, Magic y Riley (James Worthy jugó un amistoso con el Granollers), los Celtics del “pájaro” Bird (para Manolo, el mejor jugador que ha visto en su vida), los Bulls de Jordan antes de ser Jordan, o los Jazz de Stockton y el cartero. El hijo de aquel ferroviario comunista paseó por la primera avenida de Nueva York, todo un sueño para un hombre que pasó su juventud en aquella España de sombras y ruido en la tripas.
…………Posiblemente, uno de los éxitos de aquel Granollers fue el de los fichajes. Recuperaron al gran Chichi Creus de dos años en el todopoderoso Barcelona, le birlaron a Wayne Robinson al Madrid, perpetuaron en el cargo a un entrenador listo, trabajador y con cultura como el fallecido Codina. Las bajas se producían pero se sustituían rápido y de manera efectiva. El equipo llegaba a la final de la Copa del Rey contra el Estudiante de Pinone y Russel y la final se perdió por ocho puntos, pero ese hito quedará para la memoria de una ciudad que siempre ha estado muy vinculada al deporte. Un año antes, se consiguió otra machada: el equipo participó en extinta Copa Korac, lo que ahora sería la ULEB. Los fichajes seguían llegando: se fichó a todo un campeón de mates de la NBA en un tiempo en que ser campeón de mates de la mejor liga del mundo no era moco de pavo, y el jugador en cuestión era Kenny Sky Walker, al que no le costó demasiado ganar el homónimo de la ACB en 1991. Quizá en eso años se entró en la fase de declive, y los patrocinadores dieron menos dinero; o tal vez nada es eterno y perfecto. Con la llegada de Grupo Ifa como patrocinador, el equipo se fue desinflado hasta que se consumó el descenso temible en el año 1993, pese a tener un equipo nada desdeñable con jugadores como Bosch, Cervantes o Santi Abad.
…………Ahora Manolo vive jubilado, ocupando su tiempo en leer unos tres libros al mes de media y escribir sobre su añorada juventud y su paso por una particular mili en Sidi Ifni, donde vivió de lleno lo arduo y duro del régimen militar Español en una zona de sitio. Disfruta de sus hijos, nietos, de su hermosa y amable mujer, y de miles de recuerdos vividos. Conversador nato, nos contaba sus historias en el deporte con calma y respeto, como algo mágico. Seguro que ese respeto por aquel equipo mítico de un pueblo de treinta mil habitantes es algo que toda persona que lo vio lo siente por ese equipo que iba de amarillo. Un equipo que plantó cara a clubs con mucho más presupuesto y mayor nombre a base de tesón, esfuerzo e inteligencia, tres reglas básicas en la cultura del deporte.

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