La sombra de una línea de tiza

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…………Hay un reto para el escritor —narrador o poeta— incluso más evidente que el compromiso con su tiempo, que es situar el centro de gravitación de su obra en una frontera, sea ésta física, temporal o metafórica. A poco que se revisen los grandes aciertos literarios clásicos y contemporáneos, rara es la ocasión en la que esa frontera no es reconocible. Focalizada en la experiencia vital del (de los) protagonista/s, amplificada a nivel generacional o, aún más ambicioso, retratando toda una sociedad; identificada en un espacio geográfico concreto o acentuando la diferencia cultural, política, religiosa o económica, sea como sea, la frontera es el latido de la literatura.
…………En un análisis naíf, basta con dibujar una línea de tiza en el suelo y colocar a un personaje a cada lado para que las opciones de desarrollo surjan como esporas. ¿Qué decir si la altura de esa línea se levanta los quince metros del muro de Belfast o su longitud se prolonga los veintiún mil kilómetros de la Gran Muralla China?
…………Tanto en un ámbito realista como en uno fantástico, hasta la línea de tiza genera un espacio de penumbra lindando su recorrido, y es ahí, precisamente ahí, donde de verdad interesa centrar el meollo creativo.
…………Puntos de vista a uno o a ambos lados, nudos de invasión, de retroceso o quietud, superado por agotamiento el maniqueísmo, el carácter turbio inherente a lo fronterizo debe imperar y así sucede “casualmente” en las obras que de una forma más o menos consensuada se entienden como determinantes.
…………Porque este arte no deja de reflejar sino la esencia del ser humano a través del lenguaje, y la vida del hombre, de cualquier hombre en cualquier tiempo y en cualquier lugar, en el fondo se parece tanto a la del que se halla en su antípoda; sólo marcando la raya con la tiza en el suelo se perfila la identidad, la necesidad racional de saberse individuo.
…………Que en definitiva la literatura no haga otra cosa que repetir y repetir la misma historia, la historia del mismo hombre, es una conclusión que no debe abocar al desánimo. Al contrario; únicamente entendiendo la igualdad del núcleo de toda persona por y para siempre se puede superar la angustia de encontrar la respuesta a ciertas preguntas para las que quizás se emplea (o se pierde) demasiado tiempo, y entonces se es capaz de aprovechar éste para una consecución estética e intelectual más enriquecedora tanto para el autor como para el receptor de su mensaje.
…………Para contar algo nuevo habría que dejar de ser humano y eso es utópico, poco práctico e innecesario. Si acaso el surrealismo ha sido el movimiento más empeñado en ello, pero hasta los relojes derretidos dalinianos tienen manecillas y marcan una hora. Escribía Picasso: “Si pienso en una lengua y escribo: «El perro persigue a una liebre por el bosque» y quiero traducirlo a otra lengua, tendré que decir: «La mesa de madera blanca hunde sus patas en la arena y muere casi del susto al reconocerse tan idiota»”. En efecto, tenía razón: en ambas sentencias estarás diciendo lo mismo.
…………Es baldío pretender contar algo nuevo y es inocente, hasta tierno, creer conseguirlo. Pero sí debe ser obligatorio para el escritor hundir su dedo en el cómo, rebuscar en la penumbra y expresarlo de forma bella. Gracias a estos factores ha girado la rueda de la literatura y en que esta no pare seguirá estando nuestro empeño.

2 comentarios

  • Responder septiembre 2, 2012

    Jesús

    Si ya en la Biblia decían que “no hay nada nuevo bajo el sol”, cómo podemos pretender nosotros, pobres mortales, contar algo nuevo.
    Aún así, seguimos intentándolo hasta el infinito, porque el ser humano necesita de ese alimento también. Lo demanda, lo consume, lo fabrica.
    El reto para el escritor puede que no sea crear algo nuevo, tal vez conseguir que lo parezca…

    Maravilla de artículos

  • Responder septiembre 3, 2012

    Casi

    Acaso, ¿no se ha repetido hasta la saciedad que todo está dicho, que no existe tema alguno sobre el que no se haya escrito? ¿Dónde está la diferencia, la sombra de la línea de tiza?
    En las palabras utilizadas, en la mirada del autor, en su punto de vista, en el cómo y el dónde.

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