Asistir a la vida

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Japón, novela, gusanos

Hervé Joncour ejerce una profesión insólita: es tratante de gusanos de seda. Corren los tiempos en que el mundo había dejado de rendirse ante las ideas románticas, ese mundo que, de veras, nunca lo fue; y él se dispone a viajar a Japón en busca de tan preciada mercancía. La encuentra, naturalmente; y algo más: unos ojos mudos, sin aspecto asiático, que, a pesar de su vínculo con Hélène, le cautivan como a Japón la luz de las luciérnagas, ‘hotarubi’, desde cuanto alcanza la vista de la memoria.

Tal es Seda, texto que convirtió al inaccesible Alessandro Baricco en un fenómeno de talla mundial, ya que, según el turinés, “a las historias les resbalan las fronteras”. Obra lírica, de sensualidad e ímpetu contenidos, no cursis ni circunspectos; de “música blanca”, melancólica y henchida de tristeza; más afín a El amante, de Marguerite Duras, e incluso a su Hiroshima, mon amour, que a la jocosa y cruel osadía de Amélie Nothomb en Estupor y temblores, rumbos opuestos de la misma desesperanza con marco oriental, como si esta región, que el arte nos expone casi siempre poética, reflexiva y a la vez iracunda, se identificase con el afán frustrado de felicidad y progreso; visiones separadas por la época en que transcurren: he ahí, quizá, el motivo. Una historia cuyo personaje principal es “uno de esos hombres a los que les gusta asistir a su propia vida, considerando impropia cualquier ambición de vivirla”; un joven apático, indolente y cobarde; y en la que el ritmo, como Joncour, es sereno, su vocabulario, justo, y sus frases, breves como los haikus, con hermosas pinturas sintéticas de momentos y emociones. Una admirable composición literaria.

Por eso sorprende que algunos críticos sugirieran inclinaciones machistas, pederastas y xenófobas, así como fatuidad e “ideales masculinos de sufrimientos silenciosos, sacrificio y amor masoquista”, entre las páginas de Seda; lo que me hace pensar que este relato no es el idóneo para mentes enlodadas, cazadores de brujas ni cínicos recalentados.

César Noragueda

Director del diario. Crítico cinematofágico y articulista un poco protervo. Bibliófilo y racionalista beligerante: cuidadito conmigo, charlatanes.

4 comentarios

  • Responder febrero 13, 2015

    Maxwell Reyes

    hermano muy interesante tu diario….. estoy a tu orden. abrazos desde este terruño llamado República Dominicana.
    att. Maxwell Reyes

  • Responder febrero 14, 2015

    Gracia_JMCS

    Hola queria dejarte una frase de un escritor que me gusta mucho:

    Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído
    Jorge Luis Borges

    Espero que te guste

  • Responder febrero 17, 2015

    Carla Badillo

    Sin duda Seda es una novela más que recomendada, un acierto de Barrico. “Siempre derecho hacia allá -dijo-.Hasta el fin del mundo”. Abrazo desde la mitad del mundo

    Carla

  • Responder febrero 17, 2015

    Tot.Meu

    Recuerdo esta novela como uno de los pequeños e intensos placeres que me ha proporcionado la lectura. Sin duda alguna la recomendaría a cualquier lector.
    Lean, no perjudica la salud.

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