Platero y los bengalíes

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…………Si no sabéis que Platero es un burrito pequeño, peludo y suave, “tan blando por fuera que se diría todo de algodón”, vuestra infancia es un cráter insalvable en el trabajo de vuestro biógrafo y nunca creeré que hayáis sido niños hasta que demostréis lo contrario con pruebas irrebatibles. Exagero, faltaría más; y de este modo se comprende muy bien lo que quiero decir, que la obra con mayor fama de Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, es una lectura común para los niños españoles, y no por ello menos imprescindible.
…………Suele considerarse absurdo separar la vida y la obra de este poeta en cualquier tipo de análisis; sus intensas andanzas a uno y otro lado del Atlántico, las realidades de su tiempo y, sobre todo, los ambientes en que se movió la recorren de principio a fin, incluida su inquietud por “la eternidad de aquella mala guerra de España”. Al contrario que para otros de nuestros autores, más técnicos y de pega, su carácter tristón, que ya de mozo “dejaba atrás algún sentimentalismo”, y la sensibilidad hiperestésica y contemplativa con la que parece registrarlo todo se hacen carne de literatura en sus textos; y en las estampas bucólicas y pueblerinas de Platero y yo, las experiencias recientes en Moguer, la cotidianidad de su patria menuda, se transforman de inmediato en la melancolía de alguien que observa en torno, discierne y luego evoca lo que ha visto con fascinación, ternura y tristeza infinitas, que extraña cada momento al poco de que haya ocurrido; y a la vez, con el afecto de quien respeta y ama a los animales, sublima al burro humilde y aniñado en una prosa dulce que no galopa como un río caudaloso a la manera de Umbral, sino que corre como un sereno riachuelo hasta su desembocadura.
…………Puede dar la sensación de que este poeta no es un literato que cuente con los requisitos para conquistar a lectores de otras lenguas o incluso de otros países de habla española, que sus imágenes y descripciones no le incumben más que a los que las reconocemos como propias de nuestro terruño e idiosincrasia. Pero no sólo hay que tener presente la travesía vital de Juan Ramón, el exilio de los que apoyaban a la República, su peregrinaje americano y su reconocida labor académica, sino que, más allá del interés internacional por el trabajo de los intelectuales que huyeron del franquismo y la difusión de su figura gracias al premio Nobel, parece que la naturaleza de su obra conectó con la de escritores de lugares remotos y culturas tan diferentes como la hindú. No en vano, el orientalismo asoma la cabeza en su lírica, y su interés por Rabidranath Tagore, punta de lanza de la literatura hindú en Occidente, le condujo a la traducción de veintidós de sus libros con la escritora feminista Zenobia Camprubí, pareja del propio Juan Ramón; e incluso hubo un viaje únicamente proyectado de Tagore a España que conocemos por el archivo de nuestro poeta.
…………De todos modos, tras custodiar una edición de su “elegía andaluza” durante veinte años, obsequio de mi niñez, descubrir menciones al burrito de plata en una antología española de poemas bengalíes contemporáneos como La pared de agua, cuya elaboración se la debemos a los también poetas Subhro Bandopadhyay y Violeta Medina, me ocasionó un gran asombro que, claro, no tenía fundamento. Y leer un poema del prolífico Shakti Chattopadhyay con “un burro y la luna caminando por el bosque silenciosamente” que se inspira en Platero y yo, otro del infeliz Bhaskar Chakraborty en el que espera conocer al sobrino del famoso asno al morirse y, además, uno de la independiente Debaroti Mitro que homenajea a Shakti y su amor por Platero fue un golpe agridulce; el ataque de una nostalgia similar a la que hormiguea en la obra de Juan Ramón mezclado con la alegría de un reencuentro que uno no esperaba.

César Noragueda

Director del diario. Crítico cinematofágico y articulista un poco protervo. Bibliófilo y racionalista beligerante: cuidadito conmigo, charlatanes.

3 comentarios

  • ¡Vaya decepción! Esperaba leer un texto pedorro y siestero, pero me ha gustado mucho. Buscaré alguna otra forma de darte caña, que ya me estoy cansando de tanto buenrollismo entre nosotros. ¡Con que lo tú y yo hemos sido!
    Fuera de broma, desconocía este asunto y me parece apasionante. Besos y gracias.

  • […] de llevarla a cabo en las letras hispánicas son Bécquer, Rosalía de Castro, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. De los dos primeros ya hemos hablado en otras ocasiones no muy lejanas. […]

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