El resplandor rojizo

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…………El siglo precedente fue violento, cínico y resabiado; y su literatura, en consecuencia, lúgubre. El actual no presagia aires de renovación, y aunque el desarrollo y el conocimiento amplíen sus horizontes cada vez con mayor celeridad, la miseria escrupulosa, el letargo del pan y el circo, los custodios de la conservación de las desigualdades y de su poder, disfrazados o no, sus borreguitos y los de las utopías inútiles marcan una época de seres racionales que nunca supieron hacia dónde van, y no porque exista algún destino al que dirigirse: de joven, la humanidad no trotó y ahora galopea.
…………El desinterés y la desidia son males contemporáneos que debemos erradicar, una pérfida ataraxia que conlleva incultura en vez del espíritu imperturbable necesario para la lucidez; y siempre será provechosa la lectura de El extranjero, novelita de Albert Camus afín al absurdismo que interpuso el propio autor en la escuela existencialista. Camus indaga entre los escombros del feliz ideal de progreso y sus convites y extrae la historia de una generación pasiva e indiferente, desengañada, que observa el mundo a través de los ojos de Meursault, claro antihéroe al que el fallecimiento de su madre no le perturba en absoluto y que, en el resplandor rojizo de una playa ardiente, asesina y luego es incapaz de decir por qué.
…………Novela insólita y sugestiva: la conducta de Meursault, sujeto incomprendido y por cuya frialdad desagrada a quienes se relacionan con él, sobrecoge, no sólo porque uno de los rasgos del psicópata es la carencia de empatía que este exhibe, sino por el inquietante temor, casi certidumbre, de que su raíz provenga de la vida en sociedad. El regusto amargo de El extranjero sorprende, pues la filosofía de Camus apunta que la existencia no asume un propósito concreto, como aparenta no asumirlo la de Meursault, pero eso significa que somos libres para labrarnos un futuro. Lo deprimente es que las cadenas nos las ponemos nosotros mismos.

César Noragueda

Director del diario. Crítico cinematofágico y articulista un poco protervo. Bibliófilo y racionalista beligerante: cuidadito conmigo, charlatanes.

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