El avión

6 Shares 6 Shares ×

…………Una de las cosas importantes en cada viaje es el medio elegido. Lógicamente, buena parte del disfrute depende de la prisa, del tiempo disponible para culminar desplazamiento y visita, y es obvio que habitualmente la mayoría de los mortales no disponemos de mucho. De ser así, esta sección se llamaría “Cuaderno de viajero”.
…………Lo importante es que el desplazamiento, esto es, el viaje en sí, forme de alguna manera parte de la diversión, del aprendizaje, del proceso que nos lleva a largarnos vacaciones tras vacaciones; habrá incluso quien diga, influido por Kavafis, que de hecho llegar no importa tanto. Yo, la verdad, creo que es una exageración poética que extrema la metáfora de la vida-viaje, pero sí  veo claro que el medio de transporte elegido modifica el jugo que sacamos al viaje.
…………Personalmente, tengo mucho afecto a los viajes por carretera. La libertad que proporcionan es muy grande y permiten acceder a zonas que, de otra manera, son complicadas o requieren de mucho tiempo. Las etapas largas, sin embargo, son de lo más feo. Las autopistas suelen ser como un túnel por el que se transita sin ver. La velocidad es aquí inversamente proporcional al disfrute.
…………El barco tiene atractivos importantes. El viaje se hace pausado, sin el estrés de conducir y, según el trayecto, puede alternar la monotonía evocadora del mar inmenso con el aliciente de las islas, las costas lejanas, los panoramas que siempre se ven distintos desde el mar. Es emocionante llegar a Grecia al amanecer y pasar junto a Ítaca y las demás islas jónicas mientras la nave gira para embocar el golfo de Nauplio.
…………El tren gana en comodidad viajera al coche, pero deja un poco huérfano al viajero cuando llega al destino previsto. Siempre me han dado envidia las redes de cercanías que son abundantes, baratas y cómodas en buena parte de Europa. La combinación deViajes, Bután, Nepal, China, India trayectos en estas condiciones sí resulta muy recomendable, sobre todo en países en los que el tráfico es agresivo, denso y más o menos caótico. Y esto incluye a una buena parte del mundo.
…………El avión es imprescindible para llegar a destinos lejanos. Es el medio que ha puesto el planeta entero a nuestro alcance, para gozo del turista y para desgracia de rincones antaño paradisíacos. Hay quien sufre al volar. Muchas personas pasan miedo y nervios; incluso los hay que se empastillan adecuadamente para eliminar el sufrimiento. Pese a no gozar de una fama especialmente buena, ya que es algo así como el prototipo de viaje que se reduce a mero traslado, en ocasiones proporciona a quien viaja despierto vistas únicas, experiencias estéticas imposibles desde tierra.
…………El viaje a Nepal en verano tiene un inconveniente: las nubes monzónicas tapan por completo el espectacular paisaje del Himalaya. Tan cercano… pero tan imposible. Tras una semana sin ver ni un poco del llamado “techo del mundo”, hubimos de marchar con esa asignatura pendiente. Sin embargo, en el avión, camino de Nueva Delhi, entre dos capas de nubes se nos mostró como un regalo de despedida inesperado y asombroso. Casi podíamos tocar las altas cumbres con las manos y casi echamos el avión abajo, todos amontonados en las ventanillas del lado derecho, apurando la impresionante visión.
…………El vuelo que lleva de Ámsterdam a Ciudad del Cabo es también de una belleza particular. Se recorre el continente africano entero, de norte a sur, de día y sin cambiar de uso horario. Se aprecia con realismo apabullante la inmensidad del Sáhara, las tierras áridas del Sahel, el brutal contraste con las selvas de la zona ecuatorial y, finalmente, las grandes extensiones de sabana sobre Namibia o Botswana.
…………Si el vuelo es nocturno, no necesariamente ha de resultar aburrido. Recuerdo dos momentos interesantes: la enorme extensión de pequeñas llamas allá abajo, en los campos de gas natural de Turkmenistán y la costa de la Península Arábiga, una eclosión increíble de luz tras varias horas de no ver. O de ver la oscuridad impenetrable del desierto, un agujero negro vacío y que se intuye amenazante incluso desde al aire.
…………Nuestra Península Ibérica se nos muestra como secarral descarnado, sobre todo si uno llega desde el norte, y las llanuras de Baviera en invierno se presentan como una extensión blanca siempre igual e interminable.
…………El vuelo nos acerca, nos traslada, pero también nos ofrece una visión del mundo que ayuda a comprenderlo. Que nos completa un poco más el puzle de perspectivas infinitas al que  llamamos realidad.

Sé el primero en escribir un comentario