Salvador Dalí: el surrealismo no era él

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…………Perverso, polimorfo, anarquista, surrealista, excelso, divino, déspota supremo que rompe con todo, poseído de un delirio furiosamente dionisíaco, ávido de dólares y… monárquico, pero no políticamente, metafísicamente. Que a medida que se admiraba más era más antidaliniano. Que era un puerco, tacaño, absurdo, imbécil. Eso era lo que algunos o él mismo decían de Salvador Dalí. Otros decía que era franquista, traidor, cobarde, melindroso, incapaz de valerse por sí mismo, intelectualmente paupérrimo, audaz, atrevido, entrañable, teatral, excéntrico de postín, el de los bigotes diabólicos, al que su mujer solamente se la chupaba porque odiaba el sexo, pirado, ególatra hasta niveles inimaginables, Ávida Dollars (ingenioso anagrama de su nombre, creado por André Breton) no tenía límites ni en pudibundez ni en talento para venderse a sí mismo como una puta en aras de unas ideas que nunca existieron. Yo, por mi parte, tengo mi propia opinión de Dalí como artista y como personaje público, y estos días se le está dedicando una retrospectiva demencial en el museo Reina Sofía de Madrid, a la que está acudiendo un río inacabable de visitantes. ¿Qué mejor momento para escribir sobre uno de los artistas españoles más célebres del siglo XX?
…………Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domenech nació en 1904 y murió en 1989. Desde muy pequeño sabía que era un genio comparable a los grandes creadores españoles de todos los tiempos, y durante toda su vida se esforzó en demostrarlo. Como su actividad artística abarca desde los atribulados años veinte hasta casi el final de la pasada centuria, y como efectivamente alcanzó una fervorosa resonancia mundial, puede afirmarse sin dudarlo que, en cierta forma, fue uno de los precursores de lo que ahora mismo, en la segunda década del siglo XXI, se entiende como arte, con sus luces y sus sombras. Dibujante genial, pintor que vampirizó el noble y anárquico movimiento surrealista, escritor bastante interesante y pensador muy endeble, la figura de Salvador Dalí fue acaso la primera que convirtió el arte y la concepción del artista en una pieza de diseño, con el márketing desaforado como indispensable herramienta de trabajo. A partir de él, el artista es casi más importante que su obra. Pero, al contrario que en el caso de Oscar Wilde o de Francis Ford Coppola (por citar a dos grandísimos artistas, de muy dispares disciplinas, que son en sí mismos la obra de arte, porque su vida es indisociable de su labor creativa), Dalí partía de sus obras para negarse a sí mismo y para construir un personaje artificial que en su grotesca apariencia llamaba más la atención por lo excéntrico de sus apariciones públicas que por su cuestionable trayectoria pictórica.
…………Quizá consciente de sus enormes limitaciones como pintor, se repitió a sí mismo sin cesar (pese a que argumentaba frecuentemente, con presencia de ánimo admirable, pero estéril, sus continuas evoluciones pictóricas) y en su narcisismo y megalomanía fue amado por la burguesía norteamericana, ávida de figurines llamativos, tanto o más que Andy Warhol. Pero, para mí, estos no son verdaderos artistas, sino tipos listísimos que saben adentrarse por las enormes grietas socioculturales de su tiempo y convertirse (no sin algunos hallazgos estéticos que no sería justo dejar pasar, pues hay algunos cuadros de Dalí o algunas declaraciones o manifestaciones de Warhol que me gustan bastante) en bufones dorados de una sociedad hipócrita y cambiante, que les hace millonarios mientras queda en evidencia por sus gustos. Y quizá se me responderá que personalidades como estas, y bastantes más, demostraron lo que podía dar de sí el arte popular en el convulso siglo XX. Y puede que sea cierto, pero eso no les convierte en artistas, sino en oportunistas que se enriquecen con lo que supuestamente ponen en entredicho. Sin embargo, un verdadero artista, a mi parecer, no solamente reflexiona sobre el arte de su tiempo, pues también lo hace, sobre todo, sobre el hombre de su tiempo. Y gente como Salvador Dalí jamás entendieron al hombre.
…………El irónico reflejo en el espejo de Dalí fue, claro está, el insigne Luis Buñuel, otro español célebre del siglo XX, quien, al igual que él, nació con el siglo XX y que, al contrario que Dalí, sí retuvo en su labor los cimientos del surrealismo. Puso en entredicho los valores artísticos de su época, pero al mismo tiempo habló del hombre del siglo XX, seguramente con una furia, una ternura y un espíritu crítico nunca igualado. Se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1922, y colaboraron en dos películas míticas, que asentaron el imaginario surrealista en el cine: Un perro andaluz y La edad de oro. Pero la separación fue inevitable, sobre todo desde que Dalí conoció a Gala (a quien, al parecer, Buñuel intentó estrangular en una cena después de una discusión) y sus caminos se bifurcaran irremediablemente. No dedica palabras muy elogiosas, más bien todo lo contrario, Buñuel a Dalí en su libro de memorias Mi último suspiro. Reconoce su talento pero abomina de su personalidad artística. Supongo que para un hombre tan rebelde como Luis Buñuel, que un burgués tan inculto y pagado de sí mismo, tan ávido de dólares como Dalí, se autoproclamara el verdadero surrealista, tuvo que dejarle estupefacto. Breton le expulsó del seno surrealista de preguerra por sus tendencias fascistas, pero él se apropió del término y lo deformó con ayuda de sus seguidores hasta convertirlo en una marca pop.
…………Sin embargo, el surrealismo no nació como una marca comercial, sino como un impulso fundamentalmente intelectual y anárquico, contra todo y contra todos, que se enfrentaba sin ambages a lo políticamente correcto y al advenimiento de una sociedad tan injusta como la que ahora sufrimos. Su energía subversiva radica en la necesidad de un arte no académico ni comercial, sino elitista e individualista, como un faro que guiara la trayectoria artística y, sobre todo, vital de todo aquel que se dejara influenciar por sus preceptos. Reducirlo a modas, a dinero, a márketing es un verdadero escupitajo, sin ambages, a todo lo que significó. Y gran parte de culpa de ello, como de convertir el arte en un mercado de compra-venta millonaria, la tuvo ese tipo de bigotes engominados, cuya estampa ahora mismo vemos por todos lados en Madrid, a mayor gloria de la fama por la fama, y del dinero por el dinero.

Adrián Massanet

Agitador del diario, anarquista, insurrecto, subversivo y aprendiz de bohemio. Puedes leerme en Twitter si acepto tu petición.

11 comentarios

  • Responder mayo 10, 2013

    Xisco

    Muy de acuerdo en todo, como casi siempre. Seguro que eso es malo.
    Sin embargo, de vez en cuando, me gusta volver a ver la entrevista de el programa A Fondo.

  • Responder mayo 10, 2013

    Xisco

    Me refería a la entrevista que le hizo Soler Serrano.

    • Responder mayo 10, 2013

      Jorge Moreno

      Coincido con usted Xisco, fue magnífica aquella entrevista de Soler Serrano, (como casi todas las que hizo en su día), donde Dalí exponía sus ideas y gustos con un énfasis tremendo, muy libre, y a la vez sugestivo. Siempre nos quedará la duda de si fue un genio, un perturbado o un impostor.
      Jorge Moreno

      • mayo 11, 2013

        Adrián Massanet

        Yo creo que fue un poco de todo.

        Un abrazo, amigo mío.

    • Responder mayo 11, 2013

      Adrián Massanet

      Si, estupenda entrevista. Daba por sentado que te referías a eso.

      Y sí, es malo estar de acuerdo con alguien casi siempre.

  • Responder mayo 10, 2013

    Josef Bretones

    Muy de acuerdo contigo, Adrián. La figura de Dalí se me hace muy aborrecible. Sobrevaloradísima en un mundo ávido de imágenes referenciales. Y me quedo con tu reflexión acerca del trabajo del artista: “Sin embargo, un verdadero artista, a mi parecer, no solamente reflexiona sobre el arte de su tiempo, pues también lo hace, sobre todo, sobre el hombre de su tiempo”. Veo tu apuesta y la subo a que un verdadero artista, o el verdadero arte, si se me permite, debe hablar del hombre; de aquello que le trasciende como tal.
    Mi aplauso.

  • César Noragueda
    Responder mayo 10, 2013

    César Noragueda

    En ocasiones veo rinocerontes: http://youtu.be/DuFDuIMR3Zs.

    • Responder mayo 11, 2013

      Adrián Massanet

      No he visto la película, amigo Noragueda, pero tengo ganas.

      Dalí estaba como una chota.

  • Responder mayo 15, 2013

    Raúl

    Un tipo pintoresco este Dalí (nunca mejor dicho). Sus relojes blandos siempre me han fascinado, pero poco más.

    Por cierto Adrían, acabo de pillarme un pack de unas 30 películas de Satyajit Ray y me gustaría saber tu opinión sobre este cineasta, pues nunca te he leído nada sobre él. Te parece un gran artista? Cuales te parecen sus mejores obras, su trío genial de películas?

    Un saludo :)

  • Responder junio 13, 2014

    Core

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