Mil veces maldito Roman Polanski

2 Shares 2 Shares ×

…………Digámoslo desde el mismo comienzo de la columna, aquí donde todavía queda espacio entre las volutas del capitel: Polanski es al siglo XX mucho más que un importante director de cine. Él es el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad (mucho más funesta que la primera) porque empezó a hacer películas a principios de los años sesenta, pero también es el siglo XX por muchas más cosas que su cine. Si existe un director de talla mundial que haya vivido una pequeña porción de sus avatares personales, todos ellos intensamente ligados a los grandes temas de la pasada centuria, me gustaría que alguien me lo nombrase. Y si verdaderamente un artista imperecedero es aquel que habla de su vida en relación al mundo, y que ha experimentado el cielo y el infierno, ese es Roman Polanski, genio y figura, ángel y diablo, enano y seductor, políglota, apátrida, libérrimo, bohemio, convicto, follador, viajero, luchador, superviviente, kafkiano, engreído, atormentado, vividor, nómada. Hasta la pronunciación de su apellido es descriptiva de las muchas sensaciones que provoca su actividad artística: primero, el gesto de sorpresa o de terror (Po), segundo, el gesto de erotismo (lans), y tercero, la sonrisa (ki).
…………Hoy día sólo se acuerdan de él con admiración algunos cinéfilos (los más inteligentes y los de mejor memoria, que viene a ser lo mismo), despierta respeto superficial en otros que se acuerdan de sus viejas glorias con desdén (la gran mayoría), y a los espectadores jóvenes es posible que su nombre o sus películas les digan poco o nada. Poco importa. Ahí están sus películas, y las que todavía estarán por venir (porque a sus casi ochenta años conserva una energía que ya querría un tipo de cuarenta) para disfrutar de su talento extraordinario, innato. Aunque él, sobre todas las cosas, quería ser actor. Bueno, antes de eso quería haber sido pintor o músico. En realidad, en un principio, lo que más habría deseado es que nunca empezara la Segunda Guerra Mundial.
…………Nació el 18 de agosto de 1933, en París, en una familia de emigrantes polacos-judíos, y a los cuatro años regresaron a Cracovia. En la mitad de 1939, los nazis invadieron Polonia, le separaron forzosamente de sus padres (su madre fue enviada a Auschwitz y nunca volvió) y antes de cumplir los diez años presenció horrores inimaginables y experimentó una pobreza extrema. Pero sobrevivió a ese espanto y despertó en él una pasión por vivir, una necesidad de ver mundo y de conocimiento, que es el verdadero germen de que ese muchacho se convirtiera en el gigante de cine que es hoy día. Entusiasmado con la idea de ser artista o actor, o de sacar el torrente de emociones que ya le perturbaban, empezaría a colaborar en obras de teatro ‘amateur’ y a buscar la manera de largarse para siempre de la ya comunista Polonia, un país al que no le ataba ningún recuerdo positivo. En 1949, un piscópata estuvo a punto de asesinarle (de hecho, tuvo que ser operado de heridas profundas en el cuero cabelludo), y en 1950 fue expulsado de la Escuela de Bellas Artes de Cracovia por el ególatra y prepotente de su director, por el mero hecho de defender a un compañero. Pero nuevamente sobreviviría a todo ello, y conseguiría participar en el film A Generation (Pokolenie, Andrzej Wajda, 1955) e ingresar en la ya mítica escuela de cine Lodz (mítica porque estuvo él) en la que, tras varios años de aprender los más básicos oficios del cine, comprendería que lo suyo iba a ser dirigir películas.
…………El triunfo de Cuchillo en el agua (1962), su único filme polaco hasta la fecha, significó el inicio de la década más feliz de su vida, de la etapa en la que ascendió hasta el cielo y que terminó con un ingreso sin peajes al infierno. Un infierno no por conocido menos aniquilador. El éxito comercial de Repulsión (1965), que le llevó a conocer Londres y a disfrutar de un estilo de vida mucho más libre, le permitió su personalísima Cul-de-sac (1966), su magistral comedia satírica El baile de los vampiros (1967), aunque fuera masacrada en Estados Unidos por la mezquindad de su productor, al que le robó la chica, y su impresionante guiñol Rosemary’s Baby (1968), sobre la novela homónima de Ira Levin, que fue un éxito rotundo y que le confirmó como un director estrella y como uno de los cineastas más originales e imprescindibles de su generación. Pero en abril de 1969 murió su amigo y compositor de varias de sus películas Krzysztof Komeda en un trágico accidente, y pocos meses después, la familia Manson asesinó a su esposa, Sharon Tate (a la sazón, actriz protagonista de su sátira vampírica), en su casa de Los Ángeles junto con otros tres amigos, cuando estaba embarazada de ocho meses y medio. Un aniquilado Polanski volvía a conocer el horror que puede deparar este mundo y se largaba de Estados Unidos para no volver hasta cinco años más tarde. En ese interludio, y después de pasar una buena temporada en Suiza, en la estación de esquí de Gstaad, tirándose a las hijas de los millonarios de por allí, dirigiría la notable y violentísima Macbeth (1971) en Reino Unido y la divertidísima, erótica y sorprendente Che? (1973) en Italia.
…………El proyecto de Chinatown (1974) cayó en sus manos casi por casualidad y se atrevió a retocar personalmente el complejo y casi insuperable libreto de Robert Towne, para filmar con su amigo de juergas Jack Nicholson una obra maestra en la que las mujeres son destruidas por la codicia y la crueldad sin límites de los hombres. A continuación se fue a Francia a filmar The Tenant (1976), última de las suyas protagonizada por él mismo y que hablaba de su nomadismo y de su enfermiza pasión por la reclusión emocional. Obra muy Polanskiana, fue un fracaso de crítica y público, pero él estaba decidido a volver a rodar en Estados Unidos (dos películas allí filmadas, Rosemary’s Baby y Chinatown, dos obras maestras; ¿alguien puede presumir de algo siquiera parecido?), aunque su carrera norteamericana quedó fatal y definitivamente truncada por “su pasión por las jovencitas”, como él mismo se refiere al escabroso asunto, acostándose con una menor de trece años que le denunció y que dio lugar a un proceso judicial en el que se reveló toda la inmundicia de la prensa y del sistema legal norteamericano. Recomiendo fervorosamente el visionado del documental Roman Polanski: Fear and Desired (Marina Zenovich, 2008), que ejecuta un pormenorizado y nítido acercamiento a todo lo que rodeó ese proceso demencial. Polanski, que pasó más de un mes en la prisión de Chino, hubo de volver de Alemania para continuar el proceso después de obtener permiso para volar, pero finalmente se largó sin avisar cuando se dio cuenta de que el juez Rittemband no iba a cumplir sus compromisos y que iban a volver a encarcelarlo. Se refugió en un hotel de París y, sin blanca, retomó su carrera de cineasta creando una de sus más impresionantes obras maestras, la bellísima Tess (1979), que termina con un “To Sharon”, que nuevamente narra las vicisitudes de una muchacha rodeada de hombres estúpidos, cuando no terribles.
…………A partir de ahí, su cine perdió en vigencia y en intensidad. El demoledor fracaso de Pirates (1986) fue seguido del éxito internacional de Frenético (1988), y regresaría a los temas de la pasión y el deseo en la muy interesante Lunas de hiel (1992). En 1994 llegaría la potente pero de rango medio La muerte y la doncella, que ahondaría en su visión de la mujer como objeto de destrucción del hombre. En 1999, filmaría su peor película, la adaptación del original de Pérez-Reverte La novena puerta. Parecía que el gran Polanski, después de Tess, había desaparecido, y dado paso a un director de gran brillantez, pero incapaz de levantar una obra tan impresionante como en sus dos primeras décadas. Sin embargo, llegó El pianista (2002), adaptación de las memorias de Wladyslaw Szpilman, y regresó el gran Polanski. Ejerciendo de cronista de un superviviente del gueto de Varsovia revivió y purgó sus propios recuerdos como vagabundo en el de Cracovia. Palma de Oro en Cannes, tres Oscar (Mejor Actor, Director y Guion Adaptado… Curiosamente, no el de Mejor Película. Si el actor, el director y el guion son los mejores, ¿no lo sería la película?), multitud de premios y alabanzas internacionales recuperaron a Polanski para la eternidad y recordaron que este hombre, pequeñito en físico, es un coloso en el arte. Uno que filmaría una incomprendida adaptación de Oliver Twist (2005) y que en 2010, en Berlín, no pudo estar en la presentación de su siguiente película, The Ghost Writer, porque poco antes había sido detenido en Suiza, a donde va a esquiar todos los inviernos, porque le detuvieron por esa supuesta violación a una menor (en realidad, una arribista que aprovechó la ocasión para sacar una buena cantidad de dinero) acaecida más de treinta años antes. Fui testigo de ese evento. Estaba yo en Berlín, en la rueda de prensa, aquella tarde, y habían dejado una silla vacía con el nombre del cineasta delante. Él no estaba, pues se encontraba bajo arresto domiciliario en su casa de Gstaad, en el que permanecería varios meses más, preparando su siguiente película, pero su espíritu, puedo jurarlo, flotaba en el ambiente. La pantomima terminó como empezó, como un chiste de mal gusto, y pudo filmar Carnage (2011), única película suya que todavía no he visto.
…………Así pues, sin quererlo, este cineasta ha experimentado y significado todos los malditismos del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, los psicópatas que surgieron del frío y también del capitalismo, la prensa sensacionalista, el deleznable sistema legal norteamericano, la hipocresía sexual, el olvido cinéfilo, el falso resurgimiento cinéfilo, la fama, el desprecio, el nomadismo intelectual, la gloria, la bohemia francesa y londinense, el retiro en su casa de Ibiza, el arte como confesión y también como divertimento, el renacer de viejos fantasmas del pasado, el fantasma de la libertad. Todo a un tiempo. ¿Quién da más?
…………Él es un verdadero maldito. Y quizá por eso, un verdadero artista.

Adrián Massanet

Agitador del diario, anarquista, insurrecto, subversivo y aprendiz de bohemio. Puedes leerme en Twitter si acepto tu petición.

16 comentarios

  • Responder enero 27, 2013

    FERNANDO

    Sin duda uno de los mas grandes cineastas vivos,un hombre de luces y de sombras,tanto en su vida como en su cine,pero sus grandes obras seran imperecederas.
    una pregunta Adriánn¿que te parecio su pelicula The Ghost Writer?.
    Y con respecto a Carnage,debes verla!
    Saludos

    • Responder enero 27, 2013

      Adrián Massanet

      Hola, Fernando.

      La vi en Berlín en 2010. Me pareció estupenda. No está a la altura, claro, de ‘Chinatown’, ‘La semilla del diablo’, ‘El pianista’ o ‘Tess’, pero la disfruté muchísimo.

      ¡Ya veré ‘Carnage’! ¡Sin presiones!

      • enero 27, 2013

        FERNANDO

        De acuerdo contigo estoy,y que grandes cuatro peliculas acabas de nombrar,y alguna más colocaría entre ellas,lo que podría haber sido este director sin los problemas que ha acarreado durante casi toda su vida,un grande entre los grandes sin duda.

  • Responder enero 27, 2013

    Raúl

    Genial columna dedicada a un coloso. Siendo uno de mis directores predilectos, siempre me pregunto que pudiera haber hecho este hombre en la más poderosa industria del mundo si hubiera tenido la oportunidad.. Con 3 o 4 Chinatowns o Semillas del diablo más, ¿alguien dudaría de Polanski como uno de los 10-15 directores más grandes de todos los tiempos? Me cuesta creerlo.

    En fin, puede que sin tanto sufrimiento, sin tanto dolor, jamás hubiera hecho ‘El pianista’ tal y como la conocemos, o ‘Tess’ no sería tan bella, tan melancólica, tan.. No sé.

    Espero que a sus 80 añazos siga dando guerra como el que más.

    Un saludo adrián, cuídate.

    • Responder enero 27, 2013

      Adrián Massanet

      Hola, Raúl.

      Primero, gracias por dejarme un comentario.

      Totalmente de acuerdo; si Polanski hubiera continuado su carrera en Estados Unidos, y con un poco de suerte (y sin escándalos ni asesinatos de por medio), ¿quién sabe lo que su carrera hubiera podido dar de sí?

      Cuídate tú también.

  • Responder enero 28, 2013

    Mayte Guerrero

    Muy buen artículo, Adrián. Reconozco que el tipo me cae gordo, pero adoro su cine.
    Y sobre “Carnage”, es un ejercicio de estilo notable y un despliegue interpretativo mayúsculo. Aunque sí, mejor que la veas sin presión.
    Abrazos.

    • Responder enero 28, 2013

      Adrián Massanet

      Hola, Mayte; hacía tiempo ya.

      Tengo ganas de verla; seguro que los actores están fenomenal.

      Un abrazo para ti también.

  • Responder enero 28, 2013

    Mayte Guerrero

    Sí, hacía tiempo porque los comentarios sobre tus últimos artículos no me atrevo a soltarlos en público. Ejem…
    Pero te leo siempre.

  • Responder enero 28, 2013

    Jorge Moreno

    Un hombre con una historia terrible a sus espaldas. Historia que acaso le ha servido de ayuda -¡qué contradicción!- la hora de crear personajes torvos o perturbados como el interpretado por Denueve en Repulsión. Sin duda un gran director. Estupendo artículo Masssanet.
    Atentamente, jorge Moreno

    • Responder enero 29, 2013

      Adrián Massanet

      Hola, Jorge; qué gusto tenerte por aquí.

      ¿Cuál es tu preferida de Polanski?

      • enero 29, 2013

        Jorge Moreno

        Sin lugar a dudas Repulsión, aunque reconozco que ha envejecido mal; también El Quimérico Inquilino.
        Saludos y adelante, Jorge Moreno

  • […] Michel Cioran, Henry David Thoreau, Frédéric Chopin, Andrei Tarkovski, Francis Ford Coppola, Roman Polanski… La mayoría de ellos, o todos,  aplastados por su historia y su mundo. Desterrados, […]

  • […] los que piensan que Varsovia es una ciudad anodina que destaca por el frío, ser el escenario de El pianista y el patio de colegio de una guerra atroz. …………Sin más dilación, os […]

  • […] Sant, James Gray (por citar a los más grandes cineastas norteamericanos de su época), o en los de Roman Polanski, Michael Haneke, Víctor Erice, Jacques Audiard, Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Ang Lee, Zhang […]

  • […] en Cachito (1996), siendo colaborador del guion de La novena puerta (The Ninght Gate, 1999), de Polanski, que adaptaba la decente novela El club Dumas (Arturo Pérez-Reverte, 1993), y ahora que se ha […]

¡Anímate a decirnos que opinas!