‘Los diez mandamientos’ y ‘Ben-Hur’ o cómo invadir la mente de los tartufos

0 Shares 0 Shares ×

…………Se da la casualidad de que dos de las películas bíblicas más conservadoras, falsas y grandilocuentes que se realizaron en Hollywood en los años cincuenta (y no fueron pocas, pero las cifras y los datos, que no me interesan nada, se las dejo a los historiadores) están protagonizadas por el mismo actor, el mítico Charlton Heston, que tras una carrera estelar y su posterior semirretirada, se volvió majara y llegó a presidir la Asociación Nacional del Rifle estadounidense, que propugnaba el libre acceso a las armas para todo ciudadano de ese país (pese a haber participado en la Marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963). Heston, un actor de gran presencia en pantalla y con no pocos recursos interpretativos, fue durante diez o quince años el prototipo de actor de Hollywood, capaz de aunar virilidad y humanidad, pero también un tipo de actor académico cuya dramaturgia ha quedado hoy día completamente desfasada, y que demuestra hasta qué punto ha avanzado en el cine narrativo el arte de la dirección de actores. Está ligeramente más sólido y creíble en Ben-Hur (id, William Wyler, 1959) que en Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956), pero en ambas se erige como una suerte de figura idealizada del buen creyente, sacrificado, luego olvidado por Dios y finalmente redimido en su fe, y en ambas encarna a judíos de cuento de hadas capaces de enfrentarse a la gloria de Egipto y de Roma y de salir triunfantes. Dos de esos filmes, por tanto, elaborados a mayor gloria no ya sólo del judaísmo sino quizá también del sionismo: la conciencia de que los judíos son un pueblo elegido por Dios para… sólo Dios sabe para qué.
…………Antes que nada me gustaría dejar por escrito que solamente un niño de seis años, cuyos padres estén más que dispuestos a que viva en un mundo irreal, podría creerse ese cuento de hadas que es la Biblia, y solamente un incapacitado mental podría creerse que los judíos son un pueblo elegido, o simplemente una raza. Historiadores judíos, como Shlomo Sand, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Tel-Aviv, han demostrado que no existe tal cosa como un pueblo de Israel, o una conjunción genética. De hecho, no existió la llamada diáspora judía, en el 70 después de Cristo, pues la mayor parte de los pobladores de aquellas tierras se quedaron en ellas, así que los palestinos son, como poco, primos o hermanos de los que ahora les masacran con la ayuda y el cinismo de Estados Unidos. La perversidad del actual estado de Israel, fundado por sionistas fanáticos, sobrepasa a la que los nazis ejercieron con ellos, porque los sionistas han justificado sus actos a partir del genocidio de la Segunda Guerra Mundial. De tal modo que montar películas que de un modo subterráneo defiendan que los judíos son el único pueblo en contacto directo con Dios, en las que quedan como héroes mitológicos, es parte de la misma estrategia criminal. Es, simple y llanamente, ser cómplice de la misma falacia, y del mismo crimen de lesa humanidad, del mismo modo que contar historias de americanitos bien que van a universidades carísimas en películas que defienden la unidad de la familia tradicional como la única verdadera, o largometrajes en los que solamente se muestra la bondad y el amor de los que es capaz el ser humano, son patrañas que envilecen y pudren la mente del espectador bienintencionado.
…………Más allá de todo eso, que creo es irrebatible, ambas películas, salvo detalles a los que también haré referencia, están pésimamente escritas, dirigidas y hasta producidas, y es lamentable que tantos cinéfilos (o lo que sean) las aúpen como lo que no son: obras maestras de “la época dorada” del cine “clásico” hollywoodiense. Los que afirman tales cosas ni conocen el cine ni tienen mayor interés en él que utilizarlo como elemento de diversión o pasatiempo, mientras glorifican su cuestionable grandeza visual o de cualquier otra clase con argumentos que ni comprendo ni comprenderé jamás.
…………William Wyler fue uno de esos artesanos inmigrantes en el seno de Hollywood que, por suerte y por talento, se convirtió en una garantía comercial para películas muy de su época: bien hechas, académicas, teatrales, con excelentes actores a los que él sabía dirigir muy bien, filmes de prestigio sobre grandes temas que a veces contaban con buenas historias (como por ejemplo La heredera, de 1949, sobre el original de Henry James Washington Square) o filmes épicos como el estupendo ‘western’ de aventuras Horizontes de grandeza (The High Country, 1958), en los que era capaz de mostrar su gusto por la profundidad de campo y por los grandes espacios. Pero ya le dijo Billy Wilder, a Wyler, que no aceptara filmar una película de romanos que quizá le haría ganar mucho dinero pero que probablemente sería la peor de todas las suyas. Lo más destacable: la impresionante interpretación de esa bestia parda que era Stephen Boyd y, poniéndonos cabrones, la velada relación homosexual entre su personaje, el malo de la película Messala, y el héroe Judá Ben-Hur, un Charlton Heston al que no te crees en toda la película pero del que al menos Wyler sabe extraer toda su humanidad y presencia en la pantalla. Pero al final todo se funde en un delirio projudío tan absolutamente disparatado que hay que frotarse los ojos para creerse que va a venir Jesús a salvar a un judío y permitirle su venganza contra el despiadado tribuno Messala. Donde podría haberse escrito un relato sobre la imposibilidad de entendimiento entre dos pueblos (uno conquistado y otro conquistador), sobre la mezcla de culturas o sobre la atormentada amistad de dos individuos con sus luces y sus sombras, nos escatiman todo eso para establecer la superioridad moral de los judíos sobre los romanos, la grandeza del único Dios o incluso la necesidad de la fe absoluta para que ese Dios venga a curar enfermedades terribles a tus seres queridos (¿?). La famosa carrera de cuádrigas no fue dirigida por Wyler (y cómo se nota, en los encuadres, en los ritmos, en la violencia), sino por un segundón como Andrew Marton, que tenía mucho más talento que él para la acción (es decir, para el cine puro), y otras secuencias, salvo las más intensas (ya digo que Wyler era un excelente director de actores), quedan en su dramaturgia y puesta en escena increíblemente caducas hoy día.
…………Pero Los diez mandamientos es mucho más endeble. Es casi ridícula.
…………Imaginemos por un minuto, que ya es imaginar, que alguien monta un espectáculo de dos horas sobre los milagros de Mahoma, o del dios que sea, y que con unos efectos especiales innovadores para su época nos cuenta la historia de un profeta que libera a su pueblo elegido de los tiranos que lo oprimían. E imaginemos que no es nortemaericana, sino hindú o egipcia, aunque eso sí, hecha con los más populares actores de su industria. ¿Podemos imaginarlo? Seguro que sí. Y ahora no imaginemos sino abramos los ojos a una puesta en escena absolutamente desfasada ya en 1956, firmada por un fanático mediocre como Cecil B. DeMille, quien como hizo muchas películas mudas ahora es como una vaca sagrada, intocable y sublime incluso para quienes no han visto ni una sola de esas películas mudas. Un tipo ultraconservador y ultraderechista que ni sabía dirigir actores con un mínimo de dinamismo cinematográfico, y que, como tantos otros mediocres que conocían bien una industria incipiente desde sus cimientos, estaban más que dispuestos a invadir las mentes de los tartufos sin ninguna capacidad crítica o analítica.
…………Por suerte, ese no es el momento actual, aunque quizá lo fuera en el pasado. Ahora podemos ver un producto más o menos bien hecho que carece de ritmo y de tono, de estilo y de punto de vista. Podemos detectar quién intenta engañarnos con grandes decorados o con una música sublime (la de Miklós Rózsa para Ben-Hur es ciertamente bella, imponente, majestuosa) para colarnos sus absurdas ideas sobre la vida y la muerte. Y podemos acercarnos a las películas con un poquito, sólo un poquito, más de inteligencia y libertad. Podemos, ¿no?

Adrián Massanet

Agitador del diario, anarquista, insurrecto, subversivo y aprendiz de bohemio. Puedes leerme en Twitter si acepto tu petición.

29 comentarios

  • Responder febrero 6, 2014

    martin

    Creo que siempre las peliculas que se basan en relatos biblicos, y que fueron basadas en esa epoca de los 50 y 60, sufrian de ese caracter conservador, pero que para el comun de la gente, eran producciones grandes muy buenas.
    Que la prensa especializada los encumbre , es que hay un pequeño problema, ya que supuestamente son personas, con conocimiento en esto del cine.
    Pero que para el espectador medio, que solo quiere disfrutar de un entretenimiento, este que no tiene conocimiento o conceptos basicos del cine, que le podemos decir.
    Odio a la gente que se dice cinefilo, y no sabe nada de cine.
    Muy bueno el articulo, aunque no coincido en algunos puntos, pero para eso estamos, para debatir con la razón, y compartir ideas.
    Mis saludos.
    Solo pocos o casi nadie, se acerco a lo que Scorcece, hizo con la Ultima Tentacion de Cristo.
    O con la idea de Verhoeven de acerca a Jesús desde un aspecto mas humano, y menos mágico.
    Mis saludos y respetos.

    • Responder febrero 6, 2014

      Adrián Massanet

      Creo que Verhoeven tenía o quizá aún tenga un proyecto sobre Jesús que merecería la pena conocer. La de Scorsese fue rompedora, pero igualmente espiritual. Lo que yo odio es el uso del cine para encumbrar tus propias ideas religiosas y sociales.

  • César Noragueda
    Responder febrero 6, 2014

    César Noragueda

    Líbreme el Demiurgo de pontificar lo más mínimo sobre Cecil B. DeMille, del que he visto cuatro películas y cuya vida conozco bien poco. Pero me llama la atención que le señales como ultraconservador, pues en sus primeros tiempos, en los años felices prepuritanismo generalizado, rodó un puñado de comedias sexuales (sin llegar a la alegría de Lubitsch, desde luego), y en ‘Los diez mandamientos’ de 1923 y ‘El rey de reyes’ de 1927 mete escenas orgiásticas y de baño sin venir mucho a cuento.
    Quizá se volvió conservador con los años y ya en 1956, con setenta y tantos, era un rancio. Pero estoy especulando, vaya; y puede que me equivoque.

    • Responder febrero 6, 2014

      Adrián Massanet

      Hola, César.

      En efecto, DeMille tiene unas cuantas películas en las que lo sensual, e incluso lo erótico, estaban mucho más allá de lo que permitía el puritanismo de su país.

      Sin ir más lejos, su mejor película, ‘Sansón y Dalila’, sin ser una maravilla, era tremendamente erótica.

      Ahora bien, yo me refería a su puritanismo a la hora de acercarse a la Biblia, como si de un libro fuera de toda duda se tratase, y con un fanatismo implícito nada disimulado.

  • Responder febrero 6, 2014

    Esther

    Un artículo que abunda en más de lo mismo sobre judíos, sionistas, nazis, no nazis. (Bostezo). Hay tema más actuales que dos películas inmersas en una época y que no deberían extrapolares.

    • Responder febrero 6, 2014

      Adrián Massanet

      Me cuesta entender su segunda frase. Por otra parte, no creo que haya nada más actual que el genocidio de los palestinos por parte del pueblo elegido por Dios.

  • Responder febrero 6, 2014

    Pardago

    Entonces ¿Te gusta el cine de bergman sí o no?

  • Responder febrero 6, 2014

    Borja Contreras

    Messala es uno de mis malos favoritos. Tal vez es una sensación errónea, pero siempre pensé que buena parte de lo mejor de ‘Ben-Hur’ estaba en la participación de Gore Vidal en el guión. ¿Pura mitomanía?
    Un abrazo, Adrián.

  • Responder febrero 6, 2014

    Alejandro M

    Es curioso porque los cristianos comparten esa mitología con los judíos, y aquí en España, como buen país católico apostólico y romano se tienen mucho más encumbradas.

    Por otra parte, a mí también me pareció siempre muy curiosa la persona de Charlton Heston en contraposición completa a las películas que interpretó. El planeta de los simios, Soylent Green, El último hombre vivo.

    Desde luego, yo siempre fui de los romanos, conquistaban, si, pero no había racismo, llevaban vias, cultura, arquitectura, comercio y arte a todo el Imperio. Sólo había que pagar tributo y respetar su autoridad y te dejaban creer en el dios que quisieras. Prefiero el dominio racional a la sumisión voluntaria de la fé.

    • Responder febrero 7, 2014

      Adrián Massanet

      Eso me recuerda cierta escena de ‘La vida de Brian’, en la que los radicales eran capaces de enumerar todas las ventajas que les había reportado el Imperio Romano.

  • Responder febrero 7, 2014

    Soplabilorio Camborio

    De acuerdo con el contenido del artículo, que me ha traído a la memoria una vivencia propia:

    rodaba C. Heston una película -no recuerdo cuál- en mi tierra y se hospedaba en un hotel del centro de la ciudad.

    Yo había quedado allí con unos amigos y, mientras esperaba, salió él del hotel. Estuvo junto a mí unos minutos y lo que más llamó mi atención fue la cara de cateto que tenía sin el maquillaje del curro: con unos pantalones de pana, una boina y una pelliza cualquiera lo habría tomado por un pueblerino.

    ¡Y había miles de mujeres que se enamoraban cuando le veían en las pelis!

    Los amigos -que también lo vieron- y yo tuvimos motivo de guasa para una temporada.

    • Responder febrero 7, 2014

      Adrián Massanet

      ¿Y cuánto hace de esa anécdota?

      • febrero 7, 2014

        Soplabilorio Camborio

        Pues antes de 1966, que me vine a donde vivo ahora, ¿cuando se rodó en España El Cid, en 1961, según he visto en la wiki?. No sé si rodó alguna más aquí.

        El “encuentro” fue en la puerta del hotel Victoria de Graná, que es mi tierra.

        La cara era impresionante por las estrías y arrugas, supongo que por no protegerse del sol, como les pasaba a muchos campesinos.

    • Responder febrero 8, 2014

      Jorge Moreno

      Aclaración a Soplabilorio Camborio:
      Sí, Charlton Heston volvió a filmar en España, en 1972, en una película que protagonizaba y dirigía, se llamaba Marco Antonio y Cleopatra; en este filme actuaban varios españoles, entre ellos Juan Luis Galiardo y Carmen Sevilla. Atentamente, Jorge Moreno

  • Responder febrero 8, 2014

    Fernando

    Este es un tema problemático, importantisimo de hablar pero con un bando(los creyentes) que no quiere hacerlo, para que si la vision que les dan es que ellos son la cima de nuestra civilización, solo recordar el escándalo que armaron los judios con la pasión de Cristo por mostrar algo obvio, tanto en esta época como aquella no se tiene que mirar muy lejos para vernos como salvajes

    Hablando de otro temas, vas a hacer un artículo sobre Phillip Seymour Hoffman?, el fue mas apto para papeles secundarios que alguien como Daniel Day Lewis, pero en perspectiva lo que el logró con su arte es casi tan impresionante creo yo; también me gustaría saber que piensas sobre Synedoche New York, la peli que hizo con Kauffman que tantas opiniones levantó y,para variar, las distribuidoras ni se molestaron en sacar de EUA.Estoy seguro que el guión es una obra de arte por si sólo pero no lo estoy tanto de él como director

  • Responder febrero 8, 2014

    martincx

    Un análisis de un par de películas obligadas en la programación de semana santa.

    Recuerdo que en mi niñez(mediados de los 90) vi ambas obras, los 10 Mandamientos me pareció demasiado larga y Ben Hur, salvo por las referencias al Mesías judío (obvia propaganda religiosa) me gustó, claro que en esa época los tintes homosexuales de la amistad (no se si ponerla entre comillas) de Messala y Ben-Hur no eran evidentes.

  • Responder mayo 4, 2015

    SrMarlafu

    Resumen de tu crítica: son malas porque son religiosas y siguen más o menos la Biblia fielmente. ¿Y? ¿YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY?

    Leí también tu crítica sobre La pasión de cristo y dijiste exactamente lo mismo.Tío, si tu cerrazón mental para con el cristianismo te impide ver películas cristianas no lo hagas.

    Yo soy ateo, pero comprendo que haya gente que milite en esos valores, y más allá de si es cierto o no, la idea de un hombre sacrificándose a su dios para salvar el género humano es sin duda potente.

    • Muy señor mío, gracias. No sabe cuánto echaba de menos que alguien me dejara comentarios absurdos. Créame, la autoindulgencia y la socarronería no valen de nada cuando no hay una mente detrás que la sostenga.

      Atentamente.

  • Responder mayo 5, 2015

    SrMarlafu

    No pretendía socarronería y tampoco “autoindulgencia”. Si leo tus críticas es porque me interesan (aunque coincidamos más bien pocas veces), ya que siempre es bueno leer otros puntos de vista que te pueden ayudar a ver cosas de las que no te percataste.

    Sobre ”La pasión de Cristo” hay que decir que no es una película excelente: como señalas, las escenas que salen en flashback, por ejemplo la de la Última Cena, quedan demasiado artificiales y fuera de lugar; o también la última escena de la Resurrección queda muy forzada. Pese a esto, no creo que LPDC sea ”la mayor tontería jamás contada”.

    La película tiene escenas de gran lirismo y misticismo, además de una pequeña dosis de simbolismo cristiano que le hace asemejarse a los cuadros barrocos.
    Y dices: ”Y en cuanto a lo segundo, su realismo, Gibson vuelve a cometer los mismos errores que tantos otros cineastas y pintores cometieron antes que él, pues Cristo no cargó con la cruz entera, “sólo” con el travesaño”.

    No sé si la película se vendió como que iba a ser ”realista” porque no lo es. La película se acerca a la Biblia y a la tradición iconográfica de la Pasión de los siglos anteriores, y por tanto Cristo lleva la cruz entera, aunque como guiño el director hace que los dos ladrones sí lleven el travesaño ”solo”. Es decir, es consciente de que está cometiendo ese “error”.

    En cuanto a lo del brutalismo que señalas durante toda la película, es lo que nos cuenta el Nuevo Testamento y lo que han desarrollado artistas anteriores, especialmente en el siglo XVII. Sólo hay que ver el patetismo de los cuadros de Caravaggio o Zurbarán, que tienen un cierto reflejo en la película.

    Pienso que tienes prejucios con el Cristianismo -o quizás con los cristianos fanáticos- y con la historia contada en la Biblia, que a fin de cuentas no es más que eso, una historia. Solo eso puede explicar que tildes de bazofia a una película decente, sin notable.

    Imagino que ni contestarás, pero al menos no podrás decir que recibes ”comentarios absurdos”.

    ¡Saludos desde Valencia!

    • En pocas palabras, que usted tiene razón porque, como las cosas son como usted dice, entonces debe tener razón.

      No sé muy bien lo que es el brutalismo, pero sí que sacando frases de contexto todo se distorsiona. Hace ya bastante tiempo que escribí ese texto, y no tengo muchas ganas de ponerme a buscarlo, pero juraría que lo que intentaba demostrar, en la medida de mis capacidades, es que ese pedazo de basura que usted llama película decente, y que algún enano mental calificó de “obra maestra”, no consigue nada de lo que pretende, al menos en mi opinión. Por ejemplo, su pretendida exactitud histórica, de la que tanto se jactó el director, pues está documentado que en aquella época ningún condenado cargaba con la cruz entera, por ejemplo, un detalle entre cientos más que seguramente cualquier historiador serio podría señalar.

      Lo de la tradición iconográfica de los siglos anteriores… pues bueno. Me parece bien. Lo que no me parece tan bien es montar un espectáculo sangriento de dos horas con la única intención de asquear, violentar y revolver el estómago al espectador, al parecer (en vista de su gran éxito) encantado de ver al hijo de un dios despellejado vivo. Menos aún porque Gibson es un integrista de raza, es decir, que cree verdaderamente en Dios y en todo lo que significa la Iglesia Católica. Cree en una divinidad, pero está decidido a filmar un espectáculo de horror en torno a esa divinidad. Vamos, que lo que quiere es una película altamente comercial sobre un tema espiritual. Todo un artista, vaya.

      Una película “decente” no carece de forma tan clara, como es el caso, de ritmo, tono y punto de vista. Este videoclip interminable, fotografiado (eso no voy a negarlo) primorosamente por Caleb Deschanel, es una amalgama mal montada de imágenes de casquería, iconografía tradicional del asunto (como bien apunta usted), en la que, además de asistir al aniquilamiento físico de un individuo, no ocurre ABSOLUTAMENTE NADA. Hecha para fanáticos del Único Dios, y para aficionados al gore.

      Lo de mis prejuicios contra los cristianos o la Biblia… es discutible. No son prejuicios, son juicios de valor a una empresa criminal, una institución que va de salvadora de la humanidad y que ha sido una de sus mayores si no la mayor lacra en el avance de la ciencia, las humanidades, la igualdad, el control de natalidad. No es un prejuicio contra una historia, como el que tiene prejuicios contra Caperucita. Es aborrecimiento contra el fanatismo y la oscuridad cultural. Y esta peliculita, esta bazofia, no es otra cosa que otro epígono de esa misma falsedad, de esa locura cristiana que ha arrasado Europa y el mundo.

      Y no se usted, pero yo creo que en un comentario o una respuesta en la que el interlocutor incluye casi dos docenas de “Y” entre interrogantes, me parecen absurdos. Poco potente mentalmente, en sus propias palabras.

      Atentamente.

  • Responder mayo 7, 2015

    SrMarlafu

    En pocas palabras, que usted tiene razón porque su juicio es un faro para la civilización y los que piensan diferente son ”enanos mentales”.

    Define a la película como un ”espectáculo sangriento de dos horas con la única intención de asquear, violentar y revolver el estómago al espectador” y en la que ”no ocurre ABSOLUTAMENTE NADA”, y es que perdone que se lo diga, pero es que eso mismo es lo que está escrito en el Nuevo Testamento y lo que artistas desde el siglo I han representado.

    ¿Sabe lo que me hace más gracia de la gente tan anti-religiosa como usted? Que ignore que más de la mitad del arte europeo es arte cristiano. ¿Debemos asquearnos ante cuadros de Velázquez, Van Eyck, Burne-Jones o el Bosco porque son cristianos? ¿Debemos rechazar el Renacimiento HUMANISTA del siglo XV y XVI? ¿Ignoramos el renacimiento del siglo XII? ¿O el esplendor del gótico, arte cristiano por excelencia? ¿Wagner?

    Pero claro, todo esto para usted es un yermo cultural. Yermísimo, oiga.

    • Lo bueno de un diálogo por escrito es que, cuando una de las dos partes se empeña en sacar las cosas de quicio, en lugar de argumentar, es muy sencillo demostrar sus equivocaciones.

      Verá, si yo escribo: los que piensen diferente a mí son enanos mentales, eso quiere decir que a los que no piensen como yo los desprecio intelectualmente. Me he encontrado a muchos como usted en esa pocilga de Blog de Cine, capaces de dar la vuelta a cualquier frase con tal de que les convengan a ellos. Lamentablemente, yo no he escrito eso. He dicho que un enano mental la calificó de obra maestra, cosa con la que por supuesto no estoy de acuerdo, y he explicado mis razones para ello, esperando (esperanza vana) que usted me de algún argumento que pueda contradecir los míos, en lugar de apelar al arte sacro europeo.

      Si un enano mental, declarado, orgulloso de serlo, además califica una basura como ‘La Pasión de Cristo’ de obra maestra, entonces tengo la sensación, legítima, de que no debo andar muy desencaminado en mis ideas. Ahora bien, si una persona inteligente y con madurez mental dice que esa cosa es una maravilla, entonces me planteo la posibilidad de estar equivocado yo. ¿Verdad que me explico?

      Eso de que yo creo que mi juicio es “un faro para civilización” es una suposición suya que carece de valor. Como tengo gran experiencia en responder a comentarios como el de usted, no me esperaba otra cosa que esa afirmación suya de que yo ignoro que “más de la mitad del arte europeo es cristiano”. ¿Qué sabe usted de mis conocimientos o de mis gustos? Sólo un lector con ganas de discusiones estériles puede nombrar a Velázquez, Van Eyck, Burne-Jones o el Bosco, no sé si por alardear, o por jugar a no sé qué juego de egos. Partir del hecho de que yo digo que la cristiandad es una plaga infame para determinar que, por tanto, yo sostengo que debemos asquearnos por la obra pictórica cristiana de determinados artistas es para hacérselo mirar.

      ‘La última tentación de Cristo’, por ejemplo, que seguro, con sus grandes conocimientos sobre arte y mundo cristiano, habrá visto, es una película que me gusta mucho a pesar de tratar sobre la figura central de una religión que me parece una lacra para la civilización.

      Y ya he perdido bastante tiempo con usted y sus suposiciones y conjeturas. La próxima vez que quiera montar un debate tan apasionante búsquese a alguien más impresionable.

      Atentamente.

  • Responder mayo 8, 2015

    SrMarlafu

    Exactamente, lo bueno de las conversaciones por escrito es que es muy fácil demostrar las equivocaciones del otro. Dejaré el tema del ”enano mental” porque no lleva a ningún lado.

    Usted dice: ”No son prejuicios, son juicios de valor a una empresa criminal, una institución que va de salvadora de la humanidad y que ha sido una de sus mayores, sino la mayor lacra, en el avance de la ciencia, las humanidades, la igualdad, el control de natalidad. No es un prejucio contra una historia, como el que tiene prejuicios contra Caperucita. Es aborrecimiento contra el fanatismo y la oscuridad cultural. Y esta peliculita, esta bazofia, no es otra cosa que otro epígono de esa misma falsedad, de esa locura cristiana que ha arrasado Europa y el mundo.” Y de esto yo he deducido que aborrece el arte cristiano, ya que lo dice bien claro; el cristianismo es ”oscuridad cultural”.

    Y no, al mencionar a esos pintores no pretendía ni alardear ni enzarzarme en un juego de egos, que sospecho que usted lo tiene considerablemente más grande, sino hacerle ver que toda obra es deudora de una tradición anterior, no son cosas independientes. Igual que la película ”Bram Stoker’s Dracula” de Coppola recoge la gran tradición del orientalismo y el neogoticismo victoriano, ”La Pasión de Cristo” es seguidora, y muy fiel, de las representaciones anteriores de la Pasión. Como bien dijo un profesor mío, es lo que hubiese hecho cualquier pintor gótico o barroco si en aquellos tiempos hubiese existido el cine.

    • César Noragueda
      Responder mayo 20, 2015

      César Noragueda

      Me vais a tener que permitir que os deje un comentario yo también sobre esta última discusión; uno lee ciertas cosas y se ve empujado a responder.
      En mi caso, basta con echarle un vistazo a lo que escribo o a las viñetas que construyo para darse cuenta de que soy antirreligioso y, además, beligerante. Respeto a las personas, pero considero que sus ideas, las de cualquiera, deben ganarse el respeto; no el mío especialmente, sino el de todos. Y dado que las religiosas no soportan ningún análisis mínimamente racional, no las respeto demasiado, y lo digo con toda tranquilidad.
      Así que poco sospechoso soy yo si digo que Los diez mandamientos, Ben-Hur e incluso La Pasión de Cristo no son películas que me desagraden en exceso como cine, si bien no las considero nada del otro jueves y su ideología me parece sumamente lamentable. Lo que ocurre es que procuro separar la ideología de cualquier obra de sus propiedades artísticas, lo cual implica, por un lado, que no tengo ningún problema con valorar como arte El nacimiento de una nación y El acorazado Potemkin, y por otro, que luego las pongo de vuelta y media por su ideología. Y ya ha mencionado Adrián La última tentación de Cristo, mi preferida o, en realidad, la única que me gusta de veras de entre todo el cine bíblico que he visto; y eso, claro, es responsabilidad de Scorsese.
      Ahora bien, resulta innegable que no hay nada como una obra artísticamente relevante y, además, con una ideología avanzada; eso es un gozo absoluto. Y precisamente por ese motivo, Sr. Marlafu, está muy bien que su profesor diga que La Pasión de Cristo sería lo que se hubiese rodado entre el siglo XII y el XVII si hubiese existido el cine, y desde mucho antes diría yo, pero creo que se le ha olvidado añadir, fíjese qué tontería, que no estamos en esos siglos ya, y como no estamos en esos siglos ya, decidir rodar hoy La Pasión de Cristo es de ser un retrógrado de tres pares de narices. No menos que sostener una ideología de la Edad de Bronce, debo añadir. ¿Se sabe usted eso de que el arte es hija de su época para justificar la ideología de una obra? Pues La Pasión de Cristo ni siquiera lo es de la suya, y por eso apesta como una sardina al sol. Así que haga el favor de tenerlo en cuenta.
      Por otro lado, lo de obviar las críticas de Adrián a los elementos cinematográficos de estas películas y decir que no le gustan únicamente porque son religiosas está feo, ¿sabe?, porque no es honesto. Y además es un comportamiento bastante reaccionario, entre otras cosas, porque como si hubiese algún problema con que a alguien no le gustara la ideología de una obra por ser religiosa.
      Y ahora hablemos de disparates sobre religión y arte:
      Comprender que haya gente que “milite” en los valores religiosos supone que a uno le parezca comprensible e intelectualmente aceptable que se defiendan ideas casi prehistóricas, irracionales, anticientíficas y con un currículo impresionante de daño a la humanidad. Y, en mi opinión, sólo un ateísmo liviano, irreflexivo y con poca fundamentación podría comprender semejante cosa, porque basta con echar un vistazo a aquello a lo que han conducido esos valores, antes y ahora, para que a uno se le hinche la vena de la frente de pura indignación, incluida, sí, la oscuridad cultural: Carl Sagan calculó que llevamos unos mil años de retraso gracias a la anticiencia religiosa y mística. Y todo lo demás es ignorancia o hacer la vista gorda.
      Además, creo que no tenemos muy clara la historia que cuenta la Iglesia y La Pasión de Cristo si pensamos que es la de “un hombre sacrificándose a su dios para salvar al género humano”: Jesucristo no es un hombre, sino el propio Dios, así que se está sacrificando a sí mismo para salvar a la humanidad no se sabe muy bien de qué, dado que se supone que los pecadores siguen yendo al Infierno después de su venida, ¿verdad? Si a usted le parece este absurdo algo “potente”… Pero lo gracioso que es que ha dado en el clavo: no hay una sola referencia en los evangelios acerca de la divinidad de Cristo, ni Pablo de Tarso, ni los evangelistas ni muchos otros padres del cristianismo le consideraron otra cosa que un hombre, y no fue hasta trescientos y pico años después de él que se le consideró oficialmente consustancial con Dios, y encima no por unanimidad. Pero, claro, es una de tantas manipulaciones de los textos evangélicos y mentiras de la Iglesia.
      De todos modos, cuando se habla de rigor histórico refiriéndose a la historia de Jesucristo, a mí me entra la risa floja, porque no hay una sola prueba o indicio fiable de que existiese siquiera. Y aunque así hubiese sido, las paranormalidades echan por tierra cualquier veracidad de estos relatos.
      Por otra parte, no entiendo a qué se refiere al decir que lo de La Pasión de Cristo “es lo que está escrito en el «Nuevo Testamento» y lo que artistas desde el siglo I han representado”. Lo que está escrito ¿en cuál de los evangelios?, porque son sumamente contradictorios entre sí, sobre todo en el episodio de la resurrección, del que, no sólo cada uno da una versión distinta, sino que ninguna de ellas es la que Gibson plasmó en su película, porque en ninguno de los evangelios estaba Cristo resucitado esperando dentro de su tumba cuando retiran la piedra. Y los primeros cristianos no representaban a Cristo de manera alguna.
      Pero, claro, lo de Gibson debe de ser una nueva revelación, porque como está tan cuerdo que dice que el Espíritu Santo estaba haciendo la película mediante él… Y lo de que contradiga los evangelios es una minucia, naturalmente, que ya se contradicen entre ellos y, por aportar más confusión, no pasa nada.
      Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención ha sido su referencia al arte y al humanismo.
      Ha mencionado al Bosco y a Van Eyck; estupendo; pero también a Burne-Jones y a Velázquez, cuya producción pictórica es mayoritariamente no religiosa y ni siquiera sus mejores cuadros pertenecen a esa temática. Además, que haya arte cristiano no quiere decir que se la debamos al cristianismo: los artistas elaboran sus obras en el contexto que sea, y tendría bemoles que a alguien se le ocurriese agradecerle a la religión que imponga sus temas ideológica, política y económicamente a los artistas; más bien es una circunstancia repugnante, sobre todo porque a esa imposición, a esa dictadura deleznable se debe que la mitad del arte europeo sea religioso. De lo contrario, hubiese sido más libre, mucho más rica, mucho más variada y, así, mucho menos cansina y monotemática. No fue un yermo cultural, pero sí mucho peor de lo que podría haber sido. Y menos mal que pudimos respirar un poco con la recuperación del mundo grecolatino, que es infinitamente más luminoso, agradable y entretenido que la mitología judeocristiana.
      Y, oh, lo del humanismo renacentista como un logro cristiano me ha llegado muy dentro, de verdad. Porque lo que hizo el Renacimiento fue quitar a Dios del centro del pensamiento y poner al ser humano, y eso no se lo debemos a la religión a pesar de su dominio y de sus actores. Este no fue otra cosa que el primer paso para la emancipación humana de las garras de la Iglesia.
      Pero me he olvidado del condenado Wagner, que era antisemita, y eso seguro que se lo podemos agradecer al cristianismo; eso y, ya sabe, lo de escucharle y tener ganas de invadir Polonia.

  • […] algunos meses escribí un texto sobre dos películas protagonizadas por Charlton Heston: Los diez mandamientos (The Ten […]

  • Responder junio 12, 2015

    Morocotó Merembembé

    “Si un enano mental, declarado, orgulloso de serlo, además califica una basura como ‘La Pasión de Cristo’ de obra maestra, entonces tengo la sensación, legítima, de que no debo andar muy desencaminado en mis ideas. Ahora bien, si una persona inteligente y con madurez mental dice que esa cosa es una maravilla, entonces me planteo la posibilidad de estar equivocado yo. ¿Verdad que me explico?”

    Partiendo, claro, de la premisa que sólo es inteligente y maduro mental aquél a quien el inteligente y maduro mental autor de estas deposiciones seudocríticas le confiera ttal rango. Es decir, a aquel que concuerde con él.
    Un razonamiento típico de enano mental, vea.

  • Responder junio 12, 2015

    Morocotó Merembembé

    “Y podemos acercarnos a las películas con un poquito, sólo un poquito, más de inteligencia y libertad. Podemos, ¿no?”

    Propaganda subliminal, al estilo de la que se critica?

¡Anímate a decirnos que opinas!