Francis Ford Coppola, príncipe de las tinieblas

0 Shares 0 Shares ×

…………Acabo de decidir que Francis Ford Coppola es el más grande cineasta de todos los tiempos. Hace algún tiempo decidí que era el más importante director norteamericano en activo. Luego uno de los más grandes de la historia del cine. Ahora, tras mucho darle vueltas, revisar sus películas y sus avatares personales hasta la obsesión, tragarme miles de películas basura y cientos de películas ambiciosas, estableciendo una suerte de mapa estético en el que las lógicas lagunas (pues no se puede ver todo el cine mundial… ni quiero, gracias) se soslayan gracias al olfato de cinéfilo febril (ese que ayuda a no perder el tiempo en autores a los que más de tres oportunidades es un lujo, pues el tiempo se escapa entre los dedos y es muy limitado), estoy prácticamente seguro de que no hay nadie como este genio loco, este maldito canalla sinvergüenza. Que, en comparación a Apocalypse Now (1979), el esfuerzo de producción y de narración de Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), por ejemplo, es un juego de niños. Que nunca ha existido ni existirá una saga comparable a la Trilogía Corleone. Que este hombre está completamente infravalorado, olvidado, terriblemente ninguneado. Que la excepcional carrera de Orson Welles, su inspiración más nítida, es al lado de la suya algo no tan audaz, no tan deslumbrante. Que estamos ante un artista asombroso, definitivo, que quizá dentro de medio siglo, o de dos siglos, será percibido, al fin, en toda su grandeza. La grandeza de las leyendas. Por la huella imborrable de un gigante.
…………Haciendo un ejercicio salvaje de observación, colocando una al lado de la otra, como el que pone una obra de arte al lado de otra, o una pieza de artesanía encima de la mesa frente a otra, podemos situar a un lado la más célebre y culta y radical película de John Ford (el más venerado de los directores norteamericanos de todos los tiempos), que es Centauros del desierto (The Searchers, 1956), y al otro esa barbaridad rayana en la demencia que es Apocalypse Now, y queda claro para todo aquel que no se deje llevar por fanatismos ni por ideas preestablecidas que el genio de Coppola es algo inimaginable, que asusta, y que el maravilloso talento de gente como John Ford, que llevaban cine en las venas, no pueden ni acercarse a esta grandeza.
…………Por cierto que el segundo nombre de Coppola nada tiene que ver con John Ford, como he leído en algún lugar, sino con Henry Ford, pues él nació en el hospital de Detroit (la capital automovilística de Estados Unidos) que se llamaba así, Henry Ford, en honor a este pionero de los motores para coches, y el padre de Francis le admiraba muchísimo, y probablemente de ahí nace la fascinación de este cineasta por los pioneros y los automóviles, que dio lugar a su muy sentida y personal Tucker, un hombre y su sueño (1988). Pero la fascinación de Francis Ford Coppola no se limita a los coches, o a las películas. Se detiene ante todo y no tiene límites. Le interesa la música y la ópera, la botánica y la literatura, la historia y la ficción científica, el vino y los negocios, la poesía y el sonido, la imagen y la ciencia, la arquitectura y el teatro. Y en el cine, que es el medio en el que va a pasar a la historia con letras de oro, lo ha hecho todo. Literalmente todo, salvo interpretar.
…………Hizo películas ‘amateur’ en su juventud. Películas eróticas en sus primeros trabajos para la industria ‘underground’. Fue guionista de éxito y se ganó muy bien la vida, incluso ganó un Oscar por su libreto para Patton (Franklin J. Schaffner, 1970). Mientras, hizo sus primeras películas de estudio, que fueron un fracaso. También películas de terror. Luego llegó un encargo para que adaptase una novela que pronto sería un enorme ‘best seller’, y se le ofreció dirigirla probablemente porque era italoamericano y no encontraron a nadie mejor. Casi fue despedido del rodaje de El Padrino (1972) y nadie creía en sus ideas para el reparto, pero se convirtió en la película más taquillera de la historia hasta ese momento. Con la libertad conseguida, fundó su propio estudio en San Francisco, Zoetrope, y dirigió una magistral película, La conversación (1974), Palma de Oro en Cannes, de estilo muy cercano a los maestros europeos y hasta inspirada en cierta forma en El lobo estepario, de Herman Hesse. Ese mismo año dirigió la segunda parte de la aventura Corleone, que es la primera secuela en ganar el Oscar y fue un grandioso éxito, y consiguió superar en riesgo estético a su antecesora. Luego se arruinó y casi se volvió loco en la locura de rodaje y posterior montaje de Apocalypse Now (que ganó para él su segunda Palma de Oro aunque no estaba terminada…), para fundar el cine electrónico en Corazonada (One from the Heart, 1982) y arruinarse definitivamente porque esta vez la taquilla le dio la espalda y dedicó el resto de los años ochenta a realizar películas de encargo para poder pagar sus multimillonarias deudas. Aunque nada de encargo tiene el hermosísimo y emocionante díptico de Rebeldes (The Outsiders, 1983) y La ley de la calle (Rumble Fish, 1983), en las que descubrió, lanzó y dio alas a jóvenes talentos como Tom Cruise, Matt Dillon, Diane Lane, Rob Lowe, Mickey Rourke, Chris Penn. Pero Robert Evans, que tanto le ayudó en El Padrino, le pidió ayuda para salvar el desastre de Cotton Club (1984), una de sus películas menos personales y menos arriesgadas, pero aun así brillante en su formalización. Un tremendo fracaso en el que no invirtió dinero pero que le hizo perder la confianza de las grandes financieras para confiar en su talento. Aceptó dirigir Peggy Sue se casó (Peggy Sue Got Married, 1986), y aunque es un empeño estético menor, su personalidad exuda cada poro de los fotogramas de la película. Su amigo Lucas le produjo Tucker, un hombre y su sueño (Tucker: The Man and His Dream, 1988), y rescató algo de su sensibilidad casi perdida después del fiasco de Jardines de piedra (Gardens of Stone, 1987), que era la otra cara de la moneda de la guerra de Vietnam, en la que enterró a su propio hijo, recientemente fallecido en un accidente de moto acuática. Pagó sus enormes deudas con la realización de El Padrino, parte III (1990), que fue masacrada por la crítica pero que es la más formidable de toda la aventura Corleone. La más dolorosa y temeraria. Renació de las cenizas del fracaso popular con su alucinante y tremebundo Bram Stoker’s Dracula (1992), que supuso un increíble éxito y que le permitió por fin descansar económicamente y volver a sus orígenes: hacer pequeñas películas en las que poder controlar cada pequeño detalle del proceso.
…………Como un ave fénix, Coppola renació varias veces para demostrar de qué era capaz con su incontenible genio escénico. Pero también ha sido un hombre de grandísimas, insuperables contradicciones morales. Su veneración a la unidad familiar no le frenó a la hora de hacer sufrir a su familia con sus lapidaciones de los bienes que pertenecían también a su mujer y a sus hijos. Una mujer, por cierto, a la que fue infiel numerosas veces pero a la que adora y finalmente ha podido mantener a su lado. Tampoco como productor estuvo a la altura de su leyenda (una leyenda que él mismo forjó con la valiente y casi épica distribución del American Graffiti de George Lucas) porque el célebre episodio de su intento de amputación o distorsión de la obra de arte de Roman Polanski, Tess (1979), y cosas parecidas, nos dibujan a un hombre de serias oscuridades morales, que no se priva de una severa autoaversión y autodestrucción. Él sabe que es un mito viviente, pero también sabe de sus terribles errores, y se ha procurado la redención estética principalmente a través de su ‘alter ego’ Michael Corleone, con el que tiene tan poca piedad como consigo mismo.
…………Dicen de él que es uno de los directores de actores más prodigiosos que han existido. Que es capaz de susurrar al oído de sus actores precisamente lo que sienten o piensan los personajes con una precisión abrumadora. Dicen que es un gigante dormido, que ahora se dedica a pequeñas películas que parecen de estudiante de cine, justamente lo que le faltaba ser. Dicen que gracias a él la técnica del montaje y la creación de sonido para el cine ha avanzado décadas en cada película. Dicen que sabe que se le acaba el tiempo. Que ya no podrá hacer mucho más. ¿Qué más puede hacer este genio loco? Ya nos ha arrasado con algunos de los infiernos, y de las más tenebrosas emociones, que pueden verse en una pantalla. Ángel y diablo, es el más grande director de la historia porque es un príncipe de las tinieblas y un investigador de los territorios más luminosos y libres del hombre moderno.

Adrián Massanet

Agitador del diario, anarquista, insurrecto, subversivo y aprendiz de bohemio. Puedes leerme en Twitter si acepto tu petición.

24 comentarios

  • Responder agosto 14, 2013

    Arnau Capel

    ¿Que opinas de sus últimas tres películas (“El hombre sin edad”, “Tetro” i “Twixt”)?

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      Me gustan mucho. Es un Coppola de 18 años haciendo lo que le da la gana, sin preocuparse por si la cosa sale bien o mal, descubriendo el cine otra vez.

      Los más puristas vienen a decirnos que es un Coppola muy menor. Que ha perdido facultades. Que son caprichos de un tipo acabado. Bueno… Que digan lo que quieran.

  • Responder agosto 14, 2013

    Jorge Moreno

    Apasionado y merecido artículo amigo Masssanet a este inmenso director (¿”el más grande cineasta de todos los tiempos”?); un director que ha dejado a la posteridad filmes inolvidables, auténticas obras maestras, para disfrute de los amantes del buen cine. Bravo también por subrayar -con plena objetividad- las luces y las sombras de este genial realizador. Atentamente, Jorge Moreno

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      Gracias, hombre. Coppola es mi especialidad, pero eso no significa que no pueda ver también sus sombras. Abrazos.

  • Responder agosto 14, 2013

    Raúl

    Gran artículo Adrían. Coppola está en mi top 10, aunque bien es verdad que pongo un poco por encima a señores como Bergman, Buñuel o Tarkovski (en realidad pensaba que para ti el más grande era el genio sueco).

    En fin, espero que estés pasando un gran verano y que todo te vaya bien, y a ver si escribes más en tu blog, eh, que te tenemos a cuentagotas.

    Por cierto, hace unos días vi ‘Arrebato’ y quede fascinado absolutamente. ¿Qué opinas de este mito de nuestro cine?

    Un abrazo.

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      Bueno, está implícito en el texto que si ahora he decidido que personalmente le veo el más grande, la semana que viene igual veo como el más grande a otro. Es bueno ir evolucionando.

      El verano en Madrid es siempre una puta mierda, pero sobrevivo. En cuanto a mi blog, tienes razón. Estoy preparando alguna cosa que igual te gusta.

      ‘Arrebato’ es película mítica. A mí me gusta mucho. Ha envejecido un poco, pero sigue teniendo vigencia, ¿no?

      Un abrazote.

  • Responder agosto 15, 2013

    Josef Bretones

    “No tenéis ni puta idea de cine”: http://www.youtube.com/watch?v=tNSpC-MJHIs.

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      Ja, ja, ja, ja… Me descojono con ‘Muchachada Nui’, aunque tiene retratos mejores y más logrados, pero bueno.

  • Responder agosto 15, 2013

    GUSTAVO DE AYALA

    Solo con La Conversación puede afirmarse que este hombre alcanzó la cumbre como director, aunque obras posteriores revalidan esa grandeza. Magnífico trabajo, estimado Massantet. Como siempre es un placer leerle.
    Suyo, Gustavo de Ayala

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      ‘La conversación’ es una maravilla absoluta. Completamente olvidada por toda esa legión de ‘freaks’ que consideran a Nolan, o a Fincher, lo mejor que ha dado el cine.

      Me alegro mucho de que siempre le guste mi trabajo. Me esfuerzo mucho por ello.

      Saludo afectuoso.

  • Responder agosto 15, 2013

    alis_cb

    La trilogía de “El Padrino” es lo mejor que se ha hecho en el cine. Puedo verlas una y otra vez y siempre disfruto y encuentro cosas que no había visto la vez anterior. Muy bueno el artículo.

    • Responder agosto 15, 2013

      Adrián Massanet

      Gracias.

      No sé si ‘El Padrino’ es lo mejor que ha dado el cine. Pero mucha gente opina así, y por algo será. Es una leyenda del cine, pero Coppola no se ha limitado a crear eso, como pensaban los de Nickel Odeon.

  • Responder agosto 15, 2013

    Andrés Arell-Báez

    Brillante artículo. Un honor merecido a un grande. Sólo en esta sociedad superficial y banal se puede hablar con tanto desprecio de un hombre que ha dado tanto al cine, a las artes y a la humanidad en general. Por favor, me intriga profundamente, ¿podrías explicar por qué te parece la tercera parte de El Padrino la más “formidable” de las tres? Gracias.

  • Responder agosto 15, 2013

    Santi Ramos

    Lo esperaba, Adrián, una columna tuya como tributo al grandísimo Coppola. Sobra decir que estoy totalmente de acuerdo con lo que dices sobre el maestro, y poco más se puede añadir. Pocos pueden presumir de lo que este director ha alcanzado con sus películas a todos los niveles. Es un coloso del cine. Esperemos volver a ver un trabajo suyo a la altura de su leyenda.

    Saludos, y enhorabuena!

  • Responder agosto 20, 2013

    Víctor

    Buen artículo, pasional como de costumbre (y que siga siendo así, que es cuando mejor escribes).

    Pero no estoy de acuerdo con tu afirmación. Para mí, Francis no es el mejor director de la historia del cine, aunque es un director que me gusta mucho y que tiene en su haber dos de mis veinticinco películas favoritas (Apocalypse Now y la segunda parte de El Padrino, que considero superior a la tercera que tú nombras como la mejor de todas). La verdad es que me gustaría leer críticas tuyas de algunas de sus películas.

    También me ha llamado la atención ese detalle de considerarle uno de los directores de actores más prestigiosos. No lo dudo, aunque hay directores que en este campo considero todavía mejores, algunos de ellos mucho más ninguneados que Coppola (¿has visto películas de Mikio Naruse? Su olvido sí que es una injusticia, y a él lo considero uno de los mejores directores de actores).

  • Responder agosto 26, 2013

    Miguel López

    Magnífico texto. Coincido en considerar a Coppola como el más grande de los directores vivos. Las últimas noticias apuntan a un nuevo proyecto, una vez más en el ámbito familiar y ahora con gran presupuesto.

  • […] Yourcenar, Emile Michel Cioran, Henry David Thoreau, Frédéric Chopin, Andrei Tarkovski, Francis Ford Coppola, Roman Polanski… La mayoría de ellos, o todos,  aplastados por su historia y su mundo. […]

  • […] Es decir, lo que yo siempre he soñado que debería ser el cine y que muy pocos cineastas, como Francis Ford Coppola, Jim Jarmusch o Zhang Yimou, realmente han comprendido a la hora de dar vida a sus películas. Sin […]

  • […] Y en las dos o tres últimas décadas, en los trabajos de David Lynch, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Terrence Malick, Jim Jarmusch, Paul Thomas Anderson, James Cameron, Gus van Sant, James Gray (por […]

  • […] existió una generación de directores extraordinaria, comandada por Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, George Lucas y otros luminarias, que le dio la oportunidad a ese cine de […]

  • […] que sus grandes logros y triunfos estéticos se encuentran a la par de los de otros artistas como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Paul Thomas Anderson, por nombrar a algunos de los grandes. El irreductible […]

  • […] del cine bélico, ¿qué pensará el que opinó tal cosa de otros títulos como Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) o La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998). O, sin salirnos del cine de Eastwood, […]

  • […] de Lo que queda del día (The Remains of the Day, 1993), el Van Helsing de Bram Stoker’s Dracula (Francis Ford Coppola, 1992) y el Jack Lewis de Tierras de penumbra (Shadowlands, Richard Attemborough, 1993). Cuatro […]

¡Anímate a decirnos que opinas!