¿Estaremos hablando de nuevos clásicos?

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…………Para ser una persona que ve mucho teatro, leo bastante poco teatro. Es una confesión que ciertamente me avergüenza, pero la hago porque estoy batallando contra ello. Hace un tiempo me hice el firme propósito de remediar tan fea costumbre, luchar por dejar de lado ordenadores, teléfonos, Facebooks, Twitters y demás distracciones por un momento en el día y volver a sumergirme en textos teatrales y… ¡oiga!, ¡que me estoy aficionando con un gusto que para qué!
…………Pero es que, además, he decidido rizar el rizo y, en vez de liarme con los Chéjov, los Tirsos, los Lopes, los Shakespeares, los Tennessee Williams, los Mihuras y demás señores ya difuntos, me he puesto manos a la obra para descubrir a esos autores contemporáneos que están dando brillo al panorama teatral actual, pero que aún son desconocidos para el gran público. Y barro para casa y tiro por el producto nacional, que aquí hay mucho jugo del que poder beber, y al menos yo no pienso desperdiciarlo. Si a vosotros os sucede como a mí, ¡seguro que ya sabéis el mundo que tenemos por descubrir y que está delante de nuestras narices!
…………Respeto a los clásicos con reverencia, que su nombre sea reconocido por todos, que los teatros llenen sus programaciones con sus textos, e incluso yo soy el primero que los disfruto con sumo gusto. Pero desde que ando sumergido en espacios teatrales algo menos usuales, estoy descubriendo otros nombres, otras formas de contar historias que son auténticos manjares para el teatrófago, y como las cosas buenas hay que compartirlas, me he querido marcar un caldo de Yorick con una buena mezcla de sabores que, además, me va a dar para un par de artículos, porque lo que hay es mucho y muy suculento. Ahí va un buen ramillete de esos dramaturgos, algunos leídos, otros vistos, que han logrado que me revuelque en las miserias de sus personajes, que me enamore con (y de) ellos, porque han hecho que llore leyéndolos en el metro, porque me he reído a carcajadas, e incluso porque me han hecho pasar auténtico terror.
…………El primero al que descubrí fue a un autor sorprendentemente ecléctico, crítico, divertido y muy ácido; es el tinerfeño José Padilla, que tan pronto puede traerte un monólogo desgarrado como En el cielo de mi boca como te monta en el tren fantasma con la terroríficamente divertida Sagrado Corazón, 45 o te da bofetadas a base de carcajadas con Los Cuatro de Düsseldorf, y hasta abreTeatro fronteras a base de premios con Haz ‘click’ aquí. Un genial creador de atmósferas que estoy seguro que en breve va a brillar ¡y mucho! Y si no, ya me lo diréis; su teatro es un sólido y certero retrato de la actualidad, perfilado de una manera que puede encajar en los circuitos más variopintos. Vamos, que puede ser santo de devoción de gafapastas, señoras enlacadas y curritos de a pie y eso… ¡pocos, muy pocos!
…………O Paco Bezerra, autor almeriense que con sus historias hace del comportamiento insano algo hipnótico para el espectador. Hay algo en sus textos y en su cercanía que asusta; sus diálogos son lacerantes, directos, sucios en intención, se pegan al espectador como brea y crean giros y atmósferas que dejan sin respiración. Sus historias tienen ese toque de oscura y violenta vida cotidiana que aterra más que cualquier cuento de miedo. Cualquiera que se cruce con nosotros o que nos roce en la cola del pan puede ser perfectamente el protagonista de una de sus historias. Bezerra es capaz de atraparnos en la butaca o en las páginas del libreto sin poder despegarnos hasta que baja el telón, y aun entonces hay algo que se queda dentro de nosotros, latente, que se viene con nosotros a casa. Suyas son las impactantes Ahora empiezan las vacaciones y Grooming. Con eso ya os digo todo, y si aún no le habéis visto, estad atentos a la cartelera y cazadle al vuelo. Pero ¡cuidado!, que muerde.
…………En otro lugar tenemos a Alberto Conejero, quien encarna la memoria, la poesía, la sensibilidad del recuerdo… Tiene el maravilloso poder de saber tocar el alma con sus palabras. El lirismo de su teatro es toda una experiencia al ser leído. Uno sobrevuela sus textos, se deja deslizar por ellos, cala en esos rincones que tenemos en el alma y que sólo nos admitimos a nosotros mismos. En sus obras todo está en el lugar que le corresponde, no hay nada que no tenga su razón de ser y estar. A mí, por ejemplo, me robó el corazón mientras leía La piedra oscura durante un trayecto de metro, y acabé con los ojos arrasados en lágrimas, emocionado sin haberme dado cuenta de que me había tocado de esa manera; así que no puedo ni imaginar lo que conseguirán en escena él y Pablo Messiez cuando en breve la pongan en escena. Algo similar sucede con Cliff/Acantilado, una joya hecha monólogo que posee una extraña lírica descarnada que te absorbe, un viaje por la decadencia que estremece y deja el alma en carne viva. Un tipo que parece destinado a ser un clásico… Llamadme tremendo, exagerado o lo que os dé la gana, pero ¡así es mi apuesta!
…………Y ojo, no todo tiene que ser intensidad; también siento fascinación por los mundos engañosamente coloridos y algo petardos de Abel Zamora, por esa forma de traernos dramatismo y comedia a partes iguales. Es un autor original y arriesgado. ¿Excéntrico? Puede ser. Posee un brillo extrañamente cercano. Sabe sacar partido de momentos en los que, a ojos de cualquier otro, no sucede nada excepcional y de los que, sin embargo, él crea todo un universo, como sucede en Pequeños dramas sobre arena azul. Un autor al que no le importa mezclar géneros y jugar con la realidad más aplastante y el surrealismo más chispeante; eso sí, cargándolo de mucha mala baba, como es el claro ejemplo de Yernos que aman. Y puede que muchos se lo tomen a la ligera por lo aparentemente desenfadado de su teatro, pero por algo será que tenga textos traducidos a otros idiomas y sus obras anden representándose por escenarios internacionales, ¿no? Atentos, que no es moco de pavo.
…………Lo sé, la cosa se alarga, así que lo voy a dejar aquí; me voy a reservar otros cuantos descubrimientos para otra ocasión. Es mejor así, que saboreéis estos cuatro sorbos teatrales que hoy os propongo y otro día traigo una nueva tanda para ser degustada.
…………¿Os imagináis que estemos hablando de unos nuevos clásicos? ¿Y por qué no?

1 comentario

  • […] conquistan y que embriagan el alma hasta límites insospechados. O los psicotrópicos universos de Abel Zamora con Yernos que aman o Pequeños dramas sobre arena azul, que puede que no sean perfectos, pero tienen una visión de la que me apetece ver más. ¿Quién […]

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