La batalla que no elegimos

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…………2005. Angelo Merendino conoce a Jennifer. Se casan dos años más tarde en el Central Park de Nueva York. Cinco meses después, ella es diagnosticada de cáncer de mama.
…………2011. Después de una doble mastectomía, quimioterapia, radioterapia y cirugía reconstructiva, aparece la metástasis y, finalmente, Jennifer muere. Pero eso no es todo: Merendino, desde el inicio del proceso, estuvo fotodocumentando la tragedia. De ahí, The Battle We Didn’t Choose: My Wife’s Fight with Breast Cancer, un reportaje fotográfico sobre la pareja y la evolución del cáncer de Jennifer.
…………Cada vez es más habitual enterarse que el familiar de un amigo o conocido padece de algún cáncer, o peor, que alguien de tu círculo lo tiene. El cáncer es la estrella de ‘rock’ de las enfermedades del siglo XX y no hay indicios de que su popularidad disminuya en este. Es una maldición, un enemigo que parece tener personalidad propia, como un ente desligado del cuerpo que consume. Si pensamos en el sida, otra enfermedad trágica, la visión de las personas no es la misma; generalmente, a muchos se les pasa por la cabeza: “Seguro que se lo tiene merecido por yonqui o por promiscuo”; mientras que el cáncer es como ese premio de la lotería de la mala suerte de nadie pretende ganar, que nadie se merece. La sensibilidad que despierta esta enfermedad en los humanos es increíble. Supongo que ocurrían reacciones similares con aquellas enfermedades de otra época que eran incurables. La impotencia y desesperación unen corazones.
…………Corazones que suelen engrandecer a los pacientes que luchan contra el cáncer. Pero ¿no es la obligación innata de cualquier ser vivo sobrevivir? Si bien está claro que en los momentos duros es de gran ayuda tener un grupo de apoyo, que las experiencias negativas se sobrellevan mejor en compañía que en soledad, considero que se debería priorizar la concienciación de los ciudadanos sobre los controles médicos anuales más que, por ejemplo, la reproducción vírica de información sobre alimentos que disminuyen el riesgo de padecer un cáncer determinado o el interés desmesurado en un caso debido a su exageración o diferenciación con el fin de obtener algún tipo de provecho, como el de Talia Joy Castellano, la adolescente con neuroblastoma que logró fama en YouTube por sus videotutoriales sobre maquillaje. Para ello, las campañas juegan un papel fundamental; tienen que estar hechas, no solo para conmover, sino también para movilizar a la gente. Recuerdo aquella que veía entre otros anuncios televisivos cuando vivía en Venezuela: eran grabaciones cortas con actrices reconocidas que invitaban a la autoexploración mamaria y cuyo lema era “¡Tócate!”. El efecto fue tremendo.
…………Según la OMS, el año pasado hubo siete millones de casos de cáncer en el mundo y para el año 2030 habrá más de 22,2 millones. Los cánceres que causan mayor número de muertes son los de pulmón (el más común), estómago, hígado, colon y mama. En este último, se estima que, aproximadamente, una de cada ocho mujeres tiene el riesgo de padecerlo a lo largo de su vida. También se sabe que el noventa por ciento de los cánceres en su primera etapa son curables. Por tanto, son de vital importancia las campañas que puedan disminuir la mortandad.
…………Jennifer no es un número más en la cifra de muertes por cáncer de mama a nivel mundial. Su esposo se ha encargado de ello gracias a las fotografías que muestran parte de sus vidas mientras ella luchaba. La obra de Merendino ha tenido bastante apoyo por parte de los medios y las redes sociales, por ser tan conmovedora y personal. De hecho, The Gathering Place West, una organización sin ánimo de lucro que brinda apoyo a los pacientes con cáncer, a los supervivientes y sus familias, recibió muchas críticas por retirar la exposición. En el comunicado en el que pidieron disculpas al artista dijeron que las fotografías son muy abrumadoras y perturbadoras para los pacientes, quienes son su prioridad.
…………El 1 de septiembre, fecha que coincide con el aniversario de su boda, Merendino publicará un libro con el fin de recaudar fondos para The Love You Share (el cincuenta por ciento solamente), otra organización sin fines de lucro, en honor a Jennifer, cuyo fin es ayudar económicamente a las pacientes que están recibiendo tratamiento por la enfermedad.
…………Las fotografías que inicialmente estaban destinadas a familiares y amigos cercanos con la motivación de hacerles entender que no sabían cómo el cáncer había transformado sus vidas, que necesitaban su ayuda y apoyo, han sido promovidas por The Huffington Post, Fox News, The Guardian, La Repubblica, The New Yorker o CNN, entre otros. A mí me cuesta creer que no se hicieron pensadas para compartir a un público general desde el principio. Si fuera así, Merendino no seguiría publicando en el blog enlazado al proyecto o, por lo menos, sus comentarios no expresarían una pornografía sentimental que nos hace olvidar el verdadero motivo de la publicación, que no es mostrar al viudo que le dice al mundo cada vez que sueña con su esposa. La única razón de esta actitud es la autopromoción. Es decir, si tomas una foto de tu esposa calva, con rostro afligido y en la que se le nota su pérdida de peso, no digas: “Habíamos estado en el hospital durante dos semanas cuando hice este retrato. Recuerdo que pensé: «Jen está más hermosa cada día»”. Nadie se lo cree. Nadie que haya tenido un familiar con cáncer y lo haya visto consumirse.
…………El aprovechamiento de una experiencia personal para realizar una buena obra artística es factible. En este caso, se logra la estetización de la experiencia de una pareja recién casada que se enfrenta al cáncer de mama. De hecho, probablemente The Battle We Didn’t Choose estimule a las mujeres a hacerse mamografías. Lo que cuestiono es ese acercamiento a la línea fronteriza que separa el voyeurismo sentimental del realismo crudo. Este artista, como un funámbulo inexperto, falla y cae en el lado equivocado.

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