Pitando, quemando, quejándose y pisando callos

| agosto 26, 2012 | CIENCIA Y PENSAMIENTO CRÍTICO » Pues a mí me funciona »



…………Pisar los callos de la corrección política, la religión, el nacionalismo, la lengua, el fútbol o un concierto de Britney Spears es tan aventurado como adentrarse en un campo de minas bailando claqué.
…………Que se lo digan a los caricaturistas de Mahoma. O al hombre que quemaron al sur de Pinjab, en la India, por ultrajar el Corán: al parecer, estaba arrojando sus páginas al suelo, y una turba lo rodeó para torturarle, rociarle de gasolina y encender una hoguera con él, el maldito infiel. O a Javier Krahe, que casi da con sus pies en el trullo porque alguien dijo sentirse ofendido por su cortometraje Cómo cocinar un Cristo para dos personas (¿los demandantes no han visto jamás un episodio de South Park, Padre de familia, Futurama o… miles de series y películas todavía más ofensivas con la religión?).
…………Y todavía me acuerdo de la que se montó hace poco a rebufo de la pitada con tonada nacionalista en un encuentro de balompié o ‘fúrbol’. Incluso se pretendía cancelar el partido, so pena de debacle social. La gente dispuestísima a darse de mamporros. Todo tan primitivo que daba miedo, sí, pero más miedo daba que los poderes públicos se rasgaran las vestiduras frente a una queja en forma de pitada, cuando la queja (sonora o no) ha sido el principal motor del cambio social. La queja, la desobediencia y el pasar por la guillotina a monarcas mangantes.
…………Los que se escaman con las pitadas también son de la misma ralea que quienes se escaman cuando el trozo de trapo pintado que representa su nación, la bandera de colorines, arde de lo lindo. Dicen que los símbolos son importantes y que, por tanto, quemar banderas es como quemar un símbolo, un sentimiento, una adhesión. Dejando a un lado lo enfermizo de amar una nación hasta esos niveles, el determinar que unas cosas son intocables y otras no en lo que respecta a su mancilla pública es un tema tan controvertido y arbitrario que, para el que suscribe, no tiene sentido.
…………Por ejemplo: si alguien se pone una esvástica en la ropa, recibe miradas suspicaces porque tal símbolo representa una hecho luctuoso; pero si uno se pone la efigie de Mickey Mouse en el mismo sitio, a pesar de que representa una rata, la causante de miles de muertes y enfermedades (en el mejor de los casos) o la sacarinosa filosofía Disney, productora de estulticia moral e intelectual a granel (en el peor), nadie abre el pico. Visto desde la perspectiva de que las ratas pueden transmitir al ser humano más de una veintena de agentes patógenos, el fenómeno se me antoja como si un dibujo animado de Adolf Hitler se convirtiera en el logotipo de una caja de cereales infantiles; y con ochenta y ocho códigos de barras se regalara un llavero de una esvástica (o el Mein Kampft, cuya distribución también es ilegal en tierras teutonas). Y entonces deberíamos prohibir muchas más cosas, para ser consecuentes, como copias de un símbolo que causó una agonía de una crueldad inimaginable a judíos y homosexuales, por ejemplo, sencillamente porque eran una molestia para los políticos romanos. Naturalmente hablo de la cruz de muchos cristianos.
…………Es decir, que todo depende. Y que al final las cosas se vuelven horripilantes sencillamente porque un grupo suficientemente grande de personas (amén de reaccionario y casposo) no deja de tocar de hacerse oír para que sea así. Gente que vive en Mordor, “winter is coming” y todo eso, ya sabéis.
…………Irónicamente, uno de los países más patrioteros del mundo, Estados Unidos, permite que la gente queme la bandera patria. Además, la quema de banderas por los Boy Scouts forma parte del ritual cuando tales banderas ya están deterioradas, acogiéndose a la Sección 176(k) del Código de la bandera de Estados Unidos. No poder quemar, mutilar, alterar o dañar físicamente una bandera fue entendido en 1990 por el Tribunal Supremo como un menoscabo de la libertad de expresión, siendo, pues, una violación de la Primera Enmienda de la Constitución. En España, sin embargo, parece que la bandera es casi un ser vivo, tanto en lo que respecta a su quema como en su exhibición en organismos públicos: aún me sorprenden de los espumarajos en la boca que se le formaron a un fulano por la calle cuando advirtió que la bandera de su comunidad no ondeaba junto a la nacional.
…………Irónicamente, la gente que se ofende hasta tales límites solo lo hace frente a manifestaciones de esta naturaleza. Por ejemplo, alguien que defienda el neodarwinismo, al ser ridiculizado por un creacionista, generalmente no se sentirá injuriado de ninguna manera: el crítico con el neodarwinismo, además de retratarse a sí mismo (es un ignorante), no conseguirá perturbar el neodarwinista, porque precisamente sabe que dicho conocimiento está sujeto a autocorrección. Como todas las cosas del mundo. Por eso los blog que defienden el creacionismo no están tan repletos de ‘trolls’ como los que defienden el neodarwinismo.
…………Porque tales manifestaciones culturales (la identidad nacional, la bandera, la religión, el fútbol, los conciertos de Britney Spears) levantan resortes psicoemocionales muy similares. Y también sacan la parte más cerril e ilógica de nosotros mismos.
…………Pensar, pues, resulta incluso menos importante que aprender a pensar. Y con aprender a pensar estoy incluyendo el entrenar la capacidad de salir de nosotros mismos, de contemplar los problemas con perspectiva, de no creernos el centro del universo, de relativizar, de no adjudicar demasiada importancia a nada, de asumir que cambiar de opinión es bueno, que las mayorías suelen equivocarse porque en tales mayorías las disensiones suelen ser censuradas, que somos cognitivamente avaros, que nuestro cerebro no fue diseñado para evaluar objetivamente las cuestiones que nos salen al paso. Todo el mundo piensa naturalmente, pero sólo mediante un adiestramiento continuo podemos aprender a pensar.
…………Ello también incluye, naturalmente, tocar lo intocable y reubicarlo al nivel que deben estar todas las cosas: a ras de suelo, lejos de altares, de persignaciones y de genuflexiones versallescas.
…………Hay una máxima que yo intento seguir: sólo respeto aquello que me permiten pitar, quemar, burlar o incluso insultar (me refiero, claro está, a opiniones, no a personas; quienes asocien su persona a una opinión, entonces tampoco merecen respeto). El resto, lo que tanto apela a la parte menos civilizada de nuestra mente, es esencialmente basura que, irónicamente, es la que más merece ser pitada. ¡Piiiiii-i!

Comentarios (7)

 

  1. Descartes dice:

    Hay un nivel de pedantería (y pedantería atrevida) en esta columna que da miedo. El asunto con lo políticamente correcto es preocupación de lingüistas con problemas con los eufemismos (quien dice afrodescendiente en vez de negro, o gay en vez de marica). Fuera de ello es simplemente una partícula usada por gente narcisista, intolerante y moralmente reprochable para justificar toda una serie de discursos racistas, sexistas o de discriminación religiosa. “¡Claro que los judíos quieren dominar al mundo! Es que los medios políticamente correctos no se atreven a decir como ellos están infectando los países blancos con negros”. Y así queda listo, el prejuicioso intolerante se cubre con el disfraz de luchador por la libertad de expresión.

    La cosa empeora con el ateo, porque como tiene evidencia tangible de su lado siente que con ello cualquier intolerancia infantil e ignorante está justificada. Entonces el religioso es malo malísimo y a su credo podemos inculpar de todo. Pero de la represión religiosa atea de gobiernos comunistas no decimos nada, del ateo en pubertad que grita que hay que matar a los religiosos (y no me digas que no te has topado con ninguno) no hablamos. Porque eso si no es culpa del ateísmo, es culpa de la persona; no así con la religión, si un idiota hace algo en nombre de su religión es culpa del credo, no del idiota, tiene que ser culpa del cura porque nos negamos a aceptar que los idiotas siempre tendrán una excusa con o sin religión. Ah, y el que hizo ese dibujo (independiente de la reacción generada) era un cabrón de mierda.

    • Para empezar, ser pedante es alardear de lo que uno sabe sin venir a cuento, así que, dado que en un artículo de opinión se presenta una tesis y se suele apoyar en datos, es sumamente absurdo hablar aquí de pedantería.
      Por otra parte, si usted considera que la preocupación por las falacias que se esconden tras lo políticamente correcto es una preocupación exclusiva de lingüistas y no de personas que saben cuáles son los males de la irracionalidad, es su problema. Supongo que, según usted, cuando se habla, por ejemplo, de “daños colaterales” refiriéndose a las víctimas civiles de una guerra, no tiene que indignarse nadie porque sólo deben preocuparse de ello los lingüistas. Y lo mismo debería ocurrir cuando los gobernantes usan eufemismos para justificar sus tropelías (le vendría bien leerse este artículo de Borja Contreras que hemos publicado hoy mismo: http://goo.gl/zgNBF).
      Además, cae usted en la falacia de los dos extremos: o uno es un adalid de lo políticamente correcto o, si carga contra ese uso, es un bárbaro intolerante. Si está convencido de algo tan absurdo y, como digo, falaz, también es su problema.
      Pero sigamos haciendo recuento de falacias, la siguiente tan manida que da vergüenza ajena: que la represión religiosa comunista se debe al ateísmo y que, por tanto, los ateos también cometen crímenes por ser tales.
      Mire, los comunistas quemaron iglesias, mataron a sacerdotes, violaron a monjas y trataron (sin éxito) de prohibir los cultos religiosos, todo ello injustificable, por razones políticas, no por ser ateos, porque las religiones son bastiones del poder conservador.
      Sin embargo, todas las guerras de religión, como su propio nombre indica, tuviesen las “motivaciones ocultas” que tuviesen, las Cruzadas, las matanzas inquisitoriales, la Noche de San Bartolomé, etcétera, etcétera (http://goo.gl/K3J4D), se han justificado con la religión; y el primer régimen totalitario de la historia fue el cristianísimo que nos dejó Constantino.
      Pero a ninguna persona medianamente racional se le ocurriría decir que “el religioso es malo malísimo y a su credo podemos inculpar de todo”. Lo que sí diría es que la religión, como toda mentira e irracionalidad, es dañina de por sí (no hay más que echar un vistazo a la historia), y toda persona verdaderamente religiosa, no de boquilla, aunque se la pudiese considerar exenta de malicia, al propagar unas ideas demenciales que traen aparejada una moral sin pies ni cabeza y, por tanto, un comportamiento estúpido, y al vivir según las mismas, es lógico pensar y resulta evidente que por ello, por poco maliciosa que sea, se dedica a hacer el mal cuando actúa siendo fiel a su credo.
      Y si usted insiste en que el problema no es la religión, me parece que no se ha leído (u obvia deshonestamente) todas las llamadas a la guerra santa y la instigación para el asesinato del impío, pecador y hereje de los libros sagrados, que son unas cuantas.
      No obstante, debo agradecerle sinceramente que no se le haya ocurrido incluir al católico Hitler entre esos “ateos bárbaros”, como hacen muchos otros ignaros.
      Y en cuanto al tolerantísimo insulto que ha dejado para los caricaturistas de Mahoma, esos que están amenazados de muerte y viven escondidos y con escolta debido a ello (como Salman Rushdie, autor de ‘Los versos satánicos’), esa “reacción generada”, como usted ha dicho tan eufemísticamente (ejem), permítame comentarle que su concepción de la libertad de expresión es deleznable y que, como ya dijo alguien, es una estupidez monstruosa sugerir que todos o la mayoría o gran parte de los musulmanes son terroristas o defienden el terrorismo, pero lo que sí es cierto es que, en la actualidad, el noventa por ciento de los terroristas son musulmanes y justifican sus atentados con la religión.

  2. [...] Podéis leer más acerca de los símbolos y de lo que opino sobre ellos en el artículo Pitando, quemando, quejándose y pisando callos. [...]

  3. [...] Podéis leer más acerca de los símbolos y de lo que opino sobre ellos en el artículo Pitando, quemando, quejándose y pisando callos. [...]

  4. [...] Podéis leer más acerca de los símbolos y de lo que opino sobre ellos en el artículo Pitando, quemando, quejándose y pisando callos. [...]

  5. [...] Pero una bandera sólo representa un tópico, y por tanto su valor es relativo, al menos tanto como el hecho de que se use a Mickey Mouse (un animal que ha matado a millones de personas y es fuente de agentes patógenos sin nombre) como un símbolo identificativos de una fábrica de melifluos mensajes para niños. Es decir, que todo depende. Depende del tópico al que nos acojamos. Y, en consecuencia, quemar tópicos no es más que quemar ideas imperfectas que siempre pueden, y deben, mejorarse (lo que implica crítica, destrucción y reconstrucción, cual ave Fénix). Podéis leer más acerca de esta opinión en mi artículo Pitando, quemando, quejándose y pisando callos. [...]

¡Anímate a decirnos qué opinas!

− 2 = uno