Arístides Mínguez

Arístides Mínguez

Triste España sin ventura

“No pude sino conmocionarme ante la vigencia de los versos musicados por Del Encina. Si quitamos (…) las alusiones a la muerte del príncipe Juan y las cambiamos por (…) referentes a la actualidad política y económica nacional, suscribiríamos letra por letra lo cantado por el genio castellano…”

Ni olvido ni perdono

“Tiempos de fábula estamos viviendo. Zorros y lobos visten de cándidos corderillos. Cuervos, gaviotas y buitres se disfrazan de tiernos gorrioncillos (…). Pero yo ni olvido ni perdono sus años de tropelías, su prepotencia, su desprecio por los sufrimientos que sus políticas causan”.

Sólo un profesor

“Si Abel hubiese sido uno de los tarugos que protagonizan «Gran Hermano» o «Supervivientes», o un jugador de un equipo de élite de la liga de fútbol o un tertuliano de un programa de telebasura, el país entero se habría conmocionado”.

Al pijo, becicleta

“… no merece la pena darse golpes contra la misma piedra, una y otra vez, (…) no es lógico insistir en una cosa sin solución y que lo mejor es desistir y buscar otra senda, me dice: «Si ves que algo no puede ser, entonces, al pijo, becicleta, y te vas andando por otra vereda»”.

De perros y hombres

“Nadie de entre los mortales te va a amar como tu perro. Ya puedes ser un ser despreciable, que para tu animal vas a ser un dios, el jefe de su manada. En sus ojos, ningún reproche. Sólo admiración y cariño incondicional”.

Titanes

“… obran el prodigio de demostrar a quien tenga el alma abierta que los clásicos aún tienen muchas lecciones que compartir con nosotros. Que los versos de Esquilo, los coros de Sófocles, las mujeres de Eurípides, las chanzas de Aristófanes, Plauto o Terencio son y han de ser eternos”.

A Grecia, lo que es de Grecia

“… el Gobierno heleno de los años cincuenta consintió en perdonar a los herederos de Hitler en torno al sesenta y dos por ciento de la deuda que aquéllos habían contraído con los griegos para intentar compensar los desmanes que causaron con la ocupación. Según algunos economistas reputados, esta deuda, que fue condonada, rondaría los seiscientos billones de euros”.


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