El padre Ángel, un ángel de cura

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padre ángel

Quién me conoce bien sabe que no soy muy clerical, quizá todo lo contrario. Posiblemente, mi estancia de ocho años en un internado de curas, más dos en otro, ha sido un caldo de cultivo contra todo lo que huela a incienso. Lo confieso: mi animadversión por todo lo que suene a púlpito, arengas y sentimiento de culpa es evidente en mí. Por mucho que lo intente, por más que procure el acercamiento, hay una fuerza, superior a mí, que me aleja de ellos. Digamos, y dejémoslo ahí, que no puedo superarlo.

Pero hay veces, cándidas y esperanzadoras ocasiones, que este sentimiento anticlerical desaparece cuando veo el amor que se desprende de algunos curas o monjas. Sor Lucía Caram fue un ejemplo que me impactó. Rompió moldes, desafió a la caduca jerarquía y nada ni nadie la apartó de su grandiosa labor de servir al débil. “No me pueden expulsar de la Iglesia porque yo soy parte de ella y nadie me puede echar de mí misma”, acertó a decir ante tanta amenaza.

Otro ejemplo, que hacía tiempo que me estaba conmoviendo, tuve la ocasión de disfrutarlo un sábado en La Sexta. Me refiero al padre Ángel, ese ángel de cura que ha dedicado toda su vida, con una ingenuidad y bondad exquisitas, a servir también al débil. Asturiano de Mieres y con setenta y siete años, dirige con una energía envidiable llena de amor y dedicación su fundación Mensajeros por la Paz.

Recuerdo que el presentador, novato por cierto pero con tablas, estaba en pleno debate con las fieras políticas que todos los sábados acuden a La Sexta a por su porción de sueldo y, si se tercia, a por su porción de votos, que nunca vienen mal. Allí estaban, en un ir y venir incansable. El recientemente defenestrado Gerardo Camps, del Partido Popular valenciano, todo un ejemplo, no él sino su partido, de insolidaridad, de abusos, de injustos recortes y de inmoralidad política. El Merlín de las finanzas socialistas, el incombustible Carmona, que algún día acudirá con un conejo en la chistera para ver si así nos impresiona. También, ¿cómo no?, Francisco Marhuenda, el gurú más patético de la derecha española; escuchar a este personaje y darme arcadas es todo uno. Estaba igualmente la ex novia, delicada y toda mona ella, de Pablo Iglesias —sí, el de Podemos—, representando a Izquierda Unida, pero con un tufillo agradable de Podemos. Y un chico joven, tanto que creí que era un estudiante y que representaba a Podemos. Pues no, el joven en cuestión es profesor de Ciencias Políticas en alguna Universidad. Por lo visto y afortunadamente, ya se acabaron los tiempos de los rostros severos y agrestes de los profesores de universidad. El chaval se desenvolvía bien ante tanta fiera tertuliana. Los suyos eran, junto con los de la ex novia de Pablo Iglesias, los únicos ojos claros y limpios que aprecié.

Y llegó la hora fetén. “Vamos a entrevistar al padre Ángel”, dijo el presentador. Pero antes aún tuvo tiempo de soltar una inocente pregunta al joven de Podemos: “Si Jesucristo viviera, ¿votaría a Podemos como ha dicho Pablo Iglesias?”, le soltó a bocajarro. Y el chaval, con unos reflejos envidiables y a  prueba de bomba, le contestó: “Si Jesucristo viviera, votaría al partido que defiende al débil”.

Y, por fin, pudimos ver la candidez hecha persona y sacerdote en el padre Ángel. Pura bondad y puro entrega al débil, al desamparado, al abandonado por la sociedad. Sí, esa misma sociedad, la española, de la que poco antes los gurús de la economía aseguraron sin rubor que ya era el motor de Europa, que ya crecía más rápida que la propia Alemania, y que ya somos un ejemplo en la Unión Europea.

El cariñoso padre Ángel no podía creer lo que oía. “No entiendo de economía”, acertó a decir desconcertado, “pero a nuestros comedores sigue viniendo cada vez más gente, que no sabe a dónde acudir, y con una vergüenza enorme a que la vean”. Son los pobres, y eso lo añado yo, con corbata. Esos que ocultan sus rostros porque jamás imaginaron que les tocaría a ellos pasar por esos comedores. “Llegamos”, dijo, “donde no llega la Administración, pese a su obligación”.

Y yo añado: la política económica del Gobierno de Rajoy es un fracaso, una burda burla y una mentira para entretenernos. Sin embargo, puede convertirse en su salvación electoral por medio del discurso de “la recuperación económica”. Nos han llegado a vender que somos “el motor económico de Europa”. Con un billón de euros de deuda pública. No se puede deber más de lo que se podrá nunca ingresar. Yo, copropietario de una PYME, créanme ustedes, ya no sé donde vivo. Los números no me salen, y espero que el electorado español abra los ojos, medite y obre en consecuencia.

Y es que dos y dos no siempre son cuatro. ¿Verdad, padre Ángel?

2 comentarios

  • Responder mayo 10, 2015

    Jorge Moreno

    Sr. Rizo:
    Reza el refrán: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, digo esto por el párrafo introductor de su artículo, por demás muy interesante.
    Vi el programa aludido y quedé igualmente… ¿sorprendido? Sí, muy sorprendido. Comprobar que aun quedan personas, ya religiosas, ya laicas, con tal capacidad de amor y entrega es gratificante, muy esperanzador. No todo está perdido.
    No hacen falta excusas para cantar verdades como puños.
    Atentamente, Jorge Moreno

  • Muchas gracias, Sr. Moreno, por su paso por mi artículo. No trato de justificar nada. Como usted, pienso que no todo está perdido, nos queda un haz de esperanza. Hay mucha gente, religiosa o no, buena como el padre Ángel.
    Ahora bien, mi anticlerismo es algo superior a mí. Quizá provocado por mis 10 años de internado con curas.
    Le reitero mi agradecimiento y quedo a su disposición para lo que desee.

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