Vacaciones: una ilusoria libertad

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…………Las vacaciones son un excelente momento para hacer aquello que, supuestamente, durante el resto del año no es posible realizar. Se programan multitud de actividades lúdicas hasta la extenuación. Hay avidez de sensaciones para aprovechar el tiempo. Tanto estrés, incluso, desborda el objetivo inicial de solaz. En el polo opuesto están las personas que transmutan el descanso en un verdadero placer de inanición física y mental; una “cura de reposo”, como dirían algunos. Sin embargo, los expertos hablan del “síndrome postvacacional”. Incluso hay estadísticas que indican una elevación de los divorcios después del periodo estival.
…………Lo anterior parece indicar que la gestión del tiempo libre en periodo vacacional requiere una concienzuda planificación que pocos son capaces de lograr. No más que el tiempo libre durante el resto del año. En el viaje por la vida, al igual que en tiempos de asueto, una óptima gestión del tiempo libre es primordial. La esperanza de muchos seres humanos, que viven para sobrevivir, está afincada en el tiempo libre. Huyendo del trabajo que se hace para sobrevivir, piensan como Kafka —el cual escribía en las horas que le dejaba un trabajo que odiaba—, que en el tiempo libre podrán realizar lo que siempre han querido hacer o convertirse en lo que siempre quisieron ser.
…………Sin lugar a dudas, la óptima gestión del tiempo debería ser una prioridad para lograr cada cual sus objetivos en la vida. Pero el precio a pagar bajo este sistema capitalista es muy alto, como sentencia el escritor escocés Stevenson: “El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad”. ¡Que se lo pregunten a todos aquellos afectados por la actual crisis que no pueden disfrutar de vacaciones, pues apenas sí llegan a subsistir en un país abocado cada vez más a la pobreza!
…………En este perverso economicismo neoliberal, todo se mide en dinero, incluso, y sobre todo, la libertad. Así, la riqueza está inherentemente ligada a la libertad. La riqueza y la libertad son dos conceptos muy contemporáneos, los cuales chocan frontalmente en su desarrollo y reparto humanitario: hay pobres y ricos; hay personas con más libertad y otras con menos. Estos grados de riquezas y libertades están bien patentes en las desigualdades existentes a nivel mundial: desequilibrios de riquezas entre el Norte y el Sur, así como antagónicas libertades entre países técnica y socialmente avanzados respecto a los subdesarrollados. Como ya apuntó Rousseau, “la libertad no es un fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos”.
…………La riqueza está directamente asociada a la satisfacción de las necesidades de bienestar físico y social pero, en mayor medida, influye y potencia las posibilidades de libertad. En efecto, a mayor riqueza, mayor capacidad para alcanzar cotas superiores de libertad. La riqueza es, por tanto, un poderoso instrumento de poder para ejercer en libertad, y alcanzar así la pretendida felicidad. Sin embargo, como he argumentado en mi artículo Capitalismo: más pobreza y menos libertad, el binomio riqueza-libertad ha sido transformado en un poder fáctico en manos de una oligarquía plutocrática. Las riquezas materiales perseguidas por las personas y los Estados requieren de una reformulación ética, así como una nueva postulación de la libertad que permita vislumbrar la felicidad tanto personal como colectiva, como he evidenciado en mi artículo El mito capitalista sobre la riqueza, la libertad y la felicidad.
…………No es el objetivo de este artículo deslucir el merecido descanso del lector, sino una excusa para no dejar de pensar. Bienvenidas sean, pues, las vacaciones para todos aquellos privilegiados que pueden disfrutar de su tiempo libre. ¿O debería decir, más bien, disfrutar de una ilusoria libertad?

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