De la deuda y el tipo de interés compuesto

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Intereses, morosidad, deuda estatal, préstamos

“El interés compuesto es la fuerza mas poderosa de la galaxia”. Otra frase que tampoco es mía; en este caso se le atribuye a Albert Einstein.

Pero antes de hablar del interés compuesto, conviene explicar lo que es: aquel interés que no se retira de la inversión cuando llega el momento de cobrarlo sino que se reinvierte, generando así en el nuevo periodo más intereses; por así decirlo, son los “intereses de los intereses”.

Para comprender hasta donde llega la perversión del sistema de intereses (puesto que, de un modo u otro, siempre lleva aparejada la idea de un interés compuesto) resulta muy ilustrativo el cálculo del penique de José.

El calculo consiste en lo siguiente: si, en la época de Jesús, su padre hubiese invertido un penique de oro con un tipo de interés compuesto de solo el cinco por ciento y a un plazo de dos mil años, el resultado en 1990 es que el afortunado heredero de dicha inversión tendría a su disposición nada más y nada menos que 134 mil millones de esferas de oro del tamaño de la Tierra. Increíble, ¿verdad? Bueno, desde la época de Jesús ya había mucha gente prestando peniques y a bastante más que ese cinco por ciento de interés. Como supongo que todos nos hemos percatado, al final nadie ha conseguido todos esos planetas Tierra hechos de oro, así que algo debe de haber pasado en el camino, ¿no?

Y esta es la parte que nos toca; lo que ocurrió antes y volverá a ocurrir en la crisis actual es que la deuda no se pagará, pero no es una cuestión de voluntad política, tampoco es algo que se pueda negociar: no se podrá pagar porque no existe ni existirá jamás un crecimiento de la economía real que sea como el crecimiento de las deudas. En otras palabras: las deudas crecen de manera exponencial por la magia del interés compuesto; también porque hacen referencia a un abstracto y no a algo físico como el crecimiento económico real. Sin embargo, el crecimiento económico, esto es, la cantidad de bienes y servicios que se crean, tiene, en el mejor de los casos, un crecimiento constante, y ni siquiera estamos en el supuesto más optimista.

Por eso, como le pasó antes a todos los grandes inversores y les volverá a pasar más adelante, llega un momento en que las deudas, simple y llanamente, no son pagables en términos reales, es decir, en cosas. Pero hoy en día tenemos una salida por la puerta de atrás: como el dinero no está respaldado por el oro, lo que se puede hacer es crear moneda, mucha, toda la que haga falta. En realidad, esto es una forma de impago, puesto que, si lo que ahora puede comprarse con el dinero que tienes es mucho menos que antes, con la inflación, el dinero pierde valor y por eso se trata de un impago encubierto (más o menos).

En el caso del pago mediante inflación, nos encontramos con algunos problemas añadidos. El primero es que los pequeños ahorradores, aquellos cuyos ahorros apenas generan interés, ven que de repente todo el valor de sus ahorros disminuye. Otro problema es que si, como tanto se proclama, se vincula el salario a la productividad (no veo cómo podría hacerse, pero bueno) en lugar de al IPC, los salarios podrían mantenerse constantes mientras que la inflación hace que todo suba de precio. Por eso es importante que los salarios estén relacionados con el nivel de precios y no con otras medidas más etéreas.

1 comentario

  • Responder septiembre 1, 2012

    Hayek

    Keynes, muy buen artículo. Coincido en todos tus puntos, excepto en el final donde soy más pesimista que tu y creo que el problema es aún más grave para el pequeño ahorrador, esto es debido a que la inflación no es homogénea, sino que unos la tragamos más que otros (los alimentos, vivienda y materias primas aumentan relativamente más de precio que otros bienes), por eso creo que el salario indexado al IPC (que es la media de la subida de precios) se puede quedar corto y no compensar la subida de los precios, en Alemania se indexa a la productividad y parece que es un medidor más preciso que distribuye mejor la nueva riqueza entre los asalariados. Saludos.

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