Desobediencia civil, un deber democrático

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…………La desobediencia civil, según la define Adam Bedau, consiste en incumplir una norma de obligado cumplimiento de manera consciente, pública, no violenta y con la intención de frustrar leyes, programas o decisiones del Gobierno. Esta definición está ampliamente aceptada y define la desobediencia civil como un acto político contrario a la ley que aspira a cambiar la propia ley. Se apela, en el caso de la desobediencia civil, no a la legalidad, sino al ideal de justicia de la mayor parte de la comunidad para afirmar que los principios democráticos no se están respetando. En otras palabras, se apela al sentido de justicia de la mayoría, que es base fundamental del funcionamiento democrático.
…………Claro, que aquí nos encontramos con el eterno dilema español: ¿cuándo hay una mayoría social? La respuesta varía enormemente. Si la pregunta se le hace a un político, la respuesta real que dará será: “Solo cuando sirve a los intereses de nuestro partido”. Pero incluso si le preguntamos a un ciudadano español cualquiera, lo más probable es que su respuesta real sea algo parecido a: “Cuando los que piensan políticamente como yo son los que reivindican”. Pero estas opiniones sesgadas no pueden conformar de ninguna manera una mayoría social, las primeras por ser evidentemente interesadas y las segundas por referirse de manera natural a una extensión de las primeras.
…………Seamos críticos y hagamos un análisis sincero de la segunda respuesta (la primera no va a cambiar de ninguna manera, así que la dejamos de lado). ¿Es que de verdad hay alguien que coherentemente puede oponerse a una reclamación como “que haya más democracia y sea real” o “que todos tengan comida y techo”? La respuesta evidente es que no; nadie en su sano juicio se opondría a una reclamación de este tipo (y si lo hace, será una minoría con muy serios problemas de empatía), por tanto, la pregunta que cabe hacerse es: ¿por qué no se recurre a esta herramienta con más asiduidad?
…………Creo que el porqué es una cuestión de identidades colectivas y pura propaganda política. Cuando surge una reivindicación de este tipo, los grandes agregadores sociales que son los partidos políticos se apresuran a simpatizar o criminalizar la reivindicación (según interese a su partido o no, es decir, según estén en el Gobierno o en la oposición). De esta forma, aquellos que se identifican con el partido pueden tener una opinión respecto a la iniciativa sin tener que pensar en ella.
…………Un ejemplo perfecto de cómo esto realmente es así puede ser la tristemente famosa y muy actual subida del IVA. Cuando el Partido Popular en la legislatura anterior se oponía a esta medida, muchos de sus simpatizantes también lo hicieron. Ahora que es el propio partido el que ha decidido subir el IVA, sus simpatizantes comprenden y respetan esta decisión. Por supuesto, existe una cierta cantidad de personas críticas que no justifican un cambio de posición tan radical, pero, tristemente, así es como funcionan de manera general las identificaciones.
…………Dicho lo cual, y volviendo al tema de la desobediencia civil, ¿por qué es tan importante? Es importante porque se trata de un indicador de lo madura que es la población con respecto a su propia democracia. Se trata de la línea intangible que separa a una persona alienada por la identidad de su partido de la persona crítica con el Estado y el Gobierno. Si no existe desobediencia civil de ningún tipo, si siempre se cumpliesen todas las leyes, no podría existir una democracia real, puesto que los ciudadanos estarían confinados a expresar una opinión excluyente y no vinculante cada cuatro años, y eso no es fomentar la participación política de los ciudadanos, cosa que es la esencia de la democracia, aunque a muchos que se dedican a criminalizar protestas se les olvida convenientemente.

12 comentarios

  • Responder septiembre 2, 2012

    Carlos Manuel

    Ya veo que usted sigue erre que erre, parece que no fue suficiente el vapuleo que le pegó el señor Hayek en otro artículo parecido, del cual usted salió mal herido y con muy pobres argumentos; ahora habla de mayorías (¿?) ignorando que en las pasadas elecciones las ganó el PP y que solo (por ahora, mientras exista, por fortuna, la democracia que usted abomina) es en el Congreso (con sus enormes limitaciones) donde reside el poder popular, poder que aceptan TODOS los partidos, desde el PP hasta IU; Lo demás son palabras huecas (desobediencia civil) cargadas de demagogia, una total entelequia que esconde oscuras intenciones cercanas al fascismo ¡aclárese señor Maynard!

    • Responder septiembre 3, 2012

      Raúl

      ¿Apelar a la desobediencia civil para luchar por los derechos que tanto han costado conseguir y que ahora nos quitan de un plumazo de forma autoritaria y dictatorial es demagogia? La demagogia se ve cada vez que un “político”, sea del partido que sea, abre la boca y suelta su discursito de turno, haciéndonos creer que es por el bien del Estado, cuando es más bien por sus propios intereses o los de su partido.

      Que el PP ganase la anteriores elecciones es una demostración más de que la cultura política de este país es casi nula, cayendo en las redes de los medios de “desinformación” y creyendo en el bipartidismo absurdo existente, lo que hizo mal uno lo arreglará el otro, ¿ha sido así? por supuesto que no.

      Y si de verdad crees que con todo lo que está pasando en este país existe una democracia auténtica, es que aún falta tropezar otras mil veces en la misma piedra para darse cuenta del error.

      • junio 20, 2014

        Hernando

        Es decir, que quien no piense como tu, es inculto. Democracia intelectual es la figura

      • César Noragueda
        junio 20, 2014

        César Noragueda

        Pues, como mínimo, respecto a las anteriores elecciones generales, se puede decir que está claro que se erró el tiro.

  • […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Desobediencia civil, un deber democrático lacolumnata.es/politica/esto-no-tiene-nombre/desobedienci…  por Rompeuralitas hace […]

  • Responder septiembre 2, 2012

    jubilado

    Desobediencia o lo que sea, es legitimo ante los engaños electorales, el – te prometo para que me votes – y luego hare lo que me INTERESE, no debe ser respetado.

  • […] » noticia original Esta entrada fue publicada en a caso por admin. Guarda el enlace permanente. […]

  • Responder septiembre 3, 2012

    Casi

    Cierto es, señor C.M. que el partido que gobierna ha ganado las pasadas elecciones y que el poder popular reside en el Congreso (al menos así debería ser), más es igual de cierto que del dicho al hecho hay demasiada diferencia.
    Si usted gana unas elecciones prometiendo ciertas cosas y diciendo cuáles van a ser sus actuaciones, lo lógico sería atenerse a lo dicho y prometido; más si eso no fuera posible por las circunstancias o cambio de opinión (o ideas, o visión u otro argumento), lo ético sería volver a preguntar a quienes le votaron si continúan manteniendo su apoyo en el momento actual, ya que de no ser así, no estarían representando a una parte de aquel electorado ni a una mayoría.

    Además, la desobediencia, basada en hechos y argumentos, es capacidad de pensar, libertad de expresar las opiniones, algo imprescindible en una democracia real, la misma a la que usted alude en su respuesta.

  • Responder septiembre 3, 2012

    Hayek

    Creo que deberíamos estudiar un poco de derecho constitucional, eso nos aclararía las dudas. La democracia tiene sus defectos, como todo lo creado por el ser humano, el problema es sufrir de miopía política que lleve a escribir este tipo de proclamaciones generalistas cuando de hecho, su opinión política, es claramente una minoría. Si toda esa pasión se utilizase para construir basándose en lo que se tiene y lo que se es, creo que España sería un país mejor.

  • Responder septiembre 4, 2012

    John Maynard

    No, Hayek, creo que se equivoca; lo que yo pretendo subrayar es que la desobediencia civil es algo normal y coherente en una democracia sana y desarrollada.

    Por otra parte, veo otro problema; usted dice que la democracia actual tiene defectos, yo afirmo que sus defectos son de tal magnitud que no puede llegar a llamarse democracia. Si cree que estoy equivocado, le insto a que me señale alguna forma de participación política por parte del ciudadano que resulte efectiva y vinculante.

    No es a mi juicio suficiente el votar cada cuatro años a partidos que no tienen por qué cumplir ninguno de sus compromisos. Sí, hay algunos que dicen que eso es suficiente para ser una democracia, pero dudo mucho que la mayoría de las personas piense así.

  • Responder septiembre 4, 2012

    I.

    Hay mucha gente, demasiada, que parece sometida a las directrices de los partidos políticos, y llegan hasta tal punto que no protestan hechos que van contra sus propios intereses y su bienestar. Muy triste.

    ¡Gran artículo!

  • […] socialista/comunista o el caos, todos ellos, descubren de pronto a Henry David Thoreau y su Desobediencia civil, o su Walden, y balbucean algunas de sus frases sintiendo que por fin dicen algo verdadero, o son […]

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