Una revolución sin revolucionarios

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…………Estas semanas estamos viviendo el declive de la voluntad humana, el triunfo de la resignación, la victoria de la pasividad. Estamos viviendo el triunfo global del sistema liberal, y en esta victoria se crea pobreza derivada de la sobreacumulación, mientras que pocos se apropian de demasiado. Uno pensaría que las malas condiciones económicas de la mayoría se convertirían en un creciente descontento, en una creciente presión en las calles.
…………Pero, aunque es lógico pensar eso, hay que reconocerlo, esa revolución (o e-volución, como la llaman algunos) no está ocurriendo, y yo, personalmente, no creo que vaya a ocurrir, al menos en un plazo corto, inferior a cinco años. No voy a esconderme; yo estuve en el movimiento 15-M original, estuve también con las movilizaciones que vienen ocurriendo desde septiembre, y mi pensamiento ha cambiado.
…………Originalmente pensaba que la situación no era tan mala, que por eso la gente no se movilizaba seriamente; pensaba que aunque hubiese cinco millones de parados, la economía sumergida estaba conteniendo la ira popular (y hasta cierto punto, esto ha ocurrido y ocurre). También pensaba que la ilusión por un nuevo gobierno mantendría expectante a la muchedumbre, al menos durante un tiempo.
…………Me equivocaba. Lo que ocurre no es sólo una crisis económica: la crisis de este país va mucho más allá de la economía, y no sería riguroso si obviase el contexto social y político de la economía que intento estudiar.
…………Políticamente, este país adolece de una gran falta de alternativas. Solo existen dos partidos con posibilidades de gobernar, dos opuestos que, en realidad, para lo que nos ocupa (la economía), no son opuestos en absoluto. Ambos partidos entregan las llaves de la economía a un neoliberalismo corrupto que no es tal; el neoliberalismo, la competencia, el arduo y constante innovar del empresario son cosas que solo afectan a las rentas bajas y a las empresas pequeñas y medianas.
…………Las rentas altas y las grandes empresas, por el contrario, disponen de toda una plétora de herramientas para poder ofuscarse de la competencia, ya sean privilegios del sector (¿algún liberal de verdad rescata empresas con dinero público?), SICAV de cualquier tipo o, simplemente, la posibilidad de ofuscar tu dinero en un paraíso fiscal sin que nadie te pueda rastrear. Y, por si acaso todo esto falla, las rentas altas tampoco tienen por qué preocuparse: se hace una amnistía fiscal y aquí paz y después gloria.
…………Así pues, el problema político es que los partidos con opciones de gobernar a día de hoy son esencialmente iguales; legislan para las élites económicas, permiten monopolios y desestabilizan el curso natural del mercado.
…………Socialmente, el problema es otro, pero no va disociado del problema político: el ciudadano tiene, en realidad, pocas opciones para que su voto sirva de algo; y es que, cuando se dice que “hay que concentrar los votos de la izquierda”, lo que se está diciendo en realidad es que “el sistema no es proporcional ni representativo; si votas a alguien que no obtiene muchos votos, tu voto contará menos que si votas a un partido con muchos votos”. Pero todavía hay gente que llama a esto democracia. En fin, dan ganas de llorar, no por la maldad de los que lo proclaman, sino por la estupidez de los que se lo creen.
…………Pero continúo: socialmente, este país se encuentra en la disyuntiva que se le plantea desde la política; las condiciones económicas vienen dadas y son, a corto plazo, inmutables; ambos partidos mayoritarios siguen la misma idea económica: recortes para los más desfavorecidos. ¿Qué puede hacer el ciudadano que no quiere aceptar este dislate de recortes para los más pobres y ayudas a los más ricos? Tristemente, nada; o al menos, nada que este dentro de la ley.
…………Bueno, eso último no es del todo cierto; todavía hay una herramienta legal que el ciudadano no ha utilizado extensivamente y tiene la potencia para doblegar gobiernos y forzar cambios: la huelga.
…………Sí, se que algunos estará pensando que ya se han hecho dos huelgas generales en un año, que otros dicen que es demasiado y que no tienen sentido, que no sirven para nada. Bueno, a esos quiero decirles que creo que tienen razón, que es demasiado tener que recurrir a la huelga porque el Gobierno decide desmantelar el Estado del bienestar; no tiene sentido y no sirve para nada, no porque el mecanismo de la huelga sea obsoleto ni porque se convoquen por sindicatos amarillos, no: no sirve porque no son secundadas en masa y porque, aunque lo fueran, las huelgas de un solo día no pueden ejercer más que una presión simbólica. Para ser efectiva, la huelga debe ser constante, larga y secundada.
…………¿Cuál es el problema con estos requisitos, suponiendo que se convoque una huelga general indefinida? ¿Sería secundada o se desinflaría? Yo creo que se desinflaría; la disidencia ha perdido la batalla ideológica, no por haberse quedado sin argumentos, sino por carecer de canales de comunicación de masa. Da igual que usted sea capaz de rebatir todas y cada una de las premisas falsamente liberales de este sistema, da igual que usted sea capaz de demostrar y argumentar que este sistema es una falsa democracia. ¿Por qué da igual? Usted simplemente no tiene sitio donde ofrecer sus argumentos para que sean escuchados por la mayoría; en lugar de personas con opiniones e ideas diferentes, lo único que se puede encontrar en la televisión y la radio son voceros del pensamiento universal.
…………Esta hegemonía de los medios permite que la propaganda del sistema sea la única voz que se escucha, y por si esto fuese poco, la brutal represión que se hace de los manifestantes es vitoreada por esos mismos medios de masa, lo que permite que, desde el punto de vista del ciudadano neutral, se acepte la idea de la brutalidad policial contra aquellos que piensan diferente, porque “algo tienen que haber hecho”.
…………Pero, en todo caso, incluso aunque los manifestantes continúen manifestándose, incluso aunque sea masivamente, aunque sea todos los días, ¿realmente sirve de algo? Creo que no: nuestro sistema permite al Gobierno ignorar las reclamaciones ciudadanas independientemente de si son justas o no y de si las piden cuatro personas o cuarenta millones. Y lo siguen llamando democracia…
…………Visto que la triple crisis de este país no va a solucionarse, que el ciudadano no puede hacer nada, que el sistema democrático es una farsa, sólo queda algo con lo que consolarse, y es que el sistema está destinado al colapso por su rigidez e inmovilismo, porque no permite que se arreglen las propias contradicciones y problemas intrínsecos del sistema. Por decirlo de manera más lírica: han ganado, serán reyes de un mundo que se desmorona.

2 comentarios

  • […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos   "Para ser efectiva, [una huelga general] debe ser constante, larga y secundada" lacolumnata.es/politica/la-mano-que-mece-el-mercado/de-ma…  por Rompeuralitas hace […]

  • Responder octubre 30, 2012

    Santi Ramos

    Totalmente de acuerdo.El principal problema es que el ciudadano no tiene ni voz ni voto, y a esto se le une que realmente son muy pocos los que expresan su descontento, mientras que otros siguen en su contumaz idea de seguir apoyando políticas lamentables. No hay que irse muy lejos, en las recientes elecciones gallegas se han respaldado masivamente las actuaciones contra las que tanta protesta social ha habido.
    Me pregunto si esto, lo que tenemos, lo que nos ahoga a tantos, es lo que realmente quieren muchos en este país…

    Un saludo!!

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