¿Podremos?

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…………La irrupción de Podemos en el panorama político me plantea varias dudas que solo podrán ser resueltas con el paso del tiempo. Pero, por aventurar, aventuremos. Y, ya puestos, seamos maquiavélicos. No voy a negar mi satisfacción ante el efecto causado por el nuevo partido, aunque no tanto por el partido en sí. Me explico: desconozco si la campaña de desprestigio argumentada mediante una presunta financiación bolivariana es real y, por el momento, me da bastante igual. El caso es que me hace desconfiar, aunque ese sea el propósito de los impulsores del agravio. Seré influenciable, porque otra cosa que me produce cierto rechazo es el carácter mediático de Pablo Iglesias. Y admito que este rechazo quizás venga de que el resto de políticos son auténticos negados para desenvolverse en público. Por ello, también desconfío de mi recelo. Quizás solo sea una nueva forma de ese “carisma” tan recurrente, aquel destello de ingenio y chulería jocosa que pareció morir con la llegada de Aznar y que ha ido agonizando hasta extremos dramáticos en Rajoy.
…………Pero no olvidemos que el carisma es solo apariencia; la rapidez, el saber estar, la salida ocurrente y la evasión disimulada; el razonamiento hábil, la capacidad para manejar al interlocutor y hechizarlo. Seducción, al fin y al cabo, cosa que parece haber conseguido Iglesias a través de sus numerosas apariciones. Unas apariciones no exentas de enfrentamientos, pero llevados con unaPodemos, Al rojo vivo solidez que, de tan sólida, parece impostada. Nunca había visto aguantar con semejante estoicismo la cantidad de barbaridades que pueden soltar los contertulios “afines al régimen”. Ni una ceja mueve Iglesias; solo argumenta una y otra vez con voz calmada y raramente pierde los nervios. Quizás porque trata con locos exaltados e integristas, o quizás porque sabe que su impasividad los hace parecer aún más locos, más exaltados y más integristas.
…………A esto me refería con el recelo, a esa doble vertiente de Podemos: a su apariencia de movimiento imparable y espontáneo frente a su comportamiento definitivamente estudiado y organizado. No es que tenga nada en contra de los movimientos organizados, sobre todo cuando estoy de acuerdo con muchas de sus reivindicaciones; lo que ocurre es que me molesta que los movimientos organizados tengan pinta de improvisados. Me molesta que las cosas no parezcan lo que son, o que no sean lo que parecen.
…………Pero, como he dicho, es cuestión de tiempo que la verdad se revele. Puede que mis dudas no sean más que simple desconocimiento: es todo tan reciente y queda tanto por hacer… Por eso me abstendré de comentar algunos puntos del programa electoral presentado para las elecciones europeas, aspectos imposibles de cumplir en el marco de la Unión. Tampoco entraré en las controvertidas elecciones internas, en sus prisas —ni que fuera un aforamiento real— y en sus listas cerradas. De momento, seré optimista, recelaré de mis recelos y me contentaré con que un nuevo partido de izquierdas sea capaz de mover a una importante masa electoral. Me alegraré igualmente del golpe asestado al bipartidismo y del impulso de renovación que el triunfo de Podemos impondrá al Partido Socialista y a Izquierda Unida. Por lo pronto, la política española se ha vuelto entretenida y lo ha hecho al margen de corruptelas y tramas que ni siquiera costaban votos a sus protectores. Eso ya es mucho.

Nacho Carratalá

Periodista de formación, incansable aspirante a escritor, inventor de la verdad absoluta y de la mentira relativa. Juntaletras vocacional, al fin y al cabo.

8 comentarios

  • Responder julio 6, 2014

    Hernando

    Recuerde que aquellos destellos de ingenio y de chuleria jocosa llevaron al pais a la ruina

  • Responder julio 11, 2014

    Jorge Moreno

    Certero artículo que coincide plenamente con mi modesta opinión. Cierto, el tiempo nos revelará la verdad.
    Atentamente, Jorge Moreno
    P.D.
    Ah, cuénteme entre los recelosos.

  • Responder julio 15, 2014

    Nacho Carratalá

    Hernando y Jorge, gracias por vuestros comentarios.

  • […] al banquete de las vanidades desconcertando a sus viejos comensales. Como ya había sucedido con Pablo Iglesias, su presencia encarna una peligrosa novedad para quienes se aferran al escaño de por vida. Y no es […]

  • […] una de las explicaciones de que esto esté pasando es que hablamos de un fenómeno político por construir, cuyo éxito electoral reciente y de proyecciones demoscópicas deben de tener mareados y […]

  • […] flautista de colorín, nacido en la oportunidad que sin mácula en su pasaporte acaso sólo ofrece su supuesta virtud no pulida en la travesía esplendorosa que […]

  • […] Esperanza Aguirre, a la que le derrapa el coche y la lengua; Jordi Pujol, el patriarca del fraude; Pablo Iglesias, la novedad oscura; Felipe, el coronado sin corona; y, ¿cómo no?, Nicolás, el fotogénico de […]

  • […] uno. Estaba igualmente la ex novia, delicada y toda mona ella, de Pablo Iglesias —sí, el de Podemos—, representando a Izquierda Unida, pero con un tufillo agradable de Podemos. Y un chico joven, […]

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