Una idea brillante

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…………Me gustaría que se imaginaran el típico despacho de un político norteamericano, republicano para más señas; con su bandera, su gran mesa de roble americano y un horrible sillón giratorio de cuero marrón. Ahora, en el horrible sillón sienten a un tipo gordo de mediana edad enfundado en un traje azul. En su solapa pueden observar un pin con la banderita de turno y, sobre la mesa, un montón de libros de historia. Pero no son libros cualesquiera, sino los libros de texto de sus hijos. Parece que los lee con atención, también con dificultad, aunque le puede su empeño. Necesita saber ciertos datos para confirmar o desestimar la brillante idea que anoche se asomó al umbral de su oxidado ingenio. Fue un gran momento, se le ocurrió mientras miraba la sombra de las ramas de un árbol en el techo de su dormitorio, con todo en penumbra, tumbado en una cama de matrimonio que ya no compartía con nadie. Le asustó la posibilidad de que aquel golpe de genio se desvaneciera en la bruma de la duermevela, así que encendió la luz, se levantó y anotó una frase sobre la cabecera del Washington Post. Después se volvió a acostar, se arropó y se quedó dormido con una sonrisa fija en su rostro, una sonrisa bobalicona. Y bajo la sonrisa, en el interior de su cerebro, nadando en su inconsciente, sueños de gloria, o delirios de grandeza, quizás sólo una nota luminosa en mitad de una larga carrera política en la sombra. Una nota luminosa que le hizo verse hablando con el mismísimo Mitt Romney, quien, gracias a su idea, conseguiría derrotar a Obama. Justo después se vio jurando el cargo de Secretario de Estado y, al segundo, se despertó creyendo haberse orinado en la cama. De puro gusto. Pero volvamos al despacho. Justo debajo de una foto con Bush —que le da la mano mientras mira el trasero de una rubia escondida bajo el marco—, podemos ver un enorme mapamundi. En cada país hay un Smiley pegado, en unos triste, en otros contento. Hay incluso países que tienen una interrogación y otros la palabra ‘evil’. Cuba tiene dos Smileys tristes y un ‘evil’ subrayado, por si hubiera dudas. Pero los tiros —si me permiten la licencia—, no van por Cuba, ni mucho menos. Nuestro protagonista, a quien llamaremos Chuck, viaja con su dedo rechoncho a través de Oriente Medio, buscando un país del que ni había oído hablar: Siria, donde, según ha leído, hay una guerra civil. Le extraña que todavía no se hayan pasado por allí los chicos del ejército, pero claro, con un demócrata negro en la Casa Blanca, ¿qué se puede esperar?
…………Mientras odia a Obama mentalmente, su dedo ha cruzado varias fronteras y se ha ido a posar en Irán. Ese país sí le suena, es un clásico entre los clásicos. “Axis of Evil” (“Eje del Mal”), dice para sí a media voz, con una expresión entre iluminada y estúpida. Entonces, Chuck corre hacia el escritorio y mira el papel recortado con su frase temblorosa sobre la cabecera del periódico. Sonríe, coge el teléfono y llama al jefe de campaña de Romney. La conversación es corta, pero cordial. Chuck incluso se atreve a llamar a su jefe de filas por el nombre de pila: “Tengo algo que le puede interesar a Mitt”. Sí, por fin se siente importante. Por fin, después de una vida dedicada al partido, va a obtener el merecido reconocimiento. Así, invadido por la euforia, nada más colgar, con la frente sudorosa y sorprendido por el aplomo de su voz, da un salto y aprieta el puño, mientras se le paraliza el brazo izquierdo. Desde fuera, al otro lado de la puerta del despacho, la secretaria escucha un ruido sordo, tan sordo que decide no escucharlo.
…………Al día siguiente, sin saber de la muerte de Chuck y maravillado por la pericia de su jefe de campaña, el mismísimo Mitt Romney critica a Obama la “debilidad” de su posición frente a Irán y Siria. “La opción militar es una de las medidas que estamos dispuestos a considerar en caso de que Irán no tome las medidas para desviarse del camino hacia la desnuclearización. Estado Unidos tiene que estar preparado para actuar allí o en cualquier lugar del mundo”. Mientras tanto, la propia Administración estadounidense se ve obligada a frenar las ansias bélicas de Israel y de su primer ministro, Netanyahu, decidido a convertir a todos los países vecinos en satélites desmantelados bajo dominio norteamericano, o “liberados” bajo gobiernos títeres y sin verdadera representación popular.
…………Lo grave de esta ficción con tintes de realidad es que no parezca descabellada. No por lo tonto que pueda ser el Chuck de turno, ni por su integrismo vestido de patriotismo, sino por los que no son como él, por los que no son tontos; por los que manejan a los tontos. Porque hemos llegado a un punto en el que los políticos son marionetas de su propia imagen pública, que trasciende a los ideales y, por desgracia, termina por decidir sobre el sentido común. Y es que, tras las palabras de Romney —Mitt para los amigos—, alguien le diría a Obama: “Si quieres ganar las próximas elecciones, tendremos que invadir Irán”. Sólo espero que Barack Hussein Obama no llegase a la conclusión a la que hubiera llegado Bush —ayudado por alguien—: “Bueno, si invadimos Irán, nos quedamos con el petróleo y los israelíes me dejarán en paz, por lo menos hasta que tengamos que invadir Egipto”.
…………Mientras Obama se lo piensa, la secretaria de Chuck recoge el despacho a la espera de que otro Chuck lo ocupe. Un papel arrugado le llama la atención bajo las ruedas del horrible sillón marrón. Es un trozo del Washington Post manchado por la letra de su jefe: “Solución a la crisis: si dos guerras mundiales nos convirtieron en la mayor economía del mundo, ¿por qué no una tercera?”

Nacho Carratalá

Periodista de formación, incansable aspirante a escritor, inventor de la verdad absoluta y de la mentira relativa. Juntaletras vocacional, al fin y al cabo.

4 comentarios

  • Responder agosto 28, 2012

    Antonio Celis

    ¡Muy bueno! ¡Excelente!
    Coincido completamente con tu “imaginación”… El sueño puede estar por convertirse en realidad.

  • Responder agosto 28, 2012

    Nacho Carratalá

    Muchas gracias, Antonio. Me alegra que te guste y comparto tu preocupación.

    Saludos.

  • Responder agosto 29, 2012

    Antonio Celis

    Si calificamos todas las guerras recientes entre Occidente y Oriente como una sola, sin duda, sería la Tercera Guerra Mundial.

    • Responder agosto 29, 2012

      Nacho Carratalá

      Con el tiempo que lleva, podría ser la nueva Guerra Fría, pero, por intensidad, sería más bien templada, ya que “lo gordo” se lo llevan ellos. Los atentados en Occidente son terribles, pero incomparables en cantidad de víctimas, aunque su repercusión mediática sea mayor.

      Saludos.

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