Empacho informativo

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…………Estoy saturado, ya apenas veo el telediario. Hace tan sólo un par de semanas había que verme; estaba encantado con tanto movimiento en el panorama periodístico. Podía elegir: hoy, una trama de chorizos al más alto nivel; mañana, “el duque en-palma-do”; pasado, el Papa dimite —yo pensaba que iba a salir en los papeles de Bárcenas— y, por si fuera poco, los anarquistas atentan en la Almudena. ¿Qué más se puede pedir? Pues que se frene un poco la actualidad, que cada tema tenga su protagonismo, su semana de gloria cuanto menos.
…………Aunque, total, ¿para qué? Si somos un país de vegetales. Da igual lo que nos pase por delante, nos quedamos semihundidos en el sembrado, que ya es un erial, como si las raíces que nos unen al suelo fueran cadenas. Y es que, a mí, que Rubalcaba le diga a Rajoy que debe dimitir, sinceramente, me importa bien poco. Rajoy tendría que haber dimitido desde que empezó a incumplir sistemáticamente todos y cada uno de los puntos de su programa electoral. Pero quien debe decírselo es el electorado, el pueblo… Nosotros. Por eso no sé si el resto de conciudadanos está tan abrumado como quien les habla; que tanta información nos haya nublado el juicio. Que los árboles no nos dejen ver el bosque.
…………Sí, serán los árboles; exceso de alcornoques, aventuro. Porque detrás de tanto Urdangarín, de tanto Jaume Matas, Camps y Diego Torres, no vemos el problema real. Real con mayúscula, más bien. Un problema que se tapa, que se cubre de un aura casi mística, como no podía ser de otra manera. No en vano, su poder es como el del Papa, viene de Dios. La única diferencia es que el Papa dimite y nuestro Rey, como buen español, se aferra al cargo con cetros y dientes. Al fin y al cabo, sus derechos son vitalicios, como lo fueron los de Franco, caudillo “por la gracia de Dios”. Y, hablando de gracias, les recomiendo encarecidamente los correos de Urdangarín, como lectura ligera, con sus chanzas, sus fotos de ciclistas desnudas y un misterioso personaje; una especie de Cluedo o de Quién es quién cuyo fin es desvelar la identidad de “quien tú ya sabes” y de “SM”. Una pista: no creo que sea Sara Montiel.
…………Y mientras Urdangarín, o Txiquitín, como le gusta llamarse, cae en desgracia, la infanta sigue protegida por el aura de ¿Sara Montiel? o de Su Majestad. De hecho, a pesar de formar parte de la directiva del Instituto Noos y de haber firmado múltiples documentos junto a su marido, todavía no ha sido citada a declarar. Y podemos esperar sentados, porque, según se desprende de los famosos correos, otro que debería declarar es el mismísimo SM, es decir, “quien tú ya sabes”. Al fin y al cabo, el tal SM propició encuentros entre Noos y distintas figuras políticas, haciendo uso de cierta mágica influencia cuyo origen se desconoce.
…………Pero dejémonos de acertijos. Lo mejor será preguntarle a Rajoy, que siempre es meridianamente claro en sus respuestas. Y pensar que yo era de los que estaban en contra de las comparecencias sin posibilidad de preguntas. Me parecía un abuso esa opción de salir, decir lo que se tiene escrito en un papel —llamémosle guion— y largarse. Pero, sinceramente, si tengo que ver una vez más a nuestro Presidente —sí, el del sempiterno traje mal cortado— lamiéndose obscenamente la comisura de los labios, con su apéndice multidireccional, como una serpiente, mientras sorbe saliva y mira al auditorio con ojos desorbitados, terminaré por renegar del género humano y me iré con nuestros hermanos, los simios. Por lo menos ya sé que siempre se andan por la ramas.

Nacho Carratalá

Periodista de formación, incansable aspirante a escritor, inventor de la verdad absoluta y de la mentira relativa. Juntaletras vocacional, al fin y al cabo.

1 comentario

  • Responder febrero 20, 2013

    Marta Perez sanchez

    Demasiadas verdades…

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