La libertad no se arrodilla

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Terrorismo, islam

Cuando estudias Periodismo, nadie te prepara para asumir ciertos hechos. Se supone que, después de cuatro años con la vocación en ascuas, esperas entregarte a la actualidad hasta el fondo, para saber contarla y contarla bien allí dónde se manifieste. Pero no sabes cómo hacerlo ni eres capaz de imaginar los riesgos que conlleva. Como periodista, serás muchas veces el incompetente, el vendido o el ignorado. Pero también habrá quién te vea como un auténtico enemigo al que hay que liquidar. Es ahí, mientras te apuntan con el veneno de las amenazas, cuando asumes que tiene más sentido que nunca defender la libertad de expresión, precisamente porque ella no siempre puede defenderte a ti.

Como ignorante que soy en cantidad de cosas, nunca había escuchado hablar de Stéphane Charbonnier, de firma “Charb”, hasta su asesinato a manos de dos radicales yihadistas en la sede de Charlie Hebdo, en París. Una auténtica masacre que se cobró doce vidas y mantiene a varios heridos graves en los hospitales de la capital francesa. “¿Todo eso por un dibujo?”, se preguntaba el hijo de Jordi Évole según contó él mismo en las redes sociales. Y la triste respuesta es que sí.

Las aceleradas biografías que circulan sobre Charb hablan de un dibujante irreverente, inconformista, que afilaba su talento, siempre crítico y atrevido, con cada viñeta. “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas” es, seguramente, la frase de Emiliano Zapata por la que lo recordaré el resto de mi vida; una máxima que muchos otros periodistas también asumieron para enfrentarse al asedio de sus verdugos. Pienso en Anna Politkóvskaya, asesinada por el régimen sin escrúpulos de Putin, o en James Foley, víctima del terrorismo yihadista del Estado Islámico. Pienso también en los que se juegan el pellejo cada día, con una cámara, un micrófono o un lápiz como bandera. Ellos son la realidad que no se estudia en las facultades y de la que más debemos aprender.

Gracias a la solidaridad del diario Libération y al coraje de los supervivientes al ataque, Charlie Hebdo publicará una tirada de un millón de ejemplares el próximo miércoles. Saben que sus viñetas son más necesarias que nunca; que no hay respuesta mejor trazada que ser Charlie, al igual que todos “lo hemos sido” de algún modo en estos tiempos.

El miedo empuja, arrodilla, acorrala; pero que no nos silencie ni nos vacíe la tinta libre. Es momento de estar afilados. Porque no hay guerra que sea santa ni democracia que la aguante.

4 comentarios

  • Responder enero 13, 2015

    José

    Un artículo típico lleno de tópicos. Copia y pega, vamos.

    • Responder enero 13, 2015

      Paula Rodríguez

      Creo que podría decir lo mismo de tu comentario, José. Gracias por tus sólidos argumentos.

      • enero 13, 2015

        José

        Como dijo un caricaturista del Hebdo: “Vomitamos sobre toda esta gente que ahora dice que son nuestros amigos”.

      • enero 14, 2015

        Paula Rodríguez

        No me considero “amiga” del semanario por condenar lo que ha sucedido, ni creo que Bernard ‘Willem’ Holtrop se haya inspirado en mi artículo para sus declaraciones (aunque citándole aquí parece que lo das por sentado). Sin más rodeos, no voy a participar en el absurdo tira y afloja que buscas provocar.

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