Una casa de putas

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…………Decía un británico ilustre que en su tierra contaban con los periodistas más honestos y los periódicos más indecentes del mundo. No me cabe duda de que, si le hubiera sido posible atrapar su envejecimiento en un retrato como el antihéroe de su obra más celebrada, habría visto con sus propios ojos que la situación ha empeorado mucho, y no únicamente en su tierra: hoy, el periodismo está de capa caída en todas partes. La globalización económica ha facilitado que la prensa sea manejada por un reducido número de titiriteros, que honran la autonomía en la opinión de sus redactores como tales, vetando las ideas que discutan su legitimidad e inquieten a los que sufren el estado de cosas que les beneficia a ellos y a sus amigotes. Así, uno se pregunta de qué sirve esta abundancia de medios si sólo publican una versión de lo que ocurre, la oficial y oficiosa, la del poder económico, si con ella establecen el pensamiento único; a dónde nos conduce la dictadura de la línea editorial, por la que a los periodistas, a los formadores de la opinión pública que quieren ser honestos y cumplir con su deber cívico, se les acosa para que manipulen en su nombre, bailen al son de su amo y embrutezcan a la gente con falacias que deberían causar sonrojo; y uno se asombra al advertir que hay quien se presta a ello sin reparos, sin ruborizarse lo más mínimo, con el orgullo del ejecutor al que anima una masa obtusa y vociferante. Es entonces cuando muere la dignidad del periodismo, cuando la ética importa menos que el interés ideológico y partidista, o que venderse al mejor postor, y un medio se transforma en una casa de putas con acreditaciones de prensa.
…………Semejante panorama destruye los frutos de la libertad periodística; el pluralismo, que es un valor supremo en la democracia, se esfuma, hace mutis por el foro a empujones de quienes debieran impulsarlo y protegerlo; una traición. Y si nunca sobran los que se resisten a corromperse como los demás y desafían al oficialismo a la manera serpicana, pero sin pistola, este diario quiere seguir su ejemplo con la humildad del principiante. Esa es la razón de que haya contactado con algunas de las personas más valiosas que he conocido en los últimos quince años —se dice pronto— para formar una cuadrilla instruida y beligerante que se oponga con firmeza a los titiriteros ocupados en esconderle la verdad a la ciudadanía. Y ya que no hay pluralismo sin discrepancia ni diversión sin alboroto, nuestro equipazo de juntaletras y pintamonas es heterogéneo y el periódico carece de línea editorial. Y aunque por esta desfachatez nos salga el tiro por la culata, estoy seguro de que nos lo vamos a pasar de miedo.

César Noragueda

Director del diario. Crítico cinematofágico y articulista un poco protervo. Bibliófilo y racionalista beligerante: cuidadito conmigo, charlatanes.

20 comentarios

  • Responder julio 31, 2012

    Juana Guerrero

    Soy de Guatemala, un país tercermundista (que no en “vías de desarrollo” como pretenden suavizarlo); acá abundan los medios de comunicación oficiosos que se dedican a dar la visión de lo hechos atendiendo a los intereses del titiritero de turno en el gobierno o al titiritero de siempre que ostenta el poder económico (los empresarios de las cámaras de industria, de empresa y oligarquía).

    Aquí, ejercer la libertad de prensa resulta hasta peligroso para aquellos periodistas y columnistas que se atreven a dar una versión de la verdad, diferente a la oficial o a la oficiosa, sin embargo, es de aplaudir a quienes lo hacen hasta las últimas consecuencias. Esto, porque son ellos los que ayudan a formar criterio, los que quitan candados mentales, los que despiertan a los dormidos.

    Lo lamentable es ver que en todos lados la historia es la misma, pero a los que se atreven a decirle “¡no!” a los titiriteros, se les agradece.

    Refrescante lectura.

    • César Noragueda
      Responder agosto 2, 2012

      César Noragueda

      Como bien dices, Juana, la falta de veracidad y de pluralismo es un problema generalizado. La única diferencia entre unos países y otros son, quizá, las consecuencias de poner en tela de juicio a los poderosos: en unos sitios, como aquí, uno puede perder su empleo, y en otros puede perder hasta su vida por ejercer el periodismo con dignidad. A mí me sobrecogió el caso de Anna Politkovskaya, por ejemplo.

  • Responder julio 31, 2012

    Santi Ramos

    Ojalá, ojalá ‘La Columnata’ sea ese oasis entre tanto vacío informativo y de opinión. El periodismo, que debería estar presidido por la imparcialidad, la lealtad y sobre todo la veracidad a los hechos, por lo menos en España murió hace tiempo. Qué difícil es leer prensa sin sentirse estafado, engañado y casi manipulado. Los que intentamos estar más o menos informados tenemos que hacer esfuerzos sobrehumanos para rebuscar en busca de la verdad o simplemente de opiniones inteligentes.

    Muchos esperamos mucho de este medio, las premisas no hacen más que ilusionarnos ante un proyecto que apunta a lo que buscamos algo que de verdad apunte alto, en opinión, información, cultura…

    Estaremos atentos, cómo no, a los próximos artículos.
    Saludos!!

    • César Noragueda
      Responder agosto 2, 2012

      César Noragueda

      Pondremos todo de nuestra parte para que ‘La Columnata’ sea, al menos, la sombra de ese oasis del que hablas, Santi. Pero también seremos prudentes en nuestras consideraciones a ese respecto: no queremos pasarnos de listos.

  • Responder agosto 2, 2012

    Casi

    En la actualidad, con un periodismo multidireccional como existe ahora, los periodistas deberían buscar la honestidad hacia los lectores y ellos mismos, ya que la objetividad no existe.

    Lo primero es que sigan las directrices de la comunicación: claro, conciso y concreto, y lo segundo que, teniendo en cuenta los diferentes géneros periodísticos y estilos, sean honestos cuando tratan la información, en las noticias.

    Si quieren opinar, dejar bien claro lo que piensan, que se dediquen solo al género de opinión o interpretativo.

    Por desgracia, prima más lo personal que la honestidad. Y no es, en muchos casos, porque su trabajo así lo exija, sino porque buscan protagonismo y popularidad.

    Un saludo.

    • César Noragueda
      Responder agosto 2, 2012

      César Noragueda

      La honestidad en el tratamiento de un tema es imprescindible para la ética periodística, y la objetividad, algo que hay que pretender, también en los artículos de opinión.
      Sin embargo, no creo que esté reñido el estilo personal con ambos requisitos; el periodismo más literario, si es bueno, resulta muy agradable. El protagonismo y la popularidad propias son consecuencias que, hasta cierto punto, nadie controla, así que creo es lo que menos debe preocupar a un buen periodista.

  • Responder agosto 13, 2012

    Osmary Guevara

    De momento, uno de mis artículos favoritos.

  • Responder noviembre 16, 2012

    Arístides Mínguez

    Un honor formar parte de esta casa de putas, pese a mis michelines, michelones, celulitis, ‘sans culottes’ y demás.

    • César Noragueda
      Responder noviembre 20, 2012

      César Noragueda

      Hombre, Arístides; cuando hablaba de “una casa de putas”, me refería a esos medios que se venden al mejor postor. Pero, vamos, que si lo que dices nos lo tomamos como que el equipo es “intelectualmente promiscuo”, un honor es para todos.

      • noviembre 21, 2012

        Arístides Mínguez

        Si es que soy muy promiscuo y lenguaraz, Domine, a la vez que intemperante. ¿Es eso grave? ¿Me lo hago ver por el veterinario?
        Aun a ese pesar, reitero que sigue siendo un honor, a la vez que un placer formar parte de esta casa de lenocinio intelectual.
        ¿Lo he dicho bien ahora, Dux?

      • César Noragueda
        noviembre 21, 2012

        César Noragueda

        En ese caso, no serías el único que se lo tendría que hacer ver. ¿Y qué no dices tú bien siempre, Arístides? ¡Que tienes a las lectoras loquitas!

      • noviembre 21, 2012

        Arístides Mínguez

        ¿De verdad que las tengo locas? ¿Y hay alguna lectora también entre las cuerdas?

      • César Noragueda
        noviembre 21, 2012

        César Noragueda

        Bueno, si a mí me preguntas, me gusta tanto el boxeo como el aceite de ricino. Pero si tú te quieres subir al cuadrilátero y emular a Jake La Motta, que el Demiurgo pille confesada a la lectora en cuestión; a no ser que se trate de Gail Grandchamp, claro.

  • Responder noviembre 21, 2012

    Arístides Mínguez

    Dire, dire: cuando dije entre las cuerdas, no me refería al cuadrilátero, sino a las que estaban cuerdas. A las lectoras que estaban cuerdas, que no locas. Como me decía vuesa merced que yo tenía lectoras locas, yo decía si había alguna cuerda, que en este caso no es sinónimo de soga. No sé si me explico. Esto parece un diálogo de Tip y Coll.

    • César Noragueda
      Responder noviembre 22, 2012

      César Noragueda

      ¡Ay! Pues yo estaba sopesando entre el cuadrilátero o la integrante de un cuarteto musical de cuerda, porque cuerdas, de no locas, creo que no tenemos por aquí: hay que estar “pallá” para seguirnos.
      De todos modos, si a eso vamos, más que a los colosales Tip y Coll, tenía yo en mente a Les Luthiers y maravillas como esta: http://youtu.be/BeTopn-AKx4.

  • […] no sabe ya nadie qué premio. …………Nuestros jefes creen que los titulares de los complacientes periódicos expresan todavía lo que la mayoría de la gente piensa. Ya no es así, pero además, probablemente […]

  • Responder marzo 23, 2014

    Pedro Pablo Restrepo Arango

    El amarillismo de los medios hace mucho daño al pueblo, y le permite al opresor manejar sus reiteradas manipulaciones para mantenerse incólume en su cargo. Esos medios son los que funcionan hoy en día sin ningún tipo de restricciones, porque son los permanentes aliados al poder. Son virtuosos en aprender a maquillar las palabras, silenciando los problemas reales de sus pueblos.

    • César Noragueda
      Responder marzo 27, 2014

      César Noragueda

      El amarillismo embrutece, pero su manipulación se limita a desviar la atención de lo que verdaderamente importa. A mí me preocupa más la manipulación directa y la desinformación generalizada en los medios de comunicación de masas.

  • […] comprometida por la caída constante de ventas del formato tradicional del periódico, sino a la crisis profesional y ética que afecta a una profesión realmente importante si queremos que exista una democracia auténtica. La trivialización constante […]

  • […] culturales; pero lo que sé a ciencia cierta es que, dentro de esa cifra, la mayoría sabe muy bien lo que es la prensa en este país, aunque sea solo por costumbre. En un país donde la primicias de Sálvame copan la pantalla, los […]

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