Dignidad y sectarismo

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…………Pocas dudas se pueden albergar hoy de que los que callan ante las tropelías carecen de sentido común y, así, de amor propio, en especial si estas les perjudican o les hacen entrever y hasta les aseguran un porvenir bien negro; y algunos nos negamos a formar parte de esa indigna mayoría silenciosa, de ese ejército civil de la alienación que tantísimo complace y al que tanto adulan los que cometen las tropelías: les llaman idiotas y ellos sonríen. Aunque también los hay que no dicen ni mu porque las tropelías les favorecen, y voceros que engañan, manipulan, aturden, desinforman y defienden lo indefendible, sujetos y sujetas repugnantes que son la deshonra del periodismo.
…………Por todo ello, y porque el espíritu de indignación cívica no debe morir si se desea un país saludable con un pueblo crítico y supervisor, participamos en las Marchas de la Dignidad del 22-M en Madrid, que se han convertido en un acontecimiento importante, no ya como carnaza mediática o asunto para debatir, sino como una nueva muestra del descontento generalizado por la vergonzosa gestión de la crisis que se debería atender. Más allá de la guerra de cifras sobre el número de participantes y el poco y mal tratamiento informativo y de análisis cosechado por la manifestación, que sólo se centra en los disturbios y las cargas policiales, y no en que miles de personas marcharon durante días camino de Madrid exigiendo una dignidad que les ha sido robada ni en sus reivindicaciones22 de Marzo, Madrid, Marchas de la Dignidad específicas, el 22-M representa un viraje en el anquilosado panorama político español.
…………Ahora bien, el apoyo incondicional a un movimiento produce más calamidades que otra cosa, dado que si uno no reconoce sus puntos débiles y sus defectos y los liquida, habrá consecuencias infelices, y repetir eslóganes en pancartas, con megáfonos o de viva y desnuda voz no tiene que arruinar nuestro pensamiento crítico si falta nos hace, como de seguro es el caso. En ocho horas de peregrinación la mar de instructivas desde Vallecas hasta Atocha, primero, y más tarde hasta Colón, hubo mucho bueno y malo que ver y oír: a una ruidosa e inacabable marea de dignísimos hombres y mujeres de todo el país que clamaban por lo que es suyo, a una juventud animosa que no está dispuesta a perder su futuro sin pelear por él, a jubilados que aborrecen la situación en que se encuentra el estado seudodemocrático que contribuyeron a levantar; un pandemónium de consignas, de demandas y de banderas de todos los colores imaginables en el espectro político más izquierdoso, algunas no democráticas incluso; voces que desearon la muerte del intocable Suárez, el ex presidente de la unanimidad insufrible, y a cuyos poseedores, por lo que soltaban, les encantaría que el Rey llegase “más alto que Carrero”; discursos caducos, reiteraciones y pocas propuestas; música, alegría y generosidad en medio de la indignación, y ni un solo altercado.
…………A un amigo comprometido, buen poeta leganense, no le convencía esta convocatoria porque para él es “la escenificación de la muerte del 15-M a manos de la izquierda sectaria de toda la vida”. Algunos le reconocimos el tufo, pero pensamos que podría diluirse entre la muchedumbre y su variedad, con el gentío que acudió de todas las regiones; y no fue así, pues la voz cantante la llevaban los de siempre, tanto en el mitin final como en la propia manifestación, conque nuestro poeta no iba desencaminado. No se había visto en España, precisamente desde el 15-M, un movimiento de protesta multitudinario con tal organización, alejándose del sistema quincemayista: no es un fenómeno espontáneo que se organizara a posteriori, hay cabezas visibles y un proyecto político tradicional, el aire que se respiraba en Colón parecía más consensuado que otras veces, y se pudieron ver distintivos de muchas agrupaciones, como de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Democracia Real Ya y otras similares o de partidos políticos y sindicatos, además de las mentadas banderitas rojas, tricolores y negras; y entre los diversos eslóganes que se vociferaban de continuo, se oyó un buen número con un tinte ideológico remarcado; nada de “ni de izquierdas ni de derechas”; y en el bloque estudiantil, los jóvenes gritaban al unísono: “Que viva la lucha de la clase obrera” y “Obreros y estudiantes, unidos y adelante”.
…………Todo lo anterior es, en algunos aspectos, ir marcha atrás: lo positivo que diferencia al 15-M, al margen de la maravilla indiscutible de la espontaneidad con que surgió en su momento, es que no lo guían cabezas visibles y, por tanto, cercenables —pretenden expedientar a los organizadores del 22-M— ni cuentan con distintivos políticos o una ideología que excluya a un montón de ciudadanos, sino propuestas claras, razonables, beneficiosas para la mayoría y del todo comprensibles para cualquiera. Lo malo que distingue al 15-M, que logró revolucionar el activismo civil con multitud de hijuelos florecientes a su sombra, es el agotador sistema asambleario por unanimidad, no por mayoría simple de votos, y su reticencia a transformarse, proponer un proyecto político en las urnas y, de ese modo, evolucionar, mantenerse con vida y conseguir ese verdadero cambio político, esa regeneración que EspañaPlaza de Colón, Madrid exige y requiere con urgencia, más allá del propio activismo y la lucidez política de los votantes; proposición a la que no le hace ascos el 22-M, que con sus planteamientos de la vieja izquierda no regenerará nada por mucho que la mona se vista de indignación juvenil.
…………Y que nadie se escandalice si decimos que la violencia inmediatamente posterior a las Marchas de la Dignidad, con policías infiltrados en los grupos de extrema izquierda que fueron con la intención incuestionable de liarla parda, es anecdótica. Quizá para los antidisturbios con lesiones y para el manifestante al que le tuvieron que extirpar un testículo por un pelotazo gomoso en los cataplines no lo fue, pero ya es la costumbre; como que la gentuza con cargo y sus voceros la utilicen para criminalizar a la mayoría pacífica, esa mayoría que debe divorciarse de los desgarramantas entrenados de veras para apedrear y sacudir a los polis, un derroche de violencia inútil. Realmente, es el sectarismo y los discursos teóricos trasnochados lo que puede echar a perder a este movimiento. El 15-M logró un apoyo mayoritario porque no quiso abanderarse con la vieja política partidista, porque esgrime argumentos que a casi todos incumben, y así se gana a las personas. Aunque uno piense que el análisis socioeconómico marxista es correcto y que la clase obrera sufre alienación, y a pesar de que se le vaya la olla lo suficiente como para figurarse a estas alturas de la película que las predicciones y propuestas de Marx también son cabales, debe abstenerse de exponer la cuestión como un enfrentamiento de las izquierdas y las derechas, de usar conceptos ideológicos propios de un rancio miliciano, y cargarse de razones, de los intereses del pueblo sin populismo, sin cháchara irrespetuosa. De lo contrario, perderá a esa gran parte de la población que no coincide con su ideología ni, por lo que fuere, lo hará nunca, y lo que necesitamos para regenerar el país es una amplia mayoría con fuerza, que apoye un proyecto político sensato, con los pies firmes en la realidad y sus necesidades y representación pública. Y hay que resistirse a esa sandez de que procurar hallarse lejos de la disyuntiva política ordinaria conduce al fascismo, lo que viene a decir que, si uno no coopera en “la lucha revolucionaria”, será responsable de terror tan próximo, una falacia de ‘non sequitur’ y de pendiente resbaladiza tan obvia que hasta hace sonreír, y como si los artífices de cuantos sistemas fascistas conocemos no se hubiesen reconocido a las claras a uno u otro lado de la disyuntiva, lo que para los simples supone la sandez mayor de que, si no estás conmigo o estás contra mí, eres un fascista manifiesto.
…………El lenguaje que se empleó y las concepciones ideológicas que se manejaron tanto en las Marchas como en el mitin final debieron eludirse: era un acto al que concurrieron muchas personas con dificultades elementales e intereses legítimos y mundanos, de expectativas básicas y de subsistencia, y que a los organizadores se les caliente la boca hablando de “la lucha de clases” o de constituir “un nuevo frente popular” es fácil que les genere un rechazo instintivo: no son ideas nuevas ni de la temporada pasada, y hubo otros que ya les vinieron con lo mismo y les defraudaron. Para cambiar el país desde una perspectiva intrasistémica, aunque haya otras opciones menos agradables, hay que centrar el discurso y nuestros esfuerzos en los problemas que nos envuelven. Imaginaos llegar a Madrid después de un montón de kilómetros a las espaldas en busca de soluciones para el futuro y acabar escuchando una arenga decimonónica. ¿Quién no se iría por donde hubiese venido?

César Noragueda

Director del diario. Crítico cinematofágico y articulista un poco protervo. Bibliófilo y racionalista beligerante: cuidadito conmigo, charlatanes.

15 comentarios

  • Responder abril 17, 2014

    Pablo

    Ten cuidado: en este sacrosanto país, si no estás de acuerdo con todo lo que griten aquellos que se dicen en contra del PP, ya eres un sucio fascista o poco más. Y por favor, atención a la matización, no dije “si no estás en contra del PP”, dije “si no estás de acuerdo con todo lo que griten aquellos que se dicen en contra del PP”.

    Que hay una diferencia bastante importante entre una cosa y la otra en cuanto a capacidad de razonar y analizar lo que se defiende…

  • Responder abril 18, 2014

    Guille

    1) ¿Qué es para ti “vergonzosa gestión de la crisis”?

    2) ¿Por qué dices que fue una “peregrinación”?

    3) ¿Por qué dices que habían banderas no democráticas y pones esta frase “espectro político más izquierdoso, algunas no democráticas incluso”?

    4) Tu amigo poeta parece que no tiene análisis político ninguno ni comprende el desarrollo del grado de conciencia social soltando perlas como esta: “la escenificación de la muerte del 15-M a manos de la izquierda sectaria de toda la vida”

    5) ¿ A qué te refieres con esto exactamente “la voz cantante la llevaban los de siempre, tanto en el mitin final como en la propia manifestación” ?

    6) ¿Me puedes explicar esto “ideología que excluya a un montón de ciudadanos”?

    7) ¿Me puedes explicar esto “sus planteamientos de la vieja izquierda no regenerará nada por mucho que la mona se vista de indignación juvenil”?

    8) Te refieres al 22M como enfrentamiento de izquierdas y derechas y que debemos dejar de lado la ideología marxista y luego hablas de “lo que necesitamos para regenerar el país es una amplia mayoría con fuerza, que apoye un proyecto político sensato, con los pies firmes en la realidad y sus necesidades y representación pública.”. ¿Vale como pretendes llevar a cabo lo que tienes entre comillas?

    9) ¿Por qué dices esto “si no estás conmigo o estás contra mí, eres un fascista manifiesto”. ¿Crees qué pensamos que si no apoyas las Marchas de la Dignidad pensamos de ti que eres el enemigo o un fascista?

    10) “Para cambiar el país desde una perspectiva intrasistémica, aunque haya otras opciones menos agradables, hay que centrar el discurso y nuestros esfuerzos en los problemas que nos envuelven.” ¿En las Marchas de la Dignidad no se hablaba de los problemas que nos afectaban y cómo solucionarlos?

    11) “y que a los organizadores se les caliente la boca hablando de “la lucha de clases” o de constituir “un nuevo frente popular” es fácil que les genere un rechazo instintivo”. ¿A cuántas personas de los 2.000.000 de asistentes lles rechazó esos temas de los que se hablaron? ¿Entiendes por qué se habló de eso o lo dices sin conocer porque se trataron esas cuestiones?

    • César Noragueda
      Responder abril 18, 2014

      César Noragueda

      Respondo en lo que a mí concierne:

      1. Una vergonzosa gestión de la crisis es, no sólo no obligar a los responsables de la misma a reconocerse como tales y a responder por sus tropelías económicas ante la ciudadanía, sino incluso favorecerles aún más y aprovechar la coyuntura para reducir el espacio público, eliminar derechos adquiridos, empobrecer a la mayoría y abrir la puerta todavía más al negocio con necesidades básicas e incluso los mismos derechos: lo que está haciendo el actual Gobierno.
      2. Como ya ha dicho Jose más abajo, ‘peregrinar’ no tiene sólo una connotación religiosa; también significa “andar de un lugar a otro buscando o resolviendo algo”.
      3. En la manifestación se lucieron algunas banderas de regímenes no democráticos, como de la URSS. Y las del “espectro político más izquierdoso” son las de la extrema izquierda, por supuesto; pero lo que se quiere resaltar ahí es la falta de variedad ideológica a ese respecto.
      4. Mi amigo poeta, al que se ha definido como alguien “comprometido” en el artículo y que tiene casi veinte años más que yo mismo, dio de lleno en su diagnóstico del 22-M días antes de esa fecha, conque no creo que se pueda decir que no sabe hacer un análisis político.
      Por otra parte, en el artículo hemos analizado las diferencias clarísimas entre el 15-M y el 22-M, cuyo funcionamiento como movimientos políticos poco tiene que ver. Si no es así, espero argumentos al respecto.
      5. “La voz cantante de los de siempre” es la de la extrema izquierda tradicional.
      6. En España, sólo algo más de un cinco por ciento de la población en edad de votar se considera de extrema izquierda, aunque precisamente por la vergonzosa gestión de la crisis aumente la intención de voto para los partidos que se supone que les representan; la mayoría es de izquierda moderada y, claro, también está la derecha. Es decir, plantear la cuestión como un enfrentamiento desde ese lado del espectro político, con sus conceptos, su lenguaje y sus viejas propuestas, excluye a la mayoría de los votantes españoles porque no cuenta con ellos cuando hay que hacerlo, a ellos eso no les va a gustar y no van a brindar su necesario apoyo.
      7. Considero que el análisis socioeconómico marxista es correcto. Pero las propuestas revolucionarias de la extrema izquierda (las del marxismo-leninismo sobre todo), que son más viejas que el ser humano más viejo que haya sobre la faz de la Tierra, ya se han puesto en práctica y, no sólo no han funcionado en absoluto, sino que además han generado las mismas monstruosidades que las de la extrema derecha. Así que, en efecto, con ellas no se va a regenerar nada.
      8. Nadie ha dicho que haya que dejar de lado todo el ideario marxista (el análisis, no; las propuestas de acción dictatoriales, sí); lo que hay que hacer es centrarse en un discurso sin conceptos ideológicos partidistas sobre los problemas reales de la gente, que tenemos casi todos seamos de la ideología que seamos, y presentar una alternativa política con propuestas semejantes: atreverse a hacer lo que no ha hecho el 15-M después de lograr tantísimo apoyo de esa misma manera, vamos.
      9. No sé a qué “vosotros” representas cuando hablas en este punto. En el artículo se habla de determinado grado de sectarismo que es consecuencia directa de la miseria cognitiva y de la sospecha ideológica, y del planteamiento absurdo y simplón que deriva de él.
      10. En las Marchas de la Dignidad hubo muchos eslóganes, mucho análisis superficial no pocas veces escuchado, muchas churras mezcladas con merinas… y ninguna propuesta clara. No sé si en la asamblea del día siguiente se desgranaron propuestas concretas, pero no hay duda de que el mitin en Colón dejó mucho que desear a ese respecto.
      11. Para empezar, los cálculos matemáticos más sensatos hablan de que en las Marchas hubo, como mínimo, unas doscientas cincuenta mil personas, no las cincuenta mil que dijeron algunos (lo de las cuatro mil de Telemadrid fue vergonzoso), pero esos dos millones para los organizadores son un exceso: que uno apoye una manifestación no implica que haya que ser deshonesto con estas cosas.
      Y no sé cuántas personas de las asistentes a la manifestación son los suficientemente sectarias o tienen tan poco pensamiento crítico como para asentir ante todo lo que se dijo aquel día, pero los asistentes a las Marchas no representan a la mayoría de votantes españoles ni por asomo. Mirarse el ombligo a veces es gratificante, pero hacerlo por sistema es vivir fuera de la realidad.
      Hay que aprender de la historia, hay que aprender de la experiencia del 15-M y, por encima de todo, lograr un apoyo mayoritario si algo se quiere cambiar en este país. De lo contrario, el 22-M se desinflará como se desinfló el 15-M; si se juntara lo bueno de los dos movimientos, se llevarían a la gente de calle.

      • abril 19, 2014

        Guille

        1) Lo que está haciendo el actual Gobierno no es “una vergonzosa gestión de la crisis” simplemente es proteger y defender los intereses de la oligarquía española y europea. Favorece que los ricos sigan aumentando su tasa de beneficios a costa de explotar y desvalijar a la clase trabajadora y los sectores populares que cada vez se hacen más pobres. Hablas de gestión como si fuesen errores y de malas prácticas cosa que no lo es. Lo están haciendo muy bien pero para un sector de la sociedad que ocupa el 1-5% de la población y que son los ricos. Y esto ha pasado desde siempre en España porque es lo que conlleva el capitalismo aunque desde el 2008 se agudizan las diferencias de clase por el inicio y desarrollo de la crisis de sobreproducción.

        3) ¿La bandera republicana también la consideras del “espectro político más izquierdoso”? Hablas de falta de variedad ideológica cuando en la manifestación estaban presentes troskistas, republicanos, marxistas-leninistas, anarquistas, socialdemócratas… ¿Echas de menos a la derecha? ¿Te has preguntado por qué la derecha no estuvo presente?

        4) Tu amigo ve esto: “la escenificación de la muerte del 15-M a manos de la izquierda sectaria de toda la vida” cuando en realidad es otra cosa bien distinta.

        El 15-M trató de ser un movimiento plural, asambleario, donde todo el mundo podía participar y colaborar algo que es bastante interesante y novedoso para cuando surgió. Sus principales errores y fisuras fue la falta de organización, la falta de unas propuestas y medidas políticas elementales y la no planificación a corto, medio y largo plazo de objetivos. Muchos iban a soltar habladuría, a contar sus cosas pero no se trabajaba de cara a la solución. Es cierto que de la explosión ciudadana que hizo ahora queda algo como puede ser la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y Stop Desahucios. También te podías encontrar por el 15M a nazis que estaban intentando lavar el cerebro a jóvenes ya que como era un movimiento plural los nazis también podían participar y un buen momento para que el fascismo acaparara el descontento popular de la sociedad que no se siente representada por los políticos del congreso.

        Las Marchas de la Dignidad es un salto cualitativo en el nivel de conciencia social de la gente. Sus principales fortalezas son la organización, la disciplina de las personas que están trabajando ahí, su avance en el análisis político como queda reflejado en consignas como: fuera los gobiernos de la troika, pan, techo y trabajo. Algo que resume bastante los objetivos. También las Marchas representan la unidad de la clase trabajadora y los sectores populares, las organizaciones combativas (sindicatos estudiantiles, la PAH, Stop Desahucios, partidos de izquierdas, la marea verde, la marea blanca de la sanidad, el SAT, campamento de la dignidad, mineros, STEPV…). El 15M no estaba unido y organizado, era la suma de un montón de gente echando horas y hablando pero sin las cosas claras.

        Habla de izquierda sectaria porque haya visto banderas con un martillo y una hoz cuando la mayoría son mujeres y hombres que se han dado cuenta de como son las cosas y han trabajado de manera unida y planificada por unas reivindicaciones concretas como garantizar el derecho a la vivienda, un trabajo digno, defender una Educación y Sanidad Pública, establecer una renta básica digna… Pero nada, es la izquierda sectaria. Parece que haya surgido de los análisis periodísticos de la Razón e Intereconomía.

        5) ¿A caso viste a los ponentes en el discurso final o a miembros de las marchas que curraron desde el momento 0 hasta el 22M y que todavía siguen trabajando hablando de abrir kulags y de repartir fusiles? ¿Qué es para ti extrema izquierda tradicional? ¿Ver la bandera tricolor? ¿Hablar de mejoras para la mayoría del pueblo y de qué es posible lograrlo? ¿Hablar de la unidad de la izquierda formando una coalición con el nombre de “Frente Popular”?

        6) Yo soy comunista y estoy en edad de votar. ¿Qué hay de malo en considerarse de extrema izquierda si hay gente que considera que esa ideología política le beneficia más que otras y que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de sus amigos y familiares? ¿En cuanto a izquierdas moderada hablas de los que proclaman la III República de izquierdas que beneficie a la clase trabajadora, los sectores populares y al pequeño empresariado o te refieres a Izquierda Unida? Dices que ” excluye a la mayoría de los votantes españoles”… ¿No será tal vez que excluye a esa gente que le da “miedo” reconocer que la izquierda va bien y toca los privilegios e intereses de la clase alta, los grandes banqueros y empresarios, la oligarquía para beneficiar a los de abajo? ¿Por qué los que nunca se han considerado de izquierdas o más bien afines a la derecha les da “miedo” juntarse o reconocer que la izquierda ha mejorado y está luchando, defendiendo y trabajando por los intereses de la mayoría (clase trabajadora, sectores populares y pequeño empresariado).

        7) Con este punto me das a entender que no tienes ni idea de lo que es el marxismo-leninismo y solo repites lo que sacan en los medios de comunicación cuyos propietarios pertenecen a la oligarquía. Equiparar la alemania nazi con la URSS refleja que no conoces en profundidad de historia y política. Paso de explicártelo porque me llevaría mucho tiempo escribirlo. Infórmate mejor.

        8) El marxismo no se puede entender sin el leninismo. Las propuestas de Karl Marx que benefician a la mayoría no se pueden desarrollar sin el leninismo. No hubo ningún discurso con conceptos partidistas, hubo un discurso crítico que analizaba la situación. No se hizo un discurso según la ideología se hizo un discurso analizado en base a que unos pertenecemos a una clase social: la de la mayoría, la del 90% que somos los que sufrimos la consecuencias devastadoras de otra clase social. Y luego se explicó que hay otra clase social, la minoritaría la del 10% la de los poderosos y los ricos, la oligarquía. Si haces memoria uno de los ponentes llamado Diego Cañamero habló de que no importa a qué partido haya votado la persona que los que estábamos pertenecíamos al 90%, que tanto los votantes del PSOE, del PP y los estafados y todos debíamos estar unidos en bloque para poder cambiar las cosas. Así que fue la unión, se apartaron diferencias ideológicas (como ya te he mencionado anteriormente de las varias que había presentes) y se trabajó la unidad con lo que nos une y beneficia a la mayoría. Y esto va a acabar en una alternativa política que es la unión de los de abajo.

        9) Pues las Marchas de la Dignidad representa la unidad y los intereses del 90% de la población que te de miedo reconocer que te representa y quieres que la vanguardia sea el partido Ciudadanos ya es otra cosa.

        10) ¿Ninguna propuesta clara? ¿Pero tu sabes de qué va las Marchas de la Dignidad o solo piensas que fue una manifestación? Aquí te adjunto un link para que leas las propuestas claras http://marchadeladignidadelx.blogspot.com.es/p/el-gobierno-actual-como-los-anteriores.html Las propuestas se fueron recopilando de las sugerencias de los meses anteriores al 22 de marzo en asambleas populares y debates en pueblos y ciudades. Yo estuve en una asamblea donde los allí presentes empezamos a aportar medidas claras y políticas en Elche y más tarde en reuniones estatales se iban perfeccionando y debatiendo con el resto de los grupos del país.

        11) Televisión Española, canal controlado por el Gobierno, anunció que hubo más de 1.000.000 personas. La manifestación más grande y multitudinaria de España desde 1978. Bueno solo tengo que decir que ya sé de que pie cojeas y que te da miedo que la población tenga conciencia de clase, al final va a ser que la izquierda no está tan anticuada y desfasada porque al igual que en siglos anteriores seguimos viviendo en el mismo sistema llamado capitalismo y este sistema sea el año que sea la base es la misma. Mientras UPyD, Ciudadanos y Vox no hacen nada por el 90% las Marchas de la Dignidad reflejan la unidad de la clase trabajadora, los sectores populares, el pequeño empresariado y las organizaciones políticas de izquierda. Y el 22M todavía sigue vivo en cada barrio y ciudad y pronto el pueblo volverá a la acción, para el 30 de abril ocuparemos las oficinas de desempleo.

      • César Noragueda
        abril 19, 2014

        César Noragueda

        1. ‘Gestionar’ es un término aséptico, que significa, entre otras cosas, “manejar o conducir una situación problemática”. Lo que cuenta es cómo se califique, y no hay benevolencia en mi calificación, que en realidad no difiere de la tuya. Todo lo demás es buscarle tres pies al gato, no sea que haya alguna coincidencia.
        3. Aquí estás mezclando dos cosas: cuál es la ideología de quienes asistieron a la manifestación… y qué banderas se blandían; yo, en este punto, sólo he hablado de esto último, de lo que se ve, más que nada porque si hubiese habido mayoría socialdemócrata, lo cual resulta probable, no es lo que se vio. Y troskistas, marxistas-leninistas y anarquistas están en la misma zona del espectro político, la extrema izquierda, que es de lo que estoy hablando, y de eso sí se vio mucho.
        En cuanto a la infinidad de banderas republicanas, es la costumbre: alguien convoca una manifestación para reivindicar cosas muy concretas, y ya están los de siempre mezclando asuntos y convirtiendo la manifestación en un cajón de sastre; como cuando la portavoz de la columna catalana defendió el referendo soberanista en el mitin, por cierto.
        El republicanismo, al contrario que las otras ideologías presentes, no tiene nada que ver con cuestiones socioeconómicas, y yo soy republicano, entiéndeme, pero no republicano de hace ochenta años, sino republicano de ahora, y no quiero esa bandera, sino una nueva para tiempos nuevos, porque otra cosa es revolcarse en un pasado muerto.
        Pero todo esto no importa porque lo que no debía haber en la manifestación, insisto, son distintivos políticos excluyentes.
        En cuanto a la ausencia de la derecha, sí, ¿por qué no acudió a esta manifestación y, en cambio, sí estaba en el 15-M? A ver si lo sabes tú.
        4 y 5. Los nazis de los que hablas, a los que yo ni vi ni llegué a conocer en el 15-M madrileño (de hecho, los que sí conozco se negaron a asistir), por simple lógica porcentual, serían cuatro gatos que no contarían nada y que, por lo tanto, no habrían conseguido nada de nada. Y si esto lo quieres utilizar como ejemplo de por qué hay que excluir a otras opciones políticas o directamente no hay que contar con la derecha, no sirve: si la extrema izquierda supone un cinco por ciento de los votantes, la extrema derecha incluso menos.
        Y eso de que “las Marchas de la Dignidad son un salto cualitativo en el nivel de conciencia social de la gente” es una afirmación que no se sostiene con datos. ¿Y de qué gente hablas?, ¿de los asistentes a la manifestación? ¿Seguimos olvidando que no son la mayoría de los votantes y que no hay estadísticas acerca del apoyo general al 22-M? ¿Seguimos mirándonos el ombligo?
        Y volvemos a mezclar cosas: no estoy hablando de la gente normal, desideologizada, que fue a la manifestación; me estoy centrando en quien lleva la voz cantante, en los que lucen banderas y sueltan las viejas arengas marxistas, en los que plantean la solución a nuestros problemas como un enfrentamiento con la derecha y la formación, sí, de “un nuevo frente popular”; en esos sectarios y la imagen que dan, que no favorece el apoyo de una mayoría de la población, que es lo que necesitamos.
        ¿’La Razón’ e Intereconomía? Qué falacia ‘ad hominem’ más estupenda te has marcado con eso.
        6. No importan las razones por las que el discurso del 22-M excluye a la mayoría de los votantes ni el propio hecho de que no les agrade: lo que importa es que, si se quiere conseguir un cambio en este país, hace falta una mayoría, y con ese discurso no se va a conseguir esa mayoría. Por lo tanto, hay que cambiarlo, aprendiendo de la forma en que el 15-M consiguió un apoyo mayoritario y yendo más allá que ellos proponiendo una opción política en las urnas.
        7. Tu última respuesta a este punto es una rotunda falacia ‘ad hominem': yo no sé de lo que hablo (pero tú sí sabes que yo no sé por ciencia infusa), y como no sé, lo que digo no es como digo y punto. Te llevaría mucho tiempo escribirlo… ¿pero todo lo demás no?
        Ten la decencia de argumentar limpiamente y desgráname, por favor, las bondades del régimen totalitario soviético; o del chino o del norcoreano.
        8. Eso de que el marxismo no se puede desarrollar sin el leninismo es lo que dicen los marxistas-leninistas, pero el marxismo ya se desarrolló durante décadas antes del leninismo, y decir lo contrario es falsear la historia.
        ¡Y eso que me estás contando es precisamente el discurso marxista que hay que evitar! Hay que hablar de los problemas concretos, concretísimos, que tiene la gente, no de estructuras sistémicas, clases sociales y oligarquías: todo eso es un discurso caduco que desagrada a quienes no lo comparten y a quienes ya les han dado gato por liebre con él.
        Y sí, vaya, a los votantes del PP que deben unirse a nosotros seguro que les encantarían los eslóganes, las banderas y todo el discurso de enfrentamiento con la derecha. Seguro.
        9. Que se pretenda que el 22-M represente los intereses de la mayor parte de la población es una cosa; que la población se dé cuenta de ello y se una de buena gana es otra, y es lo que seguimos sin entender.
        10. Esto ya es pura ingenuidad: la lista que me has pasado son los objetivos superficiales, lo que se quiere, ¡lo que queremos!, pero no propuestas concretas. La cuestión es cómo conseguir el apoyo popular para lograr todo eso y mantener el sistema económicamente. Las palabras y las ideas son muy bonitas y les encantan a los flautistas de Hamelín, pero derogar una ley y aprobar otra sobre educación y sanidad, por ejemplo, no es una garantía de nada.
        11. Me da igual lo que haya dicho TVE: lo que cuentan son los cálculos matemáticos sensatos; y puede que fuésemos un millón de personas: lo que yo he dicho es que, como mínimo, éramos doscientas cincuenta mil y que esos dos millones de los que hablaron los organizadores son un exceso a todas luces, igual que las cifras menores que dieron otros son ridículas.
        “Ya sé de qué pie cojeas: te da miedo que la gente tenga conciencia de clase”. Nueva falacia ‘ad hominem’, condimentada con prejuicios paranoicos y, claro, la sospecha ideológica de toda la vida.
        Por otra parte, permíteme que te pinche el globo: los comunistas no sois “la izquierda”; la izquierda es mucho más amplia y, en su mayoría, es socialdemócrata. Así que, por favor, no te arrogues el derecho a hablar en nombre de toda la izquierda. Muchas gracias.

  • Responder abril 18, 2014

    Jose Corrales

    Gracias por tu participación, Guíller. Lo cierto es que tu batería de preguntas me ha asustado. No sé por dónde empezar, primero porque has tratado muchos enfoques, y segundo, porque este artículo es un trabajo conjunto entre el señor Noragueda y yo y, pese haberlo escrito juntos, existen ciertas divergencias entre nosotros. Responderé a aquellas cuestiones que abordé cuando escribí mi valoración sobre estas marchas, que como hemos reflejado en el artículo, ambos autores consideramos que significaron un cambio en el panorama político español actual.
    Vamos con la más fácil. “Peregrinación”. Esta no es mía, pero respondo por mi compañero. Aunque pueda tener connotaciones religiosas, si buscas peregrinar en el DRAE, te dirá en una de sus acepciones que se trata de “andar de un lugar a otro buscando o resolviendo algo”. Yo creo que todos, en las Marchas de la Dignidad, buscamos resolver algo. ¿Me equivoco?
    Respecto al espectro político “más izquierdoso”. Podemos estar discutiendo horas y horas sobre qué es la izquierda. ¿PCPE, IU, JCML? La izquierda es un espectro tan grande que hay que diferenciar entre socialdemócratas, socialistas, comunistas… Como decimos, había muchas banderas y símbolos, muchos de ellos de la parte más radical de la izquierda (yo no los voy a considerar malos). El problema fue que la voz cantante la acabaron llevando ellos, y no supieron adaptarse al discurso de la gente que buscaba únicamente los objetivos que se plantearon en el 22-M. Eso puede generar rechazo entre las personas que buscaban una unidad frente a los problemas que tenían. Si rompemos la unidad, ¿qué sentido tienen las Marchas?, ¿que se conviertan en un acto sólo para unos cuantos? Seamos pragmáticos y tengamos un discurso en el que se entienda que somos de izquierdas, pero adecuando el lenguaje.
    Entro a otro asunto (pregunta 11). Es muy difícil saber el apoyo que tuvieron las Marchas de la Dignidad. No te puedes fiar ni de los medios de la derecha más rancia ni de los organizadores. De todos modos, la pregunta no es esa, sino cuánta gente no la apoyó, y si se hubiese tenido constancia de que se iba a soltar ese discurso, ¿cuánta gente se habría sumado? La gente tuvo como referencia un panfleto donde se establecían unos puntos comunes. Si hubiera tenido constancia de que la manifestación se habría convertido en un discurso marxista solamente, ¿crees que habría tenido el apoyo suficiente?

  • […] de una vez acudí a una asamblea del 15-M y, mientras escuchaba a los que allí hablaban, a veces rodeados de cientos de personas, me dieron […]

  • Responder abril 19, 2014

    Jorge Moreno

    Valiente artículo (que ya está levantando ampollas) y más estupenda aun, la pormenorizada aclaración que hace al señor Guille. Hay mucho arrojo en sus palabras amigo Noragueda, aunque por modestia no desee reconocerlo.
    Atentamente, Jorge Moreno

    • César Noragueda
      Responder abril 20, 2014

      César Noragueda

      Lo que ocurre, Jorge, es que hace tiempo que dejó de importarme si levanto ampollas o no cuando expreso mi opinión. Es decir, ya no sería modestia si no reconozco arrojo en mis palabras: simplemente las lanzo porque considero que tengo que lanzarlas, aunque solo sea para que no se me enquisten, y porque alguien las tiene que decir.
      En cualquier caso, no dude de que le agradezco de veras que las valore, las mías y las de Jose Corrales, que también son suyas.

  • Responder abril 19, 2014

    Claudio Rizo

    A ver. El artículo arranca de una sentencia errónea —a mi modo de ver— y que rema a favor de los impulsos del texto: no todos los que callan ante tropelías lo hacen por falta de sentido común, ¡en absoluto! —fijar eso es cuanto menos atrevido—; ni mucho menos por falta de amor propio. La palabra ‘tropelía’ se me presenta inmanejable, cada uno tiene su particular tropelía y contra ella lucha, hasta donde puede hacerlo o quiere. Por otra parte, César, comparto el espíritu que empuja la Marcha y que plasmas en el texto. Ahí estoy de acuerdo. Pero nadie en su sano juicio dejaría de estarlo. Hasta me parece —añado— propagandística o demagógica mi misma adhesión, por lógica de peso puramente empático. Por último, los acontecimientos violentos ocurridos después son pasto para según qué corral periodístico los atrape. ¿Quién fabricó la primera provocación? Discutir eso es vano, por no decir tendencioso. Y acabo, ahora sí: no entiendo lo de “indignas mayorías silenciosas”. No consigo conciliar significados. Ni propósitos.
    Un abrazo, César.

    • César Noragueda
      Responder abril 20, 2014

      César Noragueda

      Hombre, Claudio, es que las tropelías de las que hablamos son muy concretas y nos afectan a la gran mayoría de los ciudadanos porque vienen desde el Gobierno y su gestión de lo público. Y en efecto, no todos los que callan ante las tropelías lo hacen por falta de sentido común o de amor propio; ya lo decimos en el propio artículo: también callan aquellos a los que las tropelías les favorecen. Y si no te refieres a ellos, sea la situación que sea, yo sigo apuntando a falta de sentido común y de amor propio, porque las consecuencias a la larga lo demuestran.
      Dices que nadie en su sano juicio dejaría de estar de acuerdo con el espíritu de las Marchas, pero ese es precisamente el problema: los ciudadanos alienados “no están en su sano juicio”.
      Por otra parte, con franqueza, no me preocupa quién empezó la violencia después de las Marchas: por un lado, a mí me llegaron rumores días antes del 22-M de que iba a acudir gente especialmente para liarla parda, igual que tenemos testimonios de periodistas independientes infiltrados en esos grupos de extrema izquierda acerca de que se entrenan para enfrentarse a la policía y van preparados para ello; y por otro lado, sabemos por esos mismos periodistas que también hay policías infiltrados en esos grupos y testimonios visuales de sobra para afirmar que uno de sus objetivos es reventar las manifestaciones. Es decir, tanto los unos como los otros son responsables.
      En cuanto a “las indignas mayorías silenciosas”, debo insistir en que callarse como una puta o un puto ante los atropellos es una indignidad contraproducente: perjudicamos a los demás cuando son las víctimas y propiciamos que otros callen igual cuando las víctimas seamos nosotros. Acuérdate del famoso poema de Martin Niemöller: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, / guardé silencio, / porque yo no era comunista…”
      ¡Otro abrazo para ti!

      • abril 20, 2014

        Claudio Rizo

        No te preocupa quién empezó la violencia porque nadie conoce ese origen, sólo sabemos las consecuencias; en caso contrario, lo denunciarías. Tú, yo y todos. Faltaría más. En cualquier caso, el efecto conseguido con las Marchas, por cierto, ha sido menor de lo esperado y se diluye, día a día, después de la tormenta mediática. Como tantas otras. Tengo mi valoración de lo ocurrido. No trates de convencerme, hombre. No coincidimos, al menos en “tono”. Sin más.
        Otro abrazo.

  • Responder abril 25, 2014

    Guille

    Sin ánimo de ofender tu artículo lo veo muy alejado de la realidad, alterado para que se congruente con tu ideología política y forma de pensar y para nada es un análisis objetivo.

    No te voy a replicar porque a pesar de haber leído cosas que no son ciertas no tengo tiempo.

    Aquí te dejo un profundo análisis exacto sobre las Marchas de la Dignidad y la situación actual política y social.

    http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2014/03/25-03-14-las-necesarias-marchas-de-la-dignidad-p048-vdef-240314-edit.pdf

    • César Noragueda
      Responder abril 26, 2014

      César Noragueda

      No habrá ánimo de ofender, pero decirle a alguien que está equivocado y no tener la deferencia de explicarle por qué, no dedicarle el tiempo para hacerlo y encima decirle que es precisamente por falta de tiempo (a otro perro con ese hueso, además), no es respetuoso. Y me entristece, porque estaba deseando leer ese relato de las bondades del régimen totalitario soviético y, después de tu último comentario, que me dejaras patidifuso diciéndome cuál es mi ideología política.
      En cuanto al artículo de Vicenç Navarro, con absoluta franqueza, no sé qué es lo que entiendes tú por “un análisis profundo”, pero esto no es más que un panfleto de adhesión con la profundidad de un bidé. Que sí, que dice muchas verdades sobre la situación social, política y económica del país (nada nuevo, por otra parte, ni distinto de lo que ha explicado mucho mejor y con verdadera profundidad en otros artículos), pero lo demás, lo referente al 22-M, no es más que una loa acrítica: da por buenos los absurdos dos millones de asistentes, todo es estupendo y, encima, el 22-M es heredero del 15-M, cuando la realidad es que son antagónicos en espíritu y organización.
      Normalmente valoro a Vicenç Navarro, pero en ocasiones le pierde la ideología, se guarda el pensamiento crítico en el bolsillo de atrás y lanza defensas de individuos o colectivos que, según él, las merecen simplemente por ser de izquierdas. Otro caso fue cuando defendió a la chiflada de la monja antivacunas de la Forcades por lo mismo.
      Y para terminar, te ofrezco ver la conferencia que el histórico Julio Anguita (sospechosísimo de temer que la gente tenga conciencia de clase) dio en la UMH por la presentación de su último libro a finales de 2012. Está en dos partes, esta y esta, que yo he visto por primera vez esta madrugada.
      Además, para que no se te escapen, voy a transcribirte algunos fragmentos:

      Minutos 12.40 al 13.31 de la primera parte:

      “… siempre verán ustedes que hay un ofrecimiento, un tender la mano. Pero eso sí, con un programa por medio. En esto quiero ser muy claro: a mí no me valen los símbolos, a mí no me valen las banderas; yo soy comunista, pertenezco al Partido Comunista de España, pero yo quiero entenderme con alguien y no miro cuál es su simbología, sino cómo vive, cómo lo demuestra actuando en la vida corriente y cuál es la propuesta que trae. Eso, consecuentemente, en los debates, cuando nos pedían «unidad de acción de la izquierda», sí, pero ¿para qué?, ¿para hacer qué cosas? Esa es la obsesión mía del famoso «programa, programa, programa». Es decir, nos unimos para hacer algo; la bandera te la guardas ahora, porque lo que quiero ver yo es qué podemos hacer por nuestro pueblo en el terreno de lo concreto”.

      Minutos 22.09 al 23:

      “La entidad del problema económico es tremenda, estamos al borde de una bancarrota, pero todavía no queremos verlo. Y no me refiero a las gentes que se están moviendo, a los movimientos sociales, a esos que luchan en la red, a los hombres y mujeres de izquierdas, que son un grupo de la población importante, pero no numeroso. La inmensa mayoría está donde dijo el presidente Rajoy cuando nos manifestamos por las calles: son más los que se quedan en su casa, es verdad. Ahí está el problema fundamental para cuando tengamos que actuar para cambiar esto. Porque no nos gustará cómo son pero, sin que ellos cambien, no es posible cambiar las cosas: este es nuestro drama”.

      Minutos 15.20 al 16.06 de la segunda parte:

      “… se ha creado el Frente Cívico, que no impide ni es contrario a mi militancia. Pero el Frente Cívico no se dirige a la izquierda; estamos ya muchos de la izquierda; se dirige a esa masa: vamos a hacer lo difícil, entrar ahí a quitárselos a ellos. Pero hay que hacerlo con un lenguaje inteligente, no ir con el estandarte por delante, sino ir con la propuesta: con los mil euros [de renta básica], con lo de la [nacionalización de la] banca, con la reforma fiscal… La gente necesita lo concreto; la gente, en estos momentos, no necesita grandes discursos, ya vendrán después; tiene problemas inmediatos”.

      Minutos 24.59 al 25.06:

      “Cuando un pueblo quiere, bate las dificultades, pero tiene que estar convencido: a través de qué se defiende, qué propuestas concretas, no por cuestiones ideológicas”.

      Minutos 40.26 al 41.18:

      “Y quiero dejarlo claro: yo no he hecho una propuesta socialista, he hecho una propuesta democrática y de sentido común. ¿Por qué? Porque yo ahora sé que no puedo ir a la gente a hacerle propuestas en nombre del socialismo, y si voy con la [bandera], no me van a hacer caso. Tengo que hacerles propuestas concretas. Es decir, mi carné, al cual no renuncio, lo pongo en la mesa, lo aparto. «Yo aparto mi carné, aparta tú eso de ‘todos sois iguales’, aparta tú eso de que ‘no me meto en política’, haz el favor de apartarlo. Vamos a entendernos ante el problema concreto que tenemos». No conozco otra fórmula de arrebatarle al poder a esa gente que se queda en su casa. Hay que arrebatársela, hay que hacer posible que se venga con estas medidas. Es decir, lo mejor es lo concreto”.

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