Los Reyes son los padres

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…………Dicen que el pesimismo es uno de los factores que dificultan la salida de la crisis. Dicen que la baja autoestima empuja al país hacia abajo, le impiden aprovechar las oportunidades que la crisis hace aparecer. Dicen que estamos deprimidos, desilusionados, que lo vemos todo negro. Y quienes esto dicen suelen añadir que no es para tanto. Que hemos salido de otras situaciones difíciles, que en España hay mucho talento.
…………Hay muchos diciendo estas cosas desde el comienzo mismo de todo esto, cuando, en lugar de crisis, se hablaba de desaceleración, en lugar de batacazo, se pronosticaba un aterrizaje suave, y en vez de recesión, se vaticinaban transitorios crecimientos negativos.
…………Este discurso es útil para vender libros de autoayuda o chorizo, salchichón y ‘chopped pork’. Pero también, al margen de posibilitar momentos de ensoñación que nos permitan una breve evasión de tanta miseria, puede ser peligroso para el futuro. Me explico.
…………La desilusión se produce porque previamente ha habido ilusión. Y una ilusión sobre el futuro desmentida por la realidad debería hacernos aprender una primera lección: cuidado con las ilusiones. El desengaño tiene una condición de posibilidad obvia: habernos engañado antes.
…………Hoy muchos despotricamos contra el sistema político partitocrático en el que vivimos. Los más viejos recordamos bien la ilusión con que vivimos los años de la Transición. Se superaba el franquismo con niveles de acuerdo apenas vistos antes y parecía que por una vez cogíamos justo a tiempo el tren de la historia. Después, el desencanto. Pero hay una lección que aprender del proceso: no hay que caer en el encanto; hay que ser realista y entender que todo cuesta, que no hay procesos finalizados, que siempre acechan los aprovechados, los tiburones, las sanguijuelas dispuestas a sacar tajada del despiste que la satisfacción genera. Mientras nos recreábamos en lo bien que lo habíamos hecho, otros trabajaban para arrebatárnoslo sin que nos diéramos siquiera cuenta, embelesados en una autoestima desmesurada y estúpida.
…………Hace unos pocos años, aunque ya parece una eternidad, pensamos que el país era rico. Jugábamos en la Champions económica e íbamos tras Francia y Alemania, dispuestos a arrebatarles su lugar en la economía mundial. Nunca, desde Felipe II, había sido tan brillante el papel de España en el concierto internacional. Los pisos estaban caros, dijo un ministro, porque había mucho dinero y todo iba muy bien. Nos embarcamos en hipotecas eternas porque todo nos decía que el proceso era inacabable. Los bancos nos animaban, los constructores pagaban y el nivel de vida se elevaba sin cesar. Venían emigrantes, lo nunca visto, y hacíamos cruceros por el Mediterráneo y pasábamos unos días en el Caribe.
…………Ahora sabemos que todo era una ilusión. Que nuestra autoestima se basaba en falsedades y que labrábamos confiadamente nuestra ruina futura. Que muchos no íbamos a poder pagar el cochazo ni la casa, y que se los iba a quedar el mismo banco que nos animaba a pedir dinero sin tasa. Que, a la vuelta de muy poco tiempo, en España iba a volver a existir el hambre y, de nuevo, la emigración se iba a convertir en noticia.
…………¿Debemos ilusionarnos de nuevo? Desde mi punto de vista necesitamos recuperar la autoestima solo hasta donde la realidad nos permita hacerlo. Si nos engañamos de nuevo, volveremos a caer en los mismos errores y volveremos a llamar agoreros antipatriotas a los lúcidos y volveremos a dejar que los listos se aprovechen de nosotros sin hallar oposición.
…………El terrible suceso de la cabalgata de Reyes en Málaga es una metáfora impresionante de nuestra situación. Ilusionados, deslumbrados, embobados por una quimera, nos ha atropellado nuestro propio sueño sin fundamento.
…………Tal vez sea la ocasión perfecta para replantearnos nuestras esperanzas y tener claro que el futuro se construye huyendo de la autosatisfacción y permaneciendo siempre vigilantes.

Borja Contreras

Comentarista y observador curioso de una realidad que aúna lo trágico con lo cómico para cualquiera sensible al absurdo. Nuestra realidad.

2 comentarios

  • Responder enero 17, 2013

    semoi de santboi

    Estimado Sr. Contreras
    Dentro de la naturaleza humana está, sin duda, tanto la ilusión como la desilusión; y creo que es de necios pensar en el ser humano sin ambas condiciones. Malo sería no ilusionarnos por medio a desilusiones futuras. Sin embargo sí es cierto que la vigilancia que reclama debería ser, más que una carga para la sociedad, la simple expresión de valores que, con un mínimo de autocrítica, hamos de reconocer que son mucho menores de lo que muchos piensan. La simple solidaridad, la simple intolerancia -sin miedo a la palabra- de la injusticia, la formación en valores cívicos básicos….¿qué necesitamos para que aparezca simplemente el reproche social como medio punitivo de tantas y tantas pasadas de políticos, banqueros….de turno? Habría que comenzar por las escuelas….

  • Responder enero 17, 2013

    Borja Contreras

    Tiene usted toda la razón. Pero me temo que la escuela está sobrevalorada. Algo puede hacer, pero es una fuerza menor que la familia, la calle o la televisión, que ocupan más horas en la vida que la escuela y gozan entre quienes se van socializando de un mayor prestigio.
    Saludos.

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