Tuerta, bizca o yo qué sé…

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…………Los acontecimientos que han llenado esta semana van a resultar inolvidables. Son tantos y tan llenos de nobleza, altura de miras y grandeza moral que dejan a uno anonadado; no sé si seré capaz de mencionarlos todos pero, como si se tratara de una canción de Joaquín Sabina, haré un catálogo de hechos emocionantes, épicos, a la altura de la época que nos toca vivir:
…………Los trabajadores de la limpieza de Madrid ganan su huelga y logran un acuerdo sin despidos ni bajadas de sueldo. Eso sí, se comen cinco años de congelación salarial y soportarán en sus nóminas el descuento de los trece días de huelga. Esto provoca una reacción en cadena: los medios más reaccionarios tachan a los huelguistas de chantajistas, de tener a los madrileños de rehenes; de todo tipo de cosas. La Alcaldesa pasea entre esquiroles con un bonito abrigo de pieles y lamenta cómo ha salido todo. De hecho, pide una ley de huelga. No es posible que esos pelagatos mileuristas se salgan con la suya frente a alguien que luce una peletería tan elegante. El Gobierno se pone de inmediato manos a la obra. Tal vez porque otros tantos mugrosos, el personal de lavandería de los hospitales madrileños o el del alumbrado público se niegan a aceptar por las buenas que rebajen sus salarios o les despidan. ¿Qué se habrán creído? Si no pueden vivir con seiscientos euros… que se vayan del pueblo, como diría Gila.
…………Por otro lado, el muy católico Ministro del Interior sigue colocando cuchillas en las verjas de la frontera melillense. El Presidente dice desconocer si hacen o no daño. Tal vez se trate de cuchillas ‘light’, bajas en filo. De paso, se esmera en preparar una Ley de Seguridad Ciudadana que deja en mantillas la recordada “patada en la puerta” de Corcuera. Los políticos se defienden y procurarán por todos los medios evitar toda disensión que no pueda ser silenciada. Los casos de violencia que se han vivido en estos últimos dos años  con policías —o ‘mossos’— como protagonistas ponen demasiado en evidencia a nuestra nobles autoridades. Habrá de poder castigarse a quien haga alguna foto inconveniente, pues de lo contrario tendrá que venir el indulto y eso canta mucho.
…………El inefable Wert aprueba su inefable LOMCE. La inefable señora Gomendio se vanagloria del enorme apoyo obtenido en el Senado. Sólo les apoya su propio partido, pero tal vez se temía no lograr ni eso. La Filosofía queda como disciplina residual, los concertados obtienen ventajas y el profesorado interino, si quiere trabajar, habrá de esforzarse por lograr el favor de algún director o directora. Otra ocasión de oro para pelotas, alabanciosos y ventajistas varios.
…………En Hacienda se perfila una rebelión al hilo del oscuro caso de la multinacional CEMEX. Sale a la luz que el Ministerio actual, el de Montoro “Manostijeras”, ha realizado trescientos relevos en puestos de libre designación desde su acceso al poder. Algunos inspectores cuestionan la limpieza de la Agencia Tributaria ante las grandes empresas, y manifiestan sospechas de trato de favor e injerencia política. Hacienda somos todos…
…………Y, por último, la justicia. En mitad de la vorágine de excarcelaciones por la anulación de la doctrina Parot, encontramos permanentemente cuestionados a todos los jueces que investigan las tramas de corrupción que han llenado de iniquidad nuestro país. Y de vergüenza. Son los jueces los señalados, mientras trabajan en condiciones precarias y sometidos a presiones difíciles de aguantar. Porque las leyes las hacen quienes las hacen y, si alguien ha de pagar, acabará siendo el juez. Mientras, los partidos ultiman su reparto de las plazas en el Consejo General del Poder Judicial. Poniendo en todo lo alto, como de costumbre, la democrática división de poderes.
…………Tal vez por eso un personaje como Camps se permite chulear a la justicia. A fin de cuentas, tiene a un amigo íntimo de Presidente. Pero no todo funciona así. Las peticiones de pena a diversos manifestantes en diversas protestas públicas y sus juicios demuestran la agilidad de nuestro sistema judicial. No seamos derrotistas: no siempre la justicia reacciona mal o tarde… Y es que la justicia en España, más que ciega es tuerta, o bizca, o yo qué sé…

Borja Contreras

Comentarista y observador curioso de una realidad que aúna lo trágico con lo cómico para cualquiera sensible al absurdo. Nuestra realidad.

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