Gallardetes piratas

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…………Siguen las aguas revueltas por toda la geografía nacional. Las decisiones gubernamentales son contestadas por cada uno de los sectores que se ven afectados por la ola gigante de recortes y menguas que parecen seguirse de nuestra crisis, que se acerca ya al lustro. Y digo que “parecen seguirse” porque no está del todo claro que las decisiones “que a nadie gusta tomar”, según nuestro Presidente, sean sin más consecuencia de las dificultades económicas —graves— que nos asedian. De hecho, parece más bien que dibujan un trazado hace tiempo decidido y que presenta características mucho más ideológicas que económicas.
…………Estos días hemos seguido la llamada “marea blanca” de Madrid. Los profesionales denuncian la privatización de la sanidad mientras los responsables políticos, incluido el delfín de la acechante señora Aguirre, niegan que la misma se esté produciendo.
…………Hace mucho que los que trabajamos en la enseñanza denunciamos la privatización vía conciertos que va partiendo en dos nuestro sistema educativo. El mismo tiempo que llevan negando tal proceso los responsables políticos del sector.
…………Ahora se plantan en la calle profesores y alumnos de la Universidad Complutense denunciando la asfixia de unos presupuestos nuevamente mutilados. No son los primeros. Ya tuvieron lugar protestas similares en otros lugares, por ejemplo, en Murcia, que no tienen tanta repercusión mediática. Ocasión habrá para entrar a fondo en el tema universitario más adelante. Se multiplican, no obstante, las universidades privadas, se dan facilidades máximas a sus promotores y algún banco se adelanta en la carrera por hacerse con el suculento mercado de los créditos para estudiar, colocando incluso sus oficinas en el interior de los recintos universitarios sin que a nadie parezca escandalizarle. Aunque los alumnos salgan ya seriamente hipotecados de su carrera.
…………Pero hoy quisiera hablar de ese personaje pintoresco de la política nacional llamado Alberto Ruiz-Gallardón. Es ministro de Justicia y ha elaborado una ley de tasas judiciales que asombra al más templado. Digo que es pintoresco porque durante años enseñó al mundo una cara más o menos amable que le hizo tener, por un lado, buena imagen entre el público progresista menos perspicaz y, por otro, un radical rechazo, que llegaba hasta el insulto, por parte de la derecha más cerrada.
…………Ruiz-Gallardón es un responsable político que ha dejado al Ayuntamiento de Madrid con una deuda descomunal. Ha perseguido con ahínco “el sueño olímpico” destinando a su fallida consecución un buen pastizal. Pero ahora, desde su ministerio y al hilo de los recortes provocados, en parte, por él mismo, no tiene empacho en cercenar las libertades más elementales de los ciudadanos, defendiendo con argumentos cínicos su incalificable actuación, que recibe hoy el rechazo unánime de todos los sectores que participan en la administración de Justicia. No es solo que se paguen tasas, sino a cuánto ascienden las mismas.
…………Sin entrar en otras consideraciones, sólo un caso: quien sea estafado por su compañía eléctrica, banco, aseguradora o empresa prestataria de cualquier servicio por un montante inferior a ciento veinte euros no reclamará jamás en los tribunales, puesto que, en cualquier caso, perderá dinero. Son unas tasas tan disuasorias que abren el campo a la impunidad, a la injusticia que el Estado tiene el deber de subsanar, ya que en ello le va su legitimidad.
…………Sanidad, enseñanza, justicia. Las patas del Estado del bienestar que tan poco hemos degustado en este triste país, caen bajo una administración que acaba con el consenso constitucional de la Transición y nos aboca a años de conflictividad y sufrimiento.
…………La Constitución define España como “un Estado social”. El ministro Gallardón ha terminado con la última pata de esta construcción nunca acabada del todo. Y todos los miembros del Gobierno lo hacen mientras niegan sus actos como cínicos piratas.
…………Sobre la justicia española ya no pesan las críticas por su lentitud o la polémica sobre su escasa independencia. Pesan las dudas sobre su misma legitimidad desde el momento en que institucionaliza la discriminación económica.
…………Gallardetes piratas nos cercan en esta dura travesía. Parece difícil que logremos llegar, pacíficamente, a buen puerto.

Borja Contreras

Comentarista y observador curioso de una realidad que aúna lo trágico con lo cómico para cualquiera sensible al absurdo. Nuestra realidad.

6 comentarios

  • Responder diciembre 1, 2012

    murúa

    debo de lamentar que las cosas sean así. Totalmente de acuerdo con el comentario.

  • Responder diciembre 1, 2012

    se moi de sant boi

    así son las cosas, efectivamente. Trazado de ruta planificado? Creo que es otorgarle mayores capacidades de las que tienen. Posiblemente sean carroñeros oportunistas más que depredadores capaces de planificar. O seguramente se juntan las dos especies en el momento actual.
    Murúa, nada de lamentos. Hay que ser más hombre y actuar

    • Responder diciembre 1, 2012

      murúa

      Es que uno tiene una cansera…

  • Responder diciembre 3, 2012

    murúa

    En cualquier caso, Borja, es cierto que hay un quebranto de la protección de los derechos, especialmente frente a las instituciones públicas; se propicia la inmunidad frente al poder de los actos dirigidos a los más débiles; ¿habrá reacción popular?

  • Responder diciembre 3, 2012

    Borja Contreras

    Gracias a los dos por seguir ahí.
    Murúa, las reacciones populares llegan despacio pero constantes, sólo que el número de frentes abiertos es enorme. Sanidad, educación, dependencia, hipotecas, justicia, cultura…
    Se echa de menos una reacción con sentido de la globalidad.
    Me ha sorprendido un tanto —comprendiendo lo problemático de la situación— que con el gallardonazo, a mi juicio, lo que puede traer consecuencias más graves a la larga, pase un poco de refilón, como si no acabase de verse claro, que es el eslabón que apuntala decisivamente los demás abusos.
    Saludos.

    Moi, los carroñeros en este caso dan la cara por los depredadores. Sí hay planificación y desde hace tiempo. Saben que revertir estos cambios será muy difícil, y los llevan a cabo según se lo permiten las circunstancias.
    Hasta otra.

  • Responder diciembre 4, 2012

    murúa

    Es verdad que el gallardonazo pasa algo desapercibido y que es como un cancer, una enfermedad interior. Pero atención que entrre abogados y algunos estamentos judiciales suenan tambores de insumisión.

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