‘Habemus’, sí, ‘habemus’

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…………Otra vez hemos asistido a la elección de un Papa como si de un espectáculo global se tratara. Las televisiones se han volcado en el acontecimiento y Televisión Española acentúa su transmutación en Televaticano que ya se intuía desde hace unos meses.
…………Un no creyente, desafecto de la Iglesia católica, puede tener la tentación de pensar que todo esto no va con él. Que, a fin de cuentas, se trata de elegir al jefe de un club privado y, por lo tanto, allá ellos con sus decisiones. Puede parecer que para quien no sea católico el asunto es ajeno y no merece la pena pararse a pensar en él. Mucho menos opinar o mostrar preferencias, ya que se trata de una institución de otros, por lo que sólo debieran opinar quienes a ella pertenecen.
…………Obviamente, el asunto no es tan sencillo. Cualquier partidario del laicismo desearía que así fuera, pero resulta que la influencia de la Iglesia sobre los Estados, muy especialmente sobre el nuestro, es de tal calibre que a todos nos va algo en la elección del Jefe de Estado del Vaticano, así como a todos nos va algo en la elección del Presidente de los Estados Unidos de América o en la del Presidente del Fondo Monetario Internacional. La diferencia principal entre unas y otras es que en las elecciones americanas vota el pueblo…
…………Muchas veces me he preguntado por qué no podemos participar los ciudadanos del Imperio en las elecciones de Estados Unidos, ya que tal vez nos vaya mucho más en ellas que en las domésticas, en las cuales, a fin de cuentas, elegimos a los domésticos regionales de la gran potencia. Otro tanto pienso cuando se elige al jefe del catolicismo. Pero en esta cuestión todo es mucho más difícil, ya que en ella ni siquiera participan los miembros del club, sino sólo un puñado de hombres elegidos para el puesto que ocupan por la propia jefatura vaticana.
…………Los creyentes piensan que la elección es obra del Espíritu Santo, pero ello no evita los debates, los círculos de influencias y clientelismos, las camarillas, los secretos de Estado y los dimes y diretes sobre los supuestos papables. No hace muchos meses se eligió al Patriarca de los cristianos coptos en Egipto. También creen en la elección divina de quien ocupa el cargo, pero ellos, más consecuentes, no proceden a debates ni votaciones, sino que recurren a una mano inocente que extrae de una cesta, en la que se depositan todos los nombres de los elegibles, la papeleta que decide el nuevo Patriarca.
…………Dada la constante presión de la Iglesia sobre los asuntos del Estado, dado que nos cuestan un pastón, dado que pretenden imponer sus convicciones morales sobre el resto de la ciudadanía, no estaría de más que pudiésemos todos participar en una elección que va a jugar un papel importante sobre nuestro futuro. Además, el Espíritu Santo lo mismo puede iluminar a un grupito de provectos cardenales que a toda una ingente masa de personas, sean creyentes o no. A fin de cuentas, el Espíritu sopla donde quiere…
…………La frasecilla es del todo válida: ‘habemus papam’, seamos creyentes o no.

Borja Contreras

Comentarista y observador curioso de una realidad que aúna lo trágico con lo cómico para cualquiera sensible al absurdo. Nuestra realidad.

7 comentarios

  • Responder marzo 16, 2013

    Carmen

    Da miedo que en el siglo xxi unos señores con faldas y puntillas sigan atropellandonos con sus obsesiones. Buen articulo.

    • Responder marzo 18, 2013

      Borja Contreras

      Gracias, Carmen. Da miedo a veces, a veces risa y, sobre todo, da mucha pena…

    • Responder marzo 19, 2013

      Daniel Robles

      Qué raro doña Carmen, tengo la impresión de vivir en otro país diferente al suyo; yo en ningún momento me he sentido atropellado “unos señores con faldas y puntillas”, tampoco por los trajes estrafalarios de los gays en su fiesta anual. Suyo, Daniel Robles

      • marzo 19, 2013

        Carmen

        Estimado Sr. Robles:
        Quizá el hecho de que sea Vd., un hombre le impida ver el sesgo con el que muchos de estos señores con puntillas se refieren a las mujeres, cómo tratan a las monjas y su afán en mantenernos como meras incubadoras con faldas. No olvido tampoco cómo pusieron el grito en el cielo cuando se empezó a usar la píldora anticonceptiva, cómo han señalado con el dedo a las madres solteras -olvidando curiosamente señalar de la misma manera al padre- o su reciente afán de imponer como asignatura su forma de pensar. Y para finalizar, los gays pueden vestir como les plazca por que que yo sepa nunca se han empecinado en convencer a nadie con su forma de pensar. P.D.: si Vd., fuera a ver el Vaticano como mujer, no podría entrar en muchos sitios con minifalda o sin mantilla….Un saludo

  • Responder marzo 17, 2013

    Antonio Celis

    Muy buen artículo. Incluso artística y mediaticamente es algo digno de analizar. Sin embargo, dudo que la Iglesia tenga tanta influencia hoy como la que se le suele adjudicar.

    • Responder marzo 18, 2013

      Borja Contreras

      Gracias, Antonio. Una de las cosas interesantes del cónclave es el ceremonial, el ritual que lo envuelve. Es un espectáculo de arqueología e historia viva siempre interesante.
      La influencia… Yo trabajo en educación y ahí la vivimos todos los días. Tenemos en los centros públicos profesores de Religión Católica pagados por el Estado pero nombrados por el obispado, mediatizan los horarios, el calendario escolar, interfieren en los contenidos de determinadas materias… Por no hablar de la cantidad de fondos que se dedican a la subvención de centros educativos confesionales.
      La nueva ley de educación de Wert tiene a los obispos como inspiradores y beneficiarios.

      • marzo 18, 2013

        Antonio Celis

        Desconocía tal influencia. Espeluznante. Una lástima. Gracias por la información.

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