Rajoy y Aznar, ¿la antítesis del deseo?

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…………La diputada de Compromís en Les Corts, Mireia Mollà, ha concedido una entrevista rica en chicha en las páginas de Interviú. El calado de sus declaraciones lo es más de tono húmedo que de peso, o argumentario, para entendernos. Querría relajarse por un día, vamos. Y es que ella puede. Vaya que si puede. Su dotación genética le regaló una belleza objetivamente fetén. Gustosa para unos, los más, seguro; para otros puede que no tanto, en su derecho de “rarear”, que todos lo tienen. Pero observada la diputada al calor de los cánones de “éxito estético” que imperan en este siglo, sin tacha. O sea. Dicho lo cual, explico. En Interviú, ella no calló. Ni calló ni midió. En cuanto al sexo de otros, pues de eso trataba la peli acordada.
…………Y desbarró, pero sólo de haber sido varón el autor de sus merecidas angustias. Pues se deslizó con afirmaciones que, al revés, en boca de hombre cualquiera hacia mujer cualquiera, bien hubieran sido por ella misma reprendidas como de machistas amén de propuesta de grillete hacia el violador de esa igualdad de género por la que tanto pelea. Veamos a los señalados: “Rajoy y Aznar son la antítesis del deseo”, dejó caer entre calores de animosidad, vaya. Por más que objetivamente era para hacerle la ola por su clarividencia. O esta otra perla, que tampoco queda coja en machismo camuflado (si me permite la valencianista hacer uso de su propio lenguaje): Francisco Camps, Juan Cotino y Rafael Blasco son “el trío de las Azores antimorbo. El trío lalalá”.  Suavita, la chica.
…………Bien que el tono viste desenfadado, o así quiero verlo, pues no suelo leer ni escuchar al personal desde la mala fe. La cuestión que me planteo es que si, a la inversa, o sea, de haber sido de varón hacia hembra, en similar verbo distendido, para entendernos, oCompromís sea, sólo cambiando de orden el sexo del manifestante, ella también hubiera apreciado el desenfado del macho que a la inversa se desfoga con una verdad íntima. Ejemplo. Rajoy, en Interviú. Insito: ejemplo, invención, situación extractada de novela fantástica —lo que quiera usted pero que sea irreal, ¡que nos emparedan!—: “Mónica Oltra con su sola presencia disminuye tanto mi libido que estoy por demandarla por daños y perjuicios del 1902… Ja, ja, ja”, imaginen que finiquita el presidente su jocosa intervención en la revista de marras. O el mismo Azar, tratado por Mireia de “antítesis del deseo”, que dijera columpiando su bigotillo entre sílabas y vocales: “Mireia Mollà está buena del carajo, vale, pero en verdad me pone tan poco como Di María cuando se enfada con los madridistas y les espolsa un meneo de atributos en pleno Bernabéu”.
…………No es de recibo. Bueno, no lo sería. Hablamos, pues, de situaciones inventadas. Como tampoco es de recibo lo de la hermosa Mireia. Siendo, en cambio, real. Pero ella es mujer, y bien parece que ciertas mujeres arguyen hoy un derecho de pernada en la expresión que no están dispuestas a respetar en el hombre. En la misma entrevista, abundo y retomo, se quejaba la de Compromís de que algunos diputados muestren su machismo de cuna por el mero hecho de decirle entre sesiones: “Calladita estás más guapa”. Recuerdo que a mí esa frase tan para ella “hiriente” ya me la soltaban en el colegio, y dudo que lo fuera por mi beldad masculina, sino más bien por “la insoportabilidad” de mi carácter en ciertos momentos. Quería o quiero hoy intuir. Pues todos hemos usado esa expresión ante un plomazo de tío. O de tía. Ya esté bueno o buena. ¿Qué más da? Eso era lo de menos. Por el peñazo de tío o de tía que representaba, para entendernos. Entendernos y desfacer entuertos de machismo abusivo y ventajista que en el día a día, tan de continuo, hasta resultan risibles y apuntan un flaco favor a aquello que defienden.
…………El problema a este particular reside en que hoy todo se saca de contexto para llevarlo al plano de la modernidad más sonrojante, extravagante y extremista. Y que Mireia, precisamente ella, se refiera a Rajoy y Aznar en una publicación de “tetis” como “la antítesis del deseo”… Bueno. No sé.
…………O sí. Que al final todos quedamos retratados. Hasta los que blanden la más justiciera bandera.

4 comentarios

  • Responder agosto 27, 2014

    Pablo

    Me parece que de un tiempo a esta parte el feminismo está quedando en una evidencia más que sonrojante, por este tipo de actuaciones. Es lo que ocurre (y puede que me caigan palos) con el racismo o la homofobia: que quienes dicen luchar por la igualdad en esos temas, en muchos casos que no todos, están fomentando todo lo contrario.

    Me da miedo que como el ser humano es un poco bobo (para qué engañarnos, un servidor más que ninguno), y la opinión de la masa es más bien pendular, lo que va a acabar pasando es que regresaremos a una sociedad profundamente machista y desigualitaria, y todos los años de lucha habrán sido en balde.

    Ojalá me equivoque.

    • César Noragueda
      Responder agosto 27, 2014

      César Noragueda

      No confundamos a Mireia Mollà ni a otras personas determinadas con “el feminismo”, que es mucho más amplio de lo que la mayor parte de la ciudadanía percibe.

    • Responder agosto 31, 2014

      dalek_fan

      A mi sin embargo me parece que a veces la gente debería pararse a leer lo que escribe antes de darle al botoncito de enviar. Es un ejercicio por lo demás muy sano que puede servir para evitar escribir cosas cuanto menos cuestionables.
      Como en este caso la afirmación de que los luchadores contra la homofobia, racismo, sexismo, etc, fomentan lo contrario.

      ¿Conoce usted el término “victim blaming”o “culpabilización de la víctima” en castellano?. Es una forma de no-pensamiento consistente en culpar a la víctima de su propia desgracia, con mecanismos tan retorcidos como afirmar que con su actitud fomenta el odio contra si misma, quizá porque al parecer es muy “agresiva” o cualquier otra pseudo-racionalización que emitan aquellos que no ostentan la condición de víctima y que en no pocas ocasiones coincidirán con su agresor.

      Para regresar a una sociedad profundamente machista antes hay que haberla abandonado, cosa que si se miran estadísticas sobre los comportamientos en pareja de los jóvenes, puede verse que no ocurre.
      Como también el hecho de que mientras rebuznos como los del señor León de la Riva son casi unánimemente repudiados, basta con abrir las páginas de cualquier revistilla tipo GQ y semejantes, o simplemente encender la televisión, para encontrarse todo tipo de artículos y diatribas sobre lo que “debería ser el feminismo” o incluso sobre por qué “en realidad el feminismo es malo, debería buscarse la igualdad”, todo ello regado con la tradicional visión de la feminista cabreada odiahombres (uno se preguntará por qué se cabrea, es algo muy dificil de entender al parecer).

      La homofobia, el racismo/xenofobia, el machismo, y toda clase de discriminaciones, no son nunca jamás responsabilidad ni culpa de la propia víctima, no importa lo supuestamente (recalco supuestamente) cuestionable que pueda ser su comportamiento a ojos de lo socialmente establecido.

      Y su aumento es tan sencillo de explicar como entender que la sociedad empieza a cambiar, que ciertas actitudes no se ven con tan buenos ojos, y que quienes gustaban de mantener esas actitudes contraatacan y buscan nuevas formas mas sutiles de ponerlas en práctica.
      Por ejemplo, no es casualidad que cuanto mas visibles son las personas LGTB, mas riesgo puedan correr en multitud de paises, y ser aprovechadas de pimpampum nacionalista-religioso contra la “injerencia de occidente y su decadencia” (como es el caso de la Rusia actual).

      Y ya para acabar en el caso de esta entrevista por lo que veo de carácter marcadamente sexual ya desde el principio, esta chica ha hecho lo que de forma mas sutil y bastante mas insidiosa se hace en tropecientas columnas y análisis publicados en medios presuntamente serios, sobre la mayor parte de figuras políticas femeninas, a saber, dedicarse a analizar dichas figuras mas por apariencia y looks que por otra cosa.

      O sea que no, todavía no es lo mismo, por mas cuestionable que sea (que lo es)

  • Responder septiembre 11, 2014

    Claudio Rizo

    Creo que, o no leyó, o lo hizo en mal estado o, puede, se equivocó de destinatario. Tres dudas me asaltan, atendiendo al “desbarramiento” de su esforzado comentario. Ni tangencialmente toca el alma del escrito. Siento no poder reconvenir.

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