Las concertinas de Rajoy

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…………Oí decir a Rajoy que no está seguro de que las cuchillas corten, sí, esas de Melilla, y que antes de nada va a encargar un informe para cerciorarse de su peligrosidad. No sea que de buena fe las retire y que manos, piernas y cuellos horadados hayan sido acaso una invención, malhadada. Que los inmigrantes y su aparato propagandístico, más si son irregulares, son muy dados a eso: hacer pasar por cierto lo que no es. Que les pirra quejarse, vamos.
…………En cualquier caso, entiendo al Presidente en su cautela. Entre que llega y no llega el papelito, un añadido por aquí, una leve corrección por allá, una duda que a última hora se levanta por acullá, el enrejado melillense seguirá haciendo su trabajo: desollar la piel del atleta improvisado. Son muertes menores, deben pensar. De todos modos, ya sabemos que la valla separadora se traducirá más tarde en datos, en resultados de política eficaz contra la inmigración irregular que el aspirante a renovar o conquistar gobierno esgrimirá en loor a sus esfuerzos y hazañas. Como a su manera sigue haciendo Aznar desde la ultratumba de su petulante marginalidad cuando se refiere a los incontestables datos económicos que circundaron sus años de paz y bonanza al frente del país. Claro, que de los lodos que levantaron aquellos polvos, ya se los atribuye a otros. Que artero lo es un rato.
…………Es curioso, de cualquier manera, la prevención advertida en Rajoy a este respecto, su exceso de celo en esta materia que descansa por entero en la dignidad de una persona “de subgrado” cuyas lesiones pretende verificar, tarde lo que tarde, frente a la extraordinaria celeridad con que acomete recortes en esta tierra de las oportunidades. O “ajustes”, que al oído le cae mejor; o cuando, sin ambages, se ríe en nuestra cara de tonto el ministro del ramo de los cojones al hablar de “restructuración del sistema”. Ahí no se da demora ni cautela ni leches probatorias que valga. Se aprueba y ya está. ¡Que gima el vulgo! ¿De dónde, pues, tanto cuidado y pachorra para contrastar oficialmente la herida de una divisa en lomo humano?
…………Cuando me afeito en la mañana, por añadir luz, las marcas de guerra previas ya me han probado que, si no despierto del todo, puedo deslizar un tajo sobre mi distinguido bronceado. Son galones que acuden a uno tras descuidos reiterados. Sin leer las advertencias de la funda, pues, puedo llegar a deducir yo solito que un mal uso de mi cuchilla de afeitar me dejará un adefesio de cara. Para esa intuición no necesito informe del bueno de mi vecino, por muy en todo que esté. Como tampoco preciso declaración de Vulcano acerca de la agonía que las lanzas de los infames lanceros le provocaban minutos antes de su derrumbe, o para llegar a comprender el caradurismo de aquel diputado pepero que, para explicar la salvajada, afirmó que en el toro un sufrimiento genera idéntico grado placer, sí, como lo leen, hasta el punto de fundirse ambas sensaciones, dolor y gusto, en un todo perfecto de satisfacción y anestesia en la res. Y el muy cabroncete cobra por decir eso.
…………Hay cosas que se saben, señor Presidente. Por eso me dolió tanto escucharle decir que necesita ese informe para actuar y retirar el enjambre de cuchillos sobre los que saltan grupos de personas huyendo de no se sabe qué demonio. Que para tumbar esa valla coronada por concertinas, señor Rajoy, se impone la necesidad de esperar el resultado de un burócrata acomodado que atestigüe con desdén la agresión perpetrada. Bastaría con acordonar el Congreso, por ejemplo, con infinidad de esos aguijones de hierro afilado con el solo fin de evitar que sus señorías se ausentaran “a la francesa” en mitad de una sesión. Tan habitual, que lo es. De ahí podría salir el informe que reclama. En un hipo, se lo aseguro. Cuando la intuición falla, Presidente, nada como lo empírico y vivido en carne propia para cerciorarse. Ya lo dijo el filósofo. Y a eso voy.

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