Sólo dos maestras

6 Shares 6 Shares ×

…………Se llaman Mercedes e Isabel, Isabel y Mercedes. Tanto monta, monta tanto. Son maestras. De escuela pública, a pesar de llevar años jubiladas. Maestras morirán.
…………Isabel tiene en sus ojos dibujados los olivos de su Ibros natal. Mercedes refleja el señorío y la discreción de la Lorca que la alumbró. De muy niña, Isabel fue atacada por un virulento brote de poliomielitis que le dejó gravísimas secuelas. Ibros es pueblo agrícola y atesora entre sus calles de cal y arenisca los restos de una milenaria acrópolis ibérica, El Callejón de los Peñones: una imponente muralla labrada con colosales bloques, que sigue velando los sueños de los ibreños. Ciclópeo es también el temple de Isabel. Sus padres, de olivácea raigambre campesina, no la protegieron en una campana de compasión: la hicieron labrar su camino de la única manera en la que ellos podían hacerlo. Estudió, a costa de enormes sacrificios, primero en su pueblo y, luego, en Baeza. Consiguieron darle carrera, y ella, indomable, bregó por sacar las oposiciones.
…………A su primer destino, una cortijada de la alta Alpujarra granadina, llegó a lomos de mula, escoltada por su padre. Sin agua. Sin luz. Con el exiguo sueldo de una maestra en los años del “pasa más hambre que un maestro de escuela”. Dejada de la mano del Gobierno. Socorrida por sus decenas de vecinos, que con guisantes, huevos y los pobres frutos que lograban arañarles a aquellos secarrales, ayudaban a abastecer su frugal mesa. Isabel respondió como sabía. Enseñó a sus hijos, dejándose el aliento en ello e intentando hacerlos personas de provecho. Se empecinó en que su futuro no fuera tan duro como el presente de sus padres. Por las tardes, acabadas las clases, enseñaba a las mujeres tareas del hogar y manualidades. Daba clases a quienes querían sacarse el carnet de conducir, alfabetizaba a unos y los ayudaba en cualquier trámite.
…………Hoy deja correr alguna lágrima al recordar la reciente visita con sus sobrinas a aquellos andurriales perdidos y constatar que la escuela, su escuela, está abandonada, y con ella, muchos de los cortijos adyacentes, a cuyos moradores llenó de vida.
…………Coincidió con Mercedes, que llegó a Magisterio tras pasar primero por estudios de Biología y Farmacia, en Albolote, un pueblo de la vega de Granada. Compartieron su amor por la enseñanza, volcando su bien hacer con la fase más difícil: la educación infantil, con criaturas entre tres y seis años. No son mujeres normales; tampoco iban a ser, entonces, maestras del montón. Para ellas, enseñar es algo sagrado. Tenían bien presente lo que dijera Séneca: “Altius praecepta descendunt, quae teneris imprimuntur aetatibus” (“Arraigan más profundamente las enseñanzas que se han sembrado en las tiernas edades”).
…………No se conformaban con educar según les marcaban desde la Administración. Supieron trasmitir su amor por la enseñanza pública y contagiar a las familias que tuvieron la suerte de encomendarles a sus hijos. Sin ninguna ayuda oficial, sólo con las manos de los propios padres y abuelos y la cesión de los materiales por algunas empresas locales, levantaron La Casita, una casa en miniatura, donde los niños pudieron aprender, jugando, los rudimentos básicos de la vida cotidiana. Allí aprendían a planchar, organizaban turnos de limpieza, decoraban cada una de las estancias, cuidaban de sus muñecas. Sin distinguir ni entre sexos ni condiciones sociales.
…………No les fue suficiente. Visto el éxito de su iniciativa y contando ya con el apoyo de alguna administración, erigieron Albolut, una reproducción adecuada al tamaño de sus alumnos del pueblo en el que vivían. Allí está la iglesia, la plaza de abastos, el Ayuntamiento. Los niños, sus criaturas, les daban vida a esas instalaciones: unos eran los guardias municipales, otros, los comerciantes, otros, los sanitarios… Esto fue en 1992. Ahora, los mismos que les pusieron piedras en los inicios de su proyecto, venden este como “un equipamiento educativo único”.
…………Vivían por y para sus niños. Los llevaron a su bautizo de mar en un navío militar. Les dieron un paseo en globo sobrevolando la Alhambra. Organizaron acampadas de un día, disfrazados todos, con la temática que hubieran desarrollado en clase. Todo para criaturas de cinco años. Y con el entusiasmo y devoción de las familias.
…………Pero en un país donde la mediocridad es religión y la envidia es deporte nacional, pronto empezaron a ser vapuleadas por algunos compañeros y, sobre todo, por la Administración, que quiso colgarse medallas y laureles que no eran suyos. Siguieron dejándose los dientes con sus alumnos, hasta que las secuelas de la polio jubilaron a Isabel.
…………Ya están ambas jubiladas. Sus proyectos, monumentos al buen hacer de dos maestras excepcionales, dormitan en espera de profesionales y gestores que agarren su testigo. Pero les queda la gratitud de aquellas familias que hicieron realidad su sueño. Y el recuerdo de sus niños.
…………Vaya con estas líneas mi homenaje a ellas, como representantes de esa raza indómita de maestros de la enseñanza pública que, contra el viento de la medianía y la marea de la envidia, dignifican una profesión vital para la buena salud de esta nación. Y que tan poco reconocimiento y gratitud reciben de la sociedad a la que confían sus frutos.

14 comentarios

  • Responder agosto 19, 2012

    Marien Perez Zarauz

    Gracias, Aris, por rendirles este homenaje a esas dos mujeres maravillosas que son mi Tia Mercedes y su amiga Isabel. Para mi siempre han sido un referente en mi vida. (Escribo desde Italia y aqui los acentos no se pueden poner, porque el teclado no los tiene)

  • Responder agosto 20, 2012

    Pepa Botella

    Emotivo texto, Arístides. Personas así son las que nos han servido de referente a muchos de nosotros. Son ejemplos de fuerzas titánicas y a veces uno se siente Sísifo intentando seguir su rastro, pero personas así también nos mostraron que la perseverancia es una forma de inteligencia superior y es entonces cuando retomamos de nuevo la pesada roca y decidimos continuar por los caminos que mujeres así han transitado.Te seguiré en esta faceta tuya de articulista. Basia

  • Responder agosto 22, 2012

    Olga Ariño

    Gracias, Aris, por contribuir con tan bellas palabras a un agradecimiento compartido, públicamente merecidísimo, a estas dos MAESTRAS (con mayúsculas). Tuve la inmensa suerte de visitar con Marién la casita en miniatura, y hasta pudimos jugar a las cocinitas en su interior (eso sí, agachadicas entramos, pues ya nuestra edad, por entonces, cuadruplicaba la de los destinatarios de tan magna obra). Todo cuanto se diga sobre Mercedes e Isabel será poco para agradecer cuanto hicieron, en favor de los niños, por AUTÉNTICA VOCACIÓN. ¡Un fuerte abrazo a las dos!

  • Responder agosto 22, 2012

    Isabel Reyes y Mercedes Zarauz

    Para ti, Arístides, nuestra más sincera gratitud por tus palabras de reconocimiento y admiración. Cuando se enfoca el trabajo como una exigencia personal de realización y como un medio de ir devolviendo a la sociedad aquellos valores que recibiste de tus mayores; cuando no se buscan honores y lisonjas tras el trabajo bien hecho y cuando se vive como un privilegio el hecho de haber podido elegir el trabajo que desarrollas, podría decirse que la sonrisa de un niño o la confianza de unos padres, al entregarte el más preciado de sus tesoros, cada mañana, hacen que te sientas afortunada y te exijas dar la mejor respuesta que puedas. Así ha ocurrido a lo largo de toda nuestra trayectoria profesional y, si bien es cierto que hemos tenido que sortear toda clase de obstáculos y dificultades a lo largo del camino, que se nos ha regateado y negado una buena parte de lo que por derecho nos correspondía, también es cierto que hemos tenido multitud de satisfacciones y, hoy, vivimos nuestra jubilación con la satisfacción íntima -esa que nadie puede arrebatarte- de haber cumplido con la exigencia de poner lo mejor de nosotras mismas en cada uno de nuestros proyectos y hasta de haber visto realizado un sueño. Si, además, con frecuencia recibimos el sincero homenaje de nuestros alumnos y alumnas, o de sus padres, a la voz de Seño, ¿Te acuerdas de mí?… o el de otros profesionales de la educación, como tú, que también se empeñan en dignificar esta noble profesión, nos sentimos colmadas de dicha y de sincero agradecimiento. Son muchos, muchísimos, los docentes que, desde las Escuelas de Educación Infantil, los Colegios, los Institutos y las Universidades se entregan a diario, con la mayor generosidad, a despertar intereses, desarrollar aptitudes y transmitir valores, de manera silenciosa y modesta, sin que la sociedad sepa reconocer, en muchos casos, el valor de su esfuerzo. Por eso, en tiempos difíciles, como los que vivimos ahora, nos gustaría transmitirles nuestro convencimiento de que es necesario seguir haciéndolo con ilusión, por las nuevas generaciones y porque no debemos negarnos a nosotros mismos la satisfacción de realizar, con el respeto que merece, esta hermosa labor.

  • Responder agosto 23, 2012

    Ana Larios

    Gracias Arístides, por este homenaje sin duda merecido y compartido por tod@s los que las queremos.

  • Responder agosto 27, 2012

    Angela Zarauz Sancho

    Leo emocionada este pequeño homenaje a estas dos grandes mujeres. Todo lo que se diga sobre ellas es poco para los que nos hemos agachado para poder entrar por la puerta de La Casita o visto cómo envolvían de magia y la contagiaban con todo lo que hacían.
    Ahora que vivo cerca de ellas, tengo la suerte de poder disfrutarlas más a menudo y recojo el testigo generacional para ofrecer una Educación de dentro a fuera. Sintiendome agradecida de tan maravilloso oficio.
    Para mi, las dos son mis tías, amigas y un referente a seguir.
    Muchos abrazos

  • Responder agosto 29, 2012

    Mª José Ros Linares

    Cuando una maestra empieza y en su primer año se encuentra con Mercedes y tiene la suerte de trabajar con ella, reír con ella, jugar con ella, comer con ella y aprender tanto de ella, la vida como maestra es placentera, divertida y muy satisfactoria. Ya no te conformas, te cuestionas.Estar con ellas es aprender y mejorar… una receta nueva, un espectáculo interesante que ver, un lugar mágico que descubrir, o simplemente una infusión con pastas, saboreadas con la mas agradable de las conversaciones. Correré siempre, de Almería a Granada, como los pollitos, buscando las alas de aquellas que las han hecho volar.
    Con todo mi amor y eterno agradecimiento.

  • Responder septiembre 17, 2012

    Antonia Ruiz

    Le felicito por su artículo.Cuando he terminado,además de pensar ¡qué
    bonito! me ha salido ¡ya era hora!.
    No puedo hacer otra cosa pero le daré publicidad.Un saludo.

  • Responder septiembre 18, 2012

    Arístides Mínguez

    Muchas gracias, Antonia.
    Sólo he pretendido hacer un poco de justicia divulgando la callada pero titánica labor que hacen profesionales de la tiza por esos mundos de Dios. Vaya de nuevo mi reconocimiento y gratitud a los héroes de la enseñanza.

  • Responder septiembre 19, 2012

    Alicia Clara Ramírez

    Enhorabuena!, admiro a las personas que luchan por las cosas en las que creen. Los reconocimientos… son bonitos, pero la satisfacción personal es preciosa y única. Ese sentimiento es suyo, solo suyo. ¿Qué narices tienes las “autoridades”?. VACIO, que encima les dura 4 años. Y yo no le deseo el mal a nadie ;)… Un abrazo fuerte.

  • Responder febrero 10, 2013

    José Martín

    Emocionante.
    Por y para la vida (Decroly), así es nuestra labor, así es lo que ansían nuestros alumnos, lo que esperan la mayoría de las familias.
    Toda mi gratitud a Mercedes y a Isabel, maestras siempre.

  • […] de ellas no me dieran clase nunca, para mi desdicha) ya rendí tributo en artículos anteriores: Sólo dos maestras e Historia de un maestro. Me llega, ahora, el turno de ajustar cuentas con mis profesores. […]

¡Anímate a decirnos que opinas!